By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



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miércoles, 25 de junio de 2014

Un capitulo de la Guerra de la Independencía en Guadalcanal


Operaciones en el Sureste 1810/1811
El duque de Alburquerque se pone en marcha.-En su cuartel general situado en Don Benito (Badajoz), el duque de Alburquerque recibe una orden de la Junta Central ordenándole ponerse en movimiento con sus tropas en dirección a Almadén, al objeto de reforzar al ejército del Centro ante la ofensiva francesa contra Andalucía. De este modo comenzarían unas operaciones, que, como calificó el historiador británico Oman, «resultarían ser lo más importante de toda la campaña de Andalucía». En cumplimiento de la misma, llegaría el día 15 de enero a Campanario, donde recibirá noticias de la retirada de la división de Zeraín de sus posiciones y del ataque imperial. Ante el cambio de situación, decide continuar su marcha en dirección a Sevilla, considerando no tener sentido continuar hacia una zona previsiblemente ocupada por el enemigo. El duque cuenta en esos momentos con 13.227 hombres de infantería y 1.077 de caballería. El 16 de enero envía a su artillería, escoltada por la mitad de sus efectivos de caballería por el Camino Real, es decir la vía de la plata, siguiendo la ruta Santos – Monasterio - Santa Olalla – Ronquillo. También envía sus dos divisiones más débiles hacia Badajoz, una al mando de Menacho, quién se distinguirá luego en la defensa de la plaza, y otra al mando de Contreras, unos 4.000 hombres en total, al objeto de asegurar la defensa de la importante plaza fortificada. Con el resto -unos 8.000 infantes y menos de 600 jinetes- comienza su marcha hacia el sur por una ruta mucho mas escabrosa, por Zalamea, el Campillo, Maquilla, Valverde… recogiendo a los dispersos de las divisiones Zeraín y Copons, llegando a Guadalcanal el 18 de enero. Allí recibió otra orden de la Junta en la que se le ordenaba atacar al enemigo por su flanco, algo totalmente fuera de lugar por la situación táctica y el estado en que se encontraban sus tropas. Alburquerque conocía bien la capacidad de sus enemigos: no en vano había tenido enfrente a las tropas de Sebastiani y Victor en las campañas de febrero y julio de 1809.
En su lugar decidió continuar hacia la capital, escribiendo a la Junta que «intentaría cubrir Sevilla en lo posible considerando las pequeñas fuerzas disponibles».Es seguro que en todas las decisiones que el duque de Alburquerque tomó en los días siguientes y en sus actuaciones posteriores, tuvieron gran influencia su experiencia bélica del año anterior, notablemente en las batallas de Medellín, Talavera y Puente del Arzobispo. Es consciente de las limitaciones de maniobrar y combatir con unas tropas poco instruidas, sobre todo las de la caballería, y al mismo tiempo ha tenido oportunidad de comprobar la superioridad de la caballería e infantería Imperiales. Sin embargo, también conoce la capacidad de resistencia ante la adversidad y la abnegación que pueden demostrar sus hombres.

Movimientos previos a la batalla Comienza el primer asedio de Badajoz 15 de Mayo de 1811

El día 10 debían haber roto el fuego las baterías contra Badajoz pero no pudieron verificarlo por no haberse concluido como se creyó el día anterior, y por este motivo se anuncio en el diario del 10 que marcho por extraordinario aquella mañana y se dio por supuesto que aquel día empezaba el fuego de sus baterías.
El mismo día 10 hizo la guarnición de la plaza una salida por el fuerte de San Cristóbal con unos mil hombres contra la batería que tiene inmediata: los trabajadores se retiraron y apenas llegaron los enemigos à ella fueron cargados por las tropas portuguesas que la defienden: los franceses huyeron al instante sin haber hecho daño alguno: el Regimiento portugués nº 17 les persiguió hasta la entrada del fuerte, cuya demasía les expuso al fuego de metralla y fusilaría del fuerte que les causo bastante daño.
El día 11 muy temprano rompió el fuego la batería contra San Cristóbal con cuatro piezas de à 24 y dos obuses de à 9. A las 9 y media de la mañana lo empezó igualmente la batería del Almendro contra la Picuriña con cuatro piezas de à 24 y un obús de à 9. La batería del Cerro del Viento contra Pardaleras aun no estaba concluida: la plaza hizo mucho fuego aquella mañana, por la tarde con lentitud y por la noche lo aumentó algo; otra batería hay establecida sobre el camino de Yelves. A las doce del día se recibieron pliegos de Blake que avisaban la venida de Soult sobre Extremadura con todas las fuerzas que había podido reunir y que en consecuencia se ponía en marcha con sus tropas hacia Valverde de Leganés para reunirse con el Exto. Aliado en la posición que estaba acordada con Wellington para este caso. El conde de Penne Villemur dio el mismo aviso y ejecutó igualmente el movimiento de replegarse hacia Villafranca mientras la vanguardia enemiga al mando de Latour Maubourg se adelantaba por Guadalcanal y Llerena y el ejército aliado se puso por consecuencia en movimiento para ocupar la posición señalada y esperar al enemigo.
Este movimiento general de reunión se continuo el día 12 y el 13 quedaron establecidos los cuarteles generales de los ejércitos en Barcarrota el de Blake, en Valverde el de Beresford y en Olivenza el de Castaños por no caber en Valverde con algunos ayudantes para estar al lado de Beresford.
La Brigada del general ingles Coll y 2000 hombres del 5º ejército han quedado en el bloqueo de Badajoz continuando las obras del sitio de donde se ha retirado la artillería.
Las noticias mas constantes son de que (sic) Soult viene con 18 mil hombres entre ellos 3 mil de caballería y numerosa artillería. Antes de salir de Sevilla exhortó à sus soldados diciéndoles que iban a pelear contra Etercitos de diferentes naciones cuyos generales se disputaban el mando y había sido preciso viniese el Presidente de la Regencia en persona para apaciguarlos; que hasta ahora había peleado cada soldado francés contra dos y que venían a pelear cada uno contra tres pero vencerían porque las tropas que debían combatir son indisciplinadas y despreciables.
Solo han quedado en los puertos unos 4000 hombres según todas las noticias.
El día 13 al amanecer se recibieron pliegos de Lord Wellington del día 11 avisando que Massena después de vanos esfuerzos y escarmentado se había puesto [por] 2ª vez en completa retirada hacia Salamanca y en consecuencia venían ya marchando considerables refuerzos à Beresford y el mismo Wellington en persona si no hay algún incidente que se lo impida:
Esta determinación de Lord Wellington parece ser resultas del pliego que le dirigió el General Castaños convidándole para una brillantísima campaña por esta parte sobre Andalucía.
El día 14 avisa Lord Wellington que la guarnición de Almeida había abandonado aquella plaza dejando cargados los hornillos pera volarla y con una mecha encendida que solo dio tres horas de tiempo y volaron los muros: la guarnición dividida en varias partidas à caído la mayor parte prisionera de guerra; así se halla Lord Wellington ya desembarazado de aquel sitio y es regular vuelva à dar una vuelta por aquí.
Día 15. Ayer 14 entro en Almendralejo una división enemiga de infantería con artillería y dos escuadrones de caballería en el Acebuchal. Es regular que esta mañana se hayan avistado y tiroteado sus descubiertas con las nuestras de Santa Marta. Por Fuente del Maestre se ha presentado del mismo modo y una columna móvil parece dirigirse hacia Mérida.Parece que la suerte se complace en mortificarnos de todos modos: la noche pasada ha llovido terriblemente y aun hoy continúa aunque poco.
A las 10 de la mañana están las tropas combinadas en movimiento para tomar la posición sobre Albuera, quedando la izquierda como [a] una legua de Badajoz, esperando así à Soult. Se ha retirado toda la artillería y efectos del sitio.
El General Blake pasa revista à las tropas de Vallesteros y se quedo atónito así como su estado mayor y oficialidad al verlas maniobrar en línea como ningunas pueden hacerlo. (AGMM, Colecc. SH)

El Duque de Alburquerque y la retirada del Ejército de Extremadura a la Isla de León,
por don José Manuel GUERRERO ACOSTA, Teniente Coronel de Ingenieros, Instituto de Historia y Cultura Militar
I N S T I T U T O  D E  H I S T O R I A Y C U L T U R A M I L I T A R


sábado, 6 de noviembre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 6/6


IV.- DESDE LA RETIRADA DE LOS FRANCESES HASTA EL FINAL DE LA GUERRA.


Esta es la última  entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008


Sabemos que el 31 de Agosto de 1812 no quedaba un solo francés en la zona, retirados una vez que el 28 de Agosto tuvieron que entregar la plaza de Sevilla. Este momento fue aprovechado por la Junta Municipal nombrada a primeros de año por los invasores, ahora citado textualmente como “gobierno intruso”, para reunirse en sesión extraordinaria y presentar la dimisión de sus respectivos oficios. Dicha dimisión, siguiendo consignas generalizadas de las nuevas autoridades provinciales, se hacia en favor de los regidores y funcionarios que estaban al frente del gobierno municipal cuando el pueblo fue invadido a primeros de Mayo de 1811. No obstante, antes de dimitir prudentemente acordaron “que por la toma de la ciudad de Badajoz -hecho que había tenido lugar hacía unos meses-, haya iluminación en el pueblo con repiques de campanas y Tedeúm con misa solemne en acción de gracia”.
Siguiendo estas pautas, durante la tarde del día últimamente referido se reunió la nueva corporación para jurar sus cargos [30], determinando inmediatamente volver a reunirse al día siguiente, en cuya sesión acordaron pasar un oficio a los párrocos locales para que por tres días consecutivos se celebrasen misas solemnes, el Tedeum de rigor e iluminación de todas las casas del pueblo para celebrar los éxitos de los ejércitos nacionales. A partir de estas fechas, asistimos a momentos de euforia entre la vecindad, que ya no se quejaba de los continuos requerimientos de dinero y bagajes para el ejército, ahora nacional, sino que colaboraba con entusiasmo [31] , especialmente a partir de mediados de Octubre, cuando se impuso en la localidad el nuevo Ayuntamiento configurado y dirigido según disposiciones emanadas de la Constitución de Cádiz (aprobada el 19/3/1812) y la Diputación Provincial de Extremadura (constituida tras las elecciones del primero de Octubre de 1812), organismo, éste último, en cuya elección ya participo nuestra villa y del que formaba parte el guadalcanalense Alonso Ayala y Silveira.
De 1813 sólo queda en nuestro archivo retazos de las Actas Capitulares, que nada aportan sobre el estudio que se sigue, salvo ciertas peticiones de dinero y avituallamiento para la causa nacional. Durante todo este año los franceses, ahora a la defensiva, se replegaron ordenadamente hacia los Pirineos, en cuyas proximidades soportaron las derrotas definitivas (Vitoria y San Marcial), llegando los aliados a superar la frontera natural.
La Guerra concluyó a finales de 1813, tras el acuerdo de Valençay (4/12/1813), referencia de la que no tenemos noticias en nuestro archivo por las deficiencias del libro de actas de dicho año. En 1814 por fin se incorporó Fernando VII, el elogiado y deseado durante todo el tiempo de la Guerra, pero que defraudó estrepitosamente, anulando la Constitución de Cádiz y todas las leyes y decretos emanadas a su amparo, retornando nuevamente a prácticas políticas y sociales cavernarias y propias de las fases más retrógradas del Antiguo Régimen, obviando las innovaciones ilustradas, el ejemplo de la revolución francesa y el sacrificio del pueblo español para recuperarle la corona que indignamente llevó hasta su muerte.
De este mismo año, para finalizar ya con las repercusiones de la Guerra de la Independencia en nuestra villa, tenemos un documento oficial que relaciona el total de suministros de la villa a los ejércitos nacionales desde el 12 de octubre de 1812 hasta el final de la guerra, según un documento firmado por la tesorería de rentas de Llerena [32]:
53.263 reales en efectivo.  36. 133 reales en raciones de pan.  908 fanegas de cebada.  142 fanegas de trigo. 11.190 libras de carne.18 reses vacunas. 270 carneros. 298 @ de harina. 3127 cuartillos de vino.  508 cuartillos de aguardiente. 155 raciones de menestra. 173 herraduras. 1.350 clavos. Y otros 7.500 reales en efectivo.

