By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



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sábado, 8 de abril de 2017

Semana Santa Guadalcanal 2016

Historia de un desafío

La Borriquita de Guadalcanal se echó a la calle a pesar de la amenaza de lluvia y acaba su estación de penitencia, aunque acortando camino

Hay factores que por muy presentes que estén nunca son deseados, y en Semana Santa, uno de ellos es la lluvia. Sin embargo hay en Guadalcanal reticencia a mostrarle respeto a dicho elemento, al menos, por parte de cierto paso y/o hermandad. En 2008 la del Costalero rompía su buena estrella y se quedaba en el templo por primera vez en su historia. Pasaba entonces el relevo a la Borriquita. El Santísimo Cristo del Amor y la Virgen del Rosario han desafiado constantemente la climatología y desde su fundación en 1979 no han dejado de asomarse cada Domingo de Ramos a su pueblo. La suerte, eso sí, les ha sido dispar, y más de una vez han tenido que volver corriendo por la lluvia. Por eso, este año cabía preguntarse qué ocurriría. La mañana pintaba mal y poco después de las once caían las primeras gotas. Sin embargo, poco antes de su salida, a las doce, el cielo dio una tregua. Aún gris su ambiente, la junta de gobierno decidió poner su paso en la calle y desafiar al agua. A los sones de Cristo del Amor, no podía ser de otra manera, el paso saludaba a los presentes en la salida.
Poco a poco el cielo se iba despejando y volvía a repetirse la bonita estampa del discurrir de la procesión por el paseo de El Palacio. Buscando uno de los momentos más emotivos de la jornada, la comitiva subió por Santa Clara hasta alcanzar la residencia de hermanos, donde uno de ellos leyó una poesía y entregó un ramo de flores. Tras esto, y en un ejercicio de cordura y sensatez, la comitiva no se dirigió por San Sebastián hasta La Concepción, como hubiera sido normal, sino que debido a las previsiones que auguraban agua nuevamente, el paso se dirigió por la calle Santiago hasta enlazar con Costaleros y continuar su recorrido habitual. La nota curiosa se produjo con la internada en Juan Carlos I, una calle que ha permanecido en obras y que en la mañana de ayer se abría, siendo el Cristo del Amor el primero en pisarla. A eso de las dos y media, la Borriquita volvía a la Plaza de España a los sones de Mi madrugá y Viacrucis de Salud, interpretados por la banda que lleva el mismo nombre que el Cristo. Justo cuando entraba en el templo, el cielo rompió su trato de favor y dejó caer las gotas que se esperaban. El órdago había causado efecto y un año más, se agranda la leyenda de la Borriquita, que nunca se quedó en su templo un domingo de ramos.


La Resurrección se reencuentra con la suerte
Tres años de lluvia en Guadalcanal dieron paso a un procesionar agradable y tranquilo

Salía desde el convento del Espíritu Santo la última vez que El Resucitado de Guadalcanal respiró tranquilo. Fue en 2012. Desde entonces, un año sin salir y dos con la amenaza de lluvia que aceleró su regreso. Este domingo se presentaba óptimo, aunque después del agridulce Sábado Santo lo más correcto era andar con cautela y mirar de reojo al cielo.
No obstante, no hubo lugar a la sorpresa y Cristo Resucitado y María Magdalena pudieron desfilar con tranquilidad por las calles. Así pues, a las 12.30 horas se abrían las puertas de Santa María de la Asunción y comenzaba a sonar Vida eterna, su marcha.
Bajo un sol radiante y en ocasiones hasta caluroso, embriagado por un cielo azul y por la maestría de una de las cuadrillas de costaleros más profesionales de la localidad, el misterio de la Resurrección fue recorriendo las calles de un pueblo que se volcó una vez más con esta joven agrupación. En cada esquina lo esperaba un número significativo de vecinos, quienes tras la accidentada tarde anterior, donde el Cristo de las aguas por momentos, parecía, sucumbiría a la lluvia, esperaban con sed la llegada de la Resurrección.
A medida que avanzaba la mañana, el público aumentaba y llevaba en volandas al paso dirigido con solemnidad Juan Cantero. Momentos significativos fueron su entrada en la plaza de la Concepción, su discurrir alegre por San Sebastián y su recogía con la ya tradicional y emotiva petalada. Volvió a sonar Vida eterna y Cristo Resucitado se despidió de su pueblo, poniendo fin a una Semana Santa que vio a todas sus imágenes en la calle, y en especial volvió a disfrutar de un Domingo de Resurrección de los de antes, de los bonitos.


