By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



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miércoles, 7 de febrero de 2018

Un hidalgo en Guadalcanal 4/4

Decansando y contemplando la ermita
Visita de D. Alonso de Quijano a nuestra villa
Cuarta  parte

Última parte de esta historia ficción está estructurada en la visita ficticia de D. Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza a Guadalcanal, a través de estos dos personajes y mezclando el Guadalcanal actual con la villa Santiaguista del siglo XV a  finales del XVI, hacemos un recorrido por las principales calles y visitamos los monumentos de la villa, acompañados por nuestro paisano el noble D. Esteban de Millán y Aguilar que tal vez fue noble en aquella época y perteneció al Concejo de la Villa.
A mi amigo Ignacio Gómez Galván, que mantiene viva con su fundación la historia y literatura de nuestro pueblo, me he permitido la licencia de tomar algunas notas de su libro “Cervantes en Guadalcanal”.

Continuando calle arriba, en el número encontraron la casa natal de D. Adelardo López de Ayala, nacido en esta villa en el 1 de Mayo de 1828, cuando aun pertenecía a Extremadura,  pueblo arriba en dirección a la salida para Llerena por la calle Espíritu Santo y antes de las últimas casas del casco urbano a la derecha divisaron el edificio del Convento (13) del mismo nombre.

-¿Me quiere Vd.  decir D. Esteban que en éste vetusto edificio dormitan hombres o mujeres dedicados al noble oficio de guiar a las almas pecadoras hacía la salvación divina?
-No es menos cierto que desde 1903 las Hermanas Misioneras de la Doctrina Cristiana cumplieron esas labores y la enseñanza de la cultura y labores propias de las jóvenes de la villa, pero actualmente se encuentra cerrado,
-Comentó el anfitrión con nostalgia-.
-Convento sin monjas y olla sin carne, no han de servir para saciar alma o cuerpo de caminante, -protestó Sancho-.
Abandonaron la localidad y por el camino que continúa después de la citada calle divisaron el conjunto del Cristo de la Cruz Abad del Santo (14),  compuesto por la ermita, humilladero y huerto que por el año 69 del pasado siglo fue desamortizado y vendido por el cura Antonio Espinosa Torre con la benevolencia  del arzobispado de Sevilla, como otros varios edificios de antigüedad y riqueza arquitectónica mencionados anteriormente.
Este conjunto tanto la ermita como el humilladero  anejo datan del siglo XVIII, si bien alguna edificación se fechan en el  siglo XV, ya que en un escrito de los visitadores de 1481, está compuesto por humilladero, ermita y huerto.
-¿Se equivoca mi pobre cabeza o creo que tanta nostalgia obliga a vuestra merced a recordar que esta villa perdió gran cantidad de su patrimonio por la dejadez de unos y la ambición de otros?
-Así es amigo hidalgo, cuando los pueblos dejan abandonado sus edificios emblemáticos, viene un desarmado y los vende a precio de saldo en nombre del Señor –Respondió D. Esteban-
-Dios te guarde de cura ambicioso, que en nombre del Santísimo, ducados y fortunas amasa
-Murmuró el escudero-.
Ya en el puerto de Llerena dejaron atrás la villa y vieron con asombro la maravillosa vista que ofrecía tan maravillo conjunto arquitectónico y un centenar de metros más abajo, camino de Extremadura pararon en el pilar para que abrebaran las caballerías, allí contemplaron la inmensidad del valle y las montañas al fondo que de hacían frontera entre las dos regiones.
Continuaron y en el desvío a la derecha cogieron el camino de Guaditoca escoltado de jaras y retamas que la primavera hacían resplandecer e impregnar de olores el recorrido, apenas a dos leguas se encontraba la ermita de la patrona de la villa, próximo destino de su viaje,
-Caballero, las posaderas de mi señor y su maltrecho equino necesitan un descanso a la vez que mis tripas llaman a oración, que cruces vemos pero no posadas
– Dijo Sancho rompiendo el silencio-
-Bien es cierto, amigo Sancho, en la siguiente cruz que nuestros ojos divisan, llamada del aceite (15), pararemos a hacer un descanso y compartiremos las viandas que llevo en mi alforja.
-Contestó sonriendo D. Esteban al ver al famoso hidalgo y su corcel agotados-.
Tras un breve descanso donde departieron conversación, chacina y pan regados por mosto del cortijo de  las bodegas del Rey, continuaron camino y al final de este, ante sus ojos, el majestuoso edificio de la Ermita de Guaditoca (16) (circundada por el río del mismo nombre), zona que también conoció tiempos de mayor explendor en siglos anteriores cuando se celebraba la famosa feria de ganado de la localidad y uno de los mayores eventos de la parte sur de España, después de visitar la patrona y el niño bellotero regresaron a Guadalcanal.
Nuevamente en el casco urbano, entrando por el Berrocal Chico llegaron a la Plaza Santa Ana, allí las caballerías y Sancho saciaron su sed en el Pilarito,
-Agua que en el pilar cae, ¿que ha de hacerse?, si no aprovecharla por burros y pollinos para beber”
-Comentó jocoso el hidalgo al ver a su escudero saciar su sed-.
Ante sus ojos tenían sobre una atalaya la iglesia que da nombre al barrio, un magnifico conjunto compuesto por el parque, la casa del sacristán y Iglesia de Santa Ana (17) terminada la última restauración en el 2008, después de más dos años de obras, reconvertida en espacio cultural a posteriori de haber sido sometida a una recuperación integral. La Consejería de Cultura del Gobierno de Andalucía invirtió 1.063.493 € en las obras ejecutadas en este Bien de Interés Cultural y suponen la recuperación del templo mudéjar que desde 1997 permanecía en ruinas y que estuvo a punto de ser vendido a un particular.
Quedaron los visitantes abstraídos y sus ojos llenos de bellas imágenes ante la impresionante vista de la villa que desde la torre contemplaban en un día de primavera despejado y maravilloso, iniciaron el descenso al centro del pueblo por la calle de las Minas, donde en el número 14 nació este guía, antes de iniciar la bajada por la calle Ortega Valencia al escudero le llamó la atención el conjunto de casas que forman la alcazailla,
-Moradas que en altura se encuentra,  agua rechaza
–Aseveró Sancho-
Continuaron pro la calle Ortega Valencia, el número dos de esta calle se encuentra una casa  corralón, allí sobre el año 1520 nació D. Pedro Ortega Valencia (18),  tal vez el hombre más insigne que nació en esta villa y que formó parte de la expedición de Álvaro de Mendaña en 1568 como maese de campo por las islas Salomón y que daría nombre a una de las islas en memoria de su villa de nacimiento. Continuaron por la calle Juan Carlos I (antiguamente llamada La Sánchez) para coger la calle de Los Mesones, por estas dos últimas calles contemplaron varias casas señoriales de bonitas fachadas y conservación perfecta en las que no se apreciaba el pasar de los años o tal vez siglos.
-Viene a mi mente D. Esteban una pregunta lógica al pensar en D. Pedro Ortega y su gran gesta, Vds. los moradores de esta villa, que son amigos de resaltar personajes, monumentos al católico culto y otras epopeyas, ¿Cómo no han homenajeado mediante rehabilitación de su casa y otros hechos que recuerden a tan meritorio maese  de esta villa?.
-Tiene Vd. toda la razón D. Alonso, aquí se demuestra un refrán de los que tan adicto es su escudero, “Nadie es profeta en su tierra”, y en este caso se cumple, las huellas de D. Pedro se limitan en la actualidad en su pueblo a una casa en ruinas, unas calle, una placa en la fachada del Ayuntamiento conmemorativa de un homenaje que le hicieron las armadas Norteamericana y Española el 6 de Septiembre del 1964 y poco más.
- Hombre que a su nación da gloria, es tan agradecido como agua que al mar riega.
-Apostilló Sancho- 
Ya pasada la hora del crepúsculo y cuando las campanas de la iglesia de Santa María de la Asunción llamaban a los fieles a la última  misa del día, terminaron su recorrido nuestros tres protagonistas en el Pilar de la Cava, cerca del Jurado, lugar donde tal vez estuviese el Mesón del Toro en el siglo XVII, para mayor gloria de nuestra santiaguista Villa de Guadalcanal.