BIBLIOGRAFÍA.- (30) Sólo faltaba el corregidor, recientemente fallecido. Como el mantenimiento de este oficio suponía cierta carga para la hacienda local, los regidores tuvieron a bien solicitar que en lo sucesivo no fuese preceptivo tal oficio en la villa. (31)  Por ejemplo, los 100.000 reales con que se cargó inmediatamente al concejo en pagas semanales de 6.868 reales ("Repartimiento semanal que se hace a los vecinos de esta villa y aldea de Malcocinado por ahora y por una vez para atender a los fines que se mencionan, por acuerdo del Ayuntamiento de 9 de septiembre de 1812" para cuyo efecto siguieron el libro de amillaramiento y beneficios rústico, pecuario e industrial de 1811. AMG. Leg. 648). Siguiendo con esta política de repartimientos puntuales, mencionamos también otro de Septiembre de 1813, en este caso tras solicitud del jefe político de la provincia, Carlos Rusconi, reclamando 800.000 reales de la provincia para acudir en auxilio del ejército de los Pirineos que estaba a punto de expulsar a los franceses, pero con riesgo de retroceder si no le llegaba dicha ayuda. Al partido de Llerena, donde naturalmente seguía encuadrado Guadalcanal, le correspondieron 136.000 reales de los requeridos. (AMG, Leg. 1.382, carpeta de 1813.)  (32) AMG. Leg.

FUENTES.-manuelmaldonadofernandez.blogspost.com

sábado, 30 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 5/6


III.- BAJO LA OCUPACIÓN FRANCESA.

Esta es la quinta entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

Suponemos que inmediatamente después de hacer efectiva su presencia en la villa, y de saquearla en lo que pudieron, la primera intervención de los invasores sería nombrar a los nuevos miembros del Ayuntamiento, elección para la que, también suponemos, no tendrían mejor criterio que el azar o el oportunismo de ciertos vecinos, aunque en Guadalcanal hemos de descartar esta última hipótesis, pues no se han localizado referencias de represalias contra los gobernantes municipales bajo dominación francesa, una vez que éstos se vieron forzados a abandonar la villa. Y hacemos tantas suposiciones por carecer de las actas capitulares correspondientes a los primeros días tras la invasión, y porque las pocas referencias disponibles son muy escuetas e imprecisas, nada eufóricas y respetuosamente distantes de las autoridades francesas, tanto civiles como militares, acantonadas en la zona periférica a Llerena durante el resto de 1810, a la espera del asalto a Badajoz.
En la sesión del 25 de Mayo, los miembros del Ayuntamiento elegido por los franceses manifiestan tener noticias sobre la presencia de individuos armados por las proximidades de la localidad, que aparentan ser miembros del ejército español pero, como textualmente se vieron forzados a indicar, se trataba de guerrilleros que cometían excesos y robaban caballerías y ganados, diciendo ser defensores de la Patria. Por todo ello acordaron que no se les ayudasen, naturalmente presionados por las autoridades militares francesas. En realidad se trataba del movimiento guerrillero promovido en Extremadura dentro de lo que se conoció como plan Coupigny, cuya misión era incomodar al enemigo y auxiliar al ejército regular, especialmente en acciones de sorpresas, estudio del movimiento de las tropas enemigas y dando informes sobre todo ello [21].
Durante el resto de 1810 -ahora con actas redactadas sobre papel sellado de Carlos IV, pero convalidado para el reinado de S. M. José I, sólo tenemos noticias de los continuos y asfixiantes requerimientos de dinero, equipamientos, comidas y medios de transporte para los ejércitos franceses, circunstancias de lo que respetuosamente se quejaban los miembros del Ayuntamiento, haciéndose eco de las airadas protestas de la vecindad. Las órdenes de suministro procedían tanto de autoridades militares como de las civiles [22], sin que aparentemente fuese el fruto de un plan organizado, sino de la coyuntura del momento.
Ya en 1811, el primero de Enero se reúne el Ayuntamiento lamentándose no haberlo hecho con anterioridad para elegir a sus nuevos miembros, como era preceptivo “por la indecible ocupación que han tenido, y aún tienen, por motivo de hallarse en esta villa la primera división del quinto cuerpo del ejército imperial” [23], circunstancia que sin duda tendría entretenida a las autoridades locales en su tarea de proporcionar el alojamiento y los pertrechos que continuamente reclamaban los invasores. Por ello, para aliviarse en estas ocupaciones, nuevamente se reúnen el 7 de Enero, ahora para elegir una junta local de alojamientos y otra de embargos para cubrir las exigencias francesas.
El siguiente pleno corresponde al 18 de Enero, convocado tras recibir una carta-orden del comisario regio en la provincia de Extremadura, D. Francisco de Therán, por aquellas fechas residente en Zafra, ciudad que se había convertido en la capital administrativa de los invasores en el Sur de Extremadura. En dicha carta-orden se requería que los miembros del Ayuntamiento convocaran a todos los vecinos en la Plaza Pública para que, juntos y congregados, presentaran juramento al Rey, José Bonaparte, siguiendo el siguiente ritual: “juramos fidelidad y obediencia al Rey, a la constitución (de Bayona) y a las leyes”. Igualmente se ordenaba que deberían convocar a todos los funcionarios públicos y a los curas párrocos, beneficiados y demás componentes del cabildo eclesiástico para, a título personal, exigirles el mencionado juramento, en este caso firmado de puño y letra. Naturalmente, dichas órdenes fueron cumplidas, suponemos, con indiferencia y rabia, tras la sesión del 18 de Enero de 1811, en unos momentos en que el ejército francés, con más 25.000 efectivos en la zona acababa de pasar por Guadalcanal y sus proximidades camino de la ciudad de Badajoz, consiguiendo reducirla el 11 de Marzo de dicho año.
En efecto, durante el primer semestre de 1811 la provincia de Badajoz fue escenario de múltiples enfrentamientos, con resultado dispar. La heroica rendición de Badajoz el día 11 de marzo, tras un año de asedio casi ininterrumpido, representa una referencia importante de la guerra, tanto en Extremadura como en España. Pero poco después, una vez consolidada la plaza de Badajoz y de dejarla debidamente defendida, el general Latour-Maubourg se retiró hacia Sevilla, siendo su retaguardia continuamente acosada por la caballería de vanguardia del 5º ejército aliado, comandada por el bizarro conde de Penne-Villemur, que sucesivamente castigó a la retaguardia francesa, persiguiéndoles y atacándoles en Villafranca, Zafra, Los Santos, Usagre, Llerena, Casas de Reina y Reina, limpiando la zona de enemigos y dejándolo el 20 de Abril en Guadalcanal. Una semana después, desde nuestra villa los franceses intentaron recuperar Llerena, no sólo por el significado histórico de la ciudad sino por que en ella, en su precipitada huída el día 18 del mes en curso, habían dejado gran cantidad de víveres y otros avituallamientos. No consiguieron los invasores este objetivo, pues fueron rechazados en un enfrentamiento que tuvo lugar el 28 de Abril en las proximidades de Reina y Casas de Reina, a la altura del camino real que comunica ambas poblaciones con Guadalcanal [24].
Pese a las actuaciones del conde Penne-Villemur, la realidad fue que, tras la toma de Badajoz, la práctica totalidad del territorio extremeño quedó en manos de los franceses [25], continuando con fluidez el tránsito de militares invasores entre Sevilla y Badajoz, repostando con frecuencia en nuestra villa [26]. Esta circunstancia aumentaba las continuas peticiones de avituallamiento, con las consiguientes quejas de los vecinos. En efecto, a esta altura de la contienda el pueblo estaba totalmente esquilmado, circunstancia que no frenaba los requerimientos franceses, llegando a un punto en el que no disponían de las diez caballerías exigidas en un determinado momento para el recambio de las postas francesas entre Sevilla y Badajoz, obligándose las autoridades locales a comprarlas fuera de Guadalcanal, dando cuenta de estas circunstancias en el acta de la sesión del 10 de Junio de 1811, adjuntando los recibos de compra correspondientes. No contentos con este esfuerzo, los invasores inmediatamente solicitaron un repartimiento de 21.234 rls. entre los vecinos, que se llevó a efecto en la sesión de 16 de Julio siguiente. Y así continuaron las cosas durante el resto de 1811, entre requerimiento de pertrechos por parte de los franceses y las naturales quejas del vecindario que pasarían excesivas estrecheces.
Ya en los últimos meses de 1811 [27], consolidada la posición francesa en la práctica totalidad del territorio extremeño, comienzan a llegar a Guadalcanal distintas disposiciones legislativas sobre la administración civil y militar de la provincia de Extremadura, especialmente sobre el gobierno local, como aquella que regulaba el nombramiento de los miembros del Ayuntamiento, ahora asociados en la llamada Junta Municipal o municipalidad. Según estas disposiciones, el gobierno de Guadalcanal debía quedar bajo la tutela directa de cuatro regidores, elegidos públicamente entre los propietarios locales. Conservamos en nuestro archivo las actas correspondientes (21/12/1810), el proceso de elección y los nombres de los elegidos, uno de los cuales alegó enfermedad para no comprometerse en tan desagradable aventura. Igualmente se conserva el acta de la toma de posesión y juramento de cargos por parte de los nuevos regidores y demás oficiales municipales, hecho que tuvo lugar el primero de Enero de 1812.
El 7 de Febrero siguiente, ante el descontento de la población por los nuevos requerimientos de víveres, desde Llerena se recibe un escrito firmado por la segunda autoridad civil de la provincia, el afrancesado Francisco Jiménez Riquelme, convocando en la citada ciudad una “Gran Junta” constituida por la municipalidad de su partido, en donde debían presentarse con todos los recibos de los suministros que hubiesen hecho a las tropas imperiales durante 1811. Desde Guadalcanal, confirmando lo ya indicado, llevaron la consigna, previamente estudiada en una sesión extraordinaria, de que habían contribuido con muchos suministros, pero que “tenían pocos recibos por haberse perdido ante la gran confusión y complicación de cosas en la fijación de las divisiones y continuo paso de tropas y que también por la prontitud con que se marchaban, muchas veces sin quererlos dar” [28].
Continúan las actas de 1812, tratando de forma rutinaria temas relacionados con nuevas peticiones de suministros para los franceses y las naturales quejas por parte de la Junta Municipal, cuyos miembros, ante la hambruna que se señoreaba entre la mayor parte del vecindario, obligado a buscarse la vida como podía, se vieron forzados a nombrar un rondín constituido por diez personas que continuamente debían vigilar las propiedades particulares.
En Abril de 1812, Badajoz fue liberado por las tropas inglesas, portuguesas y españolas, hecho y fecha que representa un punto de inflexión en el desarrollo de la guerra en Extremadura y en España. Ahora, como ya había ocurrió justamente un año antes, el bizarro conde Penne-Villemur -bajo el mando del general en jefe de los ejércitos aliados, general Hill-, vino castigando a los franceses desde Badajoz hasta que salieron de su actual provincia por Azuaga y Guadalcanal, de donde salieron antes del 9 de Julio [29] .
Pero los franceses, más agobiados que en fechas precedentes, no abandonaron Guadalcanal con las manos vacías, pues se llevaron todo lo que pudieron. Sobre este particular, no tenemos constancia oficial del total de suministros proporcionado por la villa a los franceses durante el periodo de ocupación. Sólo disponemos de un añadido extraoficial a un documento oficial que enumeraba la aportación de la villa al sostenimiento de los ejércitos nacionales, una vez que la abandonaron los franceses, siguiendo el contenido del legajo 648 del AMG, en uno de cuyos documentos (repartimiento de contribuciones de 1814) aparece dicha coletilla, bajo el epígrafe “suministro a los franceses desde el 11 de mayo de 1810 hasta último de agosto de 1812”, fecha en la que abandonaron la villa definitivamente. Según dicha nota, la villa de Guadalcanal se vio forzada a entregar a los franceses los siguientes avituallamientos:
320.263 reales,  2.686 fgas. de trigo,  5.030 fgas. de cebada,  63. 816 raciones de carne, 34.565 raciones de aceite,  229 @ de carbón,  2.921 raciones de paja, 6.635 raciones de vino, 7.788 raciones de vinagre, 35.762 raciones de pan, 669 carneros, 13.816 raciones de sal, 7.000 cabezas de ganado lanar y cabrío,  7.000 cabezas del mismo ganado enviadas a Sevilla,  90.000 reales extras que se llevaron en el desalojo,  941 fanegas de trigo, que también cargaron al abandonar la villa y  180 fanegas de cebada, que igualmente requisaron en el desalojo.

