By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



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sábado, 11 de marzo de 2017

Algo semejante a los árboles huecos de Guadalcanal

La práctica de la minería en la América Española

Naturalmente, ocurría que la abundancia de escritos y noticias técnicas sobre minería americana era consecuencia de los esfuerzos e investigaciones prácticas de los mineros españoles, antes conquistadores.
Los nombres de los prácticos y no escritores que trabajaron las explotaciones mineras, que por todas partes aparecen en América y sorprende por su atrevimiento, dados los deficientes medios de su época, sólo se conocen de referencia. Pero bastan éstas para darnos cuenta del colosal esfuerzo español distribuido por toda América y aplicado con la energía y tesón que antes pusieron los conquistadores en la guerra a la explotación de las riquezas mineras. Así, por ejemplo, se sabe que un tal Fernández de Velasco, que en 1570 vivía en el Cuzco, después de residir en el Potosí, gracias al auxilio que le prestó D. Francisco de Toledo, pudo reformar el beneficio de la plata y el oro por amalgamación en todo el Perú, salvando la minería de la ruina. Se habían agotado los minerales ricos que alimentaban seis mil hornillos a guayras, constantemente encendidos alrededor del famoso cerro del Potosí. Las minas sudamericanas, utilizando los minerales pobres que antes se abandonaban, volvieron a producir riqueza metálica económicamente al propio tiempo que las de Méjico, merced a la amalgamación y copelación inventadas  por los españoles. Resulta evidente que toda la moderna minería de las que fueron nuestras Indias se fundamenta en la española.

Con lo dicho someramente, tema en el que sobra materia para un libro, se aclara un fenómeno curioso que silencian los mineros extranjeros en la que fué América española, salvo los tratadistas de gran altura, como Fuches y Launa y, que lo advierten algunas veces. En todas las minas que el capital moderno, y generalmente norteamericano, piensa dar con riquezas desconocidas de los españoles, calculando equivocadamente nuestros conocimientos de entonces en minería, por reducción de nuestra actual desidia industrial, se encuentran restos de la olvidada pujanza minera española y las huellas de las garras conquistadoras.
Así pudo ocurrir caso tan curioso como el siguiente: Una Compañía norteamericana se propuso desaguar el lago Guatavita, en el cual la tradición afirma que los indios arrojaban en la proclamación de su príncipe dorado gran cantidad de oro y piedras preciosas para conseguir el favor de la divinidad oculta en sus aguas sagradas. Las dragas habían recogido de su fondo algunos bestiarios de riquezas auríferas.
Conseguido el objeto de la empresa, y descubierto el lodo del fondo, se encontraron algunos ídolos auríferos, esmeraldas y objetos de cerámica. Y entonces apareció al descubierto el corte que un contratista español, llamado Sepúlveda, hizo en el terreno con el mismo objeto. Fué concesión, en 1652, de Felipe II  la de desainar el lao-o, empresa ya tanteada anteriormente por Hernán Pérez de Quesada. Sepúlveda recogió de sus trabajos varios objetos de valor, entre ellos una esmeralda de gran precio que regaló al monarca español.
Puede disculparse esta equivocada creencia del desconocimiento de nuestra pujante minería de entonces la consideración de que hasta en nuestra Península se presentan casos parecidos. Yo fui encargado del desagüe de las célebres minas de Guadalcanal, favoritas de Felipe II, y de las cuales obtenía plata para pagar las galeras de Andrea Doria, y el plato del emperador en Yuste, cuando suponíamos, según nuestros informes, agotados en profundidad los trabajos a causa de la gran cantidad de agua, nos encontramos con labores más profundas, que desaguaban los antiguos utilizando émbolos de palanca actuantes en árboles huecos convertidos en cuerpo de bomba.
Allí donde en la América que fué española busquen los extranjeros riquezas minerales, casi seguramente antes o después darán con los restos de la minería española y con algo semejante a los árboles huecos de Guadalcanal.
Le ocurrió a España en este aspecto de su historia lo de siempre. Variedad de veces la sublimación de un ideal fantástico la llevó a rematar grandes empresas; pero al tropezar con la mísera realidad abandonó siempre lo que en manos menos idealistas se convirtió en riqueza. Siempre la repetida historia de Don Quijote en Sierra Morena, levantando con la punta de su lanzón el maletín del loco repleto de monedas de oro que regaló a Sancho Panza.
Pero los dineros del maletín de Cardenio no hubieran llegado a poder del escudero si a Don Quijote no se le hubieran ocurrido las locuras de Sierra Morena. Y es consuelo triste y agradable a la vez para el que se siente racialmente español poder afirmar que las modernidades sanchopancescas, incluso las mineras, fue saben utilizar las riquezas que desperdició en América Don Quijote, dándole con el cuento de un anticuado lanzón como al maletín del loco en Sierra Morena, no serían posibles sin nuestras quijotescas locuras. Sin la fantasía no se hace más que mecánica en el cerebro humano, y toda la maquinaria de una fábrica de discos de gramófonos, capaz de construir siete mil en jomada, se fundamenta en la fantasía musical originaria. Así. el despreciado lanzón representativo del ideal absurdo y fantástico, es indispensable para la fabricación de mundos nuevos, especialidad histórica de la raza hispana.

