By Joan Spínola -FOTORETOC-

By Joan Spínola -FOTORETOC-

Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



lunes, 30 de agosto de 2010

TODO HA VUELTO OTRA VEZ A LA CALMA

EL COSO POZO DE LUZ



Nos resistimos muchas veces a conocer en toda su profundidad ese extraño fenómeno ciudadano por el cual, en una fecha determinada se despierta de su letargo, se paraliza su quehacer cotidiano y como desperezándose (en este juego de brazos y piernas ya tiene sentido el genuino folklore, en el mas noble sentido de la palabra) comienza a manifestarse hacia el exterior, olvidando por unos días todo lo que de vida íntima, habitación, patio, corral, huerto, desahogo, tiene el desenvolvimiento diario y constante del pueblo.
Ninguna otra localización geográfica española tiene mas desarrollado el sentido del pudor y del recato como Andalucía. El cancel de entrada a la casa, el zaguán, la celosía, la persiana, la cortina andaluza, mas que por el sentido de su propio ser, el estar allí colocados para aminorar luces y reflejos, en la casa del sur se instalan para reafirmar mas el recogimiento, evitar la mirada y conseguir –en fin- esa vida interior, ese intimismo tradicional entre nosotros.
Pero hay unos días determinados en los que, como en el oficio litúrgico de la Resurrección, el velo de la intimidad se recorre y un imponente “gloria” atraviesa el aire, rasgas el ambiente y desde lo más hondo de cada existencia la alegría y el júbilo se personifican en un recinto mas o menos amplio, en el que todos van a participar necesariamente. Las ferias de los pueblos andaluces vienen a ser este vuelco hacia el exterior, ese salir hacia fuera, y por lo tanto la exhibición se concreta en farolillos, guirnaldas, banderas, músicas y trajín de fiesta.
En Guadalcanal el júbilo externo de unos días claves responde al nombre de “Coso”. Y es aquí, en este recinto bordeado de sierras y en los primeros días de septiembre donde se repite una vez más ese extraño fenómeno mediante el cual el pueblo rompe su veladura cotidiana y se muestra a la vista de todos. El pueblo entonces, vive en el Coso; ríe, trajina, come, pasea por el Coso. Si hubiera tiempo podría dormir.
En Guadalcanal la palabra “Coso” bien puede tener un nuevo significado, además del que comúnmente se le asigna. Porque recinto es para fiesta y esparcimiento, pero es también ruedo en profundidad desde las alturas que rodean al pueblo; es decir, pozo de luz en las primeras noches de septiembre (no olvidemos que la Virgen de Guaditoca va todo los años a encenderlo) y es también Coso de júbilo durante cuatro días consecutivos que como una estrella fugaz empieza a desvanecerse en la última medianoche cuando los fríos del alba anuncian a traspasar las primeras claridades.
El milagro anual se ha realizado a partir de este momento. Todo ha vuelto otra vez a la calma. Va a comenzar de nuevo el recogimiento. El pueblo adquiere su antiguo pulso y la persiana esquiva ya miradas ajenas. Los objetos de la casa han comenzado a tener su normal fisonomía de intimidad. Entonces una hoja cae lentamente desde la enredadera al patio. La misma maravillosa lentitud tiene ya la vida del pueblo, cuando empieza a teñirse con el color de cobre del otoño que se avecina.

 Juan Collantes de Terán. Revista 1960

miércoles, 25 de agosto de 2010

QUE DEPRISA VAN VDS., SEÑOR


Whuzland, Agosto 2010

Estimado español:
Desviaré hoy vuestra atención hacia un hecho digno de psicoanálisis: Me traduce mi nieto de una revista de las que vos me ha enviado, no se si le he comentado, señor, (mi nieto lee correctamente y traduce su idioma gracias a las enseñanzas de un misionero español, lástima que a este le expulsaran de mi tribu por “ciertas formas irregulares de hablar del Díos de los pobres”), bueno continuó después de esta pequeña aclaración, como le decía me lee: que la velocidad es la pasión principal de vuestros coetáneos españoles, por encima del trabajo, la familia y el amor a su propia vida, se puede constatar cada día, si uno pretende respetar las limitaciones de velocidad sigue informando el articulo, pronto se sentirá acosado, es un tipo de acoso, el viario, que llega a horripilar cuando el que apremia es un vehículo articulado de 36 toneladas que, por si no nos hubiéramos apercibido, nos azuza con sus luces.
Creo, señor, que vuestros españoles ignoran varias cosas. En primer lugar, la matemática, en efecto, la ganancia de tiempo por circular a 150 Km./hora (velocidad temeraria a todas luces) es de 6 segundos por cada kilómetro recorrido a 120 Km./hora (velocidad máxima permitida en sus autovías) para ganar una hora, una escasa hora, precisaríamos ir a 150 km/hora durante 600 km. En segundo lugar, la física, se ignora que en curva padecemos los efectos de desplazamiento lateral de la fuerza centrífuga solo compensados por el rozamiento del neumático, que esta fuerza varía con el cuadrado de la velocidad y es de efectos devastadores cuando la adherencia esta reducida por las características del suelo y/o el estado de los neumáticos, como comprenderá, señor, esta parrafada no es obra de un pobre ignorante como yo, lo ha leído mí nieto en una revista especializada en automóviles, también, el fenómeno de acuaplanning, prosigue dicho articulo, siempre presente cuando la carretera se halla mojada y desgastado el neumático. En tercer lugar, las sanciones por exceso de velocidad y los desastres personales y materiales en caso de accidente son irreparables.
Además de la ignorancia qué motiva esta atracción de vuestros españoles por la velocidad, ¿Se sienten mas realizados cuando le ganan al tiempo apenas minutos? creo que los españoles tienen una enorme falta de vida interior, creo que sus paisanos están lo que en nuestro dialecto se llama duhulem (mal de la cabeza dicen Vds.), con el debido respeto, señor, creo que el español hoy carece de introspección y conciencia ciudadana, creo que el hombre occidental moderno, renacentista, de espíritu solidario, no abunda entre sus conductores, que se transforman cuando se sientan en sus potentes vehículos, señor.
Sí, el hombre premoderno dotado de pensamiento mágico con escasa capacidad para alumbrar su propio estilo de vida es el que habita en sus mentes enfermas, un hombre sin principios, descabezado y extrovertido, mitómano, por su comportamiento, comparsa del primer flautista de Hammelin que le encandile con su melodía, incapaz de generar sus propias emociones se limita a percibir la sensación de poder deseando gozar meramente de la sensación de abasallar a los demás.
De no ser así, señor, el ansia loca por la velocidad como generadora de fuertes sensaciones y, sobre todo, de una tremenda percepción de prepotencia, no se daría en sus magnificas carreteras, le hablo desde la propia experiencia, nuestro medio de transporte es el burro o asno o (Equus africanus asinus), apenas alcanza los 5 Km. /h. y nos lleva a todas partes.
Mis antepasados me enseñaron que cuando uno vive una rica vida interior, cuando uno ama, cuando uno cavila y sueña despierto, la velocidad importa poco, tampoco alzarse sobre los demás les debería llenar de felicidad, podríamos decir que Vds. no están para esas cosas, pero estoy seguro de que usted, señor, me entiende. ¿Dígame, señor, no es cierto que cuando conduzca pensativo después de leer mi reflexión  menguará su interés por la velocidad y la prepotencia, ya me dirá que opina, señor?
Que nuestro Dios Alepeuk, os proteja, señor

Un Luzlandés

Rafael Candelario Repisa.- La fragua del pensamiento

sábado, 21 de agosto de 2010

Y DESDE LIMA A GUANAJATO Y TUCUMÁN

Guadalcanal en América 9

INDIANOS DE GUADALCANAL (Segunda parte)