José Ángel Fonrecha

miércoles, 22 de julio de 2015

Sencillos inmuebles del ámbito rural

Ermita de San Benito

La ermita de San Benito se encuentra situada en las inmediaciones de Guadalcanal, junto a la carretera A-432 que une Sevilla con Guadalcanal, apoco más de un kilómetro de la población, es una de las muestras más primitivas del arte mudéjar de finales del siglo XV con que cuenta esta apartada comarca de la Sierra Norte en la provincia de Sevilla.
De esta época perduran en ella una interesante portada y restos de un antiguo soportal que deben entenderse como elementos conservados por la función arquitectónica que desempeñaron en la segunda etapa constructiva que experimentó este templo durante el siglo XVIII, fue profundamente remodelado en la segunda mitad del siglo XVII, para adaptarlo a los gustos de la época.
Sin embargo, las reformas barrocas respetaron exteriormente los primitivos esquemas mudéjares, patentes en la fachada principal, el muro de la epístola y la galería porticada.
La ermita se enclava en una vía de comunicación muy utilizada durante la Baja Edad Media y el siglo XVI, pues unía el norte de Castilla y Extremadura con la Andalucía Atlántica, por ella transitaban comerciantes y peregrinos que tenían por meta el Santuario de Guadalupe, para los que solían habilitarse recintos religiosos de tránsito como el que nos ocupa.
Gracias a ello, podemos hoy contemplarlos como ejemplo de las muchas ermitas que debieron existir de rasgos muy afines a ésta y que en la actualidad son escasas debido a las profundas y muy generalizadas restauraciones que terminaban por distorsionar el primitivo aspecto de estos sencillos inmuebles del ámbito rural.
 Al encontrarse en un entorno rural destacan sus muros y cubiertas de los árboles, olivos y cultivos que la rodean, siendo los elementos más característicos los tejados de la nave así como las cubriciones del presbiterio y del camarín, este último octogonal con cubierta de ocho paños de tejas.
La ermita fue construida entre los años finales del siglo XIII y primera mitad del XIV. De este período constructivo hay que destacar las portadas laterales, hoy inutilizadas. Obras ejecutadas en ladrillo, con arcos ojivales y alfiz, todo del gusto gótico-mudéjar. En la misma fecha se puede encuadrar el pórtico del muro de la Epístola.
Este presenta arcos de medio punto elevados sobre pilares cuadrangulares en marcados por alfiz. Durante el siglo XVIII el edificio fue profusamente reformado, adquiriendo la apariencia barroca que lo caracteriza, aunque ha mantenido la construcción de mampostería, ladrillo y tapial.
Sobre este primitivo templo, como se ha apuntado, una posterior etapa constructiva durante el siglo XVIII ocasionó la aportación de una interesante fábrica barroca que apoyada en la anterior, como puede observarse aún en determinadas partes del inmueble, dotó de un aspecto barroco con resabios muy clasicistas el interior al igual que ocurrió en otras ermitas de las cercanías, reformadas en la misma época, resultando una aportación novedosa por la utilización de esquemas de plantas en las que el camarín adquiere una importancia considerable, fruto de su propia función como ermitas destinadas a ser punto de referencia en el peregrinaje, que ha homogeneizado este tipo arquitectónico en la comarca.
  En el interior, la única nave se cubre por medio de bóvedas cañón con lunetos. El presbiterio, por su parte, se cubre mediante bóveda semiesférica sobre pechinas, al igual que el interesante espacio del camarín, que da lugar a una vistosa solución exterior de cúpula con tambor octogonal. En los distintos muros y en los claves de la bóveda del presbiterio subsisten pequeños tondos de piedra decorados con distintos motivos, que provienen de la primitiva fábrica.
De su devenir histórico, como enclave significativo para la población del cercano pueblo de Guadalcanal así como para la de los núcleos de las inmediaciones desde el siglo XV, se tienen crónicas que han demostrado su importancia social y artística mantenida hasta época muy reciente. Las descripciones existentes elaboradas por los sucesivos visitadores de la Orden de Santiago, han reflejado un lugar en el que acontecieron importantes manifestaciones religiosas y en el que también existieron una serie de obras de arte mueble relacionadas en el presente documento, -hoy desaparecidas desde el saqueo de 1936-, que delatan la importancia desempeñada por este inmueble desde finales de la Edad Media.



M.J. González

sábado, 8 de febrero de 2014

Léxico y topónimos de la Sierra Norte 2


 
Aquellos carboneros y cisqueros de Guadalcanal

Entre la nómina de los de los oficios penosos que afortunadamente han desterrado las nuevas tecnologías se encuentran los de carboneros y cisqueros, estos oficios estaban extendidos por la comarca de la Sierra Norte y por consiguiente en nuestro pueblo hasta el último tercio del pasado siglo.
Son muchos los sectores laborales que han caído en desuso con el paso del tiempo y los adelantos tecnológicos. De la misma forma, todas aquellas palabras que designaban los modos, los utensilios, los medios y las costumbres que rodeaban a estos trabajos se han ido perdiendo o se han aplicado a realidades diferentes casi siempre relacionadas de alguna manera con el significado primitivo.
Como otras tareas manuales tenían su propia jerga o expresión, identificadas con topónimos o palabras que no siempre recoge el DRAE o se identifican con otros significados, a continuación relaciono algunas de estas palabras que tenía archivadas en uno de tantos apuntes que completamos Leopoldo Tena y yo, recogidos en una de esa charlas de mesa camilla.
 
Ø Boliche o bolichero, especie de horno donde se fabricaba el carbón.
Ø Cisquero, boliche más pequeño o residuos de estos que quedaban una vez extraido el carbón.
Ø Armar un bolichero o empedolar, preparar, cargar y tapar con tierra un boliche para comenzar a hacer el carbón.
Ø Atizar y candelear.- Abrir la tronera meter troncas o ripios o hacer aberturas para atizar el horno.
Ø Reciscar, apagar lentamente la candela para terminar el proceso.
Ø Ripios, leña menuda para preparar la cama de la extructura o atizarla.
Ø Tronca, leña gruesa o trocos generalmente de olivo o encina.
Ø Chasca, ramajes u hojarascas que se colocaba encima de las troncas y los ripios para facilitar su combustión.
Ø Enchascar, acción de rellenar de chasca y/o maleza utilizada para avivar el fuego, introducidos por la tronera o boquete.
Ø Tronera.- especie de aperturas o puertas en los costados utilizada para recargar el boliche.
Ø Boquete, piteras o caños, hendiduras hechas en la parte alta del horno utilizada de respiradero o chimenea.
Ø Chillarrera o sorruno, exceso calor cuando el horno estaba en pleno apogeo e impedía acercarse al horno.
Ø Badilár, acción de atizar el horno con una vara larga o trasuguero.
Ø Trasuguero, vara larga que se utilizaba para atizar el horno o boliche.
Ø Aterrar, cubrir o enterrar el horno una vez armado.
Ø Anafe, montón que se separaba del horno con las ascuas y los rescoldos, una vez hecha la saca par convertir en borrajo.
Ø Copa, base del horno o boliche.
Ø Chairo, olor o humo peligroso que impedía acercarse.
Ø Borrajo, cenizas y residuos sacados del horno.
Ø Saca o embrocar, deshacer el horno y separar el carbón y el cisco.
Ø Siquitraque, cuando las llamas o flamas estaban fuera de control.