BIBLIOGRAFÍA.- (21) GÓMEZ VILLAFRANCA, R., Extremadura en la Guerra de la Independencia. Memoria Histórica, pág. 178 y stes., Badajoz, 1909. (22) Éstas representadas por el gobernador afrancesado de Llerena, don Andrés Amat y Robles, que obedecía órdenes de la máxima autoridad civil francesa, don Francisco de Therán, comisario de José Bonaparte en Extremadura y asentado en Zafra, donde tenía fijada su residencia ante la complicada situación de Badajoz, plaza siempre sitiada por uno u otro bando. (23) AMG, leg. 1251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1811. (24) MALDONADO FERNÁNDEZ, M "La Guerra de la Independencia en la Sierra y Campiña sur badajocense: La acción de Reina y Casas de Reina", Revista en Honor de Ntra. Sra. de las Nieves, Reina, Agosto de 2008. Sobre esta misma "acción", también pueden consultar otro artículo que presento este verano en la Higuera, titulado "La muerte del teniente Pizarro, un higuereño héroe de la Guerra de la Independencia". (25) Así lo afirmaba a finales de marzo, tras la toma de Badajoz, el Conde Gazán, general de división de los ejércitos del Mediodía y Jefe de Estado Mayor de la provincia de Extremadura (...aniquilado enteramente el ejército insurreccional de Extremadura y estando en ventaja en Andalucía...), proponiendo indulto para los soldados del ejército español de Extremadura y animando a los que quedaban a incorporarse a sus pueblos para que se dedicasen pacíficamente a sus tareas anteriores. Asimismo, dicta un numeroso articulado para regular el gobierno político de la provincia, actuación que se siguió de una petición de 400 mulas, distribuidas así entre los partidos de la provincia de Extremadura (Alcántara, Badajoz, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Serena y Trujillo). (26) En realidad, según se quejaba el general Castaño y la mayoría de los jefes militares españoles del V ejército, los franceses se adueñaron de Extremadura tras la retirada de los aliados (por decisión personal de lord Wellington) a otras zonas limítrofes con Portugal durante Mayo de 1811. AHN, Diversos-Colecciones, 137, N. 68. (27) AMG, leg. 1.251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1811. (28) AMG, leg. 1.251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1812. (29) AHN, Diversos-Colecciones, 139, N. 61. Acción de Ayllones dada por la división de vanguardia al mando del general Conde de Penne Villemur, los días 10 y 11 de Julio de 1812. Sobre esta "acción", pueden consultar un artículo que sobre estas mismas fechas publico en la Revista de Feria y Fiestas de Valverde de Llerena, que lleva por título "Retirada de los franceses de la zona sur de Extremadura. La acción de Ahillones y Berlanga (10 y 11 de Julio de 1812)"

FUENTES.-manuelmaldonadofernandez.blogspost.com

sábado, 23 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 4/6

General Castaño


II.- DESDE EL MOTÍN DE ARANJUEZ HASTA LA ENTRADA DE LOS FRANCESES EN GUADALCANAL 3





Esta es la cuarta entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

La primera actuación de envergadura de la Central del Reino fue coordinar los distintos ejércitos nacionales, para contener a los franceses en las proximidades de los Pirineos, donde se organizaron tras el serio revés sufrido en Bailén por el ejército dirigido por el general Castaño (19/07/08). Sin embargo, ahora las cosas rodaron a favor de los franceses, que a las primeras de cambio puso en fuga desorganizada a los ejércitos nacionales, entre ellos al de Extremadura, que prácticamente desapareció entre bajas, deserciones y despistes, no consiguiendo recomponerse hasta principios de Enero de 1809, cuando los franceses ya acosaban por el norte de Extremadura en su paso hacia Portugal y Andalucía.
Mientras se desarrollaban los acontecimientos descritos en el párrafo anterior, centrándonos nuevamente en Guadalcanal, las actas capitulares no aportan noticias reseñables hasta bien avanzado el mes de Octubre de 1808, cuando se recibió una orden del Ministro del Consejo y encargado de la Fiscalía, solicitando la devolución de los ejemplares que se hubiesen comunicado y remitido a nuestra localidad procedentes del Lugarteniente de Napoleón, el duque de Berg, o del mismísimo José Bonaparte. Desde Guadalcanal, la Junta Patriótica local contestó indicando no haber recibido ninguna orden de las referidas, especialmente porque por aquellas fechas los franceses se encontraban muy retirados de la villa.
La siguiente noticia local es de finales de diciembre, cuando los franceses avanzaban sin apenas obstáculo desde Madrid hacia Extremadura. Bajo estas circunstancias tan dramáticas, la Junta Suprema provincial de Extremadura abordó la necesidad de fomentar las partidas de guerrilla, determinando que los municipios, aprovechando la abundancia de cazadores expertos, formaran partidas para incomodar al enemigo, impidiendo la obtención de víveres mediante acciones por sorpresa en los puntos neurálgicos del sistema de comunicaciones. Con esta finalidad, el 2 de Febrero de 1809 se convocó una nueva sesión de la Junta Patriótica local, a la que habían sido expresamente invitados un maestro alarife, dos vecinos conocedores del término de Guadalcanal y D. Antonio Clarato y Sama, coronel del ejército de Extremadura [11] . Este último asistía como comisionado para el reconocimiento de los caminos, veredas, tránsito y desfiladeros que pudieran servir de paso al ejército francés y a sus carretas a través de Sierra Morena, buscando apoderarse de Sevilla, ciudad donde residía la Junta Central Suprema. En el acta correspondiente aparece descrito el plan de defensa de la zona, dando detalles minuciosos sobre las obras a emprender en ciertos puntos estratégicos y de paso forzado por los invasores, determinando incluso la estrategia a seguir en el caso de no poder impedir puntualmente el paso del enemigo.
Precisamente en estas fechas localizamos las primeras bajas de soldados españoles en el término y jurisdicción de Guadalcanal. Se trataban de soldados del ejército de Extremadura instalados estratégicamente por la Junta Central Suprema en el Puerto de Miravete, en el puente de Almaraz y en Medellín para contener el avance francés e impedir el paso hacia Portugal, Extremadura y Andalucía. Por desgracia, estas posiciones fueron perdiéndolas rápida y sucesivamente tras sendas derrotas puntuales en Marzo de 1809, persiguiendo a los supervivientes y masacrándoles en una rápida incursión de los enemigos hasta alcanzar Andalucía, donde se había refugiado lo que quedaba del ejército comandado por el general Gregorio de la Cuesta. Se suponía que la intención del ejército francés, comandado por el general Víctor, era la de avanzar hasta Sevilla, ciudad donde se refugiaba la Junta Central Suprema del Reino, la máxima representación de la nación y rectora de sus designios. Sin embargo, por circunstancias estratégicas, después de avituallarse en demasía a costa del vecindario de la zona invadida, los franceses se replegaron momentáneamente a posiciones más acorde con sus estrategias. Es decir, durante la primavera de 1809 fue la primera vez que aparecieron los franceses por Guadalcanal y la zona sur de Extremadura, dejando soldados nacionales muertos por doquier y vacíos de ganados y alimentos los campos y despensas. La cuestión de los saqueos resulta obvia; sobre los soldados muertos, los libros de difuntos de los pueblos del entorno así lo confirman (10 enterrados en Fuente de Cantos [12] , 3 en Llerena [13] y 28 en Guadalcanal). Sirva esta relación como primer homenaje no anónimo a estos esforzados españoles enterrados “de caridad” en Guadalcanal [14] :
03/04/1809. Antonio Zamarco, soldado de Burguillos. Reg. Jaén. - 06/04/1809. Juan Carro, soldado del 2º de Cataluña. - 08/04/1809. Joaquín de Arcos, soldado de Madrid. Cía. General. - 13/04/1809. Manuel de la Peña, soldado. Batallón de Campomayor. - 17/04/1809. Vicente Martín, soldado manchego. Reg. Jaén. - 20/04/1809. Domingo Nieto, soldado de Salamanca. Reg. Provincial. - 24/04/1809. Francisco Barca, soldado de Orihuela. Reg. Jaén. - 29/04/1809. José Vera, soldado de Salteras. - 29/04/1809. Manuel Bazán, soldado de Algarrovilla, Reg. Badajoz. - 29/04/1809. Antonio Correa, voluntario del Almendro. Reg. Madrid. - 02/05/1809. Domingo Rodríguez, soldado de Azuaga. Reg. Mallorca. 06/05/1809. Antonio Parra, soldado de Burguillos. Reg. Badajoz. - 09/05/1809. Ángel Robles, soldado de Piedrahita. Reg. Plasencia. - 10/05/1809. Francisco Torrente, soldado de Huercalovera. Reg. Guadix. - 10/05/12809. Juan Martín, soldado de Utrera. Reg. Córdoba. - 11/05/1809. José Sabater, soldado de San Vicente. Reg. Badajoz. - 12/05/1809. José Linares, soldado valenciano. Reg. Valencia. - 14/051809. Jerónimo García, soldado de Sillas. Reg. Valencia. - 15/05/1809. José Clemente, soldado manchego. Reg. Campomayor. - 19/05/1809. Casto Angulo, soldado manchego. Reg. Badajoz. 20/05/1809. Juan Rodríguez, soldado de Valdepeñas. Reg. Badajoz. - 24/05/1809. Juan Molina, soldado de Murcia. Reg. Jaén. - 27/05/1809. Gregorio Calvo, soldado de Peñalsordo. Reg. Mallorca - 28/05/1809. Manuel Domínguez, soldado de El Almendro. Reg. Cádiz. - 02/06/1809. Manuel Mozabé, soldado de Barcarrota. Reg. Cataluña. - 12/06/1809. Francisco Sánchez, soldado de Sevilla. Reg. Sevilla.
- 25/06/1809. Antonio Perozo, soldado de Madrid. Reg. Sevilla. - 16/07/1809. Cristóbal Díaz, sargento del Campo de Crip. Reg. Almansa.
Veintiocho en total [15] , ninguno de ellos natural de esta villa. En el resto de los Libros de Difuntos de las tres parroquias locales únicamente aparece un nuevo enterramiento de soldado, el de un cabo de nombre desconocido, en este caso enterrado en la Iglesia Parroquial de San Sebastián, según la siguiente acta y relatos de su párroco:
En la villa de Guadalcanal a doce de Abril de 1810 se enterró de caridad en la parroquia de San Sebastián el cadáver de un cabo de caballería de edad como de treinta años, cuyo nombre y naturaleza se ignora, el cual se hallaba en esta con una división de 2.500 hombres que mandaba el Sr. Brigadier Contreras, y habiendo sido sorprendido el once del mismo mes por cuatro franceses de caballería de los dragones infernales que entraron a carrera por el Coso y calle Olleros, llegando hasta el castillo del convento de la Concepción, salieron huyendo los de dicha división y vecinos y habitantes de esta villa en tales términos que casi quedó despoblada; y el tal cabo se presentó sólo con su caballo delante de dichos dragones, y después de varios golpes que se dieron, lo mataron de un tiro en el citado castillo [16] .Siguiendo con el desarrollo de los acontecimientos locales y a la vista de las continuas refriegas que debieron darse en la proximidad de la villa, en el acta del 7/05/09, según indicaciones de la superioridad, la Junta Patriótica Local procedió a la designación de la honrada milicia urbana, nombrando para ello a 500 vecinos distribuidos en cinco partidas, cada una dirigida por un jefe o comandante. Naturalmente, esta decisión determinaba una escasez de mano de obra en el campo, circunstancia que simultáneamente obligó a elaborar un plan sobre los derechos y deberes de propietarios y jornaleros, fijando los márgenes en los jornales de esquiladores, segadores y jornaleros en general.
Más adelante -ahora también siguiendo instrucciones de la Junta Central Suprema del Reino, que se hacía eco de las continuas quejas de los municipios criticando el mal reparto de bagajes y alojamientos para los ejércitos regulares (06/05/09)-, en la sesión del 8 de Junio de 1809 se acordó constituir sendas juntas locales para la distribución reglamentaria de bagajes y alojamiento, con la activa presencia, colaboración y arengas del clero local.
Ninguna otra noticia local significativa durante el resto de 1809. Los franceses se marcharon de nuestra zona en Mayo de este último año, centrándose los acontecimientos bélicos en Portugal y las zonas norteñas de la Península. Pero a primero de 1810, conquistado por el enemigo la práctica totalidad del norte de España, el pesimismo se apoderó de nuestros antepasados, una vez conocido que los ejércitos franceses pusieron su mirada en Extremadura y Andalucía, contando sus actuaciones con victorias. En efecto, los gabachos avanzaron desde Portugal decididamente sobre Extremadura, bajo el mando del mariscal Massena, apoderándose de Olivenza ya el 22 de Enero e iniciando el cerco de Badajoz el 26 del mismo mes. Al mismo tiempo, el 20 de enero bajo el mando del mariscal Soult penetraron por Despeñaperros, ocupando sin apenas resistencia toda Andalucía prácticamente en sólo un mes. Concretamente y en lo que más nos podía afectar, el primero de Febrero de 1810 se apoderaron de Sevilla, no conformándose Soult con esta ocupación, sino que inmediatamente puso sus ojos en Cádiz (ciudad a donde definitivamente tuvo que trasladarse la Junta Central Suprema del Reino, que la cercó el 6 de Febrero) y sobre la plaza fortificada de Badajoz, enclave ya sitiado por Massena y que resistía heroicamente al acoso francés. Por ello, es a partir de esta fecha cuando empieza a actuar por nuestra zona el 5º Cuerpo del Ejército francés o del Mediodía, cuyas tropas pasaban repetidas veces por nuestras proximidades para reforzar el cerco de Badajoz, ciudad que superó el asedio, defendiéndose del acoso durante más de un año. No obstante, pese a la firmeza de la plaza de Badajoz, desde estas fechas la práctica totalidad del territorio de su actual provincia quedó en manos francesas, continuando con fluidez el tránsito de militares invasores entre Sevilla y Badajoz, con la consiguiente demanda de alojamientos y víveres.
Por desgracia, pocas noticias locales tenemos sobre los primeros meses de 1810, especialmente por el deterioro que presenta el libro de Actas Capitulares de dicho año, ilegibles en su mayor parte [17] . No obstante, es posible detectar que, al menos hasta el mes de mayo de dicho año, sus actas se redactaron en papel acuñado con el sello de Carlos IV, aunque con la correspondiente convalidación para el reinado de Fernando VII, pese a que desde primero de Febrero era frecuente observar cómo pasaban por el pueblo tropas francesas, unas veces desde Sevilla a Badajoz y otras en sentido contrario. Por fin, según referencias de las actas capitulares, el 11 de Mayo determinaron asentarse en Guadalcanal [18] , que durante el resto de 1810 representaba una referencia en manos francesas en la ruta entre Sevilla y Badajoz y en sus continuos avances y retrocesos por el sur de Extremadura, operaciones militares que tuvieron como hechos más sonados y próximos las batallas de Cantalgallo (Llerena) [19] y Fuente de Canto 20, ambas durante el verano de 1810 y con resultado favorable para la causa francesa.

BIBLIOGRAFÍA.- (11) AMG, leg. 1.382. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1809. (12) LAMILLA PRÍMOLA, J. "La Guerra de la Independencia en Fuente de Cantos a la luz de los libros sacramentales" en Actas de las VII Jornadas de Historia de Fuente de Cantos, Fuente de Cantos, 2007. (13) AP de Ntra. Sra. de la Granada, Libro de defunciones de 1809. (14) AP de Santa María, Libro de defunciones de 1809. (15) No podemos afirmarlo con rotundidad, pero parece ser que los franceses no llegaron a Guadalcanal, deteniéndose en Llerena y Fuente de Cantos. Estos 28 enterramientos correspondían a soldados heridos y hospitalizados en Guadalcanal, que murieron en sucesivos días. (16) Desconocemos dónde y cómo se enterraron los numerosos soldados muertos por la zona durante 1810, 1811 y 1812, pues en los libros de defunciones de las parroquias de los pueblos comarcanos no encontramos más actas de defunciones que las ya citadas. (17) AMG, leg. 1.251. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1810.18 Ya el día 10 de Abril entraron en el pueblo, como debió también ocurrir en fechas anteriores sin intención de quedarse. Al menos así lo contaba el párroco de San Sebastián en la partida de defunción del cabo que murió heroicamente.19 MALDONADO FERNÁNDEZ, M. "La batalla de Cantalgallo, en Revista de Fiestas Patronales, Trasierra, junio de 2008. Dicha batalla (entre Llerena y Bienvenida, el 11 de Agosto de 1810) no fue una simple escaramuza de las muchas organizadas por la resistencia española sobre la columna móvil francesa que continuamente recorría el trayecto entre Sevilla y Badajoz. En este caso fue una confrontación buscada y estudiada por ambos contendientes, cada uno de ellos integrados por unos 10.000 efectivos.17 AMG, leg. 1.251. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1810. (18) Ya el día 10 de Abril entraron en el pueblo, como debió también ocurrir en fechas anteriores sin intención de quedarse. Al menos así lo contaba el párroco de San Sebastián en la partida de defunción del cabo que murió heroicamente. (19) MALDONADO FERNÁNDEZ, M. "La batalla de Cantalgallo, en Revista de Fiestas Patronales, Trasierra, junio de 2008. Dicha batalla (entre Llerena y Bienvenida, el 11 de Agosto de 1810) no fue una simple escaramuza de las muchas organizadas por la resistencia española sobre la columna móvil francesa que continuamente recorría el trayecto entre Sevilla y Badajoz. En este caso fue una confrontación buscada y estudiada por ambos contendientes, cada uno de ellos integrados por unos 10.000 efectivos. (20) Más datos en LAMILLA PRÍMOLA, art. cit.