El conquistador es un ser que cabalga entre dos épocas. No podía prescindir de la herencia medieval ni del vitalismo del Renacimiento. La honra y la fama les aguijoneaba, pues muchos tenían de que vivir. Otros buscaban la aventura. Había de todo; sin embargo, algunas familias no dieron emigrantes. La mayoría del grupo estudiado de Guadalcanal no son desheredados, sino anhelantes de fortuna.
El primero que conozco, que emigró en 1509, es Pedro Gómez, artesano, que cambió su oficio por la espada. En 1515 Hernán González Remusgo de la Torre marchó para la conquista del Perú. Su sobrino Fernán González de la Torre también se halló en dicha conquista. Francisco de Guadalcanal (su verdadero nombre ere Francisco González de Bonilla) se asentó en Panamá donde fue regidor. Marina Vélez de Ortega, una de las primeras que llegaron a Nueva España, Diego Gavilán, en la conquista del Perú, encomendero y fundador de Huamanga. El caso de los Bonilla es el representativo de una familia con éxito, ha dicho un investigador, y tiene razón en ello. Tras su tío Francisco de Guadalcanal, que marchó en 1517, pasó Rodrigo Núñez de Bonilla, que destacó en Española y Tierra Firme, donde guerreo con sus armas y caballos, perdiendo muchos esclavos. De la conquista de Panamá pasó al Perú. Fue tesorero de la Real Hacienda de Quito, recibiendo de Francisco Pizarro varias encomiendas, siendo de los más ricos de allí, pues sus bienes se acumulaban en unos cien mil pesos. Más tarde nombrado gobernador de los Quijos hijo Rodrigo reedificó la ciudad de Archidona, llamándola Santiago de Guadalcanal. En Quito encontrarnos también a Alonso de Bastida, que fue tesorero real. Pedro Martín Montanero y Juan Gutiérrez de Medina fueron conquistadores y encomenderos. Miembros la familia Ortega emigraron en los siglos XVI y XVII, y así, encontrarnos a Hernando de Ortega, Antonio y Pedro de Ortega Valencia, parientes estos dos los Bonilla, que salieron de Guadalcanal 1540 con rumbo a Nueva España, figurando en la Audiencia de Quito, y encontrándose Pedro corno alguacil mayor a provincia de Panamiá en 1561. En el mismo registro de pasajeros encontramos Bartolomé de la Parra, hijo del doctor Juan de la Parra; Sebastián del Toro y Rodrigo López, hijo de Pedro López el cerrajero. Otros miembros fueron Gonzalo Yanes de Ortega, su hermano, el mercader Alonso de Ortega; Rodrigo de Ortega y Jerónimo de Ortega Fuentes.
Otros indianos fueron Cristóbal de Aros, mercader de ropa en Lima; Pedro de Arcos, Luis de Bonilla Mexía, que mandó una barra de plata a su hermana María de Bonilla, y cuando llego ya había fallecido; Francisco Rodríguez Hidalgo. Alonso y Francisco González de la Espada, dueños de recuas en Arica. Alonso y Juan González. de Sancha, en Tucumán; el capitán Francisco de la Cava, en Potosí; Cristóbal López de la Torre, Álvaro García de la Parra, Juan Garzón, Alonso del Toro, Luis Camacho, Martín de Valencia y Ortega, Hernán Sánchez, el bachiller Pedro de Adrada, Gonzalo Pérez, Francisco Muñoz de la Rica y Esteban García, hijo de Diego Alonso Quintero, entre otros muchos. En México nos encontramos a Diego Ramos Gavilán y Antonio de Bastidas y su hermano Cristóbal de Bonilla Bastida, Hernando y Rodrigo Ramos, comerciantes y mineros; García Núñez de la Torre, en Taxco, minero. En Guanajuato, a Álvaro de Castilla Calderón, que destinó cincuenta mil ducados para erigir el hospital de la Concepción en Guadalajara, y a su hermano Juan, ambos mercaderes y mineros, y a Gonzalo de Bonilla Barba, propietario de minas, igual que los anteriores. También se encontraban allí Hernán y García Ramos Caballero, Cristóbal Martín Zorro, Luis de Castilla Chaves, alguacil mayor de minas; Pedro Ramos y Alonso de Castilla, que forman una colonia de Guadalcanal en Guanajuato. No quiero dejar de mencionar algunos más, como Pedro Sánchez de Gálvez, los Yanes, Rodrigo, Juan, Pedro, Gonzalo y Francisco, Miguel y Luis Ortega, Diego Ramos el Rico y Martín Delgado, que marchó en 1535 y que tiene el mismo nombre que el descubridor de las minas de Pozo Rico.
Los colonizadores liquidan sus haciendas en el pueblo, dejan sus familias y marchan con sus familiares y paisanos de América. Parece ser que no marchan a ciegas, van y vienen algunos, y otros se relacionan por cartas, encargos y dineros y fundan en Guadalcanal capellanías y obras pías que heredan sus parientes, algunos como Jerónimo González de Alanís, que funda el convento de Santa Clara, enviando treinta mil pesos de plata, según su testamento de 1582.
Se llamaban peruleros a los que habían estado en Perú y volvían a Guadalcanal con riquezas. Parece ser que el nombre se extendió a los indianos de cualquier parte que volvieron a su tierra. Entre los peruleros que había en nuestro pueblo he encontrado a los siguientes: Benito Carranco, en 1624 aparece en la collación de San Sebastián. Había sido socio con los González de la Espada y con Arcos en Lima, Juan Bonilla Mejías, .Jerónimo Ortega de la Fuente. Luis de Bastida, Pedro Sánchez Holgado, Diego Gutiérrez sastre de Guadalcanal; Francisco de Torres, Rodrigo de Ortega, que estuvo veinte años en Méjico y regresó en 1608; Agustín de Sotomayor, que en 1613 ya llevaba cuarenta años en el pueblo desde que volvió. Los cinco últimos testificaron en un pleito que hubo sobre Álvaro de Castilla y la Concepción. También hallamos a Jerónimo González de la Espada, hermano de Pedro Martínez de la Pava, cura de Cajatambo, en Perú. Este, al morir, dejó por heredera a su sobrina Ana de Bonilla, de Guadalcanal, en 1615. Bartolomé de la Parra, el hijo del doctor De la Parra, regresó de Santo Domingo, seguramente para ver a sus padres, y en 1565 marchó a Nueva Granada.
Jerónimo de Ortega Valencia, que se fue a Tierra Firme en 1570, lo encontramos en Guadalcanal en 1572, regresando ese mismo año a Indias. Gonzalo Yanes de Ortega, que había venido del Perú, lo vemos marcharse en 1556. Diego Alonso Larios emigró en 1536 a Méjico, volvió al pueblo y en 1561 marcha otra vez pero acompañado de una esclava. También he hallado a la perulera de Santiago en 1565 que tenía un esclavo. El nombre puede referirse a la calle Santiago o a su hospital. En 1577 encuentro a María González la perulera. El más famoso perulero de Guadalcanal es Alonso González de la Pava, que fundó el convento del Espíritu Santo con un hospital anejo. Había hecho un gran capital en Potosí, en las minas de plata del Cerro, que estaban situadas en una montaña. Allí se relacionó con Francisco de la Cava y con Alonso González de la Espada. En 1615 ya estaba en Guadalcanal y en esa fecha se empieza a construir el convento, habiéndomelo encontrado en 1619 en la iglesia de Santa Ana como padrino de bautizo de una sobrina nieta, pues él no tuvo descendencia. Se sabe que poseía minas en la provincia de León en Extremadura. En la escritura de donación manda se digan misas por la conversión de los indios y por las ánimas de los indios muertos en las minas de Potosí, falleciendo en 1620 y siendo sepultado en la iglesia del convento del Espíritu Santo, donde se puede ver su retrato en el retablo.
Su sobrino Juan González de la Pava quiso imitarle y marchó al Perú, siendo desheredado por su tío. Sin embargo, años más tarde, aparece su nombre como patrono del convento. De parientes de Alonso González de la Pava, así como de otros peruleros y conquistadores de Indias, descendemos algunas familias de Guadalcanal, según tenemos constancia.
La conquista, vuelvo a repetir, fue deseo de mejora económica, anhelo de ganar honra y fama, celo misionero, preocupación de ascender socialmente y afán de aventura. Se consiguió algo importante: extender el evangelio, propagar la lengua y la cultura española y, cómo no, nuestra sangre.

Dr. Antonio Gordón Bernabé.- Revista de Feria 1992

miércoles, 18 de agosto de 2010

ACUERDO DE TRASLACIÓN DE NUESTRA PATRONA


GUADALCANAL 1862

El día 8 de junio de 1862, en la reunión que celebró la Municipalidad se dio cuenta de un escrito de don Ignacio Vázquez, de esta vecindad de fecha 6 del mismo mes y año, en el que manifestaba en su nombre y en el de otros devotos de la Santísima Virgen de Guaditoca, que acudió a don José Yanes Cabeza, presbítero, como patrono o encargado del Santuario de Nuestra Señora María Santísima de Guaditoca, para que dispusiese lo conveniente a la traslación a esta villa de dicha Imagen para que permaneciese en ella durante los días de la próxima feria según de tiempo inmemorial se viene practicando. El señor don José Yanes Cabeza, presente en dicha ocasión, dijo: «Que efectivamente don Ignacio Vázquez hizo solicitud verbal, para que por su parte se dispusiese la venida de nuestra  Patrona para que estuviese en la población los días de feria, pero que no había accedido a semejante petición, porque no se creía con suficientes facultades para ello, puesto que tenia entendido debía intervenir en este asunto el Ayuntamiento. Con estos antecedentes y después de conferenciar largamente acerca del particular dispusieron por unanimidad que por el Secretario municipal se buscasen antecedentes relativos a la traslación de Nuestra Señora de Guaditoca de que se trata, con el fin de poder resolver definitivamente con conocimientos de causa; a cuyo fin para mayor ilustración en el asunto, convinieron también se convoque a los señores Curas y Clero con citación de algunos vecinos que pueden informar acerca de este particular.»
En el mismo día se celebró otra reunión, cuya acta copiada literalmente dice: «Sesión Extraordinaria, domingo 8 de junio. En la villa de Guadalcanal a ocho de junio de mil ochocientos sesenta y dos, reunidos los señores del Ayuntamiento, con asistencia de los señores don José Yanes Cabeza, Presbítero Patrono del Santuario de Nuestra Señora Santísima de Guaditoca; don Ángel Fernández de Salas, Cura Propio de la Iglesia Parroquial de Santa María; don Francisco Merchán Díez, de la de San Sebastián; don José Merchán, Presbítero Teniente de Curia de la de Santa Ana; don José Yanes Gil, Presbítero, con los vecinos propietarios de esta villa don Ignacio Vázquez, don Antonio Rivero Muñoz y don Juan Rivero Rodríguez, para celebrar sesión extraordinaria, según tiene acordado el Ayuntamiento en sesión de esta mañana, con el fin de tratar de resolver acerca de la traslación de la Imagen de Nuestra Señora María Santísima de Guaditoca, nuestra Patrona, desde su Santuario a la Iglesia Parroquial de Santa María según costumbre se viene practicando, dispuso el Presidente, que por el Secretario municipal, a quien se encargó la búsqueda de antecedentes, se diese lectura a los que sobre el asunto se hubieren encontrado. Así, en efecto, leyóse un acuerdo contenido en el libro de actas correspondiente al año de mil setecientos noventa y tres, por el que resulta: Que a consecuencia de órdenes superiores, la feria o mercado que se celebraba contiguo a la Ermita de Nuestra Señora de Guaditoca dejó de verificarse en aquel punto, trasladándose en su consecuencia a esta villa; que consecuente a ésta medida y siendo una de las reglas establecidas por la Corporación Municipal en veinte y dos y veinte y cuatro de mayo del año de mil setecientos noventa y dos, que la Soberana Imagen se hubiese de traer anualmente desde su Santa Casa a la Iglesia Parroquial de Santa María, donde debería permanecer, con el debido culto, durante los días de dicha feria, y que concluida ésta se restituyese a su Santuario; que para remover a la Sagrada Imagen precedió siempre el acuerdo de la Municipalidad; y por último, que para satisfacer los gastos que ocasione su traslación se recurra a las limosnas voluntarias de los fieles, alquiler de maderas y mesas para los feriantes y réditos de algunos censos, cuyos fondos se creían suficientes para dicha festividad. Terminada la lectura de este antecedente y después de conferenciar largo rato sobre el particular, oído el parecer de los señores Curas párrocos, -Patronos y vecinos asociados, y teniendo en consideración lo anteriormente consignado por la Corporación Municipal, acordaron:
1 °.—Que desde este día sea exclusivo y peculiar del Ayuntamiento la traslación en esta u otra época y por cualquier causa, de la venerada Imagen de Nuestra Señora de Guaditoca, desde su Santuario a la población.
2.°—Que para subvenir a los gastos que ocasione su traslación se recurra a las limosnas y colectas de los fíeles a cuyo fin se nombrará un Comisario del seno del Ayuntamiento, poniéndose de acuerdo con el patrono, dispongan lo conveniente al mejor orden de aquel acto, e inversión de las sumas que por el expresado concepto se recauden.
3.°—El Presidente del Ayuntamiento será el encargado de participar a quien corresponda la resolución de la Municipalidad para la venida y vuelta de la Sagrada Imagen. En su consecuencia, de conformidad con las reglas que anteceden y por lo que respecta al presente año, dispusieron la traslación de la Patrona desde su Santuario a esta población el día DIEZ DEL CORRIENTE, para que permanezca en ella durante LOS DIAS DE FERIA, debiendo volver al siguiente de espirar ésta, a la Ermita del Espíritu Santo, para que en el inmediato sea restituida a su Santuario, nombrándose comisionado por parte de la Municipalidad al Concejal don José Jesús Rivera, a quien se encarga el desempeño de las funciones a que se refiere la regla segunda, anteriormente reseñada».

ANTAÑAZO
Revista de Feria 1973

sábado, 14 de agosto de 2010

DESDE MÉXICO A GUATEMALA Y LAS ANTILLAS

GUADALCANAL EN AMÉRICA 8

Indianos de Guadalcanal
(Primera Parte)


Extremadura fue una de las regiones que más conquistadores aportó a América. Guadalcanal, que pertenecía a ella, se distinguió con un gran número de emigrantes, y así figura entre los treinta y dos pueblos y ciudades que más gente envió. Más que Ciudad Real, Ávila, Guadalajara, Jaén y Málaga. Más que Écija y Sanlúcar de Barrameda. Más que Plasencia, Mérida, Llerena y Jerez de los Caballeros. Más que Fregenal, Azuaga y Fuente de Cantos, y sigue a Medellín, patria de Hernán Cortés, con poca diferencia.
¿Por qué se produjo la emigración? La causa de la emigración ha sido siempre el buscar remedio a las necesidades que no se encuentra en el territorio de origen. En esa época vuelven al hogar tantos y tantos brazos que habían empuñado sus armas en las luchas sucesorias y en la guerra de Granada y ahora se encuentran sin meta. Toda la población, hidalgos y común, tendrían que dedicarse a las faenas agrícolas y ganaderas, de no ser porque el Descubrimiento de las Indias abría una nueva salida para ellos.
Las etapas de la emigración son las siguientes:
Etapa antillana, del 1506 al 1526, con salidas individuales esporádicas.
Etapa novohispana, de 1527 a 1540. El 70% se va a México; el 11%, a las Antillas, 6,5%, al Perú; 6%, a Tierra Firme; dos individuos, al Plata; uno, a la Florida, y uno, a Guatemala.
Segunda etapa novohispana de 1554 a 1561: el. 33%, a Méjico; 21% a Perú: 20%, Antillas; 6,5%, Tierra Firme; 12%, Nicaragua; uno a Florida, y uno, a Venezuela.
Etapa peruana, del 1566 a 1577: el 47%, al Perú; 28%, a Méjico, y Tierra Firme, el 19%.
En el siglo siguiente marchan sobre todo a Méjico, que era llamado Nueva España, al que sigue Perú. En estos países hay muchos descendientes de Guadalcanal. La mayoría de los emigrantes que pasan solos son solteros, y los acompañados son padres de mediana edad. Los primeros son jóvenes reclutados que buscan aventuras. A mediados del siglo XVI baja el número de aventureros y aumentan las mujeres y niños para reunirse con sus maridos. Una oleada de artesanos, mineros, tenderos, abogados, médicos, funcionarios reales y eclesiásticos, marchan para disfrutar de mejores oportunidades. A los jóvenes sin oficio ya no les dejan pasar, porque hay muchos ociosos. Los casados ya no emigran sin sus esposas, y si están en Indias, las reclaman, pues la mayoría de los colonizadores habían tomado concubinas indígenas. En una carta de un capellán al rey en 1545 se dice: «Acá tienen algunos a setenta indias; syno es algun pobre no ay quien baje de cinco e de seys; la mayor parte de quinze y veynte, de treynta e quarenta...» (Sic)
En el Archivo de Indias he hecho un recuento de guadalcanalenses en América y he hallado que entre 1493 y 1579 emigraron 352, desde el último año a 1600 fueron 38 y a lo largo del siglo XVII setenta y cuatro paisanos más, y que hacen un total de cuatrocientos sesenta y cuatro emigrantes. Si a esto añadimos los que se pudieron colar de polizones, podrían llegar a los quinientos. Tenemos noticias de que en 1527 ya se habían ido catorce, y que la emigración fuerte fue entre 1527 y 1565.
Guadalcanal en esa época aparece como una de las villas más pobladas de la Baja Extremadura, con unas cinco mil almas. Las minas de plata descubiertas en 1555 no fueron obstáculos para la emigración, y aunque emigró mucha gente, hay que considerar las que vinieron a trabajar en las minas, que fueron muchas y yo conozco sus nombres.
Aunque Guadalcanal pertenecía a la región extremeña y formaba parte del triángulo formado por ella, Azuaga y Llerena, muy vinculados entre sí geográfica y económicamente, se relacionaba, como toda la Sierra Norte, con Sevilla, y de esta Sierra eran los vinos que se exportaron a América desde el Descubrimiento mismo. Los vinos claretes, mostos y añejos eran famosos, hasta el punto de llevar los odres el nombre de Guadalcanal, y extendiéndolos los conquistadores por los nuevos territorios. El trasiego de gente a uno y otro lado del mar llenaba el pueblo de noticias de ultramar, observándose que tras salir varios individuos de diversas familias en los primeros viajes, vemos salir familiares más tarde al mismo sitio. Todos dejaron hermanos en el pueblo. Muchísimos eran parientes, y es que antiguamente las familias de nuestro pueblo estaban unidas por lazos de consanguinidad. El éxito de un indiano influía sobre los paisanos para marcharse, aunque todos no consiguieron éxito y fortuna. Los años de máxima emigración son 1536, con ochenta y nueve personas, con predominio de familias a México, y 1561, con cuarenta y siete, entre ellos muchas familias labradoras, a Nicaragua y Santo Domingo. De todo lo cual se deduce que la emigración de Guadalcanal es fundamentalmente en el siglo XVI.
El cronista Fernández de Oviedo señala la fiebre que en todos los niveles despertaron las Indias cuando dice: Hubo muchos que vendieron los patrimonios y rentas y haciendas que tenían y heredaron de sus padres, y otros, algo menos locos, las empeñaron por algunos años, dejando lo cierto por lo dudoso..., no teniendo en lo que habían de adquirir y ganar en este camino.
El conquistador era por lo general individuo joven. Partían bastantes en pos de aventura, mejora económica y ascenso social. Querían servir a Dios y al rey pero buscando también posición y riquezas.
Según las leyes de Indias, el indiano debía ser gente limpia de toda raza de moro, judío, hereje o penitenciado por el Santo Oficio de la Inquisición. Para emigrar era necesario registrarse en la Casa de Contratación de Sevilla con un informe favorable de testigos del pueblo y ponerse en contacto con los dueños de Naos o bien con mercaderes acordando el pago. En el Archivo de Indias vi hace muchos años un registro de la familia Bonilla y después de descifrarlo saqué lo que sigue: Juan de Bonilla y Alonso de Bonilla, hijos de Alonso de Bonilla y Teresa Sánchez, su mujer, vecinos de Guadalcanal, pasaron en la Nao de Sancho Prieto al Perú pasajeros de licencia del capitán Francisco Pizarro; juraron Antonio de Ortega y Francisco Muñoz García, vecinos de Guadalcanal, que conocen e que saben que no son de los prohibidos. Año 1534.

Dr. Antonio Gordón Bernabé.-Revista de Feria 1992

miércoles, 11 de agosto de 2010

EL PUEBLO DE MIS AMORES


GUADALCANAL, UNA JOYA EN LA SIERRA


«Para visitar está la Parroquia de Santa María con una torre cuadrada, la iglesia de Santa Ana recientemente restaurada, y las ermitas de Guaditoca. y San Benito».

Guadalcanal es un pueblo mitad sevillano mitad extremeño, vinculado históricamente a la Orden de Santiago, de lo que hay huella monumental y en los usos. Era el pueblo donde nacieron y se casaron mis abuelos paternos, y en el que durante mi infancia pasé los veranos. Después de un período en que mi vida giró más hacia Alanís (a 10 km.), hace ya veinte años que prácticamente todas las semanas paso uno o dos días en esta localidad. Primero fueron las mañanas jugando con otros niños en el Palacio, jardín con una impresionante vista a la Sierra del Agua, lleno de plátanos de India a cuya sombra se sentaban las madres a hacer punto y hablar, y los padres a jugar al dominó. Después la bicicleta y las pandillas callejeras en conflicto entre sí y con los municipales, que mandaba férreamente un sargento al que nosotros llamábamos Pípole y los adultos respetuosamente don José. Ahora, que todo ese tiempo ha pasado, Guadalcanal es un lugar donde se puede descansar y pasear, cuando no te ocupan otras obligaciones.
Para visitar el pueblo hay que desplazarse a la Sierra Norte, pasar Cazalla o Constantina, y siguiendo hacia Extremadura atravesar, según la ruta, San Nicolás del Puerto y Alanís. En el camino empieza a verse que unos de los grandes atractivos de Guadalcanal son sus paisajes, y las vistas del pueblo desde diversos emplazamientos. Y para visitar, está la Parroquia de Santa María con una torre cuadrada, la iglesia de Santa Ana recientemente restaurada, y las ermitas de Guaditoca y San Benito. Hay diversos miradores, como el del Cristo, o el de la Sierra del Viento, y también subiendo la Sierra de Hamapega se tiene una impresionante vista hacia el sur. La fiesta más destacada es la feria, que antes era los días 4 a 6 de septiembre, con procesión de la Virgen de Guaditoca al recinto ferial entre cohetes y traca, gigantes y cabezudos. Ahora la feria se ha trasladado a agosto, para aprovechar las vacaciones de los paisanos que residen fuera el pueblo. También son muy concurridas las romerías de la Virgen de Guaditoca, cuando la llevan a la ermita, a final de septiembre, y cuando la traen al pueblo, a final de abril.
En Guadalcanal se puede comer bien, y muy barato. Aunque hace poco se ha perdido un establecimiento de gourmets, el Bar Nuevo, la oferta sigue siendo amplia. El Perdigón y Andrea tienen un surtido de tapas y comidas caseras. En el centro del pueblo, El Serón, en los bajos del Casino Nuevo, con amplia carta, la Puntilla donde las setas resucitan a los muertos, la Almona que en verano ponen una terraza donde resalta el cerdo a la sal, El Bar España con impresionante filetes empanados, o el Bar Silvia con gran variedad de carnes y pescados.
Pregunten en donde vayan a comer si tienen guarrito, que son trozos de carne de cerdo con tocino, adobados y fritos; pero no abusen. También son famosos los ladrillos refractarios, pero no se comen, aunque dan de comer a muchas familias.

ABC SÁBADO 26 de Diciembre de 2009
Antonio Fontán Meana.- Abogado

sábado, 7 de agosto de 2010

NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ


Imagen original del lienzo

MARÍA RAMOS, GUADALCANAL EN AMÉRICA

En el año del Señor de 1578, María Ramos acompañada de su sobrino Francisco de Ribera Santa Ana, naturales de Guadalcanal (Sevilla), partieron hacia las Indias para reunirse esta con su marido Pedro de Santa Ana, igualmente vecino de esta villa y residente en Tunja (Colombia), donde había conseguido fortuna y una situación privilegiada.
Decepcionada por el recibimiento de su marido y por su alejamiento, posiblemente por haber encontrado este otros amores con las indígenas del lugar, María decidió ir a visitar a su cuñada Catalina García de Yros, viuda de Antonio de Santa Ana, a la ciudad Chiquinquirá, que distaba unas 14 leguas (70 Kms.) de Tunja.
Antonio de Santa Ana que en 1560 obtiene  la encomienda de la región,  construyendo entre otras edificaciones, una casa colonial dotada de numerosos aposentos y dependencias para la administración de los colonos, indígenas y esclavos, igualmente construyó una capilla para oficios religiosos.
Posteriormente llegó de España para hacerse cargo de la promulgación de la fe en aquella zona el fraile colaborador fray Andrés de Jadraque y ve la necesidad de dotar a la capilla de un lienzo o cuadro para identificar la devoción, así que encargó al pintor igualmente español Alonso de Narváez que residía en la ciudad de Tunja un cuadro de la Virgen del Rosario, protectora de la Orden Dominicana, a la que pertenecía dicho religioso.
Corría el año 1585, siendo María Ramos una gran devota de la Virgen, ferviente religiosa y deseosa de encontrar su desasosiego emocional, entregada en cuerpo y alma a la oración y el recogimiento, en una de sus numerosa visita a la pequeña capilla, encontró dicha pintura que estaba estampada sobre un lienzo de algodón indígena muy deteriorado, ya que la capilla era de paja y adobe y la humedad y el abandono habían dejado la obra casi irreconocible, sucio y desbaratado, se lo llevó a casa de su cuñada y junto con una de las criada, llamada esta Ana Domínguez, lo limpiaron cuidadosamente y lo colocaron en un bastidor de guadua (una especie de caña colombiana muy resistente), colgándolo nuevamente de la pared, pero la imagen estaba muy difusa y deteriorada.
Según las crónicas y la historia, María siguió venerando la imagen todos los días y le pedía que se le manifestara la imagen escondida y le diera una prueba de fe, hasta que un viernes, 26 de diciembre de 1589 a primera hora de la mañana, un hecho cambió su vida, saliendo del lugar después de sus oraciones diarias, se encontró en la puerta con una india nativa llamada Isabel y su pequeño hijo Miguel, gritándole a María “Mire, mire Señora”, señalándole ésta como la Virgen descendía del cuadro, que tiempo atrás cuidadosamente había restaurado y colocado María, desprendiendo una luminosidad cegadora y que iluminaba toda el contorno como si de un fuego cegador se tratase, posándose en el lugar que María Ramos utilizaba para sus oraciones, momentos después llegó su cuñada Catalina García y Ana Domínguez y le ayudaron a poner nuevamente el lienzo en su sitio, poco después,  corrieron por toda la ciudad anunciando el milagro a todos los que se encontraban.
Todas las personas que habían conocido anteriormente la imagen, reconocieron que el lienzo estaba totalmente restaurado y sus colores brillaban como el primer día. Llegando hasta esta noticia hasta el arzobispo Luís Zapata de Cárdenas, envió una comisión compuesta por los padres Juan de Figueredo, de Suta, Jerónimo de Sandoval, de Leyva, y los funcionarios Andrés Rodríguez y Diego López de Castilblanco, que comprobaron el milagro y ratificaron los hechos el 10 de Enero de 1587, esta investigación siguió su proceso y finalmente, el 12 de septiembre del mismo año comenzó el culto a la que partir de aquella fecha se la conoce como la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.
Los indios Coca reconstruyeron la capilla con paja y bahareque (palos entretejidos con cañas y barro), para cobijar la imagen. Aquel mismo año y viendo las constantes romerías y peregrinaciones al lugar, el arzobispo Luís Zapata de Cárdenas mandó construir un nuevo santuario para venerar a la Virgen. El 30 de Mayo de 1636, el santuario es entregado a los frailes dominicos, quienes construyeron un convento al lado y desde entonces vienen manteniendo el culto a la Santísima Virgen de Chiquinquirá y en 1643 el pintor Acero de la Cruz reprodujo la imagen que se encuentra en la nave lateral del templo que se utiliza en las procesiones.
El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas colombianas, Monseñor Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República, coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina y Patrona de Colombia.

Este es un pequeño resumen de la vida de María Ramos, ignorada en su tierra natal y reconocida y recordada en Colombia a través de los siglos.

Fuentes.- Alberto E Ariza.- Apostillas a la Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Editorial Kelly, 1969. Biblioteca Nacional de Colombia Luis Angel Arango. Arnaldo Fonseca.- Crónicas Marianas  y autor.

Rafael Candelario Repisa

miércoles, 4 de agosto de 2010

REPARACIÓN MORAL

JESÚS RIVERO FONTÁN

(Guadalcanal 2/01/1900 – Coria del Río 2/01/1967).

Cuando los militares se sublevaron contra el Gobierno de la República (1936) y provocaron la Guerra Civil, vivía en Guadalcanal junto con su mujer y sus 2 hijas desempeñando su trabajo como funcionario del Ayuntamiento de dicho pueblo.
Se unió al ejército de la República donde alcanzó en 1937, el grado de Sargento de Ingenieros, destinado en el Batallón de Destrucciones nº 1 de Alcácer, donde permaneció hasta que terminó la guerra.
Creyendo la propaganda fascista que proclamaba que todos los que no estuvieran inmersos en delitos de “sangre” podían volver a sus pueblos sin ningún temor, salió de Alcácer el día 8 de abril de 1939 llegando a Guadalcanal la noche del 10 de abril donde fue apresado por los falangistas locales Daniel Herce Perelló y Jaime Perelló Rivero que lo condujeron al depósito carcelario de la localidad donde permaneció, sin que permitieran la visita de su mujer e hijas, hasta el día 15 del mismo mes que fue conducido a la prisión Provincial de Sevilla.
Fue juzgado en Consejo de Guerra por el Juzgado Militar Provisional nº 62 con sede en Sevilla en Procedimiento Sumarísimo de Urgencia, Causa 2080/1939 en la que “macabra ironía”, la acusación principal es la de auxilio a la rebelión y por la que el fiscal pide pena de muerte que al final queda en 20 años de reclusión mayor.
El 20/09/1940 es trasladado a la Colonia Penitenciaria Militarizada nº 1 al campamento “La Corchuela” en Dos Hermanas (Sevilla) donde permaneció preso hasta el 17/07/1943 que fue puesto en libertad, en calidad de “Libertad Condicional”, siendo indultado en 1945 atendiendo al Decreto nº 256 de 9/10 del citado año.
En 1945 viene a Coria donde, gracias a la influencia de D. Luis Yáñez-Barnuevo y D. Manuel Asián consigue una colocación como administrativo en el Almacén de Aceitunas de “Artacho” situado en la calle Cervantes de la localidad.
Aquí le nace su tercer hijo (el que suscribe) y aquí en este bendito pueblo permanece como un coriano más respetado y querido por todos los que le trataron, hasta el día de su muerte.





Ahora 70 años después Jesús Rivero Fontán ha obtenido oficialmente la Reparación Moral mediante la cual, la Democracia española honra a los que sufrieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura.









Fuentes.- ANA FONTÁN RAMÍREZ

sábado, 31 de julio de 2010

GUADALCANALENSES EN EL NUEVO MUNDO 2


GUADALCANAL EN AMÉRICA 6

EMIGRACIÓN EN EL SIGLO XVI (2)


En esta segunda parte relacionamos los oriundos de Guadalcanal que emigraron al Nuevo Mundo y zonas en las que se establecieron.Existen igualmente en el citado archivo referencia de al menos otras 60 personas, pero no estan totalmente documentada su afiliacíon y fecha de expedición.
NUEVA ESPAÑA (9).-

ALONSO LÓPEZ DE LA TORRE.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso López de la Torre, familiar de la Inquisición de Llerena, con su mujer Ana Hernández, sus hijos Ana, Diego, María, Francisca, Alonso y Juana, y su criada Lucía Jiménez, hija de Cristóbal de la Peña e Isabel Rodríguez, todos vecinos de Guadalcanal ( 18 de Junio de 1599).
ALONSO LÓPEZ BERRUECO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso López Berrueco, criado de Diego López, vecino de Guadalcanal, hijo de Pedro García y Ana López ( 15 de Junio de 1594).
ALONSO MUÑOZ CABALLERO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso Muñoz Caballero, criado del contador Antonio Cotrina, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Gonzalo Yáñez Caballero y Catalina Gálvez ( 23 de Mayo de 1597).
ANTONIO HERNÁNDEZ REMUSGO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Antonio Hernández Remusgo, con su mujer Juana Hernández (la Carranca), y sus hijos Francisco de Bonilla, Alonso, Antonio y María, todos vecinos de Guadalcanal, a Nueva España. Francisco de Bonilla, Alonso, Antonio y María son hijos de un matrimonio anterior de Antonio Hernández Remusgo con Beatriz de Bonillla (07 de Junio de 1600).
CRISTOBAL MARTIN.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal Martín, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Cristóbal García de Pedro Rodríguez e Isabel de Trigueros (28 de Junio de 1596).
CRISTOBAL MUÑOZ.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal Muñoz, sobrino y criado del licenciado Cristóbal Martínez, natural de Guadalcanal, hijo de Francisco Rodríguez y Ana Muñoz (20 de Octubre de 1598).
DIEGO LOPEZ DE MARTINALONSO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Diego López de Martinalonso, hijo de Martín Alonso y Leonor López, con su mujer Isabel López, hija de Juan de Pro e Isabel de Léon, y sus hijos: María de León, Cristóbal, Leonor y Pedro López, todos vecinos de Guadalcanal ( 15 de Junio de 1594).
MARIA DE SORIA.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de María de Soria, natural y vecina de Guadalcanal (28 de Junio de 1596).
MARIA GONZALEZ RAMOS.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de María González Ramos, vecina de Guadalcanal, hija de Miguel Ramos y Francisca López (08 de Junio de 1594).

SANTA MARTA (1)

BENITO GÓNZALEZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Benito González, criado del licenciado Cristóbal de Tamayo, natural de Guadalcanal, hijo de Pedro Barragán y María Díaz (28 de Junio de 1596).

FLORIDA (3)

CRISTOBAL GARCÍA.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal García, natural de Guadalcanal, hijo de Pedro García y Ana Rodríguez, a Florida. Pasa con Lucas Vázquez de Ayllón, gobernador de Florida (14 de Septiembre de 1563).
GONZALO NUÑEZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Gonzalo Núñez, natural de Guadalcanal, hijo de Melchor Núñez y María de Padilla, a Florida. Pasa con Lucas Vázquez de Ayllón, gobernador de Florida (14 de Septiembre de 1563).
JUAN RUIZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Juan Ruiz, natural de Guadalcanal, hijo de Juan Ruiz y Leonor de Godoy, a Florida. Pasa con Lucas Vázquez de Ayllón, gobernador de Florida (14 de Septiembre de 1563).

CARTAGENA DE INDIAS (1)

JUAN DE LA PARRA Y ÁLVAREZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a Indias del alférez Juan de la Parra, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Gonzalo de la Parra y Leonor Álvarez (28 de Agosto de 1598).

Fuentes.- Archivo de Indias

miércoles, 28 de julio de 2010

QUE DIOS OS GUARDE, SEÑOR ESPAÑOL


Whuzland Julio 2010

Hola Sr. Español

Sí, lo sé, os debía carta, señor, recibí la de Vd. en la que agradezco que me haya nombrado corresponsal y consejero en Whuzlan de su propero Estado y por el envío de los periódicos y revistas de su país, varios meses han pasado desde Mayo que le envié la anterior y que Vd. amablemente, señor, en su respuesta,  trató de desmontar mis críticas con sus argumentos de blanco capitalistas (sin acritud) y en la que me comentaba las oportunidades que en su país se le daban a los inmigrantes (trabajo, vivienda, sanidad, etc.).
Mis múltiples tareas como jefe de tribu (alcalde creo que llaman Vds.), me han impedido contestaros con la celeridad debida. Disculpadme señor, quisiera yo hoy hablaros de vuestras obsesiones, las vuestras y la de vuestros españoles por el makeup (maquillaje o colores en luzlandés), os encantan los afeites y buscáis taparlo todo, ocultarlo todo, en un intento por burlar respecto de la realidad vuestro envidiable color blanquecino de piel y multicolor de banderas, ansiando la novedad y el color tostado que da ¿como dicen Vds.?, a sí, caché.
Observo desde la distancia como os atropelláis en la búsqueda de nuevas denominaciones que tan pronto son usadas son rechazadas, señor, por obsoletas. ¿Os dicen algo palabras como practicante, portero, aparejador, España, guardia de la porra, albéitar, guerra de banderas?, ahora que han sido sustituidas por D.U.E. (antes A.T.S.), empleado de fincas urbanas, arquitecto técnico (ahora ingeniero de gestión de la edificación), este país, agente municipal, veterinario y la roja, respectivamente?, imagino que esas nuevas palabras darán más caché a sus congéneres, como reflexión le diré que nuestro dialecto, el luzlandés se transmite de generación en generación integro, sin modificaciones ni aforismos, ¿Dejará señor, en lo esencial, uno de estos profesionales de ser lo que fueron, aún con otra denominación?, ¿tendrán mis paisanos, a los que Vds. llaman generosamente inmigrantes del tercer mundo la posibilidad de integrarse en alguno de estos trabajos?.
Pero os encanta, repito,  porque os lo permite vuestra posición y estatus social cambiar todo, mi hija fue a trabajar a uno de sus hogares como chacha, ahora es empleada de hogar (sin contrato claro), pensáis así eludir la realidad, en pos de vuestras quimeras, arremetéis contra molinos de viento una y otra vez, sois, señor, atolondrados quijotes ávidos de ver brotes rojos y amarillos donde no los hay, camufláis la realidad una y otra vez con la obsesiva necesidad de cambiarlo todo, para que todo siga igual, permitís señor, que mentecatos sin juicio os gobiernen y os guíen por caminos que no conducen a parte alguna.
Soy chovinistas, basta que os hablen del Edén, para tratar de destruirlo y desalojar a sus moradores, en vuestro mundo fantástico hay escoltas que no son sino vulgares guardaespaldas o matones a sueldo, pero creéis que así evitáis la referencia al mundo del hampa; Llamáis, señor, Estado a lo que en los mapas se denomina España, pero habéis convertido a vuestro país en una pura tramoya de administraciones inútiles y banderas coloristas, una ficción, una mera aproximación de partes cada día más inconexas a nuestras tribus y nuestras organizaciones sociales.
La unión, el nexo, señor, es la ley común, justa e igualitaria para todos, y ya no hay tal ley en su país, vuestros políticos legislan no se sabe ya para quien, ni para qué, ni porqué, pero fingen que actúan como mandatarios del pueblo soberano, expulsan emigrantes por una puerta y por la otra acogen exiliados cubanos  sin darles ningún estatus, documentos o trabajo prometido por vuestro ministro representante de lo “exterior”, repito, legislan leyes para el pueblo, ¿a qué pueblo se refieren?
Por último, llevados de este deseo de no llamar a las cosas por su nombre, eludiendo la realidad, leo que a un supuesto caso de cobro irregular de comisiones el político de turno lo denomina "disfunción", bien, vosotros veréis, pero no me extrañaría oíros decir que habéis ido de derrota en derrota hasta la vitoria final e incluso que partiendo de la nada habéis alcanzado las más altas cotas de la miseria.
Así las cosas, no os extrañe que me frotara los ojos al ver a España campeona del mundo y a tantos españoles alborozados y abrazados a la bandera roja y amarilla, ¿Será verdad? ¿Existe aún el pueblo español arropado por esa bandera, vuestro pueblo, el que abraza diecisiete banderas diferentes a veces y sólo futbolísticamente es de la roja, señor? ¿Era pues otra falácia interesada aquello de los diferentes pueblos de España, con distintas culturas, idiomas y banderas?