(13) Convento del Espíritu Santo, este convento de religiosas fue fundado por un hijo de la localidad afincado en América, para cuya erección destinó de su hacienda la cantidad de 80.000 pesos de plata. Tomó esta advocación el nuevo cenobio, precisamente, por levantarse junto al hospital que, con este nombre, fundara el presbítero don Benito Garzón en 1511. La capilla que aneja a este convento se labró, aunque ha sufrido algunas reformas, aún conserva huellas del tiempo de su edificación, especialmente en el altar mayor, en cuyo banco se halla el retrato del patrono y la leyenda.
El edificio está construido en mampuesto y ladrillo revocado. Posee planta de cruz latina, cubriéndose la nave y el presbiterio de bóveda de cañón con lunetos y fajones y media naranja en el crucero. La portada situada a los pies es de vano adintelado entre pilastras y entablamento con frontón recto. El retablo se decora con pinturas de Pentecostés, la imposición de la casulla a San Ildefonso, Santa Catalina, la Coronación de Nuestra Señora, la Natividad del Señor y la Natividad de la Virgen. Del tiempo fundacional prevalece, también, un patio de ordenación toscana en el interior de lo que fue convento de las comendadoras del Espíritu Santo. Fue desde l903 de las Hermanas Misioneras de la Doctrina Cristiana.
(14) Humilladero de la Cruz del Abad Santo.- El vecino de esta villa Rodrigo Mata, difunto, ordenó en su testamento a su mujer Catalina Ramírez a quien nombró por albacea y heredera universal de sus bienes, que erigiese un Humilladero al sitio llamado de la Cruz del Abad del Santo, consistente en un templete con cuatro postes, en cuyo frontal debería figurar el misterio de la Quinta Angustia, para la que destinó el testador 10.000 maravedíes. Como aún no se había ejecutado dicha voluntad, la visita pidió el testimonio  a Catalina Ramírez y ordenó al alcalde don Juan Sánchez de Bonilla que cumplimentara esta disposición a la mayor brevedad posible.
Comprendía este conjunto, un huerto de aproximadamente una fanega de tierra, una pequeña vivienda, la capilla o ermita del Cristo y un templete con una fuente en el centro, terminada con azulejos de estilo trianeros de finales del  siglo  XVIII.
En resumen, una edificación iniciada en el siglo XV y catalogada en 1770 y que fue vendida en su conjunto por cien mil pesetas, apenas 600 € actuales, que sin control alguno fue transformada, la puerta principal tapiada por su nuevo dueño, utilizándola como granero y la huerta cultivada.
En este lugar se celebraba la tercera semana de Septiembre  o veintiún días después de finalizar la feria y una semana antes de la romería de Ntra. Sra. de Guaditoca,  la velada del Cristo, que luego pasó su celebración a la plaza de España de la localidad por  acuerdo de la hermandad y la corporación municipal.
(15) La Cruz del Aceite es una de las paradas procesional en las romerías de la patrona de Guadalcanal que se celebra los últimos sábados de Abril y Septiembre.
Llamada así ya qué durante la edad media era sitio de parada de los peregrinos y transeúntes que venían por el camino de su mismo nombre y se dice que allí ofrecían a la Virgen de Guaditoca aceite como ofrenda para proseguir el camino con su bendición.
(16) La ermita o santuario está erigido en honor a la patrona del pueblo Ntra. Sra. De Guaditoca. Dista 11 kilómetros de la población, y está situada en el extremo noreste del término municipal. El Santuario fue construido en el año de 1647 y la decoración arquitectónica esta ejecutada a base de elementos del Toscano. Iglesia de una sola nave construida en 1647 y a la que se le añadió en 1718 un camarín. Son de destacar las pinturas del maestro Llerena, Juan Brieva, del siglo XVIII.
El Santuario antiguo del Siglo XIV se levantó en término de Azuaga y D. Enrique Infante de Aragón, Gran Maestre de la Orden de Santiago, cedió a Guadalcanal, el día 10 de Abril de 1.428, parte del término de Azuaga. Hubo debates y contiendas entre ambas villas, por lo que el Gran Maestre nombró jueces, que dieron sentencia aclaratoria el 20 de Noviembre de 1.469, a favor de Guadalcanal, siendo posteriormente confirmada por los Reyes Católicos en el año 1494.
Don Alonso Carrasco de Ortega, descendiente de los conquistadores de Extremadura, y su esposa Doña Beatriz de la Rica, mandan levantar un nuevo Santuario. Comienzan las obras en 1638 y se terminan el 1647.
Las pinturas del Santuario fueron realizadas por el pintor Brieva de Llerena, en 1800. Fue ayudado por su hijo. Los azulejos de reflejo metálico del altar mayor, son de 1913.
Hasta el 24 de mayo de 1792 no se instituyó la romería anual. Antes la Virgen sólo venía al pueblo en casos excepcionales de calamidad.
En 1718 se hizo el camarín, terminándose en mayo de 1719. En el testero hay un mural de la Virgen tal como la vestían en el siglo XVIII. Junto a ella está la Virgen con el Niño, San José, San Joaquín y San Ignacio. En el muro de la derecha hay una pintura, posiblemente el Marqués de San Antonio.
El Niño Bellotero data de 1300.
El 4 de septiembre de 1722, Felipe V otorgó por Real Cédula, firmada en Balsaín, el Patronato y Administración del Santuario de Guaditoca, a favor del Sr. Marqués de San Antonio y Mira del Río, Don Alonso de Ortega y Toledo.
(17) La iglesia de Santa Ana, ésta iglesia es de estilo mudéjar y fue erigida entre finales del siglo XV y principios del XVI, siendo posteriormente ampliada y transformada en el XVIII. De una sola nave, está situada en un altozano desde el que domina buena parte de la población. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico de carácter Nacional en 1979, en la actualidad Bien de Interés Cultural, y son de destacar sus capillas y retablos de los siglos XVII y XVIII. Desacralizada, tras labores urgentes de restauración en 1997-1999 y de posterior adaptación, se halla dedicada a Centro de Interpretación. A la primera etapa corresponden la planta rectangular de una sola nave con arcos transversales, el pórtico exterior, con tres arcos apuntados enmarcados por alfices sobre pilares ochavados, y la torre-fachada de tres cuerpos rematada por chapitel situada a los pies. A la segunda etapa corresponde la decoración de las portadas laterales, adinteladas con pilastras adosadas y flanqueadas con frontón recto partido con hornacina central, y la cubierta de la capilla mayor, de bóveda semiesférica, al igual que las cuatro capillas adosadas en los muros laterales.
(18) Pedro de Ortega Valencia, nació en Guadalcanal sobre el año 1520, y falleció en tierras del nuevo mundo sobre 1598, uno de los muchos guadalcanalenses que emprendieron la aventura del nuevo mundo y se enrolaron en un navío camino de lo desconocido,  fue un explorador y experto militar. Casado con Isabel Hidalga, tuvo dos hijos, Jerónimo y Pedro, el primero le acompañará en su viaje.
Formó parte de las expediciones de Álvaro de Mendaña, bajo el reinado de Felipe II en una de ésta expediciones en su aventura del 1 de febrero de 1568 descubren  las Islas Salomón. En dicha expedición participó Pedro Ortega Valencia, como Mariscal de Campo, que daría nombre a una de esas islas como Guadalcanal, el pueblo donde había nacido.