Revista Ingeniera y Construcción
AÑO X I . - V O L . X I . - N Ú M . 125. Madrid, mayo 1933.
Por JOAQUÍN MENÉNDEZ ORMAZA

sábado, 9 de julio de 2016

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal y 94

EPILOGO 

A lo largo de tantas páginas hemos ido asistiendo al despertar del control y la reglamentación de la minería, proceso que aparece durante el reinado de los Reyes Católicos que es la culminación de una marcha que se había iniciado en el siglo XIII dirigida a la relación del subsuelo como derecho privativo de la Corona, pero que sólo pasa de la las disposiciones a la realidad de los hechos cuando la Realeza comienza a sentirse sufrientemente fuerte como para llevarla a la práctica. Este proceso abarcará prácticamente todo el siglo XVI
La primera mitad del 500, época de atonía en la actividad minera, se caracterizará por progresiva cesión del uso y la posesión de las reservas metálicas a la oligarquía burocrática nobiliaria hasta llegar a abarcar la práctica totalidad del reino, manteniendo el Monarca unos más bien teóricos derechos de propiedad y la reserva de una parte de la producción en concepto de reconocimiento fiscal de esos derechos.
La conjunción de las influencias centroeuropea y americana, del interés de los Fugger y de los eventos fortuitos: el descubrimiento del proceso de extracción de plata por medio de azogue y el hallazgo de la mina de Guadalcanal producen un giro sustancial en el devenir de la minería al filo de la mitad de la centuria. La Corona toma conciencia entonces de las posibilidades de ingresos que le ofrece el sector y por una parte invierte en él importantes recursos, mientras por otra se dedica a una revisión legislativa tendente fundamentalmente a controlar de forma más estrecha los recursos minerales. Pero la concepción regaliana lleva a la Real Hacienda a considerar las explotaciones de particulares como una especie de cesión, un contrato de compañía en el que la Corona participa beneficios pero no en los gastos, con lo que aplica unas retenciones sobre los beneficios de los empresarios realmente desmesuradas. Ello unido a la .conjunción de las influencias deslumbradoras de Guadalcanal y de la floreciente minería argentífera americana hacen centrarse el objetivo de los interesados en la minería únicamente en la búsqueda de oro y plata, dos minerales de los que los recursos en el subsuelo hispano son pobres y el segundo además se halla en un proceso de progresiva depreciación. Ello acarrea el fracaso del amplio movimiento de interés por la minería que se produce en la década de los 60.
La minería entre 1560 y 1570 va a definirse por el contraste entre un sector de explotación real en el que se produce una fuerte inversión, una importante renovación técnica y una organización de la producción caracterizada por la división del trabajo y la escisión entre este y el capital y un sector privado en el que las transformaciones son mínimas o a la primera mitad del siglo.
A fines de los años 70, la Corona constata el fracaso de la incorrecta política seguida  hasta entonces. El reino no produce metales preciosos, pero además se ve obligado                                          a  importar la mayor parte de los metales útiles que demanda, salvo el mercurio. Se impone un cambio de rumbo y de éste es principio la nueva legislación y reglamentación de 1583, punto de partida de una nueva política minera más volcada ya hacia el mejor conocimiento de las posibilidades del país y la explotación de minerales hasta entonces poco apreciados —cobre, estaño, azufre—. El período que se abre en los años 80 inicia ya cualitativamente diferente. La Corona pone fin a la asfixiante política intervencionista de gestión directa de los yacimientos por la administración real y sólo de forma por particulares y de fiscalidades extorsivas y da paso a una acción de mayor iniciativa privada.
Por otro lado, el atraso técnico que caracterizaba a la minería de los años 50 se había superado con la recepción de la tecnología alemana, de la que España serviría en dirección a las colonias americanas, mientras que en el campo de la metalurgia, el contacto de las experiencias centroeuropeas y americanas, produce un bagaje propio que, a pesar del evidente atraso en campos como el de la fusión del cobre, capaz de hacer frente a problemas específicos de los minerales peninsulares y correcta aplicación del procedimiento del mercurio, desconocido en la Europa central hasta doscientos años después. La forma de hacer frente a los ensayes o el propio lenguaje que usan los mineros y metalurgistas de fin de siglo, revelan un salto cualitativo que en 1600 respecto al panorama de 50 años antes. La época de Jerónimo de Ayanz o de Córdoba Canales abre una etapa en la que la técnica española, punto de encuentro entre Centroeuropa y las colonias, adquiere autonomía y personalidad frente a la alemana
Los resultados, sin embargo, se harán esperar y pasará tiempo antes de que comience a producir plomo en cantidades tales que Castilla deje de ser un país importador y en Hellín se extraiga azufre en cuantía bastante como para que el reino pase de ser netamente importador a exportador. El talón de aquiles, y ello todavía por centurias será el cobre, del que España seguirá importando durante los primeros cincuenta años del siglo XVII casi el 100 % de sus necesidades.
 La revolución de 1550-1560 sirvió para elevar extraordinariamente la producción de plata sólo durante diez años; poco después, todo se había convertido en humo. La de 1580, mucho menos espectacular, sentará las bases para hacer de España un país con una producción interna, si no extraordinaria, sí al menos notable de varios minerales útiles.
Pero la transformaciones de 1580 no se hubieran podido producir sin el precedente de las de 1550-60, que abren la puerta de las transformaciones técnicas que van a posibilitar aquella. 