Algunas de estas palabras las recuerdo vagamente de mi niñez, mi padre y mi tío Ramón eran “aparceros” en las tareas del hacer cisco, tarea que esporádicamente hacían para abastecimiento de nuestras casas, la de mis abuelos y resto de familiares, así como para sacarse cuatro míseros duros ennegrecidos por el trabajo como el color del resultado
.
Documentación.-
Rafa Spínola

sábado, 28 de diciembre de 2013

El Romancero de Guadalcanal 5/5

Un siglo de Tradición, de Micrófilo a hoy
Quinta  parte

                   APÉNDICE III



                   La mala suegra

Carmela se paseaba                   por una salita alante
con un dolor de cabeza             que el corazón se le parte. 
/....................../                          /................................../
Si a la noche viene Pedro          yo le pondré de cenar,
y si quiere ropa limpia               yo también se la se dar.
Por la noche vino Pedro:           Mi Carmela, donde esta?
Tu Carmela es una tuna,           no tiene perdón de Dios
//........................./                     /.................................//
(Encarnación Parrón Díaz)
 
III. ROMANCERO DE MARIA CUMBRE CARMONA
                       
                                         La loba parda

Estando en la mía choza            pintando mis alpargatas
vi venir siete lobos                     por Io alto Sierra Nevada;
venían echando suertes             a ve(r) a quien le tocaba;
le tocó a una loba chica,           patituerta y jorobada.
Le dio una vuelta a la red         y no pudo sacar nada,
le dio otra media vuelta,           saco una ovejita blanca,
sobrinita de la negra.
Traia siete cachorros                  y una perra trujillana.
Andar, perrillos, ahí,                   andar, perrillos, de fama,
si me traéis la borrega                la cena tenéis ganada:
un caldero de calostros,               otro de leche migada.
No le temo a tus cachorros,          ni a la perra trujillana,
que tengo yo mis dientes               coma puntas de navaja.
Anduvieron siete leguas,                todas ellas barbechadas,
al pasar el arroyuelo                      la loba se vio cansada.
Tome usted su borrega,                   viva y sana como estaba.
Yo no quiero mi borrega                  que la traes maltratada.
Lo que quiero son las orejas             pa un abanico que se abanique el ama;
lo que quiero son las patas                pa un banco pa hacer la matanza;
y la piel                                               pa el pastor una zamarra.

                                           Bernal Francés

Tras, Eras, que a la puerta Ilaman .               ..................
Abrir que soy don Francisco                           a quien tú sueles abrir.
Bajando por la escalera                                  se le apagó el candil,
la ha cogido de la mano                                  y se la llevó al jardín
Le lavo sus blancas piernas                            con agua de toronjil,
le seco sus blancas piernas                             con toallas de marfil.
Lo ha cogido de la mano                                 y se lo llevó a dormir.
A esto de la media noche                                 se le ha ocurrido decir:
¿Que tiene usted, don Francisco,                    que no se vuelve hacia mi?
¿Le teme usted a la justicia                             o le teme al alguacil?
No le terna a la justicia,                                  ni le terna al alguacil,
ni le terna a mi marido                                    que se fue a tierra de Madrid.
 
                                                      El Quintado

El día en que me casé                                   me llevaron a la guerra,
y he dejado a mi mujer                                 ni casada ni soltera
¿Tan guapa es tu mujer                               que tanto te acuerdas de ella?
Del bolsillo que llevaba                               sacó una foto de ella.
¿Mira si seria guapa,                                   mira si seria bella
que hasta el mismo capitán                          se ha enamorado de ella!
Toma la licencia y vete                                 y cuida de esa doncella,
que por un soldado menos                           no se va a perder la guerra.
Ábreme la puerta, sol,                                  ábreme la puerta, estrella.
La puerta yo no la abro,                               mi marido está en la guerra.
Ábreme la puerta, soI,                                  ábreme la puerta, estrella,
que por tu cara bonita                                  me he librado de la guerra.
Allí fueron los abrazos                                 y allí fueron los delirios,
y allí fueron encontrados                             los dos esposos perdidos.

                                      La doncella guerrera
Malhaya la suerte mía
de las siete hijas que tengo                       y ningún hijo varón.
Y le dice la pequeña:                                No eche usted esa maldición;
déme usted espada y caballo                     y a la guerra me voy yo.
Tienes la cara de rosa                               para ser hombre varón.
Eso no importa, padre,                              y a la guerra me voy yo.
Tienes el cabello largo                              para ser hombre varón.
Eso no importa, padre,                              eso me Io corto yo.
Tiene(s) el pecho mu abultado                  para ser hombre varón.
Eso no importa, padre, ,                            eso me lo oculto yo.
Siete año(s) estuvo sirviendo                     y nadie se lo notó,
y una tarde paseando                                con los reyes de Borbón
se le ha caído la espada,                           por decir:  Dios que pequé;
por decir: Dios que pequé,                       dijo: Pecadora yo
Madrecita, la mía reina,                           que yo me muero de amor
que el caballero don Marcos                     es hembra que no es varón,
Convídalo tú, hijo mío,                              a correr contigo un día
que si ella fuera mujer                               nunca se cansaría.
Los tres caballeros, madre,                        enseguida se cansaron
y el caballero don Marcos                         ha corrido más que un galgo.
Madrecita, la mía reina,                            que yo me muero de amor
que el caballero don Marcos                      es hembra que no es varón.
Convídalo tú, hijo mío,                               a coger peras un día
que si ella fuera mujer                                en la falda se la(s) echaría.
Los tres caballeros, madre,                         las mangas se las llenaron
Y el caballero don Marcos                          .............................
Convídalo tu, hijo mío,                                a nada(r) contigo un día
que si ella fuera mujer                                 nunca se desnudaría.
Los tres caballeros, madre,                          se echaron a desnudar
y el caballero don Marcos                           se ha sentado a llorar.
¿Por qué llora usted, don Marcos?              porque tengo que llorar,
porque mi pena es muy grande                    y no la puedo ocultar.
La ha cogido de la mano                              con contento y alegría,
le dijo a su madre reina:                             Ya logre lo que quería.