Que Dios os guarde, señor español.

Un luzlandés.

Rafael Candelario Repisa.- La fragua del pensamiento

P.D. Anterior carta, entrada del 7 de Mayo de 2010

sábado, 24 de julio de 2010

GUADALCANALENSES EN EL NUEVO MUNDO 1


GUADALCANAL EN AMÉRICA 5

EMIGRACIÓN EN EL SIGLO XVI (1)

Muchos Guadalcanalenses o afincados en el mismo se fueron al Nuevo Mundo en los siglos XV, XVI y principios del XVII, como militares, exiliado o simplemente para buscar fortuna, tal vez los más conocidos fueron Pedro Ortega Valencia y Pepe, paro hay otras mujeres y hombre anónimos que durante los citados siglos emprendieron este largo viaje.Los datos de algunos de ellos constan en el Archivo de India y quiero recatar aquí sus nombres y su memoría, los grupos más numerosos desembarcaron en Perú (11) y Nueva España (9), otros destinos fueron: Nuevo Reino de Granada (5), Florida (3), Santa Marta (1) y Cartagena de Indias 1.Esto son sus nombres, expedientes y destinos:

PERÚ (13)

AGUSTÍN DE BONILLA.-Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Agustín de Bonilla, natural y vecino de Guadalcanal (León), hijo de Cristóbal de Bonilla e Isabel López (05 de Febrero 1592).
CRISTOBAL HERNANDEZ ALVARADO.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Cristóbal Hernández de Alvarado, vecino de Guadalcanal, hijo de Cristóbal Hernández e Isabel López (19 de Febrero de 1601).
CRISTOBAL VÁZQUEZ .-Expediente de información y licencia de pasajero a indias del bachiller Cristóbal Vázquez, clérigo presbítero, natural de Guadalcanal (24 de Diciembre de 1575).
DIEGO ALONSO DE JERONIMO GONZALEZ, BEATRIZ DE MORALES Y FRANCISCA DE MORALES.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Diego Alonso de Jerónimo González, hijo de Diego Alonso de Jerónimo González y Leonor Rodríguez, con su mujer Beatriz de Morales y su hermana Francisca de Morales, todos naturales y vecinos de Guadalcanal (07 de Diciembre de 1553).
DIEGO ORTEGA RAMIREZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Diego Ortega Ramírez, vecino de Guadalcanal (07 de Enero de 1589).
FERNANDO MUÑOZ GALINDO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Fernando Muñoz Galindo, vecino de Guadalcanal (23 de Agosto de 1598).
FERNANDO MUÑOZ GALINDO.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Fernando Muñoz Galindo (el Mozo), vecino de Guadalcanal, hijo de Hernando Muñoz Galindo alias el Viejo y María Jiménez alias la Mota (31 de Agosto de 1598).
FRANCISCO DE FLORES.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco de Flores, hijo de Francisco de Flores y Catalina Jiménez, con su mujer Inés de Osorio, naturales y vecinos de Guadalcanal (17 de Febrero de 1601).
FRANCISCO MUÑOZ DE LA RICA.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco Muñoz de la Rica, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Francisco Ramírez de la Pava y María de la Torre (28 de Agosto de 1598).
JUAN CORTES.-Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Juan Cortés, vecino de Guadalcanal, criado de Cristóbal Hernández de Alvarado, hijo de Miguel Sánchez y Catalina de la Fuente (14 de Septiembre de 1563).
JUAN GONZALEZ RUYO.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Juan González Ruyo, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Francisco González Hidalgo y Ana Fernández la Freila (28 de Agosto de 1598).

NUEVO REINO DE GRANADA (5)

FRANCISCO HERNANDEZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco Hernández, criado del oidor Alonso Vázquez de Cisneros, natural y vecino de Guadalcanal, hijo de Juan Barbero y Ana Hernández, con su mujer María González (la Carranza), natural y vecina de Guadalcanal, hija de Francisco González Carranza y María Hernández (17 de Febrero de 1601).
TOMÁS SÁNCHEZ.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Tomás Sánchez, natural y de Azuaga y vecino de Guadalcanal, hijo de Cristóbal Sánchez de Usagre e Isabel de Vera, con su mujer María Sánchez, natural y vecina de Guadalcanal, hija de Bartolomé Díaz y María Rodríguez, y con sus hijos Cristóbal, Andrés, Alonso, Bartolomé, María e Isabel (30 de Julio de 1598).
BEATRIZ RAMOS.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Beatriz Ramos, natural de Guadalcanal, hija de Diego de León y Constanza Ramos, sobrina de Francisco de León (27 de Agosto de 1598).
FRANCISCO DE BASTIDA.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco de Bastida, criado del oidor Alonso Vázquez de Cisneros, vecino de Guadalcanal, hijo de Alonso de Bastida y María Yanes (17 de Febrero de 1601).
FRANCISCO DE LEON.- Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco de León, mercader, natural de Guadalcanal y vecino de Santa Fe (Nuevo Reino de Granada), hijo de Juan Yáñez e Isabel de León (28 de Agosto de 1598).

Fuentes.- Archiovo de Indias

miércoles, 21 de julio de 2010

EN EL 125 ANIVERSARIO DE BLAS INFANTE

Blas Infante: Todo por Andalucía

«Andalucía, la tierra más rica de España, está habitada por los hombres más pobres de España. Hacéldama, que quiere decir campo de sangre, se llamó al sitio donde se ahorcó Judas. Que sobre el campo de sangre de Andalucía se ahorquen las traiciones, porque si España entera no se conmueve ante un desgarro tal, es que España como unidad no existe. Y entonces, bueno será que pase lo que tenga que pasar y que caiga quien tenga que caer.»
ANTONIO GALA (1981). Historia de Andalucía. (Cupsa Editorial / Editorial Planeta. Volumen VII, página 378.

Cabe recordar que tal vez nunca un hombre decida la Historia, pero sí, en muchas ocasiones, ciertos individualismos juegan un papel absolutamente determinante en un proceso histórico. Es indudable que Blas Infante, su vida, su muerte y su obra, es un fervoroso ejemplo.
La biografía de Blas Infante (Casares, Málaga, 1885; Carretera de Carmona, 1936) se puede resumir en pocas palabras. Su vida es la historia del esfuerzo por recuperar a Andalucía tanto moral como materialmente. Una meta muy clara: Andalucía y la personalidad recobrada como paso necesario para alcanzar el Ideal Andaluz.
Evidentemente, para reconstruir Andalucía es necesario crear una conciencia andaluza. Dar a conocer el brillante pasado y compararlo con el dramático presente. Para la reconstrucción de Andalucía, aparte de fortalecer el espíritu andaluz, resulta necesario capacitar al pueblo andaluz para regirse por sí mismo. Las palabras de Blas Infante lo expresaban: «Es imprescindible liberar a todos los andaluces del hambre y de la incultura, convertir al jornalero en agricultor, liberando así las tierras andaluzas. En suma, nos proponemos crear un pueblo culto, viril, consciente y libre, capaz de sentir y defender el Ideal». Concluye Blas Infante.
Blas Infante y el mundo andaluz. Un mundo lleno de injusticias y contradicciones. Unas injusticias y unas contradicciones inexplicables. Y además el sentimiento de inferioridad extendido entre algunos andaluces. Una inferioridad que Blas Infante se propuso combatir, como se desprende de estas palabras suyas: «Me he propuesto sólo defender a los andaluces del estigma de raza inferior que algunos sobre ellos lanzan y que aún a veces entre los mismos andaluces se escucha constituyendo un tópico, por desgracia no poco frecuente.»
Mientras Blas Infante proseguía con su proyecto integrador y solidario, en la Andalucía contemporánea a Infante se radicalizaba el discurso andalucista, y así encontramos el llamamiento-convocatoria a la Asamblea Regionalista de Ronda en 1918 (la Asamblea en que fueron acordadas la bandera, el escudo y el himno andaluces), en el que se podía leer: «La dignidad de los andaluces exige la creación en Andalucía de un pueblo consciente y capacitado; exige el concluir de una vez, sea como sea, con los caciques y sus protectores los oligarcas; hay que evitar que Andalucía siga siendo el país del hambre y la incultura, la tierra, en definitiva, más alegre de los hombres más tristes del mundo... Hay que concluir con la leyenda vergonzosa de la Andalucía de pandereta, vestida de colorines, esclava de caciques y prostituta de toreros.»
Pero el discurso andalucista radical tuvo un precedente en el Proyecto de Constitución para Andalucía de 1883, que afirmaba la soberanía de Andalucía. Además de este precedente hubo una continuación en el Manifiesto Nacionalista de Córdoba de 1919. En éste se afirma ya que Andalucía es una realidad nacional, argumentando la afirmación no en «ley natural ni determinismo histórico alguno, sino sobre la base de que «una común necesidad invita a todos sus hijos a luchar juntos por su común redención. El Manifiesto Nacionalista de Córdoba enlaza, desarrollándolos, los planteamientos del Proyecto Constitución de Antequera en 1883, al promulgar para Andalucía una «Democrática Soberana y Autónoma». En momento alguno se plantea la existencia de España con nación, sino como Estado cuyo centralismo es preciso abolir, ya que «la España uniformista nació muerta porque se fundó sobre las negaciones de los juegos vitales privativos de nacionalidades hispanas». Añade sin vacilaciones: Declarémonos separatistas de es. Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de la justicia del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de este Estado que no descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros El Manifiesto más adelante sentencia de manera concluyente: «Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra.»
En este mismo año de 1919, y en relación directa con los movimientos sociales del campo cordobés y con los planteamientos del Manifiesto, es cuando se escucha por primera vez el grito de ¡Viva Andalucía Libre!, ocasionando entre otras represiones clausura del Centro Andaluz de Córdoba y la deportación de varios de sus miembros por orden del Gobierno que presidía Maura. Años más tarde, Blas Infante señaló que: «Eran los tiempos en que el Poder Central hubo de enviar un virrey contra nosotros: el general La Barrera.»
Volviendo a Blas Infante, tras este intento de reflejar la situación del movimiento andalucista más ambicioso en la época de Infante, podemos decir que la muerte de Blas Infante no acalló, como seguramente buscaban sus verdugos, el grito legítimo que pediera libertad para Andalucía. Se mata a un hombre, pero no a una idea. El propio Infante había dicho: «A mí sólo me está ordenado producir la voz, a Dios le toca hacerla oír a aquellos que caminan más allá de las montañas.»
Un hombre, un esfuerzo, una teoría. Todo va junto al trazar el perfil de Blas Infante. Por eso cuando la descarga de balas de sus verdugos cobardes ahogó el grito de ¡Viva Andalucía Libre!, Blas Infante esperaba que por cada gota de sangre derramada naciera nuevas fuerzas para conseguir la libertad del pueblo andaluz. Por esta razón, ya en 1917 había predicho: «Si en lucha que hemos emprendido nos sorprende la muerte, tendremos la íntima satisfacción de haber cumplido con nuestro deber.»

Bajo documentación extraída de los textos de los historiadores Juan Antonio Lacomba y Manuel Ruiz Lagos publicados en la revista «Andalucía-9», en noviembre de 1985, y del artículo «La nueva búsqueda de la Identidad (1910-1936)», de Isidoro Moreno Navarro perteneciente al VII volumen de la «Historia de Andalucía> de Cupsa Editorial / Editorial Planeta.

David Cabezas Bernaht.- Revista de Feria 1992


Este mes de Julio se conmemora el CXXV aniversario del nacimiento de Blas Infante Pérez de Vargas, cuya primera manifestación fue "El ideal andaluz» (1915)"“.
He rescatado este artículo de la revista de feria del año 1992 de David Cabezas, como dedicatoria al hombre que trató de poner Andalucía en el contesto nacional.

RAFAEL CANDELARIO REPISA

sábado, 17 de julio de 2010

SANTIAGO DE GUADALCANAL

GUADALCANAL EN AMÉRICA 4

Un tercer Guadalcanal

Cuando se escucha la palabra Guadalcanal, la inmensa mayor parte de la gente de cualquier país piensa que es una isla del Pacífico, perteneciente al Archipiélago de las Salomón, que debe su fama a la gran batalla librada en ella entre americanos y japoneses durante la II Guerra Mundial, batalla que fue inmortalizada por la película del mismo nombre y por una famosa fotografía que obtuvo el Premio Putllizer y se convirtió en el símbolo de la gran gesta de los Estados Unidos en aquella guerra.
Pocos se preguntan qué hace en medio del Océano Pacífico una isla con nombre que comienza con la palabra guad, río en árabe. ¿Cuándo llegaron los árabes a aquellas latitudes? A quienes se plantean esta interrogante, nosotros podemos explicarles que esa isla no es sino el segundo Guadalcanal, porque hay un primero, del que el nombre de la isla proviene: el Guadalcanal de la Sierra Norte de Sevilla, el originario y verdadero Guadalcanal, notable villa o poblamiento desde tiempos prehistóricos, habitada por romanos luego y por los musulmanes, que le dieron su nombre actual más tarde, escenario de importantes acontecimientos históricos desde la Edad Media en adelante, mencionado por Cervantes en «Rinconete y Cortadillo», y para nosotros el pueblo más bonito del mundo.
En la fachada del Ayuntamiento del primer Guadalcanal, una lápida recuerda el día en que los americanos vinieron hasta nosotros para reconocer que se nos debe el nombre de la isla famosa, y que su descubrimiento D. Pedro Ortega y Valencia, llevó su entusiasmo por su pueblo hasta el polo opuesto de la tierra, hasta nuestras antípodas, y lo dejó allí para siempre como monumento al amor de los hijos del Guadalcanal español por su patria chica.
Pero hay un tercer Guadalcanal, ese sí que poquísimos habrán oído hablar, y yo mismo acabo de enterarme recientemente de su pasada existencia. Por eso aprovecho las páginas de nuestra Revista de este año para informaros a cuantos no, lo sepáis de esa noticia que yo he adquirido hace muy poco, y de la que es muy poco también lo que sé. Tal vez alguno de cuantos me leen pueda reunir mayor información, y yo mismo espero lograrlo más adelante, cuando dé con algunos libros que han de mencionar el hecho pero cuya rareza me ha impedido hasta ahora consultarlos.
Sé muy poco, como digo, y lo poquísimo que sé lo cuento. En 1563, el capitán José Villanueva Maldonado, actuando en nombre de Don Juan de Salinas Loyola, fundó una ciudad en América, a la que dio el nombre de Archidona. Ignoro por completo por qué eligieron los fundadores el nombre de esta población de la actual provincia de Málaga; como era muy frecuente hacerlo, probablemente le dieron el nombre de Archidona porque sería la villa natal de alguno de ambos.
La nueva población estaba situada en la llanada provincia ele los Algodonales, en el territorio denominado de los Queijos, perteneciente a la Audiencia de Quito, la actual capital del Ecuador.
Archidona tuvo una vida muy corta, porque pronto fue casi destruida y quedó completamente abandonada, como consecuencia de un levantamiento indígena en el año 1578, levantamiento que capitanearon los «brujos» de las comunidades indias y que dio lugar, como era de esperar, a una represión por parte de los españoles y a la práctica desaparición de la villa.
Núñez de Bonilla, hijo, decidió repoblar la villa. Y lo hizo dándole un nombre nuevo: Santiago de Guadalcanal. Ignoro quién era Núñez y por qué eligió ese nombre, pero el hecho de la nueva fundación y de la denominación elegida para ella son hechos comprobados. Me sorprende el doble nombre, que me hace dudar del origen del repoblador, aunque hay en principio que inclinarse —pues así era práctica bastante común en Indias—porque fuese de Guadalcanal y quisiese dedicar a Santiago la fundación, por un motivo de devoción personal, de fecha del hecho fundacional o de vinculación de nuestro Guadalcanal con algún tipo de recuerdo del apóstol, hipótesis esta última muy posible, ya que como se sabe Guadalcanal dependió durante aquellos siglos de la Orden Militar de Santiago, en su priorato de Llerena.
En el siglo XVIII, la villa de Santiago de Guadalcanal aparece citada en el Diccionario de Alcedo como una de las reducciones de indios Sucumbíos, «que hicieron y tenían a su cargo los regulares de la Compañía». Como es sabido, los indios eran reunidos en poblados, llamados «reducciones», donde se les predicaba la doctrina cristiana y se les ayudaba a vivir como cristianos, a la vez que se les enseñaban oficios, se les proporcionaba cultura y se les facilitaba una vida más culta, desarrollada, superior a las condiciones muchas veces semibárbaras de sus existencias tribales. Los jesuitas destacaran en la labor de dirigir y organizar las «reducciones» de indios, hasta alcanzar resultados espectaculares en la formación religiosa, cívica y cultural de éstos. Y, por lo que sabemos, Santiago de Guadalcanal fue una reducción que la Compañía de Jesús dirigió en zona del actual Ecuador, al norte del Perú. Y, consiguientemente la expulsión de los jesuitas, decretada por Carlos III y ejecutada en 1767, debió arruinar a la población e incluso dar motivo a su segunda desaparición, aunque este extremo no me consta.
Desconozco la historia posterior de Santiago de Guadalcanal. He dicho líneas arriba que espero encontrar nuevos datos en algunas obras publicadas hace bastante tiempo, y que aún no me ha sido posible localizar. Pero, en todo caso, valga dicho para dejar constancia de la existencia histórica de un tercer Guadalcanal prueba de que nuestro pueblo extendió su nombre por el mundo más de lo que hasta ahora pensábamos.

Alberto de la Hera.- Revista de Feria 1995

miércoles, 14 de julio de 2010

AÑORANZAS


Una reflexión

Quien quiere olvidar su pasado es un fanático; quien no puede forjar el presente, es un idiota; quien no osa pensar en sus orígenes es un cobarde.

Proverbio Árabe.

Hasta éste momento en el que me encuentro delante de la televisión viendo un programa de los pocos de mi gusto, Comando Actualidad yo opinaba que los nacidos en Guadalcanal estábamos hecho de otra materia al resto de los mortales, pero viendo dicho programa me ha roto todos mis esquemas y veo que estaba equivocada, pues sí, hay mucha gente amante de sus pueblos, mi opinión era que los guadalcanalenses tenemos un orgullo por nuestra patria como pocos, yo vivo fuera desde hace más de cuarenta años y tengo prácticamente a todos mis amigos que llegaron más o menos igual que yo de distintos puntos de España, ellos alucinan con migo y yo la verdad es que con ellos también, no puedo jamás pasar más de un año sin ir por allí, he perdonado alegremente irme a cualquier otro sitio,( quizás mejor para otros, pero no para mi), por irme a mi pueblo sin pensármelo dos veces, a todo el mundo le extraña que yo tenga tanto amor por mi pueblo cuando me vine tan pequeña, algunos de mis amigos hace treinta años que ni visitan los suyos, otros van de vez en cuando e incluso teniendo la casa de sus padres allí, yo no lo puedo entender, uno que es de Jaén siente vergüenza ajena cuando escucha hablar a los andaluces, no suele reconocer que él lo es y solo lo dice cuando no le queda más remedio.
¿Cómo puede ser esto posible? ¿Que tiene Guadalcanal que casi todos sus hijos lo añoramos tanto?, e incluso los hijos de los nacidos allí, tal vez los hemos acostumbrado a ir a menudo sienten muy parecido, sino lo mismo.
Yo les explico a mis amigos lo que me pasa cuando llego a mi pueblo, pongo los pies en el suelo, respiro hondo y aspiro el aire de la Sierra del Agua como si fuera el perfume más caro del mundo y me dispongo a disfrutar al máximo de mi estancia allí, de mi familia y mis pocos amigos, pero de los mejores y de los más queridos, al fin y al cabo nos conocemos desde que nacimos, ellos al estar también fuera les pasa igual y nos entendemos perfectamente, porque nos disponemos a los mismo, por desgracia no sé que pasó con muchas de mis amigas de niña y amigos en general de mayor, pues todos dejaron de ir y hemos perdido el contacto por completo, exceptuando los ya mencionados.
Algo místico me pasa también en mi pueblo, me reencuentro con Dios, yo hasta ahora no tengo nada muy claro, aunque he cumplido rigurosamente con todos los sacramentos porque antes era lo habitual, pero aquí solo voy a la Iglesia en bodas, bautizos y comuniones, desde hace ya varios años, la última vez que decidí ir a misa fue en el octavo aniversario de la muerte de mi padre que (en paz descanse), me encontré en una pequeña capilla anexa a la Iglesia, en ella habíamos como diez personas y aquello se convirtió en un debate que nada tenia que ver con lo que yo quería hacer, que era de alguna manera, reencontrarme con mi padre y rezar por él, desde entonces no he vuelto, en cambio cuando llego a Guadalcanal estoy deseando ir a la Iglesia ver a Nuestra Virgen de Guaditoca y a Nuestro Padre Jesús, son mi Virgen y mi Dios, no necesito más imágenes, rezos…, nada más, aquí no es que los olvide porque tengo la costumbre de implorarles a los dos cuando los necesito y de ponerles sus velitas en cuanto llego, siento una emoción que me embargar todo mi ser cuando me pongo por delante de los dos, y aunque ahí mismo también dudo, es tan reconfortante y tan diferente todo, que no me importa y no pienso en nada más.
Unos de los momento más inexplicable para mí, es el de “la madrugá” Que momento más bonito, que recogimiento, que fervor, esa música…
En la actualidad, el regreso es algo más civilizado, tu vida está hecha aquí por completo ya no te ves viviendo siempre allí, pero claro… sí me estaría todo el tiempo que me apeteciera, además también porque hay en nuestras vidas seres queridos que no comparten tu adicción al pueblo, pero de todos modos el porcentaje no esta mal, de cuatro que somos de familia a tres nos gusta y yo soy la única que nació allí, pero de niña y adolescente la historia era muy distinta, me pasaba la semana antes amargada por la partida y cuando llegaba la hora no había consuelo para mi, el viaje de vuelta era horrible, cuando nos veníamos, los novios y después maridos de mis primas nos llevaban a la estación y antes nos daban una vuelta para arriba y para bajo, calle por calle por todo el pueblo, después cuando llegaba a la dura realidad de la vida cotidiana, en mi ciudad adoptiva, venía la famosa morriña, nada ni nadie me la quitaba por lo menos en un mes, ahora, gracias a los foros, webs y blogs tenemos una vía de escape, una ventana para poder mirar a Guadalcanal desde la distancia, que por lo menos a mi me reconforta bastante hasta el próximo viaje.
Así que lo dicho, hay mucha gente amante de su patria chica pero no creo que nos supere nadie, al menos en este sentir creo que los que estamos fuera de nuestro Guadalcanal si nos ponemos todos de acuerdo.

Antonia Muñoz Espínola

lunes, 12 de julio de 2010

COLONIA GUADALCANAL

  GUADALCANAL EN AMÉRICA 3
CIUDAD DELGADO


La colonia Guadalcanal, está situada en la zona sudeste de Ciudad Delgado(1) en el departamento de San Salvador, Republica Centroamericana de El Salvador, cerca del río Acelhuate.
Es una zona residencial que data sus primera edificaciones del año 1966, a una altitud aproximada de 640 msnm, en la latitud 13º40´ N y 89º10´ O, zona horaria (GM -6) siete horas de diferencia con España, con amplias zonas deportivas, parques y lúdicas.
Está asentada sobre los restos de la antigua ciudad de Aculhaca, que estuvo poblada por la tribu Nahua desplazados de México por otras tribus más hostiles, la actividad de esta tribu era principalmente agrícola y eran unos expertos cazadores, en la actualidad es una zona residencial en la que viven la mayoría de funcionarios gubernamentales y gente de clase media, en la que solo se conserva de la época colonial española resto de la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros y algunas casa coloniales que están totalmente reformadas y apenas conservan pequeños vestigios de lo que fueron.En toda la zona hay 1 unidad de salud, 24 escuelas, 3 institutos, 4 iglesias católicas y 35 evangélicas, 1 Fundaciones “Fe y Alegría” que trabaja con niños trabajadores en coheterías, 1 centro de rehabilitación, 12 grupos de autoayuda, 6 canchas deportivas, casa de la cultura y parques.

Ciudad Delgado (1), Se encuentra ubicada en la zona central del departamento de San Salvador. Está limitada al norte por Apopa y Tonacatepeque, al este por Tonacatepeque y Soyapango, al sur por Soyapango y San Salvador y al oeste por Apopa, Ayutuxtepeque, Mejicanos y Cuscatancingo, sus ríos más importantes son Acelhuate y Las Cañas, y su cerro principal el Milingo.
Los productos agrícolas de mayor cultivo son: cereales, fríjol, café, naranja, piña y hortalizas, crianzas de ganado vacuno, mular y porcino, y un mercado muy extendido de aves de corral, su industria principal es la pirotecnia con muchas fábricas de juegos pirotécnicos, existiendo igualmente una multitud de pequeñas empresas de materiales de construcción, conserveras alimenticias y cooperativas de trabajo, que componen el tejido económico de la zona.
La época de colonización española comienza en la primer tercio del siglo XVI con el conquistador Pedro de Alvarado, El 31 de mayo de 1522 el español Andrés Niño, a la cabeza de una expedición, desembarcó en la isla de Meanguera en el golfo de Fonseca y posteriormente descubrió la bahía de Jiquilisco y la desembocadura del río Lempa, estableciendo en la zona varios asentamientos y pequeños poblados.
En junio de 1524, Pedro de Alvarado salió de la población de Iximché en el actual territorio de Guatemala para iniciar el proceso de conquista de Cuscatlán, con un ejercito a su mando de unos 250 soldados españoles y unos 6,000 indígenas aliados, principalmente de la tribu guerrera tlaxcaltecas, llegó a las riberas occidentales del río Paz, y lo cruzó para internarse en los territorios de los Pipiles.
Siguió adentrándose algunas leguas de camino llegó a las poblaciones de Mochizalco (hoy Nahuizalco) y Acatepec, que Alvarado encontró desiertas, debido a que sus habitantes la habían abandonado luego de enterarse de los atropellos que había realizado al otro lado del río Paz.
Continuó su exploración y al llegar a la población de Atehuan (actualmente Ateos, La Libertad) recibió mensajeros que traían una declaración de paz de los Señores de Cuscatlán, sin embargo Alvarado avanzó hacia la ciudad de Cuscatlán y encontrándola igualmente desierta. En julio de 1524, Alvarado dio por finalizada esta fase de conquista y regresó a Guatemala debido a las condiciones climatológicas y a la poca riqueza encontrada en aquellas tierras.A finales de ese mismo año o principios de 1525, Pedrarias Dávila (conquistador de Panamá y Nicaragua) envió a Francisco Hernández de Córdoba a Honduras y este a su vez envió a Hernando de Soto hacia Olancho pasando por Ñeque pió (nombre con el que los indígenas Chorotegas conocían al Señorío de Cuzcatlán), ante esto Pedro de Alvarado envió a un grupo de hombres liderados por Gonzalo de Alvarado para fundar la villa de San Salvador; la villa de San Salvador fue fundada por Diego de Holguin y Gonzalo de Alvarado el 1 de abril de 1525 en el sitio conocido como Ciudad Vieja, en el valle de la Bermuda, a 8 kilómetros al sur de la actual Suchitoto, pero un año después estalló una sublevación indígena que obligó a abandonar la villa a todos los españoles e indígenas que formaban parte de la expedición.
En 1528, la villa de San Salvador fue nuevamente conquistada y refundada por Diego de Alvarado, se estima un total aproximado de 90 pueblos conquistados y repartidos entre los españoles, siguieron varias expediciones españolas conquistando territorio hasta que en 1540 el área de El Salvador es pacificada, quedando el actual territorio salvadoreño plenamente controlado por los españoles.
Durante la administración del General Maximiliano Hernández Martínez, las municipalidades de Aculhuaca, Paleca y San Sebastian Texinca solicitaron su fusión, la cual se hizo efectiva por Decreto de la Asamblea Legislativa de El Salvador el 23 de octubre de 1935, y publicado en el Diario Oficial no. 240 del 31 de octubre de 1935, que erigió así la Villa primera autoridad tomó posesión el 1 de enero de 1936.
 La cabecera obtuvo el título de ciudad por Decreto Legislativo el 17 de septiembre de 1968, y publicado en el Diario Oficial no. 189 del 9 de octubre de 1968.Delgado, en honor del prócer centroamericano José Matías Delgado.

Fuentes.- Instituto Centro-Americano de censo, Estadística e Historia, Espasa y Autor.
Rafael Candelario Repisa