 Fuentes.- manuelmaldonadofernandez.blogspot.com

sábado, 16 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 3/6


II.- DESDE EL MOTÍN DE ARANJUEZ HASTA LA ENTRADA DE LOS FRANCESES EN GUADALCANAL
(Segunda parte)



Esta es la tercera entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

Dos días después, el 8 de Mayo nuevamente se reúne el Ayuntamiento, en esta ocasión para dar cumplimiento a órdenes procedentes del Capitán General de Extremadura, el desafortunado conde de Torre del Fresno [3], interesándose por el número de vecinos dispuestos a alistarse y tomar las armas en defensa del “Rey, de la Patria y de la Religión”. Para ello, tomaron el acuerdo de dar a conocer tales órdenes de la forma más solemne posible, determinando su lectura pública por parte del párroco de Santa María durante la Misa Mayor. Dicho clérigo, como fue usual entre los religiosos de la época, no se limitó a leerla, sino que, además, arengó a los concurrentes animándoles a defender la causa de Dios pues, en general, el estamento clerical veía en Napoleón al enemigo más peligroso de la religión imperante. A la salida de misa, la citada arenga provocó el alistamiento de numerosos voluntarios, según referencias de la autoridades civiles.
Sin que tengamos más noticias de fechas intermedias, en la sesión del 2 de Junio se constituyó la Junta Patriótica de Guadalcanal, como en la mayoría de los pueblos importantes de la España no ocupada por los franceses. Formaron parte de la misma los tres párrocos locales (Santa María, Santa Ana y San Sebastián), Juan Bolaños, Juan Ortega y Juan Antonio Guerrero, este último como escribano del Ayuntamiento, acordando inmediatamente pedir la colaboración del vecindario “en atención a la crítica situación en que se halla la Patria y por consiguiente la necesidad de que todos sus individuos contribuyan a sacudir el vergonzoso e insoportable yugo de la ambición francesa”. A partir de esta fecha se encargaría del gobierno del pueblo siguiendo las instrucciones directas de la Junta Suprema de Gobierno de la provincia de Extremadura, constituida en Badajoz pocos días antes. Dicha Junta Suprema, como sus homólogas en las distintas provincias de la Nación, actuaba inicialmente de forma autónoma y soberana, una vez desacreditado el poder central ante la tibieza, desbandada y disidencia general de sus máximos representantes, tomando el pueblo la iniciativa de la guerra [4]. Precisamente, como una de sus primeras actuaciones, la Junta Suprema de Extremadura tomó la decisión de animar a los pueblos de su jurisdicción a constituir sus respectivas juntas patrióticas, que en Guadalcanal, como acabamos de decir, se constituyó el 2 de Junio de 1808.
Desde este momento, la comunicación entre la Junta Suprema provincial y la Junta Patriótica local fue fluida, acatando en Guadalcanal las continuas órdenes y observaciones recibidas de Badajoz [5], desde donde se interesaban por la necesidad de fortificar sus plazas más insignes, la de organizar un ejército propio, el de Extremadura, y la de dotarlo convenientemente con hombres, dineros y avituallamientos, haciendo especial hincapié en la “vigilancia de personas sospechosas de colaborar con el enemigo, que se introducían en los pueblos con papeles y carteles seductivos con la intención de malograr las ideas que todos nos hemos propuesto en defensa del Rey y de la Patria”. Como respuesta a estas superiores órdenes, desde Guadalcanal contestaron dando datos de la población (1.113 vecinos o unidades familiares, equivalente a unos 4.500 habitantes), de las armas de fuego disponibles (95 escopetas requisadas en la colación de Santa María, 21 en la de Santa Ana y 35 en la de San Sebastián) y de los caballos y monturas existentes en la localidad (85 caballos y 15 sillas entre las tres parroquias) [6]. Igualmente se dio cuenta del alistamiento obligatorio de los soldados que en función de su población le correspondía (278 en total, cubriendo primero el cupo con voluntarios y los demás por sorteo entre los hábiles, incluyendo a los que espontánea y voluntariamente se habían alistado el 8 de Mayo anterior, algunos de ellos ya formando parte del ejército de Andalucía y el resto, suponemos, incorporados al ejército de Extremadura) [7] . Sobre el citado alistamiento existió cierta confusión, al entender la Junta Suprema de Sevilla que los soldados de Guadalcanal deberían incorporarse a su ejército, y al de Extremadura, declarando incluso como desertores a los que ya estaban encuadrados en el ejército de esta última provincia. Esta circunstancia provocó cierto desencuentro entre ambas juntas supremas, comunicando la de Extremadura, “ante los rumores de que la villa de Guadalcanal se había segregado del territorio extremeño, sujetándose al de Sevilla”, que en lo sucesivo se atuviesen a las órdenes recibidas de Llerena y Badajoz, y no a las recibidas de Cazalla y Sevilla [8]. Desde Guadalcanal contestaron que no se había producido tal segregación, justificando su actuación indicando que por puro patriotismo y en defensa de intereses nacionales en Sevilla, puntualmente habían acatado órdenes emanadas de dicha ciudad, circunstancia que no volvería a repetirse [9]. En realidad, la confusión vino provocada por la actitud de la Junta Suprema de Sevilla, que inicialmente se arrogó la facultad de representar en exclusividad los intereses de Fernando VII en la Nación, desestimando a las otras juntas supremas constituidas en el resto de España. Poco después, en Sevilla desistieron de sus pretensiones, quedando Guadalcanal bajo la competencia de Extremadura, provincia y región a la que siempre había pertenecido [10].
La autonomía y soberanía de la Junta Suprema de Extremadura, como la del resto de las provincias nacionales, perduró hasta el 25 de Septiembre de 1808, coincidiendo con la constitución en Aranjuez de la Junta Central Suprema de Gobernación del Reino, que desde el primer momento se hizo cargo de los asuntos de la Guerra y otros de carácter nacional, quedando el ejército de Extremadura bajo su competencia.

BIBIOGRAFÍA.- (3) Desafortunado porque, pocos días después -acusado por el vecindario de Badajoz de mostrar tibieza ante las pretensiones francesas, más concretamente por no celebrar con la solemnidad deseada la onomástica de San Fernando en homenaje al nuevo monarca preso en Bayona- fue apaleado y muerto por los propios vecinos. (4) De hecho, la Guerra de la Independencia, especialmente en sus primeros momento, se considera como un movimiento popular que pretendía desentenderse de la estructura política y administrativa del Antiguo Régimen, aprovechando igualmente el momento para librarse del invasor, pues el pueblo consideraba a las autoridades como tibias e indecisas en su trato y consideración de los franceses, organizando motines y linchamientos, como el ya citado en la nota anterior. (5) AMG, leg. 126. Cuaderno de superiores órdenes sobre la creación de la Junta Patriótica en defensa de nuestro Rey y señor natural. Fernando VII, Religión y Patrias. (6) AMG, leg. 593. (7) GORDÓN BERNABÉ, A. "Milicianos de Guadalcanal en la Guerra de la Independencia", en Revista de Feria y Fiestas, Guadalcanal, 2001. El autor, a quien agradecemos desde estas páginas su aportación, relaciona nominalmente a 207 de estos soldados, nómina a la que no hemos podido tener acceso. Los que faltan, hasta los 270 que indican en el documento de referencia, debieron alistarse voluntariamente el 8 de mayo de 1808. (8)MALDONADO FERNÁNDEZ M. "El partido de Llerena: origen y evolución hasta finales del Antiguo Régimen". En Actas de la IV Jornadas de Historia en Llerena, Sociedad Extremeña de la Historio, Llerena, 2004. En dicho artículo se analizan las distintas demarcaciones jurisdiccionales de dicho partido, al que históricamente pertenecía Guadalcanal, centrándonos especialmente en las peculiares circunstancias que concurrieron en los últimos años del XVIII y primeros del XIX. (9) AMG, leg. 126, doc. ya citado. (10) MALDONADO FERNÁNDEZ, M. "El partido de Llerena…, art. cit.
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sábado, 9 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 2/6


Mapa ofensivas 1808



II.- DESDE EL MOTÍN DE ARANJUEZ HASTA LA ENTRADA DE LOS FRANCESES EN GUADALCANAL
(Primera parte)



Esta es la segunda entrada serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

Las primeras referencias recogidas en el archivo local sobre la Guerra de la Independencia y su preámbulo llegaron a Guadalcanal entre las 10 y las 11 de la noche del 27 de marzo de 1808. Se trataba de la Real Provisión de 21 de Marzo, firmada por Carlos IV en el Real sitio de Aranjuez [1] . Por dicho documento conocieron nuestros antepasados la abdicación del monarca en favor de su hijo don Fernando, desde entonces Fernando VII.
Al día siguiente, también por correo ordinario, es decir, siguiendo el conducto reglamentario (desde la Corte en el Real Sitio de Aranjuez, pasando previamente por la Capitanía General de Extremadura con sede en Badajoz y por el Gobernador del Partido con residencia en Llerena, hasta el Ayuntamiento de Guadalcanal) llegó la Real Orden de 22 de Marzo, ésta firmada por el Supremo Tribunal, que decidía confiscar todos los bienes, efectos y derechos de Godoy, el Príncipe de la Paz, ya preso en el Cuartel de Reales Guardias de Corps. En la misma Orden se nombraba como sustituto al Duque del Infantado.
En realidad, la renuncia a la Corona por parte de Carlos IV tuvo lugar el 19 de Marzo, tras el Motín de Aranjuez. Para quitarle hierro a este enrevesado asunto, en el documento de abdicación el monarca alegaba “achaques y cansancio producido ante el grave peso del gobernante”, añadiendo que se retiraba “para reparar su salud a una zona más tranquila y templada”. Naturalmente, abdicaba en favor de su “muy caro hijo, el Príncipe de Asturias”, pidiendo que se le reconociese y obedeciera como Rey y Señor natural, matizando finalmente, porque la situación lo requería, que tomaba tal decisión “libre y espontáneamente”. No obstante, pocos días después dio marcha atrás, manifestando que había abdicado presionado por su hijo y partidarios. En definitiva, un extraordinario enredo en la cúpula del poder establecido, que añadía más confusión a la delicada situación del momento y daba alas a las aspiraciones de los franceses y a las de sus partidarios en la Península.
Como respuesta a los acontecimientos descritos, durante la mañana del lunes 28 de Marzo tuvo lugar en nuestra villa una sesión extraordinaria del Ayuntamiento, para celebrar simultáneamente la caída del impopular Godoy -que personificaba, junto a Carlos IV, al Antiguo Régimen y a la obsoleta monarquía absoluta- y la llegada al trono de Fernando VII, en quien tenían puestas las esperanzas de dar al Estado una forma de gobierno más acomodada a los nuevos tiempos, es decir, un Nuevo Régimen. Por ello, acordaron:
...que inmediatamente se publiquen las reales órdenes en la Plaza Pública de esta villa con repiques de campanas de sus respectivas parroquias y conventos para que (los vecinos) estén prontos a concurrir para la mayor solemnidad del acto; que igualmente se fijen edictos en los lugares habituales, haciendo saber al vecindario que en las noches del 3, 4 y 5 de Abril iluminen con tan plausible motivo sus casas, permitiendo toda diversión honesta (...), avisando a los párrocos y prelados regulares para que hagan puntuales repiques y libren oficios (divinos) [2].
Estos acontecimientos se producían en momentos en los que el ejército francés, el mejor de Europa con unos 120.000 efectivos perfectamente adiestrados y pertrechados, ocupaba puntos estratégicos de Portugal y del territorio nacional, tras el ya citado Tratado de Fontainebleau. Sin embargo, como las disidencias entre Carlos IV y Fernando VII no amainaban tras la abdicación y revocación ya referidas, Napoleón, con la oscura intención de conciliarles, les citó en territorio francés (Bayona), obligándoles a abdicar en favor de José Bonaparte. Y ésta fue la chispa que definitivamente prendió el levantamiento popular que daría paso a la Guerra de la Independencia, más bien de Liberación.
La primera resistencia popular con transcendencia en el contexto nacional fue sofocada contundentemente por los franceses en Madrid, el conocido, triste y trágico 2 de Mayo de 1808, inmejorablemente plasmado por Goya y magistralmente relatado por Pérez Galdós. Estos sangrientos acontecimientos se difundieron, animando al levantamiento popular, por parte de los alcaldes de Móstoles. Dicha proclama llegó a Guadalcanal el 6 de Mayo desde Llerena, provocando inmediatamente la reunión de su Ayuntamiento, en cuyas Actas reflejaron el texto que sigue:
Ha hecho presente el Sr. Regente de esta Real Jurisdicción, (el Corregidor) D. Martín Castelló, la caótica situación en que se halla la corte de Madrid según el oficio de la justicia de la villa de Móstoles, que le ha sido comunicado por el Sr. Alcalde Mayor Gobernador interino de Llerena, por donde aseguran que se está derramando mucha sangre en aquella, y que imploran auxilio a favor de nuestros compatriotas contra el ejército francés, y de hallarse presa la persona de nuestro Rey. Por ello, deseosos de auxiliarlos en cuanto nuestras fuerzas alcancen y penetrados de los sentimientos más tiernos hacia nuestro Soberano y Patria (...), este Ayuntamiento se pone a disposición de dicho Gobernador interino, al mismo tiempo que acuerdan comunicar la situación al clero de la villa y religiosos para que hagan rogativas durante nueve días en estas críticas circunstancias...
En la tarde de este último día llegaron más noticias desde Llerena, confirmando la dramática situación de Madrid y el encarcelamiento de Fernando VII en Bayona. No obstante, añadían “que los distintos pueblos de la Nación ya estaban organizando para combatir al enemigo francés, cuyo ejército ya había sido derrotado en territorio portugués por los naturales de aquel reino, y que ya se había organizado un ejército español que iba camino de Madrid para socorrer a sus vecinos”, noticias que, aunque exactamente no respondían a la realidad, se incluían para fomentar el espíritu patriótico y elevar el ánimo de los súbditos. Y éste fue el efecto que los referidos sucesos provocaron en Guadalcanal, donde los miembros del Ayuntamiento tomaron inmediatamente la decisión de “convocar a los vecinos y verdaderos patriotas para alistarse y tomar las armas”. Asimismo, acordaron “visitar a los vecinos pudientes para que, enterados de las circunstancias tan críticas de la Nación, suministraran gratuitamente los intereses y armas que tuviesen a bien (...), como es conforme al amor con que deben mirar la causa del Soberano y de la Patria”.
BIBLIOGRAFÍA.- (1) AMG, leg. 1382. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1808. (2) En el documento anterior. Similares muestras de regocijo se dieron en la mayoría de los pueblos de la Nación, entendiendo que, pese a continuar la monarquía borbónica, con Fernando VII llegarían aires de modernidad, anulando el Antiguo Régimen para dar paso a un nuevo orden de cosas o Nuevo Régimen, donde sobraban Carlos IV y la privanza particular del extremeño Godoy.

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sábado, 2 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 1/6



Manuel Godoy
   

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL

Esta es la primera entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernandez, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008.

Presentación.-
Se pretende dar a conocer parte de nuestra Historia a través de distintos artículos ya publicados en las Actas de Congresos y Jornadas celebradas en Llerena y pueblos de su entorno, y otros publicados en las revistas festivas de dichos pueblos. Con esta finalidad, cuando se trata de particularizar sobre un tema o pueblo concreto, se ofrece la posibilidad de enlazar con otros blogs más específicos.

I.- INTRODUCCIÓN.-
En 1807 España y Francia firmaron el Tratado de Fontainebleau, conviniendo la entrada de los ejércitos franceses en territorio español con miras de invadir Portugal y repartírselo. Naturalmente, esta circunstancia, aparte la resistencia de la nación lusa, forzó la intervención de los británicos, sus históricos aliados, que de ninguna manera estaban dispuestos a que se alterase el equilibrio de fuerzas en el continente.
Ya con el poderoso ejército francés ocupando Portugal, y desplegado estratégicamente por distintas zonas del territorio español, tuvo lugar el Motín de Aranjuez (17 y 18 de Marzo de 1808), insurrección palaciega y popular que perseguía imponer como nuevo rey al príncipe de Asturias, y que concluyó con la caída de Godoy y la forzada abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando, desde ese momento Fernando VII. No obstante, días después Carlos IV manifestó haber abdicado presionado por su heredero y partidarios, reclamando ante Napoleón nuevamente la Corona, llegando a un punto el conflicto en el que padre e hijo estaban dispuestos a seguir el dictado de Napoleón con tal de que éste les confirmara como titular de la monarquía hispánica. Por ello, el emperador les hizo ir a territorio francés (Bayona) donde, humillándoles, el 6 de Mayo de 1808 les obligó a abdicar en beneficio de José Bonaparte, determinando además imponer una constitución para España, la de Bayona.
Conocidas estas noticias, el pueblo español, que ya se había amotinado el 2 de Mayo en Madrid, se levantó en armas contra el invasor, con la esperanza de que, tras la expulsión del ejercito francés, entraría en vigor una nueva forma de gobierno que rompiera las amarras del Antiguo Régimen, dando paso a una sociedad más justa e igualitaria.
En efecto, determinadas autoridades locales, verdaderos patriotas y también algunos oportunistas, levantaron al pueblo en armas, fomentando el alistamiento de voluntarios y ofertando avituallamientos y demás pertrechos para proveer a los ejércitos nacionales. Siguiendo esta pauta, en los pueblos importantes se constituyó la Junta Patriótica local, algunas de ellas con su propia milicia de apoyo a los ejércitos regulares.
La guerra concluyó con la expulsión francesa del territorio nacional, aunque durante su desarrollo asistimos a diversas etapas: una primera, de relativo éxito español tras la victoria en Bailen (19/07/1808), que obligó a los franceses a replegarse hacia los Pirineos, donde se reorganizaron y reforzaron. Después, tras la victoria de Napoleón en determinados puntos de la provincia de Burgos (Noviembre de 1808), asistimos a un paseo triunfal de los invasores que prácticamente no se interrumpió hasta mediados de 1812, fecha a partir de la cual empezó a inclinarse la balanza en favor de los intereses españoles y de sus aliados, británicos y portugueses.
Naturalmente, estas distintas etapas tuvieron repercusión en Guadalcanal. En un principio destacamos la iniciativa popular celebrando la caída de Godoy, la llegada al trono de Fernando VII “el deseado”, la constitución de la Junta Patriótica Local, el alistamiento voluntario de soldados y la formación de la milicia urbana. Más adelante cundió el desánimo, cuando a primeros de 1810 ya se vislumbraba la proximidad de los franceses, especialmente tras la rendición de Sevilla el primero de febrero de dicho año, desde donde se personaron para asentarse en nuestra villa a principios de Mayo, permaneciendo aquí casi ininterrumpidamente hasta finales de Agosto de 1812.

Fuentes.-manuelmaldonadofernandez.blogspot.com 

sábado, 25 de septiembre de 2010

GUADALCANAL EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 3

MILICIANOS DE GUADALCANAL EN LA GUERRA DE LA INDEPENCÍA




Unos días después del 2 de mayo de 1808, llegaba a Guadalcanal la noticia del levantamiento. Se dispuso en este año que cada pueblo había de proporcionar cuatro mozos solteros por cada cien almas.
Entre las disposiciones dadas, se dice que todos los alistados gozarán de privilegio de nobleza personal, que los cuerpos de paisanos usen bandera negra con la cruz roja, como una cruzada, y en efecto, era una guerra religiosa, una Cruzada, en la que los religiosos predicaban a los vecinos animándoles a la defensa.
El 23-3-1809 se dice que el que tenga caballo, mula o yegua servirá en ellos y llevarán lanza y escopeta o tercerola, pudiendo añadir pistola o espada; los de a pie, escopeta y cuchillo, pueden añadir lo anterior, y si no hay escopeta, una onda. El año 1944 tuve en mis manos una de esas espadas, ya oxidada, que no se donde iría a pasar. También, que los que queden en el pueblo tengan arma de fuego o blanca, con especialidad, chuzos. Los ayuntamientos cuidarán de las familias, los cuales darán pan para tres días al que salga a campaña que ganará cuatro reales diarios y el pan, descontado. Los caudales se darán de los propios y arbitrios y las municiones, de cuenta del Ejército.
En el pueblo quedaron los casados con hijos, el alcalde, los clérigos presbíteros, religiosos e imposibilitados y algún otro. Fueron a la milicia los regidores, diputados, síndicos, mayordomos y alcaldes de la Hermandad entre otros cargos y parece que no hubo exonerados por donativos pues en la lista figuran grandes capitalistas.
También se disponía que se pagarían cien reales de recompensa a quien presentare un desertor; se formarán partidas de guerrilleros en los pueblos con el objeto de hacer guerra de guerrillas, hacer emboscadas, guardar los puntos difíciles y esperar al enemigo, dar ataques de noche, mantenerse en las sierras y parajes escabrosos, y hacer al enemigo todo mal posible.
Podrían pasar, según los méritos, a la milicia profesional y los clérigos tendrían beneficios curatos.
El ejército de Extremadura estaría compuesto de siete divisiones de paisanos, la quinta división llamada de Sierra Morena estaría en Guadalcanal, donde se pondría el cuartel general, compuesta de los paisanos de los pueblos del partido de Llerena. Se decía que todos estarían armados con escopetas del país. Estas divisiones eran, como ya se dijo, para hacer guerrillas y para apoyar a las militares.
Hubo algunos muertos de Guadalcanal, entre ellos José y Juan Spínola, y fueron sepultados en sus iglesias, y por parte francesa hubo muchas bajas en la que también tuvieron parte los que se quedaron en el pueblo que los mataban y los tiraban a los pozos.

Los héroes de aquella guerra son los que sigue:

Cayetano Taramón, José Calleja Cristobo, Luis Gil Cerezo, José Palacios, Francisco Palacios, Vicente Vázquez Joaquín de Gálvez, Manuel Reyes (casado), Antonio laso (casado), Tomás Barragán(casado), Miguel Palmerin, Francisco Moyano (casado), Francisco García, Benigno Rincón (casado) Francisco Pinelo, Nicolás Vázquez, José Vázquez, Ramón Blanco (casado), Cristóbal Márquez (casado), José Laso, Diego Álvarez, José Rodríguez ( casado), José Espino, Roque Yanes Caballero, Antonio Gallego, Francisco Lira (casado) Antonio Criado, Manuel Maqui, Juan Moyano, José Moyano (casado), José Benítez (casado), José Arenas, José Ferro, Ignacio Atalaya, Juan Moyo, Antonio Moyo, Francisco Gil, Juan Almanza (casado) José Careto (casado), Diego Heredia (casado), Juan Márquez Guerrero (casado), Alonso Gómez- (casado), José Barragán José de Chávez, Narciso Álvarez, José Carvajo (casado), Pedro Muñoz, Cayetano Yánez, Andrés García, Juan Arcos, José Rodríguez (casado), Justo Rodríguez, Miguel García, Cristóbal Cabezas (casado) Francisco Yanes de la Rocha (casado), Juan Yanes de la Rocha, Francisco Muñoz, Lorenzo Torrejón (casado) Sebastián Ruiz (casado), Fernando Martínez Porro (casado) Juan Bonilla, Nicolás de Gálvez, Cristóbal Spínola, Antonio Spínola, Manuel Márquez, José Márquez, Bernardo Ubifias, Antonio Gordón de Valencia (casado), Francisco de la Rosa, Marcelino Rodríguez, Francisco Riaño Rico, Cristóbal de Gálvez, Antonio Espino, Tomás de Cote, Juan Autón, Sebastián Autón, Bartolomé Ruiz, Antonio Muñoz Terrón, Juan de Cote, Cristóbal García, Miguel Muñoz Pecero, José Muñoz Maleno, Rafael Delgado, Juan Pinelo (casado) Cristóbal Rodríguez, José Guerrero Ibáñez, Antonio Pizarro, José de Lania (casado), Miguel de Bejar, Antonio Parrón (casado), José Rodríguez, Juan Rincón (casado), José Ugía Veloso, José Ruiz Cabezas (casado), Andrés Moruno, Juan Ortega Parra (casado), Pedro Gil, Manuel Hernández, Miguel Caballero (casado), José Domínguez (casado), José Gallego, Martín Cabezas, Martín Rodríguez, Juan Carrillo, Cristóbal Guerrero (casado),Miguel Fontán, José Grueso, Juan Ruiz Chávez, Juan de Gálvez, Antonio Sillero, Isidro Franco, Francisco Márquez, Antonio García Zarco, Diego Carabón (casado), Juan Sayago( casado). Tomás Alcántara, Juan Sánchez (casado), José Galván, Antonio Hernández, Ramón Chamorro (casado), Diego Valverde (casado), José Hernández, Juan Cabezas (casado), Benigno Bernabé Rivero (casado), Francisco Lavera (casado), Nicolás Ruiz, Juan Díaz (casado), Francisco Naranjo (casado), Manuel Hernández Romero, Juan de Castilla Venero (casado) Juan Blanco (casado), Miguel Ruiz Piedra, Juan Muñoz Mata, Nolasco Chamorro (casado), Alfonso Merchán, Manuel de Vega (casado), José Quiñones, Francisco Barragán, Ramón Gallego, Benigno Rivero, Juan Spínola, Alfonso Durán (casado), Ventura de Tena (casado), Cayetano de Tena, Juan Guardado, Bruno Sánchez, Félix Serrano, Juan Conejo, Ramón Castilla, Juan de Castilla, Diego Forzuo ( casado), Anselmo Osuna, José Seco (casado), Pedro Cerezo, José Díaz, Antonio Carpintero Núñez (casado), Manuel Sánchez Riaño, Francisco Rincón Dragón (casado), Juan Parrón (casado), Antonio Cantero, Martín Vázquez Ortega, Juan Trancoso, José Mexía, Juan Duran, Ambrosio Cortés, Luis de Castilla, José Moreno el jabonero (casado), Martín Ximénez (casado), Francisco Yanes (casa abierta).
Este trabajo viene a cuento por la actualidad del tema del ejército en que se da fin a las quintas forzosas en este año. Es un recuerdo de aquellos valientes que lucharon para defender a Guadalcanal y a España. (sic)

ANTONIO GORDÓN BERNABÉ.- Revista de Feria 2001

En este último artículo se han suprimido los párrafos que ya estaban incluidos en los dos capítulos anteriores.

sábado, 18 de septiembre de 2010

GUADALCANAL EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 2

APORTACIONES DE CABALLOS

De la Junta Suprema de Extremadura se recibió el siguiente escrito:
Las Justicias de los pueblos de Las Casas, Reyna, Fuente del Arco y Guadalcanal dispondrán inmediatamente que se entreguen a disposición del Sr. D. Francisco Santacruz, Capitán de los Reales Ejércitos, dador de esta, todos los caballos, sillas, bridas que se hallen en poder de los vecinos sin distinción de persona alguna, ni destinos en que se ocupen, como no sea en el de padres por montar las yeguas, y esto en el caso de estar aprobado con un mes de anterioridad, haciendo que en el mismo acto de la entrega, se justiprecie por dos peritos que elegirán dicho escribano y la Justicia, entendida esta que en caso de omisión o falta de obediencia, se le exigirá un mil ducados de multa y se tendrán por traidores a la Patria, por lo urgentísimo que es, y útil a toda la nación, el evacuar este importantísimo servicio. Dios guarde a VM muchos años. Llerena y Diciembre 5 de 1808. Joaquín Casquete de Prado, Antonio Muñoz, Fernando Medina.
Otro escrito dice lo que sigue: En la noche de este día, acaba de presentarse D. Francisco Santacruz, Capitán de los Reales Ejércitos, con el oficio anterior, y visto por el Sr. Corregidor dijo: Se guarde y cumpla y execute en todas sus partes y para que llegue a noticia del vecindario, se publique inmediatamente bando previniendo a todos los que tengan caballos desde edad de tres años en adelante, a excepción de los padres para la monta de yeguas, los presenten en el día de mañana y hora de las siete en la plaza pública, como también todas las sillas de montar y bridas, cabezadas y demás fornituras de montura y todo bajo la multa de mil ducados a disposición de los Señores de la Junta, que se le exigirán al inobediente, y verificado el recogimiento de uno y otro, se remitan con sus dueños, los que quisieren ir, a la ciudad de Llerena, por cuya junta se mandarán tasar según se previene.
Por esta así lo mando y firmo en Guadalcanal a de Diciembre de mil ochocientos y ocho.

Firma el Corregidor

Y luego incontinente por voz del peón público en las esquinas y sitios públicos de esta villa, se hizo notorio el contenido del antecedente acuerdo para su exacto cumplimiento y asimismo se despachó por el Sr. Corregidor de ella al tenente de la aldea de Malcocinado de esta jurisdicción para que a las siete de la mañana del día siguiente se hallen todos los caballos que tengan sus moradores desde la edad de tres años arriba, en la plaza pública de esta villa y para que todo así conste, lo estampo por fe y diligencia que firmo, Juan Antonio Guerrero, escribano.
Diligencia de presentación de caballos y monturas. En la villa de Guadalcanal a 6 días del mes de Diciembre de mil ochocientos y ocho años, Martín Castelló Rexidor Decano en la mañana de este día se constituyó en la plaza pública con asistencia de D. Francisco Santa Cruz comisionado al efecto decretado, y estando en ella, se fueron presentando por los vecinos, los montura que con distinción de nombres y caballos, sillas, bridas y demás efectos de apellidos de sus dueños son los siguientes:

Con tres caballos: Agustín Váquez
Con dos caballos: Francisco Carrasco, Juan Gallego, Sebastián Gordón, Antonio Veloso, Sebastián Álvarez, Manuel Palacios, Joaquín Rodríguez, Joaquín Palacios.
Con un caballo: Sr. Corregidor, Jesús Ferro, Estanislao Núñez, Pedro Muñoz (Clérigo), Joaquín de Gálvez, Juan de Gálvez Rubio (Clérigo), Diego de Morales, Joaquín de Ortega, Antonio Castilla, Federico Abel, Ventura de Tena, José Carvajo, Viuda de Pedro Caballero, Juan Ruíz, Martín Calero, José García (Clérigo), Cura de San Sebastián, Vicente Zapata, Juan de Ortega, Juan González, Diego Díaz, Alonso Pérez, Juan Ximénez Parra, Paulino Caro Guerrero (Vicario), Adrián Murillo, Juan Moreno, (Clérigo), Ana Autón, Nicolás de Rozas, Joaquín de Monsalve, (Clérigo), Juan Barrera, Clérigo, Antonia Rica, Sebastián de Cote, Pedro Felipe Sánchez (Médico), José Cabezas, Antonio Delgado Perelló, Alonso López (Clérigo), Antonio Cabezas, Juan de Castilla, Juan Gordón, Cayetano de Ayala (Clérigo),Pedro León Alaja, José Ponce, Francisco Palacios, Eusebio Rodríguez, Cristóbal Cabezas, Baltazar Romero, Cristóbal Riaño (mayor), Cristóbal Riaño (menor), Juan Márquez, Diego Cordero, Cristóbal Cordero, Antonio Grueso, Manuel Grueso, Andrés Grueso, Antonio Grueso (menor), José Chavero, Manuel Grueso Fraile, Antonio Vázquez Ortega, Juan Hernández, Manuel Hernández, Antonio Márquez Guerrero, Francisco López Rico, Xavier de Cote, José Ayala, Pedro del Cerro y Antonio de Gálvez.

Y no habiendo presentado más caballos y efectos, se hubo por conclusa, sin perjuicio de continuarla con la mayor actividad en el de mañana, habiéndose mandado pase todo lo presentado a la ciudad de Llerena.
En 7 de Diciembre de 1808 se continuó la diligencia, aportando un caballo cada uno: Juana Rica, Fernando Pinelo, Cayetano Ayala, José Quintero, Ignacio Pérez y José David. La mayoría presentaron caballos y se quedaron con las monturas, excepto tres que presentaron monturas sin caballos.
En 20 de Marzo de 1809 se hizo otra requisa de caballos a los vecinos que siguen:
Con dos caballos: Antonio Mª López, Antonio Veloso y Manuel Palacios.
Con un caballo: Juan Ruiz, José García (Clérigo), Nicolás de Rozas, Pedro Alaja, Martín Calero, Antonio Vázquez, El Sr. Corregidor, Francisco Palacios, Francisco Núñez, Cristóbal Riaño, Cristóbal Riaño (menor), Cayetano Ayala, Ignacio Pérez, Andrés Albarrán, Juan Ximénez Parra, El Sr. Vicario, Antonio Ramos, Viuda de Cordero, Francisco Morente, Diego Mostales,, Joaquín Rodríguez, Mateo García, Antonio Cabezas, Juan Moreno, Francisco López Rico, Juan Barrera, Eusebio Rodríguez, Juan Cantero, Diego Díaz, Xavier de Cote, Fernando Pinelo, Pedro Torrico (Médico), Alonso Pérez, Sebastián Gordón, Baltazar Romero, Manuel Grueso, Andrés Grueso, Antonio Márquez, Juan Vázquez, Juan Gordón, José Ponce, Juan González, viuda de Pedro Caballero, José Cabezas, Juan Márquez, Joaquín Palacios,. Sebastián de Cote, Antonia Rico, Estanislao Núñez, Francisco Carrasco, Francisco Cortés, Diego Cordero, Manuel Romero, Sebastián Chavero, Juan de Ortega, Ana Autón y José de Ayala.

Estos serían los que tenían dos años en 1808, quedando muy reducida la caballería en Guadalcanal, sólo con los potros, que podían ser potrancos y tusones según fueran menores de tres o de dos años respectivamente, además de los caballos padres.
He observado que, en esto de los caballos, había familias que los tenían desde antiguo, otras los poseían unas generaciones sí y otras no y aún una persona podía tener caballo en cualquier época de su vida. Es curioso que los médicos y muchos clérigos los tenían. Un caballo valía por entonces novecientos reales más o menos.
En total fueron 155 caballos los que se llevaron a Llerena para el Ejército de Extremadura que era el V Ejército. No sé cuándo les pagaron a sus dueños, pero sí me imagino el gran disgusto que se llevarían, como si me hubiese ocurrido a mí, que me gustan y los monto con frecuencia. Concretamente, mis familiares tuvieron que entregar cinco caballos que habían recibido de una herencia de su padre poco antes, y este fue el primero de una serie de infortunios que cayeron sobre los vecinos de Guadalcanal en la Guerra de la independencia contra los franceses.
ANTONIO GORDÓN BERNABÉ

Revista de Feria 1994

sábado, 11 de septiembre de 2010

GUADALCANAL EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 1


LEVANTAMIENTO DEL 2 DE MAYO 1808

Había llegado la noticia del levantamiento del 2 de mayo unos días después a Guadalcanal, y al igual que todos los pueblos, se aprestaron defenderse. En ese año de 1808 se estableció que cada pueblo había de proporcionar cuatro mozos solteros por cada cien almas, haciéndose en diciembre una requisa de caballos mayores de tres años que fueron entregados en la plaza pública, llevándose se alrededor de cien caballos a Llerena.
El 10-2-1809 se hizo un alistamiento en el que se incluían mozos solteros, clero de órdenes menores, casas y viudos sin hijos y solteros con casa abierta desde los 16 a los 45 años, haciendo un total de 207 hombres. En otros escritos se hace alusión a que todas las personas útiles para las armas, las tomen bajo pena traición y a los que huyan, se les quemen las casas. Que cada vecino tenga arma de fuego o blanca, con especialidad, chuzos. Que el Ayuntamiento fortifique el pueblo, proclamando la Junta Suprema de Extremadura, la Ley Marcial.
En marzo se hizo otra requisa de caballos. Era una guerra religiosa, una Cruzada, en la que los religiosos predicaban a los vecinos animándoles a la defensa y los paisanos se organizaban en guerrillas.
Ya en enero de 1810 encontramos el ejército español del Tajo saliendo de Extremadura por Guadalcanal, disponiéndose que los tiradores y escopeteros, auxiliasen a dicho ejército, y el 12-2-1810 el ejército francés del general Mortier estableció su cuartel general en Llerena, ocupando Guadalcanal. Se mandó dar provisiones para el ejército español, en Guadalcanal y otros pueblos, si bien fue imposible mandar él todo, debido a la ocupación francesa, actuando en el primer semestre muchos guerrilleros, algunos por cuenta propia.
Se había de crear un ejército español en Extremadura compuesto de siete divisiones de paisanos; la quinta división estaría situada en Guadalcanal, donde se pondría el cuartel general, compuesta de los paisanos de los pueblos del partido de Llerena, pero parece ser que no se llevó a cabo. Se decía que todos estarían armados con escopetas del país. Estas divisiones eran para hacer guerrillas y para apoyar a los militares.
En un escrito que se conserva en Extremadura, cuenta un comandante español de aquel tiempo: "La mañana del 10 de abril de 1810 pasamos desde Cazalla a Guadalcanal donde se hallaba el Marqués de Peñaflor con su división. Allí permanecimos hasta las tres de la tarde del día 11 sin novedad, en que se me reunió un teniente que presentó preso al alcalde de Hornachuelos que entregué al general. También llegó a este pueblo, Henestrosa, que enterado que los franceses estaban en Constantina, se retiró por entre sierras. Como a las tres y cuarto, se presentó un fraile que venía corriendo de Alanís diciendo que los enemigos estaban en aquel lugar, y a pocos minutos cuatro dragones franceses se presentaron por las calles de Guadalcanal y de un tiro mataron un cabo de caballería, dieron de palos a Henestrosa y se retiraron con, precipitación. Se tocó a generala, formé mi batallón a la salida del lugar y por más cuchilladas que dí, fue imposible evitar la dispersión de los soldados do la división, que abandonando fusiles y mochilas, corrían como galgos por aquellos montes. Juan Senen de Contreras poniéndose delante, gritó --¡Gallegos, en vosotros tengo la, confianza!—. Formadas las tropas que pudieron reunirse en las alturas inmediatas a la calle que ocupó mi batallón (¿el puerto de Llerena?) se pasó la tarde en temores infundados; las avanzadas que salieron a colocarse en las avenidas del pueblo, creían muchos ser enemigos. El Marqués de Peñaflor se empeñó en persuadirnos que una cordillera de piedra de una sierra de enfrente, eran franceses por lo que convenía marcharse. Visto tal desorden tomé la voz y dije : ¡Sin duda esos enemigos formadas en la sierra tienen pocas ganas c'.e pelear pues desde ayer que aquí llegamos nada nos han dicho!. Se retiraron los generales al pueblo. Al amanecer tocaron diana y salió la división".
En el mes de mayo ya estaban los franceses otra vez en el pueblo y consta que el Marqués de la Romana hizo frente a los mismos dándose la batalla en Cantalgallo (Llerena) el 10 de agosto de 1810 siendo derrotado y saqueada la población.
Ya en abril de 1811 el general Castaño atacó hacia Llerena y los franceses retrocedieron, el día 18 trasponiendo por Guadalcanal. Posteriormente, tras ser derrotados los franceses en La Albuera, el mariscal Soult llegó a Llerena huyendo y se reorganizó allí. Después, en marzo de 1812, el ejército español domina la zona, pero consta la presencia del francés en mayo hasta el 31 de agosto de 1812 en que evacuaron Extremadura definitivamente.
Hubo algunos muertos de la localidad como los soldados José y Juan Spínola, y por parte francesa, según me contaba mi abuela Encarnación Atalaya Sanz, también hubo bajas, ya que los del pueblo mataban a los franceses v los tiraban a los pozos, pues habían cometido muchos desmanes y saqueos, llevándose el ajuar de una antepasada suya.
Lo suministrado a los franceses desde el 12-5-1810 hasta el 31-8-1812 y a las tropas nacionales que venían en los intermedios, es incalculable y sólo de algunos recibos de las tropas enemigas ascienden en dinero a 320,263 reales de vellón; fanegas de trigo, 2686, de cebada, 5030, carne 63816 raciones, vinagre, 7788 raciones, pan 35762 raciones, carnero, 669 raciones, sal, 13816 raciones, y 1000 cabezas de ganado lanar y cabrío que se llevaron la primera vez. La primera entrada francesa compuso más de cien mil reales. Otras 1000 cabezas para Sevilla, además de ganaderías enteras que se llevaron, exigieron los franceses y sacaron en su retirada: 90.000 reales... y 400 herraduras para Sevilla, a que se agrega ser este pueblo punto céntrico y de forzoso tránsito de Extremadura para Andalucía y viceversa, sin que ningún otro le haya ayudado y se deben a vecinos crecidas sumas de dinero y ganado por lo que se hará un reparto entre los vecinos y su aldea de Malcocinado, para recaudar 30.000 reales.
Por otra parte, La Junta Suprema le Extremadura hizo una incautación de la plata de iglesias y conventos como sigue: Guaditoca. Cúpula le las andas de plata de la Virgen. Santa María. Cuatro cálices con peanas, una cruz, una urna del Señor del Jueves Santo. Convento de San Francisco. Un cáliz con patena, dos diademas y un manojo de azucenas de San Antonio. Convento de Santa Clara. Una naveta y dos vinajeras. Hermandad Sacramental. Una cruz y una campana de sagrario. San Benito. Una espada de la Virgen del Mayor Dolor y una diadema de San Isidro. Cofradía de la Soledad. Una taza de pedir. Cofradía de la Cruz. Una taza de pedir, la cruz y el estandarte. Santa Ana. Dos cálices y patenas, unas vinajeras con su plato, y la diadema de Santa Ana. Cofradía del Carmen. Una imagen de la Virgen. Convento del Espíritu Santo. Una naveta de plata. San Sebastián. Un cáliz, una vinajera y su platillo. Cofradía de Jesús. Una lámpara. Convento de la Concepción. Una naveta. Se recogió en total, 198 libras y 18 onzas de plata. (sic)
He hecho una investigación documentada de la Guerra de la Independencia en Guadalcanal y, ciertamente, me hubiese gustado publicar los muchos datos que poseo, cosa imposible, porque absorbería las hojas de esta revista.
Dr. Antonio Gordón Bernabé

Revista de Feria 1988