Pedro M. Pinero Virtudes Atero 

Gracias a Virtudes Atero por la autorización para publicar este mágnifico articulo en el blog.
Virtudes Atero Burgos, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Cádiz.
Pedro Manuel Piñero Ramírez, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El Romancero de Guadalcanal 4/5

Un siglo de Tradición, de Micrófilo a hoy
Cuarta parte
 
                                                              APÉNDICE II

                                              Mambrú

Mambrú se fue a la guerra,
mire usted, mire usted que pena,
Mambrú se fue a la guerra
no se cuando vendra,
do re mi, do re fa,
no se cuando vendrá.
Si vendrá para la Pascua,
mire usted, mire usted que guasa,
o por la Trinidad,
do re mi, do re fa,
o por la Trinidad.
La Trinidad se pasa,
mire usted, mire usted que guasa,
la Trinidad se pasa,
Mambrú no viene ya,
do re mi, do re fa,
Mambrú no viene ya.
Por allí viene un paje,
mire usted, mire usted que traje,
por allí viene un paje,
que noticias traerá?
do re mi, do re fa,
que noticias traerá?
Las noticias que traigo,
mire usted, mire usted que traigo,
las noticias que traigo
dan ganas de llorar,
do re mi, do re fa,
dan ganas de llorar.
Que Mambúu ya se ha muerto,
mire usted, mire usted que tuerto,
que Mambrú ya se ha muerto,
lo llevan a enterrar,
do re mi, do re fa,
lo llevan a enterrar.
Con caja de terciopelo,
mire usted, mire usted que duelo,
con caja de terciopelo,
con tapa de cristal,
do re mi, do re fa,
con tapa de cristal.
Y encima de la tapa,
mire usted, mire usted que tapa,
tres pajaritos van,
do re mi, do re fa,
tres pajaritos van.
Cantando el pío-pío,
mire usted, mire usted qué tío,
cantando el pío-pío,
cantando el pío-pa
do re mi, do re fa,
cantando el pío-pa.
(Amalia Rivera López)

II. ROMANCERO NO INFANTIL
a)      Versiones completas.

                                            Don Bueso

Apártate, mora bella,                           apártate, mora linda,
deja beber mi caballo                           agua fresca y cristalina.
No me diga uste a mi mora                   que soy de España nacida;
me cautivaron los moros                       noche de Pascua florida.
¿Si quieres volver a España                  en mi caballo subida?
Y la ropa que yo lavo                            ¿donde la dejo metida?
La de hilo y la de holanda                     en mi maleta metida,
y la que no valga nada                           el río abajo se tira.
Y mi honra, caballero,                           ¿cuando la recobraría?
Yo te juro por mi espada:                       por mi pecho pasaría.
Al pasar por unos montes                       la mora se echó a llorar:
Por que lloras, mora bella?                   ¿y por qué lloras, mora linda?
Porque aquí mis padres                          a cazar siempre venían,
y mi hermano Moralejo                          a cazar siempre venia.
Permita Dios del cielo,                           Virgen sagrada María,
que por traerme una mora,                     me traje una hermana mía.
(María Romero Bernabé).

b) Versiones fragmentadas.

                                       Santa Elena

Estando tres niñas                         bordando corbatas
pasó un caballero                          pidiendo posada.
Si mi madre quiere,                      de muy buena gana.
Le puso la mesa                            en medio la sala:
cuchillos de oro,                           manteles de plata.
Le puso la cama                           en medio la sala.
//......................./                             /......................//
(Benigno Riaño Rivero)

                                    Casada de lejas sierras

Maridito mío,                                  si tú me quisieras,
a la tuya madre                               a llamarla fueras.
Levántate, madre,                          del dulce dormir
que la bella Aurora                        ya quiere parir.
Si pare, que para,                          que para un león,
que se le vuelva sangre                  hasta el corazón.
Mujercita mía,                              //....................... //
(mi madre no puede venir porque esta malita.
Coge la jaca y ve a llamar a mi madre que te
estará esperando. La madre vivía en otro pueblo).
Levántate, suegra,                        del dulce dormir
que la bella Aurora                      ya quiere parir.
Espérate, yerno,                          espera en la puerta,
espera que coja                           la ropa y la cesta
//......................../                       /.........................//
(María Romero Bernabé)

Pedro M. Pinero Virtudes Atero

Gracias a Virtudes Atero por la autorización para publicar este mágnifico articulo en el blog.
Virtudes Atero Burgos, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Cádiz.
Pedro Manuel Piñero Ramírez, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla.



miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Romancero de Guadalcanal 3/5

Un siglo de Tradición, de Micrófilo a hoy
Tercera parte


 


APÉNDICE


I. ROMANCES EN SU ESTADO ACTUAL DE CANCION INFANTIL

Las señas del esposo
 
Soldadito, soldadito,                                 ¿De donde ha venido usted?
De la guerra de Melilla,                            ¿que se le ha perdido a usted?
¿Ha visto uste a mi marido                        por la guerra alguna vez?
No, señora, no lo he visto,                         ni tampoco se quien es.

Mi marido es alto, rubio,                           alto, rubio, coronel,
y en la cinta del sombrero                          lleva un pañuelo francés;
se Io borde cuando chica,                           cuando chica Io borde,
y otro que le estoy bordando                       y otro que le bordaré,
Por las señas que uste ha dado,                  su marido muerto es,
se lo llevan para Francia                            a casa de un coronel.
Siete años le he esperado                            y otros siete esperaré,
si a los catorce no viene,                             de luto me vestiré.
Calla, calla, Isabelita,                                 calla, calla, Isabel,
yo soy tu querido esposo,                             tú, mi querida mujer.

(Dolores Calderón, Josefa Blández Romero, Encarnación Parrón Díaz y Beatriz Nogales Yánez).

                                                                 Don Gato

Estando un señor don Gato                                   sentadito en su tejado
ha recibido una carta                                            que si quiere ser casado
con una gatita blanca,                                         sobrina de un gato pardo.


Por ir a ver a la novia                                         se ha caído del tejado;
se ha rota cuatro costillas,                                  el espinazo y el rabo.
Ya te llevan a enterrar                                        por las calles del pescado.
Al olor de las sardinas                                        el gato ha resucitado,
por eso dice la gente:                                         “Siete vidas tiene un gato”
(Amalia López Fontano, Amalia Rivero López y Carmen Rivero López).
 
                                              ¿Donde vas, Alfonso XII?
 
Donde vas, Alfonso Xli?                                  ¿dode vas, triste de ti?
Voy en busca de Mercedes                               que ayer tarde no la vi,
Si Mercedes ya se ha muerta,                           muerta esta que yo la vi;
cuatro duques la llevaban                                 por la calle de Madrid.
Su carita era de seda                                        y sus labios de marfil,
y el velo que la cubría                                      era puro carmesí
Los zapatas que llevaba                                   eran de puro charol,
regalo de don Alfonso                                      el día que se caso.
Los faroles de palacio                                      ya no quieren alumbrar
porque se ha muerto Mercedes                        y luto quieren guardar.

(Amalia y Carmen Rivero López).

                                                      Las hijas de Merino 

Mi abuela tenia un peral
cargado de peras finas,
en la cogolla más alta
cantaba una golondrina.
Por el pico echaba sangre
y por las alas decía.:
“Contigo me he de casar
aunque me cueste la vida”
A la hora de cenar
se perdió la más pequeña;
su padre la fue a buscar
calle arriba, calle abajo.
¿Donde la vino a encontrar?
En un portalito oscuro
hablando can su galán
Y el galán que le decía:
“Contigo me he de casar
aunque me cueste la vida”.

(María Romero Bernabé).

                                                    La doncella guerrera

Un capitán sevillano                             siete hijos le dio Dios
y tuvo la mala suerte                            que ninguno fue varón.
Un día la más pequeña                        le pillo la salvación:
Padre, me voy a la guerra                   vestidita de varón.
Hija, no vaya(s) a la guerra                que te pueden conocer
con ese pelo tan largo                         y la cara de mujer.
Pasaron siete años                              y nadie la conoció,
solo el hijo del rey                              que con ella se caso.
(Lourdes Crespo de la Hera).


                                                  La viudita del Conde Laurel

Yo soy la viudita                                  del Conde Laurel
que quiero casarme                             y no encuentro con quien.
Pues siendo tan bella                          y no encuentra con quien,
le digo, señora,                                   que aquí tiene usted.
(Dolores Calderón, Josefa Blández Romero, Encarnación Parrón Díaz y Beatriz Nogales Yañez).


Pedro M. Pinero Virtudes Atero
Gracias a Virtudes Atero por la autorización para publicar este mágnifico articulo en el blog.
Virtudes Atero Burgos, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Cádiz.
Pedro Manuel Piñero Ramírez, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

El Romancero de Guadalcanal 2/5

 
Un siglo de Tradición, de Micrófilo a hoy
Segunda parte

Desde el punto de vista sociológico, conviene señalar que los transmisores de Guadalcanal pueden estar agrupados según dos niveles socioeconómicos y culturales. Un primer grupo esta formado por María Romero Bernabé, de 72 anos, casada con. Rafael Parrón Calderón, que regentan la posada del pueblo, y María Cumbre Carmona, de 70 anos, ambas incluidas en un nivel medio-bajo y de una cultura básica que le habían dada unos años de escuela, si bien la mayor parte de la niñez y la juventud la habían pasado en el campo. De ambas conseguimos lo mejor y más rico del romancero de este pueblo, de modo muy especial de María Cumbre, cuyo cancionero es mucho más interesante que el de cualquier otra persona de las encuestadas allí, no solo por sus temas más inusuales en Andalucía, sino también por sus más completas versiones y la variedad de su repertorio.
El segundo grupo de informantes esta compuesto por Dolores Calderón, de 59 años, Benigno Riaño, de 70, esposo de la anterior, Josefa Blández, de 68, Encarnación Parrón, de 64, Beatriz Nogales, de 70, Amalia López, de 48, y sus hijas Amalia y Carmen Rivera López, de 22 y 8 años respectivamente. Todos estos forman parte de Io que pudiéramos llamar la clase media acomodada y con un nivel cultural aceptable. El romancero que nos cantaron en diferentes sesiones de trabajo puede servir muy bien de exponente de lo que realmente se conserva y, lo que nos parece más importante, del modo coma ha operado la tradición a Io largo de este siglo en el repertorio romancístico de Guadalcanal. Con el material recogido de ambos grupos creemos que estamos en disposición de ofrecer un primer análisis del romancero Guadalcanalense actual.
Hay que resaltar, en primer Lugar, que todos cantaban un reducido grupo de romances que se ha conservado en el ultimo estadio de tradicionalización del genero, esto es, el romance reducido a canción de corro. Par lo general, estos textos presentan la fabula del modo más esquemático posible y su melodía, casi siempre apoyada con estribillo, es la apropiada para la canción infantil y prevalece sabre la letra. Todas las informantes recuerdan que han utilizado para sus entretenimientos estas cancioncillas, y las niñas nos reafirmaron que todavía hoy las cantan en el corro o en el juego de la comba. No es frecuente, según los datos que poseemos hasta ahora, que no son pocos, que el romance conserve todavía su vitalidad y fluya de modo espontáneo en los juegos infantiles, y esta rareza podemos destacarla como un rasgo peculiar de la tradición romancística de este enclave, aunque en general su romancero resulte hoy tan pobre. Estos son los temas que todavía cantan las niñas: Las señas del esposo, ¿Dónde vas, Alfonso XII?, Don Gato, La viudita del Conde Laurel, Mambrú, Las hijas de Merino, La doncella guerrera (en su versión corta), Los tres alpinos y Las tres cautivas. Como se ve, estos temas son los que comúnmente se encuentran por toda Andalucía, y por toda España, en su modalidad de canción infantil. Pero como queda dicho, la peculiaridad de Guadalcanal es la persistencia de su arraigo a Io largo de distintas generaciones, ya que no solo los cantan las niñas hay, sino que Las más viejas del jugar los recuerdan en su misma función lúdica. De esta manera, este grupo de romances constituye lo que podemos considerar el núcleo más vivo de la tradición del género mejor asentada en el pueblo.
En segundo lugar, hay que referirse a la serie de temas comunes en Andalucía, que aquí se hallan en su mayoría muy fragmentados. De este grupo solo grabamos dos versiones completas y distintas de Don Bueso, una de ellas cantada precisamente por el único informante varón, y Madre, a la puerta hay un niño, recordada por casi todos en su manifestación navideña. Los fragmentos recogidos pertenecen a Santa Elena, Casada de lejas tierras, Tamar (unido a Delgadina), Lux Aeterna, La Virgen y el ciego, San Antonio y los pajaritos, La mala suegra y El curita enfermo. A este grupo de romances fragmentados habría que añadir que muchas de las informantes recordaban haber oído en su juventud otros temas, pero que ahora no podían poner en pie. Por ejemplo: Los primos romeros, Mariana Pineda, Delgadina y La bastarda y el segador. Este conjunto de romances, tan desgastados ya y en franco retroceso, nos habla sin embargo de modo claro de una tradición mucho más floreciente en Guadalcanal, aunque estos temas, frente a los primeros citados “los que se mantienen todavía vivos en la tradición en su forma de canción infantil” debieron de gozar de mucha menor difusión.
Creemos, en tercer lugar, que hay que destacar el repertorio cantado por María Cumbre. Esta informante no solo recordaba los temas mas habituales del pueblo “los pertenecientes a los dos grupos anteriores”, sino que también nos facilitó otros romances que deben citarse por su rareza en el enclave, o por su mejor estado de conservación. Es cierto que una buena parte de este romancero lo había aprendido de su abuela, natural de Zalamea la Serena, por lo que algunas de sus versiones son extrémelas. Esto no debe extrañar ya que Guadalcanal en el pasado dividía su término municipal e incluso su casco urbano entre Sevilla y Badajoz. De lo que nos cantó sobresale, por razones distintas, el Bernal Frances y La loba panda. El primero, por tratarse de una versión mas larga y narrativa en comparación con las que de este tema hemos reunido de otros enclaves andaluces, que nunca han sido muchas. La loba es un romance muy extraño en la tradición meridional, y ella misma aclaro que lo había oído recitar a su abuela. Las pocas versiones de este tema encontradas en Andalucía llaman la atención de los estudiosos, pues este es un romance difundido sabre todo por tierras extremeñas. Mas habituales en Andalucía son El Ouintado, La doncella guerrera en su versión no vulgata, El piojo y la pulga y La devota de San Antonio, que si los citamos hache es por su buen estado de conservación y porque solo ella nos los cantó en el pueblo.
A la vista de todo esto, podemos concluir que nuestra encuesta ha perfilado mejor el panorama romancístico de Guadalcanal, aun teniendo en cuenta el estado lamentable en que se encuentran las más de las versiones grabadas allí, según hemos señalado. Llama la atención el hecho de que ninguno de los temas publicados por Micrófito, que, como decíamos, eran versiones completas, permanezca hoy en la tradición del pueblo, pues solo María Cumbre, con una memoria sorprendente para su edad, recordaba haber oído Albaniña, Polonia y Gerineldo. Quiere esto decir, desde nuestro punto de vista, que la tradición ha olvidado, parece que definitivamente, estos temas tanbien conservados hace un siglo. Pero nos queda la duda de si Micrófito desechó, o no considero como romances, los que se encuentran todavía con gran vitalidad como canciones de corro. Desde luego no incluya ninguno de ellos entre sus Rimas infantiles, con ser estas abundantes en su publicación. Es de todo punto extraño y singular que justamente los temas mas recordados hoy y por lo tanto más enraizados en una tradición mejor asegurada, no existieran a finales del siglo XIX, y más si se tiene en cuenta que estas informantes guadalcanalenses cantaban cuando niñas “esto es: por los años veinte muchas de ellas” este romancero infantil, a poca distancia de la fecha en la que Micrófilo publicó su repertorio.
La investigación completa de la Sierra Norte Sevillana está todavía en fase de realización. Cuando se lleve a cabo dispondremos, sin duda, de otros datos complementarios para analizar el romancero de Guadalcanal dentro de su contexto zonal más amplio, y sabremos mejor que significa en sus rasgos mas peculiares, si es que existen, en relación con su región natural.
 
Pedro M. Pinero y Virtudes Atero

Gracias a Virtudes Atero por la autorización para publicar este mágnifico articulo en el blog.
Virtudes Atero Burgos, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Cádiz.
Pedro Manuel Piñero Ramírez, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

El Romancero de Guadalcanal 1/5

Un siglo de Tradición, de Micrófilo a hoy
primera parte 
 
Hace ya algunos años, comenzadas nuestras investigaciones romancísticas por tierras andaluzas, propusimos a Juan. Collantes que realizara la encuesta de Guadalcanal y que comparara los textos de la tradición actual con los que en su día había recolectado Micrófilo. Guadalcanal fue reposo poético y refugio familiar para Juan Collantes durante muchos años, y él conocía mejor que nadie sus tradiciones. Su fina sensibilidad poética y sus conocimientos en este campo nos hubieran deparado un estudio, sin duda, inestimable de esta tradici6n romancística, pero por unas razones u otras no llevó a cabo esta investigación. Nosotros ahora, en su memoria, publicamos estas notas que creemos pueden servir de introducción a un estudio mas reposado del romancero de Guadalcanal y de su entorno.
En pleno auge de las investigaciones de los folkloristas de las ultimas décadas del siglo pasado, don Juan Antonio Torres Salvador, Micrófilo, constituyo, el 4 de mayo de 1884, la Sociedad El Folk-lore de Guadalcanal. Micrófilo pertenecía al grupo de folkloristas que don Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, presidía. Con Guichot y Sierra, Rodríguez Marín, Hernández de Soto y otros colaboraba en las tareas que llevaron a cabo en estas tierras meridionales, muchos de cuyos trabajos fueron apareciendo en El Folk-lore Andaluz, El Folk-lore Frexnense y Bético-Extremeño y en otras revistas y publicaciones que, por aquellos años, fueron los órganos de difusión de estos pioneros del folklore peninsular.
Años después de la aparición de estas revistas, Micrófilo dio a la estampa Un capitulo del Folk-lore Guadalcanalense (1). En sus páginas daba cuenta de diversos aspectos de la cultura popular de este enclave, situado al norte de la provincia de Sevilla, en la raya extremeña. Allí publicó una serie de romances conservados, por aquellas fechas, por el Guadalcanalense. A nuestro modo de ver, y según diversas indicaciones del editor a las que más abajo nos referimos, estos textos son transcripciones fieles de lo que realmente permanecía en la tradición del pueblo.
Eran años, estos de las últimas décadas del Ochocientos, en que empezaba a tomar cuerpo la investigación del romancero de la tradición oral moderna, y a nadie se le oculta la importante labor que en este dominio hicieron aquellos primeros y entusiastas folkloristas, aunque sus métodos de investigación y análisis los consideremos hoy más que superados. De cualquier forma, sus trabajos fueron decisivos en la recuperación de esta tradición poética, de modo especial por estas tierras del Sur.
El corpus de romances de Micrófilo está compuesto por ocho textos, de los cuales cuatro pertenecen al romancero tradicional: Blancaflor y Filomena, Albaniña, Delgadina y Gerineldo más La Condesita; y los otros cuatro, aunque más modernos, también están tradicionalizados: La infanticida, Polonia, El corregidor y la Molinera, y La adultera del cebollero.
Sin pretender, en modo alguno, ser exhaustivos en el análisis de los textos que nos dejó, si podemos indicar, en un primer acercamiento, ciertos rasgos que nos den el perfil de este romancero conservado en Guadalcanal en las ultimas décadas del siglo pasado.
Hay que destacar, en primer lugar, que en los ocho casos se trata siempre de versiones muy completas, y por lo tanto largas y circunstanciadas en algunas secuencias de la intriga, quizá con la excepción de La adúltera del cebollero, que es una versión que resulta algo comprimida en relación con las conservadas hoy en otros enclaves andaluces. No tenemos datos para pensar que sean versiones facticias compuestas por el mismo Micrófilo; de ser así, desde luego nos parece evidente que esos textos publicados en 1891 serian entonces el resultado de poemas elaborados a partir de fragmentos o retazos tornados realmente de la tradición Guadalcanalense. En contra de esta posible suposición, de muy poco fundamento, hay que decir que los folkloristas de esta época publicaban, en la mayoría de los casos, sus textos sin adulterarlos. En muchos lugares expresan su disconformidad con el método de los románticos que, como sabemos, si modificaban los textos recogidos (2). Por otro lado, en favor de la fiabilidad de estos romances dados a la luz por Micrófilo parece que habla el hecho de que nuestro folklorista conservara rasgos fonéticos y léxicos peculiares del habla de la zona. Estas dudas o reticencias podían asaltar al estudioso de hay porque en este repertorio no se encuentra ningún texto fragmentado, la que parece extraño en cualquier encuesta romancística. Por los datos que tenemos, los folkloristas de esta época solo publicaban textos completos, y este debió de ser el caso de Micrófilo. De cualquier forma, no es este el único repertorio que nuestro hombre tenia, porque el mismo expresó que poseía varias versiones de esos temas que “solo varían en levísimas particularidades” (3). Pero el romancero conocido por Micrófilo no fue, sin duda, mucho mas amplio, pues las pocas veces en que se ocupó del genero repite estas mismas versiones, y cuando habla de otras de distintos temas, siempre casos muy raros, cita versiones recogidas por otros folkloristas contemporáneos.
Como ocurre siempre en los trabajos dados a conocer por estos estudiosos, no hay referencias concretas a los informantes que les facilitaron los textos.
Todos los romances Guadalcanalenses publicados por él son habituales en los repertorios andaluces de hoy, con la excepción quizá de El Corregidor y la Molinera, del que solo hallamos, por lo general, fragmentos sueltos. También podía destacarse que en algunos casos la actualización de la fabula no se realiza conforme es usual en la tradición andaluza contemporánea. Nos referimos al desenlace de Blancaflor y Filomena, que cuenta con una secuencia extrañamente circunstanciada de la muerte del violador de Filomena, Tarquino en esta versión, que culmina con una sentencia ejemplarizante:

Se levantó Blancaflor,

Coma una leona fiera.
Le ha dado de puñaladas,

Le ha sacado la lengua,
La ha puesto par las esquinas
Para que escarmiento sea,
Para que ningún atrevido
Desgonsare á una donseya.

En Delgadina es la madre la que finalmente decide auxiliarla, lo que tampoco es frecuente en la tradición meridional actual del romance, en la que, como se sabe, es el padre el que al final le levanta el castigo, unas veces porque ella accede a sus requerimientos sin fuerzas para continuar en su situación extrema, otras, movido por la piedad. De todas formas, tanto en la versión de Micrófilo de 1891 coma en las actuales, el auxilio llega tarde, y Delgadina muere.
Por ultimo, en el caso de Gerineldo, que recogió continuado por La Condesita, según viene siendo normal en Andalucía, lo que ha ocurrido es que el final de Gerineldo, con la referencia al juramento que el paje hace a la Virgen de la Estrella de no casarse con ninguna mujer a la que antes hubiese conocido, se ha desplazado al desenlace de La Condesita, con lo que la historia cambia radicalmente de sentido; mientras que en toda la tradición moderna los amantes terminan unidos, aquí después del reencuentro, Gerineldo “el conde Sol de otras versiones” rechaza a la princesa. Este desplazamiento del motivo provoca un final diferente al del Gerineldo meridional “nos referimos al romance de Gerineido autónomo, antes de ser continuado por La Condesita”, ya que el texto de Micrófilo termina con una de las formulas típicas del noroeste peninsular con la que el paje humildemente reconoce su osadía y pide al rey un castigo: “Dame la muerte, güen rey/ que bien me la he merecido”. Así, mientras que en las versiones norteñas que emplean esta fórmula para el desenlace se sigue la decisión del rey de casar a los amantes, en el texto Guadalcanalense el rey vuelve a repetir lo ya dicho en su soliloquio al descubrir a los amantes dormidos: “No te mato, Gerineldo,/ que te crié desde niño...”, ya que no puede darse el matrimonio de la princesa con el paje en este momento, pues entonces la historia no tendría sentido con la continuación que se hace en La Condesita, en donde, como ya hemos dicho, el paje, al final, se niega a casarse con la mujer de la que ya ha gozado.
El repertorio se completa con unas notas del propio Micrófilo muy dentro de la línea menos crítica de los estudiosos del XIX, en un lenguaje marcadamente retórico. Relaciona a veces sus textos con los de Rodríguez Marín; en otros casos, siguiendo a Menéndez Pelayo, señala conocidas Fuentes de los temas; o destaca, como otros estudiosos, correspondencias de algunos de los romances con cuentos tradicionales. De todas formas, su crítica es sumamente superficial y en modo alguno original, glosando sin necesidad la fábula de algunos romances o haciendo valoraciones de carácter moral (4).
Con estos datos previos programamos la encuesta de Guadalcanal, que llevamos a cabo en los días 4 y 5 de marzo de 1988. Nos interesaba no solo el trabajo de campo como otras tantas veces para continuar completando los enclaves sevillanos, sino también verificar hasta que punto y de que manera la tradición actual conserva temas y versiones recogidas cien años antes. Era un buen ejercicio para ver en que situación se encuentra el romancero por estas zonas. De modo que comenzamos siempre nuestra indagación con los distintos informantes que nos atendieron preguntándoles por los temas que Micrófilo había publicado. No tuvimos mucha suerte al principio. A la crudeza de un tiempo extremadamente frío en la primavera incipiente de la sierra norte, se unía la soledad de las calles de este bello pueblo y la ignorancia alarmante del romancero de las primeras personas a las que nos dirigimos. Era como para desistir, pero no lo hicimos. Estas primeras horas de nuestro trabajo presagiaban lo que después sucedió y vamos a exponer aquí: el olvido en que se encuentra en la actualidad el romancero Guadalcanalense. Después de mediodía, todo el mundo en el pueblo sabia de nuestra presencia y a lo que íbamos, y así fueron apareciendo las primeras informantes que recordaban algo.

 
(1) Un capítulo del Folk-lore guadalcanalenses por Micrófilo, Sevilla, Francisco Leal y Cª, Editores, 1891. XVIII + 151 Págs. El libro contiene tres capítulos o partes con sus correspondientes notas:, “Rimas infantiles”, Págs. 19-56, (Botifora)>, Págs. 57-68, y «Romances», Págs. 69-151.
(2) Cfr. solo  lo que Demófilo opinaba sabre la adulteración o “arreglo” de la literatura oral por parte de los románticos. Escribe a este respecto el Prof.  López Álvarez: “Sin entrar en esta cuestión, decidido con más o menos convencimiento j...] por las nuevas corrientes científicas, lo vemos incorporar el nuevo método a sus trabajos, aparecidos en La Enciclopedia a partir de 1879, trabajos de los cuales, y según propia confesión: ella era distinto el concepto que tenia de la literatura del pueblo”, pues no era el valor ideológico desentrañar el sentido oculto de sus producciones, sino únicamente probar la importancia de recogerlas fiel y exactamente para ulteriores fines científicos, lo que me preocupaba” “Cartas inéditas de Demófilo a Joaquín Costa”, El Folk-lore andaluz, 2ª época, 2, 1988, Pág. 40. Y el mismo Micrófilo se expresaba así: “Lo que causa verdadera lástima es ver una producción popular corregida por literatos, gente, por lo común, indocta y cursi en grado superlativo, y que semejan cuando tales empresas acometen, el sastre que pretendiera acomodar a las exigencias de sus figurines los indóciles miembros de un jayán, así les resulta ella. Los salvajes de la Polinesia, vestidos con un sombrero de copa, una faja de general europeo y una estera en los riñones, son Apolos de Belveder al lado de las producciones
populares arregladas par literatos, . (Un capítulo del Folk. lore guadalcanalense, ob. cit., pág. 128).
(3) Ob. Cit., pág.1184 Cfr. por ejemplo. Ibídem Págs. 110-111
4 Cfr. por ejemplo. Ibídem Págs. 110-111
Pedro M. Pinero y Virtudes Atero

Gracias a Virtudes Atero por la autorización para publicar este mágnifico articulo en el blog.
Virtudes Atero Burgos, Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Cádiz.
Pedro Manuel Piñero Ramírez, Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada y Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla.