By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



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miércoles, 31 de mayo de 2017

¡Esta perra vida!


Menudos sitios los asilos y las perreras

Pensamiento lúdico

Me llamo Layka, si ya sé que el nombre es un poco cursi y poco trabajado, así era de hortera mi anterior y único dueño, fui abandonada junto al viejo amo en una gasolinera cuando crecí y no cabía en una diminuta caja que llaman trasportín, al abuelo lo abandonaron porque el apartamento alquilado en la playa era muy pequeño, por lo tanto, fui a parar a una perrera municipal de donde escapé y el viejo a un asilo igualmente municipal, mi vida es tan perra como la de algunos viejos amos.
Soy una perra soltera, madre de trillizos, mi vida cambio hace apenas tres años, todo empezó un día que visité el parque del barrio de los pijos, allí conocí a Sultán, el padre de mis hijos, un chucho de raza y pedigrí, greñudo, altanero, de uñas cuidadas, asquerosamente limpio y oliendo a colonia canina, vivía en un chalet adosado con jardín de unos buenos amos, en una casa perruna en el jardín con calefacción.
Sultán me abandonó antes de que ellos nacieran; vamos, que nos dejó tirados en la calle, pero salimos adelante, a mis hijos nunca les ha faltado un hueso con algo de carne que llevarse a la boca a pesar de la crisis que tanto provocan cíclicamente los humanos, vivimos bien, elegimos zona para vivir, actualmente un próspero barrio de chalés unifamiliares, no nos falta comida gracias a los humanos que llaman abuelos o "yayos" y se solidarizan con nuestra perra vida, y, a pesar de no tener techo, somos una familia de perro que nos consideramos de clase media, paseamos, dormimos donde nos apetece, somos libres...
Ayer todo empezó a cambiar, para su segundo cumpleaños mis tres hijos me han pedido un amo, como tienen la mayoría de sus amigos del parque. Yo no soy partidaria de vivir en casa de extraños porque es una gran responsabilidad. Según me comentaba el padre de mis hijos, que pertenecía a esa sociedad, los amos son muy extraños, sobre todo esa raza que camina a dos patas y emite unos extraños sonidos para relacionarse.
Me mencionaba: "el amo te llama por un nombre generalmente humano, te pide que muevas el rabo, que le lamas la mano y te da como premio un hueso de plástico, que levantes la pata cuando él lo pide y que vayas corriendo al quinto carajo cuando te tira la pelotita para que se la traigas". Yo trato de explicarles a mis hijos que lo nuestro es libertad, pero ellos no lo entienden, me repiten, casi todos sus amigos tienen amos y eso da prestigio, ellos no quieren ser menos.
Yo les comento que al principio todo es muy bonito, buena y abundante comida, visitas mensuales al veterinario, te dejan vivir dentro de su casa, agasajos y te exhiben como si fueses un ornamento más en las visitas de familiares, vecinos y amigos, te sacan al parque una o dos veces al día atado a una ridícula correa con collar antiparasitario para que hagas tus necesidades y no le manches la casa o en el mejor de los casos el jardín, lo que se llama una buena perra vida, si exceptuamos que tendrás que aguantar al mimado niño pequeño de la casa, éste, suele ser muy envidioso y si puede te quita esas maravillosas bolas de comida que llaman pienso y se las come.
Pero con el verano todo puede cambiar, llegan las vacaciones y somos un problema junto al amo viejo para el resto de nuestra nueva familia. En un acto de irresponsabilidad acabas siendo abandonado con el abuelo por el amo dominante en una gasolinera. El mundo se te viene encima. ¿Qué hacer? En pleno mes de agosto, con cuarenta grados a la sombra en una gasolinera situada a trescientos kilómetros de donde hicieron cabo a Rintintín, junto al pobre e indefenso abuelo, esperando que a él se lo lleven los de asuntos sociales a un asilo y a ti, si no estás atento, a una mugrienta perrera municipal.
Menudos sitios los asilos y las perreras, disciplina cuartelera, rancho escaso, olor a pis y compañerismo, habitaciones compartidas con otros abandonados, con los que te obligan a convivir a la fuerza, sin ningún tipo de intimidad, con todo tipo de congéneres de mil hostias, razas y creencias distintas, cada uno de su padre y de su madre, que seguro que si fueran útiles no los abandonarían en una gasolinera, vamos que allí no estás por propia voluntad, sino porque de una forma o de otra la decide tu amo.
Le intentaré explicar igualmente a mis hijos que cuando los amos deciden recogerte en su casa les tienes que dar todo, te nombran guardia de seguridad, si tienen jardín te meten en una diminuta casa que ellos despectivamente llaman perrera, tienes que vocear si se acerca un extraño, perdón ladrar a los extraños, requieren mucha obediencia y pueden ser muy posesivos, tienen despertadores que ponen en pie a toda la casa a horas intempestivas, ponen la televisión a todo volumen, en verano te suelen bañar con la manguera de regar el jardín como si fueses una planta más y los domingos cuando marca un gol su equipo gritan como posesos, cogen al perro, o sea a nosotros de las patas delanteras y se ponen a bailar como dementes; en invierno, aun lloviendo, cuando ellos lo deciden, te llevan al parque a mear y a tirarte la dichosa pelotita para que hagas ejercicio.
El amo macho dominante solo te lleva al parque para tratar de ligarse a alguna vecina de buen ver, cosa que nunca consiguen, ellas, las amas consortes cuando te sacan al parque ligan seguro, que deprimente es ver sus risas u oír sus mentiras y grandezas cuando alguno de su raza guapo y con pedigrí le hace algún cortejo, yo pienso, como os pase lo que a mí, te preparará el querido una camada de cachorros y haber como se lo explicas al amo.
Los amos discuten por cualquier cosa, entonces, “a los extraños nos despiden de una patada o en mejor de los casos nos encierran en otra habitación”; cuando se aburren, no se les ocurre otra cosa que venir a tocarnos las narices, sus cachorros nos tienen como un juguete, nos hacen coletas, nos ponen ropa ridícula o ridículos sombreros.
A ver cómo se lo digo yo a mis hijos: "Que no, que no, que los humanos mayores y los perros no queremos amos, preferimos la libertad a ¡esta perra vida!". 

Rafael Spínola R.

sábado, 29 de octubre de 2016

Recuerdos de una feliz niñez

Aquellos maravillosos kioskos

Sinopsis del libro.-
Volver a la infancia... ¿A quién no le gustaría, aunque fuera por un instante, ser otra vez el niño o la niña que fuimos? Tener de nuevo nuestros juguetes, correr por la calle tras un balón con el bocata en la mano y la camisa por fuera, lleno de chorretes y de costras en las rodillas. En definitiva, viajar en el tiempo y ver cómo era nuestro mundo entonces, cuando éramos inocentes y absorbíamos ávidamente la vida, que era aquello que pasaba a nuestro alrededor mientras estábamos ocupados en completar la colección de cromos de turno. Ven, entra en nuestra máquina del tiempo de papel y vuelve a sentirte como entonces. Échale un vistazo a aquellos juguetes con los que tanto disfrutaste, únete a la pandilla para vivir unas cuantas aventuras de descampados, cole y kioscos y contempla aquellos viejos anuncios que te hacían pegarte a la pantalla embelesado confeccionando tu lista de los Reyes Magos. Mira cómo era la vida cotidiana cuando éramos pequeños... Te aseguramos que vas desempolvar un montón de recuerdos dormidos. ¿Preparado? Bájate a jugar a la calle con nosotros y pídele de paso a tu madre unas cuantas monedas para el kiosco, unas chuches no nos irían mal. ¡Ah!... y ¡no te olvides de la merienda!

Biografía de los autores.-

Juan Pedro Ferrer es uno de los mayores coleccionistas de recuerdos infantiles de nuestro país. Exexplorador, y funcionario en una concejalía del Ayuntamiento de Alicante, este rescatador de material de kiosco y juguetes de los años 60 y 70 administra desde hace 8 años el conocido y aclamado blog El kiosco de Akela (uno de los más importantes de su género). Miguel Fernández. Martínez es un afamado ilustrador y diseñador, y guionista profesional, trabaja para Disney, Mattel, Fox y Dreamworks. Nostalgista vocacional de las mismas décadas, Miguel creó hace cinco años el blog Those were the days, donde se relatan recuerdos de infancia de una forma documentada y socialmente descriptiva. Miguel lleva dibujando para Disney desde que terminó la mili, tocando todos los personajes estándar de la casa (Mickey, Donald, Winnie the Pooh y todas sus respectivas familias de personajes).
Foto del autor
Mis recuerdos.-
A veces llega a nuestras manos un libro que como buen lector y observador te introduce en su historia,  empiezas a leer con atención y te das cuenta que tú eres protagonista directo de esas historias que te relatan sus autores.
Así me ha sucedido con este libro, “Aquellos maravillosos kioskos”, esta lectura me retrotrae al final de los años cincuenta y siguientes años sesenta, en aquella España en blanco y negro con su enseñanza y libros que trataban de impregnarnos de color, la nostalgia, esa añoranza por lo que ya no vuelve, tiene un caladero sin fondo para los que fuimos  niños en aquellos maravillosos años y me hacen  viajar a los quioscos del barrio de Ventas de Madrid para comprar chicles bazoka, pistolas de agua, indios y americanos de plástico, yoyós de Fanta, cromos o chucherías, recuerdos, recuerdos.
Mis primeros años en Guadalcanal en la escuela de Dña. Paquita (escuela de los cagones) en la que mis padres me dejaban en mí más tierna infancia los fríos inviernos para irse a coger aceitunas, aquellos primeros juegos y primera cartilla de letras    grandes que juntas se   convertían   en palabras “e-s-c-u-e-l-a”, ”c-a-b-a-l-l-o”, el catón… aquel colegio de la calle Camacho de D. Francisco Oliva Calderón, en la que empecé a entender aquellas letras juntas y convertirlas en frase  y sumar o restar números, a empaparme con la Enciclopedia del Álvarez “Intuitiva, Sintética y Practica” que  se leía en la portada y que me enseñó los primeros conocimientos de la vida y la historia, enciclopedia que conservo como un tesoro encontrado en mi niñez, recuerdos, recuerdos.
Aquel maestro de repaso, Antonio “el cojo” que por  las tardes iba a mi casa de la calle Minas para darme repaso y enseñarme a leer y comprender el significado de lo leído con sus interminables dictados, a sumar y restar como solo el sabia y a perfeccionar la escritura con las libretas de Rubio…, mi padre que me dejaba copias con su impoluta caligrafía y que nunca he conseguido igualar, la academia de D. José Tito a la que me enviaba mi abuela Aracelis en verano cuando mis padres me mandaban al pueblo y que gracias a él aprobé el Ingreso, aquel Septiembre en mí regreso a Madrid, recuerdos, recuerdos.
Aquella triste despedida de mis compañeros y amigos de la calle  Camacho y mi traslado con toda la familia emigrando a Madrid, mi  etapa en el colegio Onésimo Redondo, antiguo hospital de la guerra civil en el barrio de la Elipa, aquel internado en los Salesianos de Madrid, gracias a no ser muy mal estudiante y conseguir una beca y de paso quitarse una boca que alimentar  de lunes a viernes mis padres, aquel salesiano D. Cirilo, de triste recuerdo para mí, que me tuvo una semana repitiendo  la  frase “Joze zaca el zaco al zor para que ze zeque”, pobre ignorante, quería quitarme aquel bonito seseo que traía de Guadalcanal y  solo consiguió crearme un trauma cuando salía al recreo y mis compañeros se reían de mí, luego pensé, gracias  Cirilo, solo conseguiste que amara más mi acento que practicaba en familia por rebeldía  y mi procedencia serrana,  claro que esta mala experiencia solo duró un año, al curso siguiente no me renovaron la beca o simplemente me echaron por pobre, dejé de limpiar las aulas y habitaciones, de rellenar la estufa de leña para que se calentaran mis compañeros de pago y volví a mi entrañable colegio del barrio de la Elipa, con mis amigos andaluces, gallegos, extremeños, castellanos viejos…, allí sí que D. Cirilo lo hubiese tenido complicado para quitarnos el acento de procedencia, recuerdos, recuerdos.
Aquel quiosco de chapa y techo de uralita de la Av. de Daroca, centro y lugar litúrgico para comprar, vender y cambiar cromos de futbol o de aquellas fabulosas colecciones: Vida y Color, Ben Hur o Maravillas del Mundo y otra sobre pájaros que era mi preferida, en las que invertía el duro, si, cinco pesetas que me daba mi madre de paga semanal y que yo convertía aquella vida en blanco y negro de un barrio de emigrantes y casas bajas en el colorido de los cromos, para después durante toda la semana trapichear con los repetidos o jugármelos a los montones, recuerdos, recuerdos.
Quiosco donde  empecé a comprar cigarrillos de chocolate “Lucky” para impresionar a las chicas y luego con mis amigos de fechorías, nuestros primeros cigarros Rocío mantelados de verdad que nos fumábamos furtivos debajo del puente del cementerio…, el bachiller, mis primeras conquista, mi primer jersey  de terlenka y pantalón vaquero Wangler que sustituían los domingos a los jersey de punto y los pantalones de pana o tergal que me hacía mi madre, recuerdos, recuerdos.
Que inolvidables años, los niños podíamos jugar en la calle a la pelota, a tu la ligas, al patín hecho con una tabla y cuatro piñones metálicos como ruedas, calles con olor a pueblo y vecindad,  sin apenas coches, esas calles que nos enseñaba casi todo de la vida, algunas sin asfaltar. Más tarde, la adolescencia,  los billares, lugar sagrado para confesiones a los amigos de adolescentes amoríos, Isabel, mi primer amor secreto y platónico y juegos a peseta, cuya mayor competición era quemar  la testosterona que nos emergía  a flor de piel, recuerdos, recuerdos
Todo esto son recuerdos de los que habitamos ya en la tercera fase, es decir, en el resto de la etapa que nos queda por vivir y que según dice un amigo comienza cuando cumples sesenta y… años, aquella oscura época de poco pan y muchas carencias, de amigos y fechorías inolvidables, fueron años difíciles para la mayoría de mi generación, pero a pesar de ello, son recuerdos de una feliz niñez.
Rafael Spínola Rodríguez
Teruel, Octubre 2016

miércoles, 27 de enero de 2016

Aquí no hay gobierno que gobierne nada

La injusticia de los justos

Pensamiento publicado en el Diario de Teruel el 04/10/2005 y en el Noticiario Digital de Guadalcanal el 06/10/2005. Pasado más de  un decenio, otros políticos, otro gobierno,  todo sigue igual

Bien es sabido que nuestro suelo patrio se caracteriza por los nacionalismos, nacionalidades, autonomías y patriotismos pueblerinos, pero nada se pondera, estos días se habla en la prensa de reformas constitucionales, estatutarias, y sobre todo de solidaridad entre autonomías para equilibrar los presupuestos  a base de incrementar impuestos a los ciudadanos de a pie, provocando inestabilidad y desigualdad social.
Se podría editar un diario lleno de páginas tachadas de la injusticia de los justos. Es la epidemia del momento actual, que genera una sociedad enferma que se ceba con la honesta clase media y baja hasta el extremo de la tiranía, generando ese peligroso y desmedido caos de imprudencias y desequilibrios.
La humanidad debe superar "el egoísmo llevado a los extremos" en el plano ideológico, político y social, sobre todo social, la evolución humana en las últimas décadas ofrece avances muy importantes en los campos de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones; Pero, por el contrario, "resulta cada vez más evidente el retroceso en las libertades y los deberes de los ciudadanos, que anulan los derechos de igualdad, que impide el entendimiento entre los hombres", dijo el profesor Tierno Galván hace ya varias décadas.
Es necesario responder a los crecientes peligros de amistades compradas, amores interesados, libertades prisioneras, favores con favores se pagan... ¿Y contra todo esto qué?, seria obligatorio un fuero de la verdad como norma; Pero las injusticias, que tanto padecemos hoy en día, matan todo atavismo de igualdad, pues no obedecen a normas o derechos. “Ya lo decía Platón: la peor forma de injusticia es la justicia simulada”.
Los políticos hablan de igualdades, Constitución y Estatutos, tratando de regular el funcionamiento de estados, autonomías, diputaciones, municipios..., todo un maremagno de oligarquías y “mandos intermedios” que improvisan y simulan poder en el teatro de lo absurdo, y por el efecto de esa simulación, todo se mueve en esa frontera de lo imprevisible.
Claro, esto no da seguridad ninguna, por mucho que nos hablen los poderes políticos, eclesiásticos y fácticos y se llenen la boca de solicitar salvaguardias para el cuerpo y amparos de la vida, para reclamar un mundo libre e igualitario para todos, libre de desigualdades, libre de armas nucleares, libre de egoísmos, y ¿como hacer una apuesta en firme que purguen todas éstas sinrazones...? Desde luego, quien busque ilegalidades, abusos y atropellos, no precisa nada más que salir a la calle, leer la prensa, visitar la seguridad social, entrar en lista de espera o en la lista del paro, salir de la droga y del alcoholismo, subir en una patera o bajar al razonamiento humano.
A veces, sobre todo cuando pensamos en la suerte que tenemos por vivir “en el primer mundo”, deberíamos acercarnos a esos barrios y polígonos marginales de las grandes ciudades, da la sensación que están divididos en dos bandos, los que son presos de la desigualdad y los que se apresan a la vida, tratando de salir de las diferencias económicas, de raza, religión ó simplemente de pobreza, queriendo pasar a una categoría de parias superiores.
Ahora, parece que el gobierno toma medidas, ¿qué gobierno?; Pues parodiando una vieja canción que hablaba de “Libertad sin ira” muchos piensan que “aquí no hay gobierno que gobierne nada”, repito, parece que quieren llevarnos hacia el extremo de "crecer más, distribuir mejor y lograr un total bienestar social", y por ello leo el comentario de un político gobernante en un diario, “los presupuestos tienen un alto componente de gasto social en educación, en sanidad y en pensiones".
A primera vista se manifiesta elogiable la actitud de incrementar el gasto social, sobre todo ante tantas necesidades que algunas personas soportan, pero ¿y quién controla las bases?, no pensaran con el talante pasar de un polo de dejadez al otro de proteccionismo total. En el equilibrio casi siempre suele estar el quid de la humanidad; Tan importante es tender la mano como incentivar la igualdad, el desarrollo y la inversión a favor del trabajo y la ponderación del bienestar, como incentivar derechos y sobre todo los deberes. No caigamos en el limosneo de las prestaciones sociales, en el dar por dar, que, por otra parte, conlleva un cierto aire humillante.
La mayoría de las veces, la necesidad es más de comprensión hacia la persona que, por no tener, no tiene ni el descanso necesario, eso pasa cuando también se lleva el trabajo al extremo de vivir para el trabajo, los llamados "afortunados" no trabajar para vivir, muy propio de los tiempos actuales, y lo que es más grave, por reiterativas, las asistencias y prestaciones para el desarrollo de la persona, suelen ser muy desiguales. Las voces están calladas, hay quien habla ya de una sanidad de ricos y otra de pobres, de unos colegios de gente bien y otros de gente marginal, de un sistema de servicios sociales que no atiende a los penúltimos de los últimos.
Tampoco es cuestión de echarle toda la culpa a los poderes públicos. Debiera ser muy de humanos cultivar la sensibilidad interior hacia las necesidades reales del prójimo, hacia ese vecino que puede vivir en nuestra misma ciudad, pueblo o escalera, para saber en qué debemos ayudarle, cómo actuar para no herirle y cómo comportarnos para que lo que damos, lo que aportamos a su vida, sea un don auténtico, un don que no germine por lástima, sino por generosidad desinteresada. Que bueno sería que los recortes injustos respetasen más a los parias y desdichados.
En cualquier caso, pienso que hincharse con los justos y cosechar beneficios a su costa, continua siendo el pan nuestro de cada día para dolor de los humanos, simplemente, lo que decía el Profesor Tierno Galván… la injusticia de los justos.

Rafael Candelario Repisa

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mi pueblo blanco

Y ¿dónde.., dónde fué mi niñez?

A veces unas simples frases, unas canciones o poemas te hacen reflexionar sobre la existencia que se te escapa de las manos como porciones de vidas encerradas en un frágil vaso de experiencias, en la soledad de mi recorrido casi diario por las calles de Guadalcanal cuando estoy allí de vacaciones, caminando lentamente para impregnarme de recuerdos de un pasado en blanco y  negro,  oigo a Juan Manuel Serrat en mis cascos, se me queda grabada la frase “Y ¿dónde, dónde fué mi niñez?,  vuelvo al principio del poema y empiezo a seccionar frases y estrofas que se asimilan a mis primeros años de vida en Guadalcanal, aquella vida que recuerdo con fotos  que se me antojan desenfocadas, acontecimientos y vivencias sucedidas  antes que la diáspora de la emigración de los sesentas del pasado siglo me robara mi niñez para encuadrarme en el perfil de una gran metrópoli extraña y hostil para un niño que aun no había tenido la posibilidad de elegir su futuro o sus compañeros de juegos…


Calle Minas.-
Tenía diez años y un gato peludo, funámbulo y necio, que me esperaba en los alambres del patio a la vuelta del colegio
En aquellas calles empedradas con olor a cocido y sabor a libertad se quedó parte de mi inocencia, mezclada con la goma de los zapatos gorilas que cada invierno heredaba de un primo mayor, cambiando una bonita escuela en la calle Camacho y un patio aun si cabe más hermoso en Santa Ana por la inmensidad de lo impersonal y extraño  
Barrio de Santa Ana.-
Era un bello jinete sobre mi patinete, burlando cada esquina como una golondrina, sin nada que olvidar porque ayer aprendí a volar…,
Y no volé, simplemente…, emigramos, un doloroso adiós, un tren de tercera, una vieja maleta y un adiós a la infancia precoz, que con nueve años me hicieron mayor, ¿dónde.., dónde fué mi niñez?...
Y en Madrid pasaron los años…
Mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin mirarse al espejo…
Sigo caminando por las blancas calles de mi pueblo cándido de color en las paredes, calles vacías de melancolía y repletas de nostalgia, y pienso… aquí, aquí quedo secuestrada mi niñez… 
Otra canción, otro poema canta el mismo autor, salté a mi adolescencia sin olvidar aquel pueblo claro de luz y limpio de corazón…


Colgado de un barranco duerme mi pueblo blanco, bajo un cielo que, a fuerza
de no ver nunca el mar, se olvidó de llorar… 
Este pueblo que tanto sufrió en aquellos años siniestros el abandono involuntario de sus hijos, al que se le vaciaron colegios, le llenaron sus calles de ausencias, no se le olvidó llorar…
Me detengo en la puerta de la que aquí fue mi última escuela, trato de razonar porqué mi familia como tantas otras  tuvo que abandonar nuestro hábitat natural, empezar una nueva vida en tierras extrañas, insólitos trabajos, ajenos colegios, letras intrusas agregadas a  nuestro particular vocablo, za, ze, zi, zo, zu…
Quiero olvidar aquel pasado, quiero disfrutar este presente, quiero fundirme  de nuevo en el viejo empedrado de la calle Minas, reencontrarme con mis amigos, pero, ¿donde, donde están mis amigos de la niñez ?...
Escapad gente tierna, que esta tierra está enferma, y no esperes mañana lo que no te dio ayer, que no hay nada que hacer…

¿Por qué hay que volver a escapar?, esta tierra no está enferma, hoy quiero recuperar las sensaciones que deje impregnadas en las calles aquel ayer, porque hoy es el mañana, ¿me siento nuevamente niño?, ¿será que estoy recuperando el ayer y si,  si algo hay que hacer…?
Ausencias, soledades, recuerdos… me llevaron inevitablemente al final de la calle  Cervantes, otro cambio de mí niñez, ya no existe aquella centenaria casa de mis abuelos paternos, me detengo frente  a la calle Juan Pérez para recordar el viejo postigo que daba a la parte trasera de la casa por el enorme corral…, que horror ya no existen, la casa, el corral, la vieja puerta, ahora todo es nuevo, distinto, impersonal…
Ello me hace repasar, poner en orden mis pensamientos  y sentarme en un umbral del  pequeño jardín que hay  justo enfrente  y reconstruir con recuerdos y vacios cualquier conversación  que bien se podría haber originado a la sombra de la higuera de aquel corral con mi abuelo Frasco, en aquel hermoso pueblo, en aquella vieja casa blanca de un enorme corral y un viejo postigo, muchas palabras y frases lamentablemente desaparecidas de nuestro peculiar diccionario de la Sierra Norte y que hoy las generaciones posteriores no conocen y necesitan traducción.

Hola abuelo,
 Hola canete (niño de pelo claro, casi rubio)  ya vienes de la escuela, entra por el corral que abuela esta algofifando  el saguán (fregando el suelo de la entrada a la casa), yo le he ayudado dando un baleo (barrer, limpiar) a la cosina y barriendo la puerta del postigo que estaba llena de cagarrutas (excremento de ovejas).
¿Qué tal te ha ido hoy gorriato (gorrión) en la escuela?,
vengo arrengao (cansado) con la talega (bolsa  para portar alimentos) de pan,
he tardado un poco más de la cuenta, la panadería estaba atente bonete (llena, a rebosar).
¿Has visto a tu prima Fali que viene hoy a comer?,
No abuelo, ya sabes que se queda siempre de bolín bolán (entretenida)  con las amigas?
¿Qué comemos hoy?, gasapo con chícharos (conejo con alubias),
sabes, le ha dado una alferesía (ataque) a la coneja parda y le he dado un garrotaso (golpe con el bastón), a tu abuela le ha causao un bochinche (disgusto), dise que la parda  estaba criando y era un animal muy cariñoso.
¿Sabes cuando viene mi padre de dómia (pasar unos días en el campo trabajando)?,
Creo que el domingo, antié (anteayer) mandó La Mora (burra de mi padre) con las angarillas (serón para llevar cosas en las caballerías) con  Juanillo el porquero (cuidador de cerdos) para que tu madre le lavara el jato, la chambra y la jaqueta (ropa de campo).
Abuelo, esta tarde he quedado con mis amigos para echarnos una luria (defenderse a pedradas) con los de Santana.
Ten cuidao  gorriato no vengas con alguna pitera (herida) en la cabesa…

Qué bonito era el seseo que me hizo perder D. Cirilo, mi primer maestro en el colegio Onésimo Redondo de Madrid, que peculiar  aquella jerga casi olvidada que fluye de nuevo en mi particular diccionario.
El ruido de un coche, inevitable sonido estridente de los tiempos modernos me saca de mi abstracción, vuelvo a la realidad, me siento bienaventurado y con una extraña paz interior, pienso… ahora si  he contestado a mi pregunta,  ¿dónde.., dónde fué mi niñez?...
Aquí he recuperado mi niñez.

Rafael Candelario Repisa
Guadalcanal, verano 2015



sábado, 13 de abril de 2013

Un buen libro acompañado de la mejor música


Mundos paralelos 

Cómo empieza una música, cómo termina: es la misma pregunta decisiva que uno se hace acerca de una pieza literaria, igual un poema de unos pocos versos que una novela de mil o dos mil páginas. El comienzo no es solo el principio de algo sino el tránsito del espacio en blanco a las palabras, del silencio al sonido, un principio del mundo; el final es el tránsito a la extinción, y además nunca es un final, no al menos en una gran obra, de música o de literatura: termina el relato, pero la historia no dicha continúa; se acaba la música, pero queda la resonancia, su apagamiento gradual. Recién terminada la lectura, la actitud instintiva es la de quedarse parado, no emprender de momento ninguna otra cosa. Cuando termina la música, estaría bien que no sonaran tan pronto los aplausos, que quedara un espacio de silencio: me gusta cuando después de la última nota el director tarda en bajar la batuta o la mano, y el tiempo queda suspendido en el silencio.
Después de muchos años trabajando en los borradores literarios y musicales de El anillo del Nibelungo, Wagner encontró en sueños el primer acorde del que se irían desprendiendo después tantas horas de música, contenidas en él como un árbol entero en una semilla: en este caso la extensión musical más amplia que se conoce, la secuoya y el redwood colosales de la música europea. El primer verso de un poema, decía Robert Graves, lo dictan los dioses. Después de pasarse media vida elaborando borradores de un gran proyecto autobiográfico que no sabía cómo organizar ni cobraba nunca forma, una noche, Marcel Proust encontró una primera frase: “Longtemps, je me suis couché de bonne heure”. Las tres mil páginas de À la recherche proceden musicalmente y orgánicamente de esa frase igual que el Anillo del acorde inicial. A veces el comienzo de una obra musical quiere transmitir exactamente el origen del mundo: una gran parte de la música europea de los dos últimos siglos procede del arranque asombroso de La Creación de Haydn. La historia entera de la novela está contenida en el Quijote.
A veces uno escucha una música y quisiera lograr algo parecido en literatura. Como el final de una narración es una despedida, y casi siempre una despedida para siempre, uno quisiera a veces prolongarla al máximo, para que el eco de un personaje o incluso de una palabra no se pierda, para que un recuerdo no se borre. No hay final en literatura equivalente al del concierto de violín de Alban Berg, que es un responso por la muerte de una niña, la hija de Alma Mahler y Walter Gropius: la última nota del violín se sostiene invariable durante mucho tiempo; no se interrumpe para dar paso al silencio, se disuelve en una lejanía sin punto final.
El debate entre Mahler y Sibelius sobre la naturaleza de la sinfonía se puede trasladar intacto al arte de la novela. Sibelius quiere una forma perfecta, orgánica, cerrada, en la que haya una correspondencia precisa de las partes entre sí y de las partes con el todo. Mahler protesta: “¡No! La sinfonía tiene que ser como el mundo, tiene que abarcarlo todo”. La novela aspira a una de las dos cosas y a las dos cosas a la vez. Y tanto la novela como la sinfonía son el resultado de la implosión de una forma anterior, o más bien de varias implosiones y explosiones en cadena: Beethoven hace estallar desde dentro la forma sinfónica perfecta heredada de Haydn; Mahler revienta por las costuras el sinfonismo del siglo XIX, heredero de Beethoven, al querer que abarque el mundo entero. En el Quijote, a Cervantes le había estallado en las manos una forma cerrada que creía manejar sin riesgo, la heredada de las narraciones italianas que había imitado con tanta maestría en las Novelas ejemplares. En el vacío provocado por la explosión se cuela en la novela el mundo real, y la onda expansiva ya no se detiene, a lo largo de varios siglos, abarcando materiales y mundos cada vez más amplios: Melville, Proust, Joyce. Siempre habrá un músico que aspire a una forma ceñida y perfecta, de máxima compresión, en la que no sobre nada: Satie, Mompou, Monk, Webern. El rigor máximo de expresión y construcción narrativa tiene su parte de delirio en Flaubert, como la concisión en Webern.
Pero en el fondo, todos aspiran a lo mismo, Sibelius y Mahler, Monk y Art Tatum, Flaubert y Chéjov y Tolstói y Joyce, a contar una historia perfecta y a expresar y contener el mundo.
Al que trabaja con palabras, la música le ofrece una valiosa lección de humildad, que es también de realismo: hay universos enteros que están más allá de ellas, complejidades, sutilezas, intensidades que existen al margen de las palabras. Hay cosas fundamentales que no pueden decirse, o que no deben decirse, o no tienen por qué ser expresadas verbalmente, explicadas.
Los procesos creativos de la música y la literatura guardan profundas semejanzas de las que el escritor, con sus limitaciones, puede extraer lecciones aprovechables.

ANTONIO MUÑOZ MOLINA
Revista Mercurio

sábado, 23 de marzo de 2013

Música y lectura


Letras, acordes, emociones

La literatura y la música han ido de la mano en numerosas ocasiones, fuera por el uso de referentes musicales a la hora de concebir obras literarias o, a la inversa, por el modo en que ciertos poemas o narraciones han servido de inspiración para los compositores
A juicio de los estudiosos, las relaciones entre la música y la literatura se remontan a la noche de los tiempos, dado que en un principio no hubo poesía que no fuera cantada. Incluso antes de que existieran la escritura o la notación musical, innovaciones relativamente tardías en términos históricos, ya los versos se ajustaban a ritmos o cadencias que facilitaban a la vez la composición y el aprendizaje. En la época contemporánea, ambas disciplinas han ido de la mano en numerosas ocasiones, fuera por la colaboración expresa entre escritores y músicos, por el uso de referentes musicales a la hora de concebir obras literarias o, a la inversa, por el modo en que ciertos poemas o narraciones han servido de inspiración para los compositores.
Antonio Muñoz Molina señala el paralelismo entre los procesos creativos de la música y la literatura, por ejemplo a la hora de alumbrar el comienzo o el final de piezas que pretenden dejar en el lector o en el oyente un cúmulo de resonancias. Tanto la sinfonía como la novela, nos dice, se debaten entre la aspiración a la perfección formal y el empeño de abarcar el mundo, pero para un escritor la música es también una escuela de humildad de la que extrae la lección de lo inefable, de lo que no puede o debe ser expresado con palabras. Tras señalar el injusto descrédito de la emoción en la música de vanguardia, Luis Suñén destaca el modo natural en que las obras musicales reciben el influjo de la literatura, precisando que no solo o no siempre se trata de una mera trasposición de la experiencia lectora. De las recreaciones musicales se espera no tanto que interpreten el asunto de referencia como las sensaciones o sentimientos que provoca, sin que ello implique una relectura literal de la obra inspiradora.
Siguiendo a Verlaine, Valéry o Goethe, Blas Matamoro resalta la cualidad musical del lenguaje poético, esto es, la importancia del sonido que trasciende o completa la dimensión semántica de las palabras. Respecto a la novela, propone un interesante paralelismo entre las edades de la vida y los movimientos de una sinfonía, cuya ilación lógica se rompe —tanto en la música como en la literatura— cuando el tiempo lineal se convierte en circular y el gusto por la reiteración sustituye al desarrollo progresivo. Por su parte, Antonio Gallego analiza la influencia inversa de los músicos en los narradores y los poetas. A través de la imitación de sus peculiares tiempos o estructuras o bien por medio de la profusión de voces narrativas, simultáneas o sucesivas, la música ha condicionado de modo notable la forma de no pocas obras literarias, aunque la estricta simultaneidad pertenece solo al primero de los ámbitos.
No podía quedar fuera la en su momento novedosa forma que Wagner definió como obra de arte total. En su recorrido histórico desde los orígenes a la actualidad, Jacobo Cortines reivindica la importancia del texto en las producciones operísticas, tanto en la configuración inicial del género como en su evolución posterior. Verdadero híbrido entre literatura y música, el libreto está indisolublemente asociado al esplendor de la ópera, aunque su esencial aportación no siempre ha sido reconocida por los aficionados. Y Juan Ángel Vela del Campo pondera el atractivo de los “viajes musicales” y recomienda algunas de las citas europeas de los próximos meses, trazando un sugerente itinerario para melómanos cuyas principales escalas se han convertido en hitos de la geografía cultural del continente.

Revista Mercurio

sábado, 4 de agosto de 2012

La teoría del mono y la mona

Haberlos, los hay muy listos y pintan cuadros

Será que yo mentalmente soy muy limitado, “más cortito que mi nómina” como dice un amigo mío y tengo sólo la inteligencia justa para pasar el día y no hacer gastos extras, hacer un esfuerzo para no cagarme en los desfiles militares, sobrecogerme con las procesiones de mi pueblo y contener el pis a duras penas en el cine, fuera de eso, todo se me escapa, como si una vez pasada la cincuentena me abandonaran las neuronas adjudicadas al normal pensamiento.
Ahora ando dándole vueltas a la evolución, al creacionismo y al capitalismo, leyendo libros de un tal Darwin y artículos del Discovery Institute, pero no veo nada claro, no logro desenredar la madeja, ni llegar a un punto de partida para enrolarme en el ejercito de los ganadores.
He aprendido la teoría darwinista que la evolución nos dice que descendemos del mono y claro de la mona ( hay que ser coherente y no solamente utilizar los géneros como para hablar del juez y la jueza), igualmente nos dice que en este cochino mundo se produce una selección natural: el guaperas, el fuerte, el listo, sobreviven, y los demás, la mayoría entre los que me encuentro, se van al carajo, hasta aquí llegan mis conocimientos de las teorías de Darwin, esta hipótesis yo entiendo que, simplemente es ciencia pura, fría y cruel, sin piedad para la mayoría de la raza humana, y también para el mono y la mona (que haberlos, los hay muy listos y pintan cuadros).
Frente a estos pensamientos desalmados evolucionistas, la religión nos dice que del mono y de la mona, nada de nada, que la manzana tuvo mucho que ver, el hombre fue creado por Dios, a su imagen y semejanza, claro que a mí en el reparto no me tocó la mejor parte, y de la costilla del hombre (fue la primera regeneración de tejidos a partir de células padre que recuerda la Historia), Dios talló, esculpió o diseñó a la mujer. Esta “teoría” es mucho más cálida, hermosa, piadosa y solidaria que la evolutiva, no se si esta creencia será verdadera, yo no me la creo porque hasta aquí llegan también mis conocimientos religiosos.
Bien, en este dilema me encuentro, entre ciencia y fantasía, entre evidencia y elucubración, cada cual elige libremente, pero una vez hecha la elección, habría que mantener cierta coherencia, y ahí es donde yo me pierdo, porque resulta que los detractores del evolucionismo y de la selección natural en lo biológico, son los mayores partidarios del darwinismo social, que no es otra cosa que el capitalismo acaparador del pensamiento de los seres normales y mortales.

El mono lo tiene más fácil, no es más guapo que el hombre, pero si más listo, el que logra acaparar más comida, ya sea robando, engañando o aniquilando al competidor, es el que la mona más lista, más guapa o más fuerte elige como padre de sus hijos, para transmitirles los genes que logren la supervivencia de la especie, y el resto de las manada, a pelársela (con perdón), claro está, en el darwinismo social del humano, sucede lo mismo: sobrevive ¿el más listo?, el más astuto, el que tiene menos escrúpulos, el que acumula más poder y dinero robando a los de sus especie, que después transmite a sus hijos en forma de genes sociales llamados patrimonio-empresas, acciones, cocheses, chaleses, consejos de administración y carneses del clubses de golf y de golferío).

Y pienso yo, si uno se opone a la manipulación genética, también debería oponerse a la manipulación social, se debería estar a favor de la defensa de los débiles, de los pobres de espíritu y de fortuna, de los bajitos, de los feos, porque todos dice la teoría de la Iglesia que son criaturas del Señor, ¿por qué se permite a la sazón que los poderosos, los Obama de este mundo inicien conflictos para llenar las arcas de los fabricantes de armas, los sembradores de minas y los señores de la guerra? ¿Por qué dejan que los practicantes del darwinismo social más salvaje financien fundaciones tan poderosas como el Discovery Institute que defiende la evolución creacionista?, ¿como llamar a esto, una guerra pacífica, una graciosa torpeza o ciencia cristiana, o simplemente evolución del poder?
Todo esto se me escapa, repito, dadas mis limitaciones, comprendo que soy un mono poco evolucionado, si me preguntan si fui parido o traído por la cigüeña, no sabría qué responder, me he quedado en la teoría del mono y la mona.
Rafael Spínola
La fragua del pensamiento

sábado, 26 de mayo de 2012

Buñuel, el cineasta más callejero

Calle Luis Buñuel en Teruel
El director turolense tiene el récord de vías en España con su nombre

Luis Buñuel es el cineasta más querido en las vías españolas, con un total de 84 calles de nuestra geografía a su nombre, según un estudio de la compañía 11811, realizado con motivo del Festival de Cine de San Sebastián. A Buñuel le acompañan en la lista de los más recordados otros cuatro artistas hoy desaparecidos: la directora madrileña Pilar Miró, el intérprete murciano Paco Rabal, el cantautor y actor catalán Ovidi Montlllor, y José Isbert.
Las personalidades del mundo de la cultura tienen un importante hueco en las calles españolas, y los profesionales relacionados con la industria cinematográfica, especialmente directores y actores, cuentan con su propio espacio, como no podía ser de otra manera en un país con festivales de cine como el de San Sebastián o la Seminci (Valladolid).
Según el informe de 11811, en España hay cerca de 300 calles con nombres que homenajean a diversos actores y cineastas españoles. El talento de directores y actores patrios se reconoce en nuestra geografía, sobre todo con una mirada hacia las grandes figuras del pasado.
Así, el más recordado es el director turolense Luis Buñuel, con 84 vías a su nombre, 26 de ellas en Aragón. Le siguen, a gran distancia, Pilar Miró (28) y Francisco Rabal (25), el cantautor y actor catalán Ovidi Montllor (17), y José Isbert (13).
El fallecido Luis García Berlanga, con 11 vías, es el sexto cineasta del callejero, y Pedro Almodóvar, con 8 calles, el primer artista vivo de la lista, seguido por otros grandes cineastas como Juan Antonio Bardem (7), Carlos Saura (7), Fernando Rey (6), Sara Montiel (5), Imperio Argentina (5), Joan Capri (5), Edgar Neville (5), Mary Santpere (4), Chano Piñeiro (4), José Luis Garci (4), Fernando Fernán Gómez (4), Antonio Banderas (3), Agustín González (3), Alejandro Amenábar (3), Nuria Espert (3), Arturo Fernández (3), Pilar Bardem (3), Rafaela Aparicio (3), Santiago Segura (2), Gracita Morales (2), José Luis Borau (2) y Tony Leblanc (2).
Asimismo, son muchos los actores y directores españoles que tienen al menos una calle o avenida a su nombre. Entre ellos destacan José María Forqué, Alberto Closas, Álex de la Iglesia, Cassen, Imanol Uribe, Mateo Gil, Víctor Erice, Luis Escobar, entre otros.
En cuanto a las regiones con mayor número de calles dedicadas a artistas cinematográficos, como dato curioso destaca la localidad gaditana de Arcos de la Frontera, con diez vías dedicadas a personajes relevantes de este mundo: Carlos Saura, Edgar Neville, Fernando Fernán Gómez, García Berlanga, José Luis Borau, José Luis Garci, Juan Antonio Bardem, Luis Buñuel, Pedro Almodóvar, Pilar Miró y Francisco Rabal. La siguen el municipio murciano de Torre-Pacheco (7), Rivas-Vaciamadrid (7) y Almería (6).

Rafael Spínola
La fragua del pensamiento

miércoles, 18 de abril de 2012

El viejo roble


Sobre la muerte, sobre la vida


Dice Huxley: “Yo no afirmo ni niego la inmortalidad del hombre. No veo razón para creer en ella pero tampoco tengo ningún medio para desaprobarla, ¿seré agnóstico o simplemente ateo?"


Antes de estar en la bolsa protectora de mi madre era parte de dos bolsas de madres que hicieron que mi padre y mi madre fueran partícipes de lo que se fecundó... un ser que piensa, reflexiona, que no cree en otra vida… es decir, yo.

Hoy cuando caminaba por el parque que tengo cerca de mi casa, cosa que suelo hacer a veces en mi paseo solitario, al encender un cigarrillo compredí que no soy dueño de nada, mi vida es un estado temporal, que todo lo que me rodea es parte de vida y muerte; observando un árbol en su última etapa imaginé que si no fuera por el viento, el agua y lo que le rodea, podría formar ya parte de un elegante sillón de roble de madera muerta; acepté que gracias a que los árboles y plantas que me rodeaban no tienen imaginación no sufren, porque no hubiese comprendido el roble semi muerto que todo es parte de la misma cosa, de la materia que se diluye en el tiempo.

Seguí caminando y encendí otro cigarrillo pensando en mi destino y viajé hacia dentro de mi madre y me fui hasta las estrellas más lejanas y mas cercanas y me pregunté ¿qué pasaría si se juntaran?, entonces me vino la idea de pensar qué hay después de la vida que viene, ¿el cielo, el purgatorio, el infierno o el todo de la nada?, no, esa vida es la que creen otros, yo no, en la otra y bueno ya que estaba protegido en cárcel de la comodidad que sentía en la panza de mi madre me contesté, ¿si entonces antes era un espermatozoide y un óvulo, mañana qué… nada?. Me sentí cada vez más materia, ¿entonces miro hacia atrás y me veo cada vez más chiquitito?

Una nueva vuelta al parque y allí estaba contemplándome nuevamente el viejo roble; reflexioné: si cada vez que miro hacia atrás me veo más chico, hacia delante me veré más difuso y me imaginé que cuando estuviese muerto no recordaría esta vida, pero sin querer la extrañaría, si esta es la más bella que he vivido, la próxima tal vez será enorme o totalmente vacía, cada vez más enorme, cada vez mas ínfima, pero no para mí y para los que creen como yo, acomodados en el agnosticismo o en la ignorancia; nosotros cuando muramos quedaremos inmóviles como la roca en el inmenso desierto de la nada, ellos, los otros se reunirán con su Dios.

Sí pero, ahí cuando quedemos sin vida o desgastemos las vidas que nos quedan, ¿algo nos hará renacer como un ruido enorme en la fe?, ¿todo permanecerá igual y seguiremos soñando los agnósticos a la velocidad de la luz que un ángel bueno o malo, acaso qué importa su actitud, vendrá a guiarnos a la otra vida?

En la naturaleza humana existen muchas interrogantes desde los albores de las civilizaciones. Hemos leído, aprendido, pensado..., en ciertos mitos, leyendas, circunstancias ciertas o no ciertas en muchos temas; y, uno de ellos es si existen o existieron los Ángeles, aquellos seres que se les relacionaba con la maldad a unos y la bondad a otros, esos seres inmateriales que nos enseñaban en la catequesis comprometidos a través de pactos o componendas con demonios o con dioses, seres que infundían miedo con su presencia y sosiego con su ausencia, graduados en protegernos de la maldad, unos, o llevarnos por el camino del pecado, otros, volando altaneros por nuestras almas con sus alas inmaculadas como medio de transporte.

En fin, la historia de nuestras vidas son desafíos constantes, estados de ánimos complejos, ¿y por qué no nos queremos morir?, sencillo, porque pensamos que cada vez se complica más creer en la otra vida y esta no es tan mala; lo que sería símbolo de placer futuro tiene cara de homicida de final inédito y confuso, todo es parte de todo, nuestra alma es parte de nada, no hay más vida que la vivida ayer, no existe el mañana, y no hay porqué temer a este pensamiento. Estamos y no vamos a estar (pienso) y es inevitable que el destino por más metas que nos tracemos siempre nos va estar diciendo en el momento presente que esto es puro tránsito hacia la nada, ¿a dónde quiero llegar con estas larguísimas reflexiones?, simplemente para mí la muerte no existe, es una forma de nombrar el mañana, por fin lo escribí, venía desarrollando estas hipótesis desde que vi morir a mi padre, un hombre bueno, y ahora cuando la “muerte dulce” ha tratado de arrebatarme a un ser querido, vuelvo a mis deliberaciones.

Verdad o mentira, se abre un abanico de posibilidades sobre la otra vida; cientos de autores, músicos, poetas, dramaturgos, locos y loqueros, sabios y no sabios han gastado buena parte de su intelecto en cantar, estudiar y escribir en sus rimas, sonetos y libros, a estos seres humanos, agnósticos o ateos que en el medioevo esa institución llamada Inquisición diezmó, a veces por el solo hecho de pensar diferente.

Envidio a los árboles y al resto de los vegetales, no formaban parte del Arca de Noé pero aguantaron el Diluvio Universal y carecen de los elementos necesarios para pensar en la siguiente etapa de su vida como “el viejo roble”.

Rafa Spínola
La fragua del pensamiento 

miércoles, 8 de febrero de 2012

Dos pájaros y un símbolo de cómo morir con dignidad

Serrat y  Sabina, un cuervo y un colibrí

El barco que es el mundo como lo conocemos se hunde, claman los diarios. Y en medio de la zozobra, dos pájaros llamados Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina -"un colibrí y un cuervo", dicen ellos- han querido mitigar la crisis con una nueva gira internacional y un disco con temas inéditos.
La orquesta del Titaníc (Sony Music) es el título de este álbum, que- se publica hoy y -que constituye su segunda experiencia discográfica como dúo tras Dos pájaros de un tiro, que recogía la gira del mismo nombre que desarrollaron con gran éxito por numerosos países en 2007.
"Teníamos muchas ganas de revivir la felicidad fiestera de aquella gira, que nos dejó un gran sabor de boca. Nos daba corte no exigirnos más y se nos ocurrió hacer un disco con canciones inéditas, para que -la gente vea que esto no es sólo para celebrar que estamos vivos", explica Joaquín Sabina durante la entrevista que ofreció ayer a Efe en Madrid junto a Serrat.
El germen fueron unos versos incompletos que guardaba el célebre músico de Úbeda (Jaén) y que, mano a mano con el autor de Mediterráneo, se convirtieron en el tema que bautizó este trabajo, una metáfora de "la pedazo de crisis que estamos viviendo" y, al- misma- tiempo, un "símbolo de cómo morir con dignidad".

"Aunque sin llegar a ese límite", apunta rápido Serrat. "Y en caso de llegar a él, .yo pienso morir sin ninguna dignidad", añade Sabina, entre risas. Han sido meses de trabajo encerrados una habitación, pero también de intercambio de correos electrónicos y de conferencias por internet.
El resultado es un disco producido por Javier Limón, que se abre con ritmos de swing y orquesta, para pasar  a un rock con cadencia brasileña, a un peculiar villancico y a varios espacios para la pura emoción.
La orquesta del Titanic incluye además colaboraciones tan especiales como la de Alejandrito Sanz; que hace un solo de blues, o la de Antonio Carmona, que se apunta con el cajón.
"Este trabajo sale de la voluntad de dos personas que se-llevan bien y conocen sus puntos en común y las cosas que pueden llevar a divergencias. Hay unas normas tácitas entre dos personas que se quieren, se respetan, se admiran y quieren hacer. algo juntos. Ninguno va a pedir al otro que actúe, escriba o piense algo que no sepa que le va a acomodar", explica Serrat.
"Y si te gusta cambiar el paisaje y la decoración de tu casa, es estupendo ir a la casa de otro. Se aprende mucho", observa Sabina a continuación, quien destaca "el sentido de la musicalidad" de su compañero de viaje, así como "su rigor y el amor al oficio".
"Dos pájaros contraatacan" es el título que han escogido para la gira que los pondrá de nuevo en la carretera y, aunque en sus temas a veces hagan referencia a cosas que no son del todo optimistas, no se ven como pájaros de mal agüero. "yo me veo un poco cuervo y tú eres un poco colibrí", le señala Sabina a Serrat.
El tour arrancará el próximo 5 de marzo en Salta (Argentina) y el 29 de. julio llegará a Zaragoza, la primera fecha del tramo español, que incluye otras 21 ciudades más, entre ellas, Barcelona (13 de septiembre) y Madrid (19 de septiembre).
Además de los temas nuevos, avanzan que cantarán viejos exitos, intercambiando sus amplísimos repertorios. Sabina, que se atreverá con el catalán, apunta la química especial que se establece entre ellos sobre el escenario, como en "una partida de ping pong".

Rafa Spínola

miércoles, 25 de enero de 2012

Aquellos maravillosos años


A Pepe "El Ditero"
El pasado uno de Octubre se cumplió el cincuentenario de la inauguración del Centro Emisor de Guadalcanal, este hecho puso en “antena” a nuestro pueblo y fue reconocido en toda Andalucía, cuando salía la carta de ajuste o “manta” del canal 4 de TVE en Guadalcanal, casi siempre coincidía con un partido de fútbol o una corrida de toros, la pantalla se detenía con un cartel escueto “repetidor de Guadalcanal -Perdonen la interrupción, permanezcan atentos a la pantalla-” y este hecho, aunque entonces no lo supimos, cambió el cuarto de estar y la convivencia de nuestras casas para siempre, llegó esa caja de madera con una pantalla de 625 líneas y que con el tiempo ha evolucionado, en la que permitimos que entren toda clase de gente a nuestras vidas y nos roban la agradable conversación familiar entre comidas o cenas.
YO En aquellas fechas apenas contaba con siete años, recuerdo perfectamente que la primera vez que vi aquel artefacto fue en el Bar de los Pepes (actualmente local de la Peña Sevillísta), me llevó mi abuelo Frasco a ver una corrida de toro, tal vez de “El Cordobés”, torero del régimen, recuerdo que por aquella época los domingos por la tarde bajábamos desde Santana a los Mesones para ver “el cine chico”, como bautizamos los niños a aquella caja de madera con una pantalla en blanco y negro con interferencias cuando pasaba alguna de las escasas motos o coches que había en el pueblo para ver “Bonanza” y saber que “Omo lava mas blanco”, “Cafés la Estrella... vamos chicos al tostadero”, “yo soy aquel negrito, del África tropical... la canción del colacao”, “las muñecas de Famosa se dirigen al portal”...
A principios del 63, llegó para mí la emigración, cuando llegué a Madrid con mi família al barrio de las Ventas, apenas había televisiones en las casas de los vecinos, naturalmente en la mía tampoco,  el Sr. Emílio que  tenía una tienda frente a mi casa, habría la ventana en aquellas noches de verano para que todos los vecinos viésemos “El Fugitivo”, “El Virginiano”, “Caravana” o "Noche del Sábado”, a las nueve de la noche antes del telediario, nos anunciaban con unos simpáticos dibujos animados “Ya va siendo hora de que los peques nos vallamos a la cama, ale” por aquella época las calles de los barrios periféricos de Madrid eran como la calle Minas de Guadalcanal, los vecinos nos sentábamos en un patio vecinal común al fresco y existía la convivencia.
Al año siguiente, mis padres por fin pudieron  comprar una televisión a plazos, una de aquellas Philips que costó unas 18.000 ptas. y que le adquirieron a Pepe “el ditero”, curioso, antes existían los diteros, esas personas de confianza que le comprabas los productos a crédito y se le pagaba todos los meses con “lo que Vd. pueda Sr. Andrés, la vida está muy difícil”, le decía Pepe a mi padre sentado en nuestra mesa camilla tomándose un vino y ofertando relojes, pulseras, anillos, ropa de cama..., recuerdo aquella libreta azul y su pequeño lapicero, “existe confianza, pero antes de irme prefiero que Vd. vea lo que apunto...”
Ahora después de más de cincuenta años, todo ha cambiado, las televisiones son de plasma, los programas en su mayoría son tele-basura o series de violencia, ya no se sientan los vecinos a tomar el fresco en sus puertas, a los peques no los envían a la cama y pueden alimentarse de toda clase de violencia en el telediario o en las series y “el ditero” se ha convertido en banco usurero que te niega pequeños créditos o te pide un aval diez veces superior al montante de la compra que tienes que financiar, todo ha cambiado..., la antena de nuestro pueblo se ha convertido en parte de un monumento a aquella época y la televisión la vemos a través de la TDT.
Rafael Spínola .-La Fragua del Pensamiento