Rafael Candelario Repisa
Guadalcanal, Noviembre, 2017

miércoles, 24 de enero de 2018

Un hidalgo en Guadalcanal 3/4

Sancho aplicando uno de sus refranes
Visita de D. Alonso de Quijano a nuestra villa
Tercera parte

Tercera parte de esta historia ficción está estructurada en la visita ficticia de D. Quijte de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza a Guadalcanal, a través de estos dos personajes y mezclando el Guadalcanal actual con la villa Santiaguista del siglo XV a  finales del XVI, hacemos un recorrido por las principales calles y visitamos los monumentos de la villa, acompañados por nuestro paisano el noble D. Esteban de Millán y Aguilar que tal vez fue noble en aquella época y perteneció al Concejo de la Villa.
A mi amigo Ignacio Gómez Galván, que mantiene viva con su fundación la historia y literatura de nuestro pueblo, me he permitido la licencia de tomar algunas notas de su libro “Cervantes en Guadalcanal”.

Una vez en llegados a la Plaza, el primer edificio que encontraron fue el Ayuntamiento de la villa (7), construido  en 1910, es decir hace más de un siglo. A la derecha del edificio consistorial encuentran la  Capilla de San Vicente, del siglo XVIII (8), siguió el mismo camino  en el proceso de desamortización y es ahora sede de una peña futbolística y un bar, ha sufrido obras sin control y actualmente solo queda la estructura para recordar mejores tiempos urbanísticos.
Y por fin, los excursionistas llegaron a la Iglesia de Santa María de la Asunción, (9) y la torre (10) (inacabada y durante muchos años protegida por unas extrañas lona disfrazar su mal estado), quedando los visitantes maravillados por el conjunto arquitectónico y visitando detenidamente su interior, sus capillas y sacristía.
-Creo que es hora de yantar y descansar nuestras posaderas, D. Esteban, no está acostumbrado mí amo a cabalgar y descabalgar sin encontrar enemigo que vencer o doncella que rescatar y a mi humilde persona le protestan las tripas ruidosamente.
 -Comentó Sancho con voz ronca y seca-.
-Naturalmente, amigo Sancho, el reloj de la torre acaba de darnos la bienvenida con sus campanas y nos marca la 1 de la tarde, una hora después del ángelus y hora de comer un tente en pié, en este mesón de enfrente que en tiempo fue casa de nobles.
-Pues ya tardamos, que oveja que bala, bocado que pierde -contestó Sancho-
-He de  decirle D. Esteban que hasta lo visto tienen una maravillosa villa, limpia blanca de paredes y de personas nobles, no es menos cierto que no he hallado enemigo que batir ni moza que reprende.
Comentó D. Alonso de Quijano con una voz queda desgastada por batallas inacabadas y platos vacíos en su cabalgar por la piel de toro.
El muerto que vos matáis, goza de buena salud.
Apuntó Sancho con una gran sonrisa y sujetando la panza que ruidosamente protestaba por la ausencia de alimento.
Apenas una hora después, se reunieron los tres compañeros de viaje en la fuente de la plaza que igualmente conoció tiempos mejores cuando generosamente saciaba la sed de la población con sus tres caños y ahora desviada de su curso para el aprovechamiento de la mismo.
-¿No ha de hallarse cada cosa en su sitio en esta villa?, iglesias sin culto, fuentes sin agua, hidalgos sin caballo, torres  inacabadas…,
-Curioso, curioso, reflexionaba Sancho cuando trataba de subir a su amo sobre el escuálido corcel.-
Inmediatamente tuvo que cambiar el criado de pensamiento al ver a D. Esteban de Millán montado sobre hermoso caballo árabe y entonces comentó para sí mismo:
-Caballo brioso, alforja en ristra, camino largo y poco descanso preveo para ésta tarde de primavera.
Abandonaron la plaza y por la calle López de Ayala  ascendieron pueblo arriba, no sin hacer una breve parada para ver la casa rectoral (11) y el antiguo Hospital de los Milagros (12), que después varios usos, es utilizado en la actualidad como sede de Caritas, éste antiguo hospital data de finales del siglo XV.

(7) Tal y como conocemos el Ayuntamiento parece que no es el edificio inicial proyectado, ya que estaba previsto inicialmente un edificio anexo al principal para escolares y servicios municipales, gracias a la desestimación  de este proyecto se pudo construir el actual paseo del Palacio sobre la antigua escombra.
 (8) Capilla de San Vicente, es un edificio del siglo XVIII, con una planta de Cruz Latina, una sola cubierta de bóveda de cañón y lunetos y media naranja en el crucero,  su alero mudéjar aun conserva la madera original, de estilo difundido por Extremadura, fundada por la orden Dominicana, relaciona su historia con esta orden y la Hermandad del Rosario de la Aurora que fue autorizada en 1851 para su ubicación y finalmente cae en decadencia y se disuelve en 1.914, cerrada al culto definitivamente en  1917 y destrozado todo su patrimonio mueble en 1936 a consecuencia de la guerra civil.
Es tal vez el edificio que más intentos de cesiones y compra venta sufrió en los siglos  siglo XIX y  XX,  la primera referencia encontrada data de 1854, el alcalde de la villa Miguel Ramos Lobo propone ante el gobernador eclesiástico de Llerena la cesión de las capillas de San Vicente y los Milagros, “que son innecesarias para el culto y no son en razón de su proximidad a las parroquias de Santa María y San Sebastián, sino por los muchos templos que hay en la población”, para construir la nueva casa consistorial, finalmente este primer intento fracasó y las dependencias municipales se construyeron en las ruinas del antiguo palacio de los comendadores Santiaguistas .
Ya en el año 1923 el párroco de la localidad Pedro Carballo Corrales, con el beneplácito del Arzobispado de Sevilla Eustaquio Ilundáin y Esteban inicio un proceso de venta y que gracias a la intervención de Antonio Muñoz Torrado con el inicio de un informe histórico sobre el citado edificio, y con la colaboración de la Hermandad del Rosario de la Aurora.
(9) La Iglesia de Santa María de la Asunción, presidida por una bellísima portada, de espléndida composición, en la iglesia en la que persisten numerosos elementos del goticismo decadente, da acceso al templo mayor de Guadalcanal, asegurado el dominio cristiano de la villa e iniciado el desbordamiento de su población, las murallas que la circundaban perdieron su originaria finalidad. Esta circunstancia, sin duda, hizo que se levantara el muro norte de esta iglesia sobre parte del sistema fortificado, como se colige por la misma extraña orientación de dicha fachada y por el arco de herradura que describe la puerta de la sacristía, de feliz aprovechamiento, esto ocurría en las postrimerías del siglo XIII.
Por su arquitectura, Santa María obedece en gran parte a la corriente mudejárica propia del tiempo de su construcción y al gusto que se prodigó en esta zona de la Sierra Norte sevillana, en la que el gótico de los vencedores y el almohade de los vencidos trataron de imponer sus fórmulas arquitectónicas, construida con arcos transversales, siendo apuntados los del centro, éstos descansan sobre pilares cruciformes, que, salvo el alicatado de la parte inferior, no ha sufrido modificación alguna, pues hasta el sencillo capitel de caveto que poseen abonarían por su antigüedad. Pero aquí en donde a los cristianos interesó sobre manera plasmar su estilo, esto es, en el presbiterio, los alarifes locales lograron imponer su arte, ejecutando la bóveda ochavada, con espléndida crucería en abanico, tramo previo sexpartito, nervio de espinazo decorado con dientes de sierra e impostas de cabezas de clavos. Pertenecen, también, a este período constructivo los capiteles de los baquetones en forma de tronco de pirámide invertida con figuras de gran tosquedad, un decorado de estrellas próximo a la escalera del coro y algunos ventanales, destacando el que se encuentra oculto por el retablo mayor y el que vemos al lado de la Epístola, formado por un óculo central y dos arcadas unidas por un parteluz.
(10) Preside el conjunto edificado la inacabada torre de Santa María, atalaya en la que el vencejo lo mismo vela el cadáver del verano a la hora de la siesta, que, a la del ángelus, ronda por las arista dejando por el aire su alada algarabía. La torre data del siglo XVI, construida  y no terminada con las aportaciones durante los años 1556/58  a petición del Concejo de la villa por el administrador de las minas de plata de Guadalcanal Sr Ortiz de Zárate sobre los restos de la muralla que tuvo carácter militar y pertenece al estilo románico, si bien con alguna influencia gótica en los adornos de los arcos conopiales del último cuerpo de campanas. Está construida sobre un dado de aparejo irregular a base de ladrillos, conservó las almenas hasta el siglo XVIII.
(11) Este edificio que se encuentra frente al antiguo hospital de los Milagros, muy vinculado a la historia de Guadalcanal, fue vendido en parte a un vecino que posteriormente lo habilitó para vivienda, esta edificación fue la antigua casa solariega de la familia Ortega, de la que procede Pedro Ortega Valencia, ilustre personaje del pueblo y descubridor en el Pacifico de la isla que bautizó con el nombre de la villa, posteriormente por donación de la marquesa de San Antonio pasó a la administración y propiedad de la parroquia de Nuestra Sra. de Santa María de la Asunción, con la clausula de “Se donaba para su perpetua memoria de la benefactora”, así fue durante varios siglo, utilizándose como casa rectoral  hasta el citado año fue expoliada y vendida parcialmente.
La parte vendida era la más interesante y de mayor valor,  por su artesanado y arquitectura, en su en su interior hay un patio de dos pisos con arquería y un vestíbulo  revestido de  azulejos sevillanos tipo cuenca, de bellísimos bordados y vidriados, procedentes de la iglesia de Santa Ana, catalogados en la primera mitad del siglo XVI y difícil de valorar  económicamente en la actualidad, por ser incontrables en esta época.
 (12) En la calle López de Ayala se encuentra el Hospital de los Milagros, también conocido como hospitalito.
Edificio con portada de principios del siglo XVI compuesta por vano de arco carpanel con arquivoltas decoradas y una hornacina sobre el alfiz que la enmarca.
Se conjetura que su fundación pudo ser a finales del siglo XV. A finales del XVIII aún estaba en funcionamiento.
En él estuvo instituida la llamada Escuela de Cristo y también radicó la Hermandad de la Veracruz.
Su fachada ha sido remodelada en el año 2008 por un Taller de Empleo dejando al descubierto su piedra original.
4ª parte el 7 de Febrero 2018
  
Rafael Candelario Repisa
Guadalcanal, Noviembre, 2017

miércoles, 10 de enero de 2018

Un hidalgo en Guadalcanal 2/4

Lavanderas en el Ejido del Coso
Visita de D. Alonso de Quijano a nuestra villa
Segunda parte

Segunda parte, de esta historia ficción está estructurada en la visita ficticia de D. Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza a Guadalcanal, a través de estos dos personajes y mezclando el Guadalcanal actual con la villa Santiaguista del siglo XV a  finales del XVI, hacemos un recorrido por las principales calles y visitamos los monumentos de la villa, acompañados por nuestro paisano el noble D. Esteban de Millán y Aguilar que tal vez fue noble en aquella época y perteneció al Concejo de la Villa.
A mi amigo Ignacio Gómez Galván, que mantiene viva con su fundación la historia y literatura de nuestro pueblo, me he permitido la licencia de tomar algunas notas de su libro “Cervantes en Guadalcanal”.

El regreso a la villa fue por el llamado carril de San Benito, luego de apenas un  km. recorrido, el pueblo los recibió de nuevo, con lo que, de entrada, es ya efectivamente una "recreación", la zona del Coso, El Alto y el Bajo (llamados en otra época el Ejido del Coso), según el nomenclátor, la carretera en dirección norte, nos lleva a  Extremadura, pero cogieron  el paseo del Coso propiamente dicho y a su derecha quedó  el  parque de frondosa arbórea que compite en altura con los herrajes de las casetas perennes para los días  de feria.
-Sepa D. Alonso que esta zona fue también sitio de culto, como así lo atestigua un informe de la visita santiaguista de 1494 en la que se describía en el inventario  una sinagoga judía, de la que ya ni piedra queda.
-Pues el judío y la mujer, a la larga, vengativos suelen ser
–Soltó Sancho-
Continuaron por la antigua calle de los Olleros, rotulada hoy de la Feria,  llegando al Paseo de la Cruz, así llamado por la que aquí se alza, que en realidad no es sino un ensanchamiento de la actual avenida de la Constitución, a su izquierda la plaza de los Donantes con sus bancos y flores que invitan a un pequeño descanso,  entraron por la calle de Ntra. Sra. de Guaditoca (en tiempos llamada del Aire), donde se hallaba en el Convento de La Concepción (2).
-¿No es posible visitar su interior D. Esteban?
-Cosa arduo difícil, como le he comentado antes, está en ruina, su dueño es un particular y no es fácil ni aconsejable su acceso.
- Casa sin amo y mujer sin marido, abandono consentido -remató Sancho-
Volvieron sobre sus pasos y cogieron de nuevo la Avenida De la Constitución, (llamada anteriormente Portugal), y un  poco más allá, a la vuelta de la esquina, nos hallamos ante la fachada ingente del desamortizado y, por ende, ruinoso Convento de Santa Clara(3).
-Quiero entender Sr. letrado que en Guadalcanal, Vds. están anclados en  vivir de tiempos mejores, en  mi continuo deambular por nuestra piel de toro he conocido pocas villas como estas, destruyen su pasado y aun así quieren vivir en él, según palabras de mi escudero y su refranero particular creo “que olvidar el pasado es no vivir el presente”.
-No hubiese podido hacer mejor reflexión Sr. Quijano
Continuaron por la calle Santa Clara y de frente otro edificio eclesiástico convertido en pagano, La iglesia de San Sebastián (4).
-Ante vos San Sebastián, en tiempos lugar de culto y actualmente propiedad del Ayuntamiento, utilizado como plaza de abastos de la villa, con puestos de carnes, verduras, frutas y otras viandas, está cerrada al culto desde el 36 del pasado siglo.
-Pasado muy rico observo, pero actualmente veo que vuestra merced no me ha enseñado ni un lugar de culto donde vuestros paisanos pueden ejercer el derecho a honrar a Nuestro Señor.
-En verdad Sr. Quijano tiene cierta razón, fue este pueblo en la época de Santiago cuando pertenecía a la provincia de León de Extremadura villa de muchas parroquias.
Los dos visitantes se miraron reflexivos, sus caras delataban extrañeza ante tanto despropósito, no obstante aun les quedaba mucho por ver, según comentario de D. Esteban.
-Pronto visitaremos la Iglesia de Santa María de Nuestra Señora de la Asunción, único templo dedicado al culto en la actualidad.
Retrocedieron por la calle de Santa Clara  y a unos metros giraron a la derecha entrando en la calle de la Almona, encontrando uno de los monumentos de la arquitectura civil urbana más antiguos de toda la región (5).
-Naturalmente después de lo visto y explicado anteriormente este edificio no lo destinan Vds. a su natural cometido de cuadra de caballerías y lugar de descanso para caballeros andantes como es mi caso.
- Está en lo cierto D. Alonso, actualmente es ocupada en parte por un bar y el resto, como puede apreciar vuestra merced el estado es de abandono -matizó el ocasional guía con cierta nostalgia-
- A la casa de muchos amos, nunca les faltan goteras –sentenció Sancho-
Continuaron hacía la plaza y la izquierda el magnifico paseo del Palacio, esplendoroso de árboles, flores y olor a primavera, en su lateral se encuentra la biblioteca pública y un antiguo edificio de la Almazara del Salvador (conocido popularmente como La Pacheca), al final de La Poza el edificio de la biblioteca Pública,  a unos pocos pasos quedaron los visitantes sorprendidos por la majestuosa plaza Mayor de la villa, (Ahora llamada de España y  en otras épocas de la Constitución o  de los Naranjos), El entorno de la plaza de España se podría considerar el centro neurálgico de la localidad, estando situada en la zona suroeste de la misma. Confluyen en esta plaza las calles  López de Ayala, del Palacio, de la Poza, Juan Campos y Muñoz Torrado presidida la misma por una zona alzada en forma ovalada de recreo y descanso circundada por naranjos, bancos (antiguamente de forjas) y en la actualidad de ladrillo) para el descanso y en el centro, la estatua erigida en 1926 de D. Adelardo López de Ayala (6), ilustre orador, político y dramaturgo e hijo preclaro de esta villa.


(2) Fundado por el hijo del pueblo  D. Álvaro de Castilla, según testamento otorgado en Guanajuato  (México) en el 17 de Septiembre del año del señor de 1641, y así, ocho años después fue ocupado por las primeras monjas procedentes del Convento de La Concepción de Mérida, de él solo quedan algunos indicios  de cornisas, patios y arcadas en casas que se construyeron sobre los restos y solar, al final del mismo, en el Cantillo de la Concepción, se encuentra la iglesia del mismo nombre, este templo consta de una nave de la que solo se conserva la fachada y algunos resto en un interior en ruinas, en su original estaba cubierta por bóveda de cañón, lunetos y media naranja en el presbiterio, el altar mayor en yesería  con un retablo labrado de influencia plateresca y cubierto su frontal y gradas con azulejos sevillanos de cuenca, probablemente acarreados, pues eran de una época anterior a la erección del templo. La portada de los pies poseía vano de medio punto entre pilastra toscana, entablamento, frontón recto con pináculo y hornacina central, en el lado del Evangelio presentaba un esquema análogo, con pilastras jónicas acanaladas y ondas serlianas en el entablamento
(3) Convento de Santa Clara, en la calle de este nombre, con restos de arcadas y cornisas. Fue fundado por el hijo de esta villa enriquecido en las Indias Jerónimo González de Alanís, según escritura otorgada en La Plata (Perú) el 19 de abril de vemos 1584.
Actualmente se encuentra en fase de remodelación de lo poco que se pueda recuperar, durante años ha conocido en sus interior, fábricas de harina, cocheras y garajes, fábrica de gaseosas y  almacenes de toda clase de utensilios
(4) Esta maravilla arquitectónica construida en los siglos XV y XVI, iniciando sus obras en 1481, de estilo gótico mudéjar  y con ampliaciones barrocas, fue mandada erigir por D. Alonso de Cárdenas, Maestre de la Orden de Santiago, tanto él como su esposa  Dª Leonor de Luna están enterrados en la iglesia de Santiago de Llerena, junto al sepulcro.
La portada de la puerta debió ejecutarse en el siglo XVIII. En 1840 tenía  San Sebastián seis sacerdotes, un párroco y un teniente, pero en siglos anteriores llegó a tener un cura beneficiado y once clérigos más.
En esta iglesia radicó hasta su cierre al culto, la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, una de las más emblemáticas de la localidad.
(5) El edificio conocido por La Almona, en razón de una de sus últimas -bárbaras- utilidades. Arquitectónicamente, es una construcción de planta ligeramente trapezoidal de sillería, consta de dos pisos, formado cada uno de ellos por una nave de cubierta de entramado de madera, sostenida la del bajo por arcos apuntados que arrancan del pavimento, como a modo de contrafuertes interiores, la cubierta de la parte superior es de dos aguas, hallándose sostenida por pilares alineados en el eje central de la nave.
El edificio recibe la luz por estrechas saeteras, una lápida del interior nos informa que fue construido el año de 1307 y fue  la primitiva sede del bastimento de la Orden de Santiago.

 (6) Adelardo López de Ayala nació en Guadalcanal el 1 de Mayo de 1828, provincia de Sevilla aunque en aquella época pertenecía a Extremadura. Estudió el bachillerato y la carrera de Derecho en Sevilla, aunque no terminó los estudios. En 1849 se trasladó a Madrid, para intentar estrenar su primera obra teatral, Un hombre de estado, y lo consiguió en 1851 en el Teatro Español. Se casó con la intérprete protagonista, Teodora Lamadrid.
En 1851 escribió su primera zarzuela, Guerra a muerte.
Paralelamente se inició en la política, en 1857 fue elegido diputado por Mérida y al año siguiente fue elegido por Castuera. Sufrió un destierro a Portugal por oponerse al régimen de Isabel II y un año después suscribió el Manifiesto de Cádiz que ayudó a destronarla. Fue nombrado Ministro de Ultramar en el reinado de Amadeo I de Saboya, pero de nuevo sus opiniones políticas lo obligaron a dimitir. A la caída de éste, pactó con Cánovas del Castillo y en 1875, bajo el reinado de Alfonso XII, ocupó de nuevo el ministerio de Ultramar. En 1878 fue elegido presidente del Congreso.
En 1870 ingresó en la Real Academia de la Lengua Española. 

Murió en Madrid el 30 de diciembre den 1879.


3ª parte el 24 de Enero 2018

Rafael Candelario Repisa
Guadalcanal, Noviembre, 2017

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Un hidalgo en Guadalcanal 1/4

En el patio del Mesón
Visita de D. Alonso de Quijano a nuestra villa 1/4

Esta historia ficción está estructurada en la visita ficticia de D. Quijote de la Mancha y su fiel escudero Sancho Panza a Guadalcanal, a través de estos dos personajes y mezclando el Guadalcanal actual con la villa Santiaguista del siglo XV a  finales del XVI, hacemos un recorrido por las principales calles y visitamos los monumentos de la villa, acompañados por nuestro paisano el noble D. Esteban de Millán y Aguilar que tal vez fue noble en aquella época y perteneció al Concejo de la Villa.

A mi amigo Ignacio Gómez Galván, que mantiene viva con su fundación la historia y literatura de nuestro pueblo, me he permitido la licencia de tomar algunas notas de su libro “Cervantes en Guadalcanal”.

Encontrándose en una mesa apartada del resto de los comensales en el Mesón del Toro de la calle del Jurado de la villa dos excéntricos comensales, uno alto delgado, de nariz prominente, con aparente compostura de nobleza que sin duda le proporcionaba su estatus de hidalgo, ensimismado afanosamente en descifrar lo que parecía el legajo de un mapa de la villa , el otro, de estatura chaparra,grueso, de greñas largas y mal cuidadas y vientre de ventero, con aspecto de escudero y que parecía adorador y gran devorador de buenas viandas a juzgar por el gran cuenco de migas con torrezno que con destreza manducaba, acompañado de un buen trozo de queso en aceite, un pan candeal impregnado de aceite de la tierra, aceitunas y  un jarrillo de vino de Guadalcanal.
Animado por la curiosidad y la  imagen que ofrecían los dos huéspedes, que bien parecía la estampa de un boceto para un futuro cuadro de Fernando de los Llanos, nuestro paisano  se acercó a la mesa y se presentó sombrero en mano y una leve inclinación de cabeza.
-Permítanme que me presente, soy D. Esteban de Millán y Aguilar, miembro del Concejo de la villa y unos de los alcaides del alfoz de Guadalcanal.
- ¿A qué se debe tan ilustre visita?
D. Alonso se levantó y devolvió los honores.
- Mi gracia es D. Alonso de Quijano y me acompaña mi fiel escudero Sancho.
-He llegado a esta santiaguista villa procedente de las lejanas tierras de La Mancha para estudiar esta maravillosa tierra conocida como Paraíso de la Humanidad, y a la vez ofrecer mis servicios de hidalgo y justiciero si es requerida.
-El forastero se sentó de nuevo y cogiendo el mapa se lo ofreció al paisano-.
-Perdone D. Esteban, ando yo emplascado en la lectura de este mapa para conocer monumentos y callejear por la villa y no encuentro lugar por donde empezar ante las maravillas que describe este legajo.
-Si vos no lo tienen a mal, me ofrezco como guía para describir y explicar cuanto a sus ojos le sea de interés,
-Le comentó el paisano-.
-Veo que vuesas mercedes han madrugado para hacer largo el día.
-Levantarse a las cinco, almorzar a las nueve, comer a las tres y acostarse a las nueve, hace vivir años noventa y nueve
-Argumentó Sancho con uno sus de refranes y que hasta el momento había permanecido expectante-.
- he de agradecer tan noble ofrecimiento y si vos lo tiene a bien, emprendamos la marcha cuanto antes D. Esteban.
-Así sea D. Alonso y la compaña.
El manchego mandó diligencia a su escudero Sancho para que preparara su esquelético corcel y acompañar a su inesperado cicerone a ensillar su caballo, caballerías que junto al rucio de Sancho se encontraban en las cuadras  del patio de la posada.
Salieron del mesón cuando ya el alba había pasado y los primeros rayos del sol depositaban su luz sobre los tejados, dejando a un lado el pilar de la Cava, construido en el año 1926 siendo alcalde D. Daniel Muñoz Vázquez, abordaron  por donde en tiempo estaba situada la puerta del Jurado en dirección a San Benito, primera parada de su recorrido, llegaron al Coso y Sancho mojó su gaznate en la fuente del mismo nombre, presidida por un azulejo con lápida mariana y patronal de cerámica de la patrona del pueblo.
- Agua que al criado sacia, no es comparable al vino que el amo engulle
-Dijo Sancho una vez aplacaba la sed producida por el abundante almuerzo-.
-En tiempos manaba abundante agua procedente de la Sierra del Viento y era uno de los principales abastecimientos del pueblo, agua muy apreciada por los  paisanos y foráneos que paraban expresamente para degustarla, actualmente se reduce a un grifo.
-Convino  D. Esteban con nostalgia-.
-Veo que su caballo está un poco carente de cebada y paja, si hubiese Vd. D. Alonso adelantado su viaje un siglo podría haberlo cambiado por un brioso corcel en la feria de ganado que en estos pagos se hacía allá por  septiembre, no en vano era de las más importantes y concurridas que se hacían entre Extremadura y  Andalucía.
-Mi apreciado anfitrión, Rocinante me ha acompañado en muchos viajes y batallas, es de poco comer y mucho trotar.
-Contestó con voz queda el hidalgo-
- Aun de lo poco que vea, la mitad crea.
-Comentó entre dientes el escudero-.
Observaron el paseo del ferial y las instalaciones deportivas, cuando continuaban su recorrido a D.Alonso le llamó la atención las naves y molino con aspecto de abandono que custodiaban la carretera, haciendo una observación:
-Parece que este pueblo conoció tiempos mejores.
-Así es, en época no muy lejana, de estas naves salían grandes tonelajes de ladrillos apreciados en todo el mundo y el que Ud. llama molino fue molino y fabrica de aceite,
Daban una gran actividad al municipio y muchos puestos de trabajo.
-¡Otros tiempos D. Alonso, otros tiempos!
- En la tienda del barbero ¿sabe Vd. lo que dicen? Que el señor le da pañuelo a quien no tiene narices
 –Dijo jocosamente Sancho-
Continuaron el camino hasta avistar el majestuoso edificio de la ermita y a unos metros el viejo puente de igual nombre que daba entrada a Guadalcanal. Entraron por un angosto callejón, flanqueado por frondosas huertas a la Ermita de San Benito (1)  por el pórtico del templo,  un pozo delantero era apreciado en tiempos para saciar la sed del transeúnte y sus cabalgaduras, no en vano fue morada este templo de viajantes, mercaderes y peregrinos durante siglos.
-Con la venía de mi señor, quiero hacer una observación, veo que tan bonito templo se encuentra desnudo de muebles, pinturas y santos, ¿no a poco hubo un escarnio?
-Dijo Sancho que hasta la hora no había tomado parte en conversación y se había limitado a dejar sus refranes en alguna ocasión-.
-Es buen observador su escudero, este templo como otros de la villa pasó  hace no menos de 40 años a manos privadas por el afán desamortizador del clero y la desvergüenza de un cura.
-Cuentan que un cura vendió a su padre y compró al alcalde
-Respondió  Sancho-

(1) Actualmente la ermita se compone de una nave cubierta por bóveda de cañón y lunetos, casquete esférico en el ante presbítero y cúpula en el camarín. En el muro del Evangelio existe una portada con arco apuntado y en el de la Epístola, una puerta mudéjar de época tardía.
Aquí, el anacoreta Manuel de la Cruz fundó una cofradía de ambos sexos, con el título de Nuestra Señora de la Consolación y San Benito Abad, según un breve dado en Roma el 5 de marzo de 1722.

Rafael Candelario Repisa
Guadalcanal, Noviembre, 2017

                                                                                                             2ª parte el 10 de Enero 2018

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El oro de Guadalcanal

El aceite de oliva virgen, es la base fundamental de la Dieta Mediterránea

La Sociedad Cooperativa Andaluza San Sebastián es quizá la empresa más emblemática que nos queda en Guadalcanal,  la regresión de su población y su industria, junto con el abandono del cultivo del cereal, quedando solo algunas hectáreas testimoniales y pequeñas huertas que mantienen sus hortelanos como una producción de autoconsumo, hace que los agricultores se dediquen casi en pleno a la olivicultura, bien es cierto que la superficie total agrícola del municipio es de 27.315 hectáreas de las que solo 4.273 hectáreas de olivar, lo que supone aproximadamente el 20% de su superficie total, hay grandes latifundios dedicados a cotos, algunas fincas de montanera y mantenimiento de ganado u otras actividades menos productivas, es por ello por lo que el cultivo del olivar ocupa el sector principal del municipio, que constituye una de las principales fuentes de ingresos para muchas familias.
Actualmente hay dos almazaras principales, la Cooperativa Olivarera Andaluza San Sebastián, con su aceite Sierra de Guadalcanal como gran baluarte y la S.A.T, Virgen de Guaditoca.
La situación de Guadalcanal, un municipio situado al norte de la provincia de Sevilla, localizado en un valle formado por la Sierra del Viento al norte y la Sierra del Agua al sur, en pleno Parque Natural de la Sierra Norte, donde se encuentra la mayor plantación de olivo su situación privilegiada, una región de montañas de poca altura y forma parte de las Reserva de la Biosfera de la UNESCO.
Este año una de esas dos almazaras, Cooperativa Olivarera Andaluza San Sebastián, está de celebración pues se cumplió 50 años el año de la primera producción de aceite. Se constituyó en 1966 con 17 socios fundadores, entre los que se encontraban Víctor Jaurrieta, un vasco asentado en Guadalcanal desde 1940, que fue uno de sus grandes impulsores.         
Por entonces existían en el municipio cinco molinos particulares y algunas almazaras en grandes fincas, esto junto con otros productores de la zona que compraban producción, hacía una dispersión de precios y algunos productores se pusieron de acuerdo para luchar por un precio justo de la aceituna. Ése, junto al objetivo de crear aceite de calidad, es uno de los grandes retos de la cooperativa hoy día, que tiene más de 500 socios activos, lo que corrobora el crecimiento que se ha producido.
Con el objetivo que se sigue manteniendo hasta la actualidad: la molturación de sus aceitunas y posterior comercialización de sus mejores aceites de Oliva Virgen Extra, es el producto bandera de esta cooperativa que cada año envasa entre 150.000 y 200.000 litros. Se trata de un aceite virgen extra obtenido por molturación de las variedades Pico Limón, de la que procede el 75% del total, y de otras variedades como Manzanilla, Lechín o Zorzaleña.
            El resultado es un aceite de oliva, de color amarillo oro, verdoso, frutado, suave, con sabor dulzón con notas a frutas maduras como tomate y almendras, poco amargo y poco picante. Es ideal aliños de sabor suave en todo tipo de ensaladas, para dar un toque a las carnes de la zona, los pescados blancos y verduras cocidos. Puede ser también usado en postres dulces y mayonesas y unas exquisitas tostadas para el almuerzo, es de efecto laxante y estimula la mineralización y fijación del calcio en los huesos y es el que más vitaminas A, D, K y E aporta.
Según un afamado cocinero, el aceite de oliva virgen, es la base fundamental de la Dieta Mediterránea, ideal en crudo para aderezo de ensaladas y salsas, para untarlo en pan tostado, para condimentar alimentos cocidos y a la plancha; en las frituras es el que mejor conserva las cualidades de los alimentos. Está recomendado por la Organización Mundial de la Salud, como preventivo de las enfermedades cardiovasculares, reduce el colesterol, ayuda a bajar la tensión arterial, previene la formación de cálculos biliares, protege al estómago de úlceras y tiene un suave. 
“Nuestros aceites son de gran calidad, ya que proceden de la variedad pico limón, una aceituna autóctona de la zona, que sólo se encuentra en la Sierra Norte de Sevilla y en el sur de Badajoz”, comenta Juan Ventura, presidente de la cooperativa. "Es afrutado y con un gran aroma", añade. De hecho, la calidad de este aceite ha sido premiada en distintas ocasiones. En las campañas 2008-2009,2009-2010, 2011-2012 y 2012-2013 obtuvo el primer premio al mejor aceite de oliva virgen extra de las sierras de Sevilla, otorgado por la Diputación.
Este 50 aniversario es muy especial para la cooperativa, que en 2018 espera seguir creciendo “con la fusión con la otra almazara del municipio, la S.A.T, Virgen de Guaditoca” , comenta el presidente  del Consejo Rector Juan Ventura.
La Campaña que está a punto de comenzar, debido a la sequía y otros factores, la cooperativa espera recoger 6 millones de kilos de aceitunas, frente a los 9 millones del año pasado, aunque la producción será menor por estos factores y, la vecería de la aceituna será de mayor calidad.
Las actividades conmemorativas de este 50 aniversario se iniciaron el pasado 9 de diciembre del año pasado, con la asamblea general de socios y las  XXIV Jornada de Olivar de Asaja Sevilla, celebrada en este municipio. Pero además, en Navidades se han estado organizando encuentros olivareros con los escolares del CEIP Nuestra Señora de Guaditoca para darles a conocer la importancia del aceite en general y poner en valor el aceite Sierra de Guadalcanal en particular. Estos encuentros han continuado también a partir de enero con alumnos del IES Sierra del Agua de Guadalcanal y con otros sectores como la asociación de Mujeres, Hamapega. También se han convocado distintos concursos: uno de pintura para escolares de Infantil y Primaria, uno de pintura y literatura para Secundaria y uno de pintura y fotografía para público general. Todas estas actividades tuvieron su colofón final el día 1 de abril con una gran fiesta en la que se harán la entrega de premios y se rendirá homenaje a personas de referencia en el sector olivarero.
Por último y a título de comentario, pienso que aún queda dar un gran paso, tenemos el producto y  la calidad necesarios para abrir mercado y posicionar el aceite en ese mercado, el primer paso, la producción está conseguida pero la rentabilidad del producto está en sacarle beneficio a la transformación, esto solo se consigue abriendo mercados, posicionando el aceite envasado y consiguiendo la mayor venta de este “oro líquido” envasado.

 Premios.-

-Premio de la Diputación de Sevilla al mejor Aceite de Oliva Virgen Extra de las Sierras de Sevilla. Campañas 2008/2009- 2009/2010- 2010/2011- 2011/2012- 2012/2013.
-Premio a la calidad del Aceite de Oliva Virgen Extra de la Sierra Norte de Sevilla y Campiña Sur de Badajoz. Campaña 2006/2007.
-Premio a la mejor presentación del Aceite de Oliva obtenido en la
provincia de Sevilla. Campaña 1999/2000.
Rafael Spínola R.