De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez
  

sábado, 2 de julio de 2016

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal 93

El fracaso de la minería privada, la producción de otros minerales

El “efecto california” del descubrimiento de Guadalcanal

Cuando la noticia del descubrimiento de Guadalcanal y de su riqueza fabulosa se funden por el país, una auténtica fiebre minera, un verdadero “efecto california” se desata por todo el reino y una pléyade de buscadores se lanzan al campo, la mayoría de ellos desprovistos de cualquier medio y de la más mínima experiencia anterior, intentando emular y repetir la suerte de Martín Delgado, un personaje que pronto es conocido y legendario a lo largo de todo el reino. Evidentemente, el efecto es tanto más intenso cuanto más cerca del foco guadalcalino nos coloquemos y así, de la zona próxima a la villa andaluza llegaban noticias a la Corte de que en octubre de 1555 —al mes del hallazgo la “mina rica”— se habían registrado 180 minas y al año siguiente ya había censadas ís de 1.500. De ellas
“hasta agora no se ha sabido el valor que tienen, porque ninguna se benefiçia, y de muchas dellas paresçió haberse hecho ensayos y no salía plata y otras salían pobres y faltas de metal y ser más la costa que el provecho”.
Igualmente hay noticias de que los registros habían sido muy numerosos en Llerena, Hornachos, Montemolín, Azuaga, Cazalla —donde una sola persona registraba de una sola vez 64 minas—, Cala, Aznalcóllar, Zufre, Santa Olalla y Guillena l. Pero, si bien con mor intensidad, la fiebre se extiende a los lugares más alejados y recónditos del reino. Desde el concejo de Cangas de Tineo informaban en 1562 unos testigos que
“no savian çiertamente sy avia benas algunas, más de que muchas personas avian venydo de Castilla con provisyones rreales a descubrir por estas partes si se allava alguna mina, pero que ninguno destos no dió razón de quienes heran ny lo que avian topado ny de qué parte lo avian sacado, más de que yban caminando, que degían que venían de Castilla” 2.
Igualmente, en el plazo de un año se habían registrado en Lorca cinco minas, sin que ninguna hubiera salido de provecho 3.
El deseo de encontrar minas no siempre tiene como fin lograr un rápido y fácil; en algunos casos, las informaciones dejan ver que alguna lanzan al campo “a descubrir” lo hacen detrás de su pura supervivencia. En 1556 la fiebre minera parece haber llegado a Segovia, el corregidor de aquella ciudad informaba a la Corte:
“en esta çiudad y su tierra ay mucha nesçesidad y la gente está pobre, anda muchas jentes a buscar las dichas minas por los montes, sierras dicha çiudad” 4.
Evidentemente, el señuelo de todos los buscadores era encontrar fortuna rápido descubriendo una reserva de plata u oro, y así aparece reflejado en los registros su ilusión, hacen los buscadores de cualquier piedra de color mínimamente llamativo, y en los que consignan invariablemente “mina que parece ser de plata”. Diego de Pisa, un experto a quien el Consejo encomienda una investigación minera en 1565-66, exponía a éste:
“También se a de tener atención a estos metales por si será de prouhecho, porque  todo el apetito de los descubridores y de los que ensayan es e algunos metales pueden ser de prouecho, aunque no tengan plata” 5
Hacia 1570, la fiebre minera parecía haber remitido notablemente. Todas estas informaciones las deducimos del estudio de 1.326 registros que abarcan el per de los que el 27 % corresponden precisamente a los once años que van de 1559 a 1570 y  de ellos más del 60 % se ubican en el área de la Andalucía Occidental, sur de Extremadura y de la actual provincia de Ciudad Real, si bien el otro 40 % se reparte de una forma muy uniforme por absolutamente todo el reino, desde Canarias a Galicia y dese el País Vasco al reino de Murcia.
Los buscadores tienen su origen en todos los grupos sociales, si bien en una abrumadora mayoría pertenecen a los estratos más humildes; los oficios de “albañil”, “zapatero”, “cordonero” etc., se repiten en los registros hasta la saciedad. Una ocupación que aparece con frecuencia, en este caso seguramente porque su experiencia les hace pensar que para ellos la búsqueda puede resultar más sencilla, es la de platero; del mismo modo en el apogeo de la fiebre, los trabajadores de la Casa de Moneda de Segovia se a buscar minas en el cercano pueblo serrano de Becerril 6. Son muy numerosos los extranjeros, para quienes no parece existir traba alguna en la práctica después de 1555 por su condición de no naturales: alemanes, los más abundantes —no olvidemos concepto “alemán” —pero también borgoñones, un portugués —en Aracena y hasta un judío - un tal Judas Malaquí, judío estante en la corte que emplea para la prospección a “dos moros de Berbería, los cuales entienden mucho” 7
Pero  en ocasiones excepcionales aparecen también nobles —como el duque de Sesa—,   
mercaderes, miembros de la Administración y los Consejos, o incluso personajes como el arquitecto Juan de Herrera, el italiano Jacome Trezo o el correo real. Christopher Tasis. En estos casos, recurren para las actividades prospectivas al contrato de buscadores profesionales, un oficio seguramente inédito hasta 1555, pero que aparece ya declarado            en algunos registros y licencias en 1557 8. Buscadores profesionales eran por ejemplo el  clérigo Diego Delgado, ya citado, a quien debemos el primer informe sobre las minas de Riotinto en la era moderna, Diego Ortega Ojalvo, que efectuó prospecciones por cuenta de Jerónimo de Salamanca u Ortuño de Baldo, a quien Monardes hace uno de los protagonistas de su obra sobra el hierro. Una buena parte de estos buscadores profesionales habían adquirido su experiencia anterior en América; sírvanos como ejemplo Francisco de Saavedra, un vecino de Sevilla que envía un memorial al Rey en el que       
“dize que a estado en Yndias catorce o quince años, en el qual tiempo se ocupó en sacar oro y benefiçiallo, por lo qual está abil para buscallo en España, dándole V.M. licençia en la porque él sabe que lo ay en el Andalucia en algunas partes”9.      
Los buscadores avezados se valían de toda una serie de indicios para detectar la existencia del mineral en el subsuelo. El experimentado minero novohispano A. de Sotomayor describía muy gráficamente su técnica prospectiva en un informe elevado al Rey en 1573:
“Diré lo primero y que más conviene, que es el buscar y hallaras minas, y las señales que haya para caer en el conogimiento de ellas (.. ). Lo primero, las minas se han de buscar en tierras bermejas y firmes, y no fofas, y algunas veces se hallan en calichales. Son más durables en las montañas altas y serranías donde       las vetas tienen más levantadas las frentes que en los llanos y aquí son más de seguir por la duragión que prometen por estar sin el impedimento del agua, que es más cierta en los llanos y habiéndola luego se halla la dureza de las peñas y           tras la dureza la imposibilidad de labrarse ni con hierro, ni con fuego, porque el agua impide su operación. Vetas se entienden ciertas peñas que en algunas partes se levantan sobre la tierra y si son de plata se conocen de esta manera:
Si se hallan en montañas sin arboleda, son mejores, porque se entiende que las quemazones del metal abrasan la fertilidad y humor de la tierra.
Tal vez son estas vetas de guija blanca pintadilla de negro y acerado y morado y otras vezes la guija es leonada, aunque donde esto leonado se viere, son los metales secos y en la guija blanca se ven los metales reluciente veces son ricos y otras pobres, que no tienen sino sólo plomo.
Otras veces se hallan estas vetas entre bosques y breñas, y que sean ricas, y para conocer si es metal, hace de quebrar un pequeña o gabarro y verse si las colores que digo son vivas, y que no se marchiten ni desvanezcan sino que, aunque sea otro día, estén en un ser, y no va nada en que la plata esté visible, que esto es lo que menos importa.
Vista la veta en las partes que digo, téngala el minero por corriere de norte a sur, que estas son las que más riqueza prometen, y si es en tierra fría y ventosa es mejor, porque debe ser esto lo que más o creación de los metales; y visto esto, siga el minero la veta, y si se escondiese entre breñas y quebradas, luego la verá descubrirse en las lomas o en las cuestas abajo, porque muchas veces se levantan sobre la tierra más una lanza en alto. Y suele durar tres leguas sin perderse y otras ve con la tierra, y siempre llevan derecha la guía al rumbo que empezaron desde la cata atravesando la veta de una vara de hondo en cuadro donde peñascos y dureza haya, que si la mina es buena, desde la superficie de la tierra dice lo que es y el metal que se hallare, ensáyese” 10
De gran interés son las indicaciones específicas que el mismo Sotomayor proporciona respecto a los indicios para hallar minas de oro:
“El oro, de que ansimismo hay mucha noticia en estos reinos, arroyos y quebrados de çerros y a las vezes en cabañas, que son las riveras de los ríos, donde reparan las creçientes de las aguas, todo lo qual viene de las montañas donde ello se cría, que siempre es en çerros bermejos, el cual se derrumba de sus nacimientos con la fuerza de las lluvias que en el invierno caen y para conoçerse si este naçimiento está cerca se ha de ver si el grano de oro está crespo o liso, que si está liso está listo y está muy lejos, por haberse venido arrastrando por los peñascos y arenas, y estando crespo es visto haber andado poco trecho, y ansí al tiento se halla su naçimiento luego”.
La experiencia proporciona a Sotomayor un conocimiento más afinado que el que expresaba Agrícola muy pocos años antes.
Diego Delgado apuntaba que él se servía para el seguimiento de 1as riquezas del subsuelo de “yerbas, piedras y despusiçiones de tierras”11. Por ello, los meses mejores para descubrir indicios mineros eran “abril, mayo, octubre y noviembre”, es decir, aquellos en que se producía un máximo de lluvias, que descubrían los crestones aflorarte.
Pese al escepticismo de muchos, entre ellos Agrícola, la radiestesia era ampliarte  utilizada, también por los paisanos del ilustre escritor minero. En 1570 informaba el minero alemán Leonardo Brun:
“En Alemania (...) quando así cavan, salen çierto que está allí debajo del metal por medio de unas varillas de avellano de que usan, que se inclinan cuando están sobre el metal en manos de algunos, aunque no en las de todos, en manos de este testigo no se abaja y la vía abajar en manos de un cuñado suyo que vive dello y de otros y también por otras señales que para esto tienen los dichos alemanes” 12
Como  tantos otros actos de la época, el descubrimiento de minas tenía también una parte ceremonial. En un denuncio de mina para Su Magestad en la legua acotada de Guadalcanal, relataban así el acto de toma de posesión:
“E dixeron que en nonbre de Su Magd. e para él por virtud de su rreal çedula e como más conuengan al derecho de Su Magd. querían tomar e aprehender la posesión y dicho lo susodicho se anduvieron paseando  por la dicha heredad de viñas (…)  y lançaron piedras de uanda a otra, todo lo qual  dixeron que hazían e hizieron en señal e para adquisición de la dicha posesión que así tomauan de la dicha vena de metal (...)13.

1 La incidencia de la fama de Guadalcanal la señala el doctor Venero, fiscal real en carta de 6 de junio de 1556:
“Otras muchas minas se an registrado en estos reynos, porque a fama desta muchos onbres se an dado en buscarlas...”;
A.G.S. Estado, Leg.° 113, fols. 212 y 213. Cfr. también A.G.S. Estado, Leg.° 113, fols. al 6; 3.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 36, fol. 144. GONZÁLEZ, T.: Registro y relación..., vol. I, p.
2 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 36, fol. 140.
3 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 131, fol. 5.
4 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 18, fol. 12.
5 A.G.S. Casa y Sitios Reales, Leg.° 275-1, fol. 41, relación de Diego de Pisa, año 1566 6 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 28, fol. 22.
7 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 366; fol. 4. Los extranjeros pare interés que los naturales por el hallazgo de metales no preciosos y así los vemos en el Arzobispado de Sevilla ensayando minerales de hierro. Cfr. A.G.S. Consejo y Juntas 34, fol. 311. Otras noticias sobre extranjeros buscando minas, en GONZÁLEZ, T.: R4 vol. I,  Registro y relación pp. 565, 568 y 672. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 28, fols, portugués Gaspar Díaz, en Aracena.
8 Francisco Díaz de Mestas y sus consortes, que encuentran cinco minas de cobre en Cervera de Pisuerga y Ruesga firman una petición al Consejo en 1557 como “alladores de minas”; cfr. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, leg.° 76, fol. 101. En un informe referido a la zona de Baeza-Linares de decía:
“El mejor buscador es Juan Martínez (arrendador durante dieciseis años de las minas de Baeza, porque tiene gran conosçimiento de metales y está muy ejerçitado de buscarlas y los más de los plomeros desta tierra para descubrirlas se rigen por su mano y les he oído dezir que no paresçe sino que ve lo que está debajo de la tierra y sin él ay otros plomeros que tienen por ofiçio buscar”
Cfr A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 58, fol. 162. Sobre búsqueda de minas por cuenta de moderes, cfr. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 78, fol. 46. Búsqueda de minas por el duque esa en A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 79, fol. 70; por Junta de Herrera, cfr. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 65, fol. 125. Sobre la propuesta de C. de Tassis, cfr. más arriba y sobre las pesquisas de JACOME TREZZO, Ch., E. LARRUGA: Memorias..., vol. XXXVI, memoria 158. Investigaciones de Sancho de Paz, contador real, en N-32.
9 Cfr. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 125, fol. 6. Sobre Ortega Oialvo, cfr. A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 160, fol. 7.
10 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 126, fol. 5.
11 Cfr. A.G.S. Estado, Leg.° 121, fol. 82.
12 Crf A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda Leg. 103 fol. 12
13 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda Legº 79 fol 74. El mismo documento refiere también la forma como se efectuaban las pruebas de muestras.

“El dicho Cornelio Esconopo e Diego Vazquez, capataz e quatro plomeros, los quales anduvieron en el descubrimiento de la dicha mina, haziendo traviesas por la dicha heredad e caundo en el sitio que señaló el dicho Pedro Garçia y en otras partes y myrando y examinando las piedras que sacuaban para las fundir y enseyar (…)”

De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez
 

sábado, 18 de junio de 2016

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal 92

Cuadros evolutivos 2
  
CUADRO N.° IV. LIBRANZAS Y CONSIGNACIONES EN GUADALCANAL
AÑOS 1555-1560 (continuación)


Año 1557
A Gerónimo de Salamanca y Hernán López del Campo, 50.000 ducados que os hubieron de pagar de lo de las Indias e no hubo lugar de poderse hazer, más 14.000 de yntereses, de asientos de cambios hechos en Flandes e Inglaterra.            .           24.000.000
Librado a la Serenísima Reina de Bohemia                                      .           15.000.000
Para las guardas, atrasos                                                                               44.806.000 Gasto y plato de Su Magd. el Emperador que se enviaron a Yuste en remesas trimestrales(desde 1-julio-1557)                                                              7.500.000
Al tesorero Domingo de Orbea, para cosas de su cargo                               8.465.333
A D. Luis de Zúñiga, comendador de Alcántara, merced                           1.500.000
Para paga en Génova de las galeras de España                                            13.487.075
Al alcalde Salazar, de ayuda de costa                                                          187.500
Para la casa del Príncipe Nuestro Señor                                                       12.000.000
Para paga de los del Consejo                                                                        14.000.000


Año 1558
Al Príncipe Andrea Doria                                                                             9.562.500
A Gerónimo de Salamanca y H. López del Campo, pago de asientos         7.350.000
A D. Juan de Mendoza, sueldo de sus galeras                                             4.500.000       
Para gastos de la casa del Príncipe                                                               12.000.000
Para las galeras de Tomás Lupián y D. Berenguer y Serafín Centellas        4.875.000
Pago de los del Consejo y otros oficiales de la Corte                                  12.998.000
Sueldo de la Princesa como Gobernadora                                                    4.218.750
Paga de las galeras de Luciano Centurión                                                    23.250.000
Juan Antonio Palavesín, asieno que le traspasó Martín Spínola                   18.095.620
A Nicolao Grimaldo, por su asiento                                                             16.500.000
Al factor del Rey de Portugal                                                                                  375.000
Para gastos de puesta en explotación del pozo de Almadén                                   1.125.000
Para las galeras que habían venido de Italia a la costa de Cataluña con D. Iñigo de Mendoza                                                                                                    3.750.000
Al regente Juan de Figueroa por gastos que hizo por pasar a Inglaterra en
Negocios tocantes al servicio de S.M.                                                          1.500.000
A Guadalcanal para la torre de la iglesia                                                      75.000
A  D. Francisco de Toledo, salario de mayordomo de la Princesa               1.500.000
A Juan de la Vega, presidente del Consejo Real                                         2.600.000
Quitaciones del Presidente y los del Consejo                                              8.266.000
Casa del Emperador                                                                                     7.500.000.
Año 1559
A Juan de Gurruchaga, veedor de las galeras de España por su paga          5.250.000
Para la Princesa Gobernadora, sueldo como tal                                           7.500.000
Primer tercio de los del Consejo                                                                   5.666.000
Al factor Hernán López del Campo y a Gabriel de Santa Gadea para cumplir
Con ellos ciertas libranzas                                                                            26.250.000
A Vaca de Castro, por su salario y ayuda de costa                                      2.256.650
Para pagar a Nicolao de Grimaldo para pagar en Italia a D..Joan de Mendoza, capitán general de las galeras de España                                                                       20.625.000
Tercio segundo de los del Consejo                                                               6.666.000
Al príncipe Andrea Doria, sueldo de galeras de los años pasados
y de 1559                                                                                                      37.500.000
Pago de la caballeriza de Su Magd. que Diego de Córdoba había traído
a estos reinos                                                                                                1,125.000
Gastos de la casa del Príncipe en 1559                                                        12.000.000
A Juan de Olmedo para la fábrica del pozo de Almadén                            1.500.00
Merced a los contadores Francisco de Almaguer y Hernando de Ochoa y licenciados  Valderrama, Menchaca y Villafañe, 35.000 maravedíes a cada uno      180.000
 Parados descargos del alma del Emperador, desde 1 de enero, 20.000 ducados cada año durante el tiempo que fuere voluntad de S.M., a los plazos e por la forma e manera que se pagaban en su vida para el gasto y entretenimiento de su casa e con la misma preeminencia e calidad de preferir en la paga a todas las libranzas                        7.500.000
Para las galeras de España                                                                            6.000.000
Año 1560
Al factor para que haga lo que le fuere mandado                                        3.200.000
Al factor López del Campo, para que pague a Lucián Centurión, Ambrosio de  Negro y de Esteban Spínola                                                                                        6.342.292
D. Juan de Austria, para el servicio de su casa                                             1.280.000 Pago del primer tercio de los del Consejo                                                          4.443.000  Almadén, para continuar su reedificación                                                         6.000.000
Sueldo de las galeras de Tomás Lupián, Berenguer y Serafín                      112.500

CUADRO N.° V. GUADALCANAL DESPUES DE 1576
Años 1577-1578
Producción de Guadalcanal                                                                          1.192 marcos
Corresponden al Rey (1/3)                                                                            795 »
Procedió de deshacer los hornos de fundición                                            205 »
Llevados de las minas comarcanas a quintar a Guadalcanal                        129 »
Corresponden al Rey (1/8)                                                                            16 »
TOTAL de plata para la Real Hacienda                                                       1.016 »

CUADRO N.° VI. GUADALCANAL DESPUES DE 1576
Años 1583-1588
           
Producción de plata en Guadalcanal                                                3.943 marcos
Valor producido por la venta de la plata                                          8.855.385 maravedíes
Derechos de las minas de alrededor, incluido el valor del alcohol vendido de la mina de Los Ahillones                                                                                     813.535 maravedíes
Ingresos TOTAL a la Real Hacienda                                                           9.668.920 maravedíes
Gastos y jornales                                                                               4.828.537 maravedíes
Salarios a personal administrativo                                                     1.982.521
Leña y carbón                                                                                   1.910.807
Otros pagos                                                                                       847.118
TOTAL gastos                                                                                  9.568.983
Diferencia positiva a favor de la Real Hacienda                               99.937
De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez
 

sábado, 4 de junio de 2016

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal 91

Cuadros evolutivos 1



CUADRO N.° I. BENEFICIOS OBTENIDOS POR LA REAL HACIENDA CON LA PRODUCCIÓN DE GUADALCANAL (EN MARAVEDIES) AÑOS 1556-1576

Año              Resultado económico para la Real Hacienda
1556-1559                              550.000.000
1560                                       18.728.184
1561                                       —6.659.739 (déficit)
1562                                       1.210.170
1563                                       —9.322.403 (déficit)
1564                                       20.428.422
1565                                       28.941.869
1566                                       20.955.344
1567                                       —783.207 (déficit)
1568                                       1.564.191
1569                                        5.901.287
1570                                       5.636.902
1571                                       5.031.565
1572                                       12.721.682
1573                                       14.443.615
1574                                       5.976.518
1575                                       1.114.096
1576                                       . 370.238
El balance de ingresos y gastos ha sido efectuado con las libranzas para gastos y calculado el valor de la plata producida al precio medio de 2.300 maravedíes entre 1555, 1570 y 2.275 maravedíes desde 1570 a 1576, deduciendo de él el 0,20 % por gastos de transporte y acuñación. Las cifras pueden ser distorsionadas por la introducción de unos gastos fijos de traer a Sevilla y de acuñación, cifra que es solamente válida para los años 1556-57 y que con seguridad se movieron al alza, pero, en cualquier caso, la distorsión será mínima.

CUADRO N.° II. COMPOSICION PORCENTUAL DE LOS GASTOS DE LA MINA DE GUADALCANAL

1559                           Salarios de administrativos    7,98 %
                                   Jornales de técnicos y trabajadores    27,14 %
                                   TOTAL masa salarial 35,12 %
                                   Gastos ordinarios y extraordinarios  
                                   (corrientes y de inversión)      64,88 %
1564                           Salarios de administrativos    8,4 %
                                   Jornales           66,7 %
                                   TOTAL masa salarial 75,1 %
                                   Gases ordinarios y extraordinarios   
                                   (corrientes y dé inversión)      24,9 %
1573                           Salarios de administrativos    6 %
                                   Jornales de técnicos y trabajadores    59,7 %
                                   TOTAL masa salarial 65,7 %
                                   Gastos corrientes y de inversión        34,3 %
Ha sido imposible lograr una mayor afinación distinguiendo entre gastos de inversión y gastos  corrientes.                   
           
CUADRO N.° III. PRECIO DE LA PLATA DE GUADALCANAL
EN MARAVEDIES POR MARCO

Año                                        Precio
1555                            2.320 y 2.347,80
1556                            2.310
1557                            2.305
1558                            2.330
1560                            2.300
1565                            2.353
1576                            2.300 (se pedían en la fecha de Zafra, pero
                                    “no hubo quien los diese»)
1577                            2.250 a 2.278
1578                            2.250
Los precios suelen ir seguidos de la coletilla “por ser muy buena y fina”.



CUADRO N.° IV. LIBRANZAS Y CONSIGNACIONES EN GUADALCANAL
AÑOS 1555-1560
Año 1555
En maravedies
A Génova, para el duque de Alba                 7.500.000
Parala Goleta                                                 22.5000.000
Merced al licenciado Salazar, alcalde del crimen de Sevilla, por lo que había servido en Indias                                                              187.000
TOTALDE 1555                                           30.187.500
Año 1556
Paga de la gente de S. Sebastián, Fuenterrabía y otras guardas de la frontera de Francia   4.500.000
Al contador Zárate, ayuda de costa por venir de Flandes e Inglaterra a esta corte    39.275
Para el tesorero, “para cosas de su cargo”   1.125.000.
Para la fundición de piezas de artillería para la Goleta 2.250.000
Para obras de fortificación en Melilla                       1.125.000
Al tesorero A. de Baeza, “para cosas de su cargo” 3.000.000
Para obras en los alcázares de Madrid, Toledo y El Pardo 2.500.000
Merced al presidente del Consejo Real, obispo Antonio de Fonseca 2.500.000
 Para proveer de pan a la Merindad de Trasmiera     750.000
 Para pagar en Flandes gastos de correos      1.406.000
Al tesorero, sin especificar                            1.484.000
Para un paño a la iglesia de Guadalcanal      75.000
Limosna para poder trabajar en las fiestas     75.000
Fronteras de Perpiñan y Fuenterrabía y obras de Gibraltar 8.250.000
Andrea Doria, sueldo de las galeras              7.500.000
Merced a Juan Manrique de Lara, clavero de Calatrava, del Consejo de Estado a Su Majestad                                                   1.125.000       
Al monasterio de los descalzos de Guadalcanal, 4 cálices de la plata de las minas, valor de su hechura                                                  37.500
Una campana para Santa Ana de Guadalcanal      ¿?
Socorro de pan a la merindad de Trasmiera, “por la mucha nesçesidad que teníandello”                                                            562.000
Martín de Spínola, genovés, para enviar al duque de Alba 1.125.000
Al tesorero, sin especificar                            6.000.000
Al pagador de las armadas de Málaga          2.250.000
Sueldo de las galeras                                     1.050.000
Sueldo de la galera de D. Antón Donis        1.050.000
Sueldo de la galera de D. Serafín Centellas 375.000
Sueldo de la galera del abad Tomás de Lupián 1.050.000
Al marqués de Cortés, gasto de un viaje al servicio del Rey a Toledo 375.000
Pago de la armada de D. Álvaro de Bazán   8.635.000
Pago de 1.200 hombres para Gibraltar, Cádiz y Málaga      1.248.000
2 pagas a 1.500 hombres para lo mismo                                3.075.000
Para los  bastimentos de viaje de los anteriores                    1.125.000
Obras en fibras en Orán, espías, mensajeros, bergantines,
 mecha y pólvora para esa laza.                                             2.812.500
— 2 pagas a 400 hombres para reclutar en Valencia, Ibiza y Menorca        312.500
— Paga a 300 hombres para reclutar en Cartagena                                       312.000
Armada de D. Alvaro de Bazán                                                       8.635.000
Vituallas para un mes para sostener 4.500 hombres en Orán            1.312.500
Sueldo de un año de la galera del abad Tomás de Lupián               1.875.000
Sueldo de la galera de D ~ Serafín Centellas                                   1.875.000
Sueldo de la galera de D- Antón Donís                                           1.875.000
Gastos en Málaga para Orán                                                             2.250.000
A los criados de S.M. que quedaron en estos reinos y los que después han            venido,
del tercio postrero de 1555 y el primero de 1556                             4.500 000
De pago de un asiento a Gerónimo de Salamanca y H. López del Campo  18.750:000
De pago de un asiento a los Fugger de 15 millones de mrs. y el 14 % anual 15.000.000
A Constantin Gentil, resto de 8.062.500 mrs. de lo que le debía el banco
de Domingo de Lizaraza                                                                   562.000
Merced a D. Luis de Zúñiga, comendador mayor de Alcántara      1.500.000
A Constantín Gentil, de 6.943.020 mrs. que le traspasaron
Jacome Mayer y JerónimoRein, más el 14 %            anual               7.915.042
Al mismo, por 7.500.000 mrs. que hubo de pagar a D. Bernardino de Mendoza

el sueldo de sus galeras de 1554 y del 14 %                                     1.937.273

De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez