By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



sábado, 27 de noviembre de 2010

TRAS LA ESTELA DEL APOSTOL

Camino de Santiago

En tiempos de Dante, los peregrinajes a la tumba de Santiago en Compostela sólo eran superados en número y prestigio por los realizados a Roma. Sin embargo el Poeta supremo opta por valorar mejor los realizados a Galicia, razonando que aunque en sentido amplio ambos son peregrinajes, santiago es el apóstol que reposa más lejos de su tierra y es el que convoca a los auténticos peregrinos. No era mala esa publicidad para una ruta turística que había de contribuir a la vertebración de Europa. Dante concluye que los peregrinajes son, ante todo, situaciones de educación, y que, por tanto, los caminos largos son los más enriquecedores.
Según la tradición Santiago –hermano de Juan Evangelista, hijo de Zebedeo el pescador y de Salomé-, tras predicar el Evangelio en España sin alcanzar gran audiencia, retornó a Jerusalén donde en el año 44 fue decapitado por orden de Herodes Agripa. Unos discípulos consiguieron embarcar su cuerpo hacia estas tierras, donde permaneció ignorado hasta que, a comienzos del siglo IX , se produce el hallazgo de su tumba, que desde entonces competirá con Jerusalén y Roma como lugar de destino de andaduras. Un siglo antes de que Dante dejara en su Vita Nuova aquella apología del peregrinaje a Galicia, ya se había escrito la primera guía turística de la Historia, con su mapa incluido. Forma parte del Liber Sancti Jacobi,un compendio de escritos relativos a Santiago y al camino de peregrinación que, aunque redactado en distintos tiempos, estaba ya reunido a mediados del siglo XII. El manuscrito más notable correspondiente a ese libro es el Códice Calixtino.
La consigna del peregrinaje a la tumba del Apóstol en Galicia se concreta precisamente en el capítulo I del Libro IV de ese Códice, donde se narra la visión del emperador Carlomagno (742-814): “Y en seguida vio en el cielo un camino de estrellas que empezaba en el mar de Frisia y, extendiéndose entre Alemania e Italia, entre Galia y Aquitania, pasaba directamente por Gascuña, Vasconia, Navarra y España hasta Galicia, en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo de Santiago”.En una aparición a Carlomagno, Santiago le aclara: “El camino de estrellas que viste en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a las pérfidas gentes paganas, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos, de mar a mar, pidiendo el perdón de sus pecados y pregonando las alabanzas del Señor, sus virtudes y las maravillas que obró” (Codex Calixtinus, folio 162).


La Vía Láctea y el Camino de Santiago.-
En un día de verano, antes de que comience el amanecer, si gozamos de un cielo oscuro, sin nubes y sin Luna, puede verse una llamativa singularidad entre las estrellas de la noche: la Vía Láctea forma un arco luminoso que recorre el firmamento de Este a Oeste. Es un espectáculo que fue románticamente descrito por el astrónomo Camille Flammarion (1842-1925) con estas palabras: “Un extenso rastro blanquecino se eleva como un arco aéreo a través de la bóveda estrellada; en él se descubren irregularidades caprichosas: aquí, corre como un río celeste en un lecho angosto y monótono; allí, se divide en dos brazos que quieren separarse el uno del otro; más lejos, parece desgarrarse en pedazos, como un vellón ligero cardado por los vientos del cielo.”Aquel “extenso rastro blanquecino” que cruza el firmamento había comenzado a llamarse también Camino de Santiago y habría de sugerir durante siglos para muchos peregrinos, de todos los credos y culturas, un camino. Aunque debemos aclarar desde un principio que no puede utilizarse como referencia, dado que su orientación va cambiando a lo largo de la noche, al igual que su posición es diferente a una hora determinada si la miramos en distintas épocas del año.
Hace ahora 400 años que el incomparable Galileo Galilei descubrió que la Vía Láctea no es más que un conglomerado impresionante de estrellas, poniendo realidad científica en donde antes sólo había fantasías y especulaciones. En lo que respecta a nuestras ideas sobre la naturaleza de aquel camino celeste, y al lado de los mitos que existen en todas las culturas, lo cierto es que hasta comienzos del siglo XVII prevalecieron las propuestas de Aristóteles, que sobre el particular no eran lo que se dice especialmente brillantes.
El filósofo estagirita pensaba que la Vía Láctea estaba formada por una sustancia aérea caliente y seca, similar al gas de los pantanos, que sube hasta cerca de la esfera de las estrellas fijas, donde entra en incandescencia. Para justificar el que semejante nube gaseosa, de origen terrestre, se encuentre en medio de los espacios celestes, pueda tener forma irregular pero constante, y no consumirse, Aristóteles tuvo que forzar artificialmente su lógica y mezclar con desparpajo elementos físicos y metafísicos. La cultura popular habría de echar forzosamente mano de los mitos.


Un río de leche.-
Para la tradición griega clásica, nuestro Camino de Santiago celeste había sido un río de leche. La leyenda que da calificativo oficial a esa banda blanquecina –Vía Láctea, Milky Way, Voie lactée– nace en una de las aventuras de Zeus, un dios al que como sabemos le gustaban especialmente las mujeres mortales. En esta ocasión visitó a Alcmena, la esposa de Anfitrión, haciéndose pasar por su marido, y como fruto de aquel encuentro nació Heracles, que sería Hércules en la versión romana.
Para que el pequeño adquiriese la inmortalidad fue colocado a los pechos de la diosa Hera, esposa y hermana de Zeus, mientras ella dormía, y el niño succionó con tal fruición que adquirió la fortaleza que luego harían posibles las hazañas que le hicieron famoso. Pero Hera tenía celos de la madre del niño, y al despertar y darse cuenta de lo que sucedía alejó a Heracles de su pecho, con lo que su leche se derramó por el cielo. Ésta es la versión que ha dejado en nuestra cultura el adjetivo de “láctea” para esa vía o camino que vemos en el cielo de la noche, y también proporciona un origen para la palabra “galaxia”.Los astros están desde siempre vinculados a los viajes. No olvidemos que la palabra “desastre” significa “sin ayuda de los astros”, expresión que, entre otras interpretaciones, representa la adversidad que puede suponer para un viajero el no poder orientarse en su camino si no ve las estrellas. De este modo no resulta nada extraño llamar vía o camino a esa banda blanquecina. De hecho, existen otras varias denominaciones en esa clave y, por ejemplo, en algunos países del Asia oriental, se le conoce como el Camino del Elefante Blanco, y para muchos tártaros musulmanes se trata del Camino a la Meca.
Como queda dicho, desde el siglo XII, entre nosotros se ha popularizado el nombre de Camino de Santiago, denominación que creo extendida de manera general, al menos por España y Francia. Claro que siempre hay alguna anecdótica excepción: hace años descubrí que en la zona de Cedeira (Coruña) había personas que conocían a la Vía Láctea con el nombre de Camiño de San Andrés. Parece que la rivalidad entre los peregrinajes a Compostela y San Andrés de Teixido, sean de muertos o de vivos, se extiende también a este aspecto. Está claro que puede tratarse de un camino, aunque al variar de orientación no se sepa exactamente a dónde conduce. En nuestra tradición, el llamar camino a la Vía Láctea tendrá como principal objeto recordar el sentido religioso del peregrinaje y crear un símbolo entre las estrellas, más que disponer de un instrumento de orientación. Por encima del posible valor icónico de la banda lechosa está el valor simbólico.
Esa idea nos permite dejar a un lado las consideraciones astrológicas y los esfuerzos miméticos –que están presentes en la redacción del Códice Calixtino cuando habla del tema– y hacer, por ejemplo, una lectura puramente religiosa. Evidentemente hay una idea cristiana del Camino, que se apoya sobre todo en el evangelista Lucas, quien lo construye en dos momentos: primero de Galilea a Jerusalén (Evangelio de Lucas 9,51), pero sin olvidar luego la misión de continuar hasta el confín de la Tierra (Hechos de los Apóstoles 1,8).
A la vista de la variedad de peregrinos, de sus lenguas y orígenes, de sus motivaciones, de sus expresiones artísticas y literarias, de sus manifestaciones y de sus historias personales y colectivas resulta sugerente pensar que ese caminar en realidad nos lleva a seguir al viejo Sol, que es quien sabe mejor que nadie dónde está el más allá. Plus ultra. Es verdaderamente difícil diferenciar, por un lado, el recorrido religioso de las peregrinaciones a Santiago y, por otro, la vía iniciática que se prolonga hasta un poco más allá de Compostela, hasta la Costa da Morte, el lugar donde “muere el Sol” en su fusión con el océano; es el Finis Terrae.


Las leyendas del camino.-
Desde luego no faltan leyendas que unan ambos caminos y enlacen elementos míticos presentes en Galicia, como la relación de la villa de Noia con Noé y de su Arca con Argo navis, gran constelación en la Vía Láctea que cuando está baja en el horizonte, tocando el mar, permite soñar en seguir con ella por el cielo el camino que sobre la tierra ha tocado a su fin. El mito quiere también que aquel propio Hércules que fue separado de los pechos de Juno al formarse la Vía Láctea, construyese en La Coruña una torre que sirve para señalar uno de los confines del mundo.
El peregrinaje a Compostela recorre el mismo camino que marca el Sol. La costumbre de los peregrinos de recoger conchas marinas al llegar a la costa, de la que nos habla el Libro III del Liber Sancti Jacobi, ratifica que el final de los peregrinajes estaba al llegar al océano. Al final del camino está la mar.
Desde que Galileo desveló con su primitivo telescopio la identidad del celeste Camino de Santiago, la ciencia ha recorrido un largo sendero. Esta milenaria ruta científica nos ha llevado a descubrir que la Vía Láctea es, en realidad, la galaxia a la que pertenece nuestro Sistema Solar, junto con todas las demás estrellas que vemos a simple vista y con unos 200.000 millones más.
Hoy en día ya podemos afirmar que la banda lechosa es, simplemente, la visión de ese conglomerado estelar desde dentro, en la dirección del plano donde hay más estrellas. Nuestra Galaxia tiene forma de disco achatado, con dos brazos espirales y gira a una velocidad enorme. Al parecer, los caminos terrestres no tenían correspondencia alguna en el cielo; pero sin duda, nosotros seguiremos caminando.


Fuentes.- Revista Muy Interesante
Rafael Spínola R.

jueves, 25 de noviembre de 2010

DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO


25 DE NOVIEMBRE

La violencia de género ha sido, y sigue siendo en muchas partes del mundo, un delito oculto, invisible. La consideración de que las mujeres son objetos de propiedad de los varones de la familia, y por extensión de todos los varones, y que deben estar sujetas a ellos, obedecer, mantenerse en la sombra, cubrir las necesidades y satisfacer los deseos de ellos es la regla de oro del patriarcado. Si el poder es masculino, la capacidad de corregir y castigar también es de ellos. La violencia explícita o la amenaza de recurrir a ella se utilizará como una forma de control sobre la vida de las mujeres, y ese miedo se transmitirá de generación en generación. El “aguanta, ya sabes como son los hombres” ha sido durante largo tiempo un consejo de muchas madres a sus hijas, como una forma, quizás, de prevenirlas sobre las consecuencias todavía más graves si se atrevían a desobedecer, quejarse o intentar apartarse de ellos.
Ese recurso a la violencia está presente en todos los países del mundo, si bien es cierto que en aquellos donde los derechos de las mujeres no están siquiera contemplados formalmente su situación es verdaderamente desesperada. Cualquiera puede comprobar con solo un vistazo en los libros de historia como desde tiempos inmemoriales tanto las voces autorizadas (grandes sabios, pensadores, científicos , literatos, religiosos, etc.) como las populares (repasemos refraneros, cuentos infantiles, leyendas tradiciones, ...) transmitían estas ideas de desprecio hacia ellas y sus derechos, alimentando un cuerpo de creencias misógino perverso y letal.
Sin embargo, si algo caracteriza la lucha feminista es su tenacidad. Es un hecho incuestionable que, a pesar de todos los inconvenientes, obstáculos y palos en las ruedas, nunca se han dado por vencidas. Siempre hubo voces transgresoras, luchadoras que, de manera solitaria o colectiva, defendían, y defienden, la dignidad y el derecho a una vida plena de todas las mujeres, todas sin excepción. Uno de estos derechos fundamentales es el de la educación. Alcanzarlo ha sido, y sigue siéndolo en otros lugares del planeta, un proceso lento y difícil. El concepto tradicional de feminidad ha estado reñido con el deseo de aprender más allá de lo relacionado con las tareas del hogar, y ya no digamos de aplicar estos nuevos conocimientos al ámbito público.
Sin embargo también en este campo la tenacidad dio sus frutos. Hoy en día es una evidencia que tanto en el Estado Español, como en la casi totalidad de los países de nuestro entorno las chicas ya son mayoría en los estudios superiores (aunque también es cierto que persiste la discriminación horizontal, de la que quizás podamos hablar en otro momento). Ciertamente, la presencia de mujeres en las aulas como alumnas y paulatinamente como profesoras comprometidas con los valores feministas, ha ido modificando el escenario cotidiano de las universidades, así como ha promovido e impulsado la consolidación de los estudios de género, de gran vitalidad y reconocido prestigio, que han hecho posible una revisión crítica de buena parte de los saberes tradicionales, aportando, entre otras cosas el análisis diferencial entre sexo y género, y la necesidad de la introducción de la variable género como parte fundamental para la construcción del conocimiento.
Estos estudios han enriqueciendo los contenidos, impulsando nuevas líneas de investigación y formando a nuevas generaciones de profesionales que podrán contar con herramientas más útiles para enfrentarse a las complejas realidades sociales. No ha sido fácil, se nos ha tachado de poco científicas, o de querer construir guetos (curiosa manera de denominar grupos de investigación que se caracterizan precisamente por su transversalidad y multidisciplinareidad), pero nuevamente la tenacidad va dando sus frutos, aunque siempre con un cierto grado de sufrimiento y a menudo de desencanto ante determinadas reacciones.
Entre estos contenidos nuevos están precisamente los relacionados con la violencia de género. El reconocimiento de este tipo de violencia como estructural permite pasar del análisis de lo privado a lo público, a lo social y a lo político. Conocer los mecanismos de control sexista, las diversas formas de violencia, investigar las posibles tipologías, explorar los modelos explicativos, adentrarse en las raíces más profundas de este cuerpo de creencias que justifica la dominación de la mitad de la humanidad, penetrar en el sufrimiento de las víctimas, descubrir sus mecanismos de supervivencia, en fin todo esto y mucho más se convierte en básico para poder, a su vez, plantearnos en un futuro difícil de precisar la erradicación de lo que viene siendo ya descrito como una de las más graves lacras sociales mundiales, que inflinge sufrimiento, miedo y muerte, frena el desarrollo de los pueblos, perpetua situaciones de injusticia social y de pobreza, atacando los valores fundamentales de las sociedades democráticas.
Con todo lo dicho, pretendo hacer hincapié en la necesidad de una formación científica sólida, que conforme perfiles de personas expertas en el tema, huyendo del amateurismo y de aquellos/as que, recién llegados al tema, y comprobando que hoy por hoy son ya cuestiones emergentes que ocupan un cierto protagonismo social y académico (porque en los tiempos difíciles evidentemente no estaban) confunden opinión con formación, creyéndose suficientemente preparados /as para autoproclamarse aptos/as para lo que convenga. Si una formación deficiente es peligrosa siempre, en un tema tan sensible y que toca tantos mimbres como la violencia de género lo es todavía más. Es responsabilidad de las universidades asegurar unos contenidos coherentes, y marcar unos criterios de exigencia (como en cualquier otra disciplina, dicho sea de paso) avalados por las trayectorias investigadoras y docentes reflejadas en los curriculums académicos, que aseguren que la formación será impartida desde el conocimiento y la responsabilidad, fomentando la consolidación de equipos y apoyando a las personas jóvenes que quieran especializarse en estos temas.
La conmemoración del Día Internacional contra la Violencia de Género puede ser un buen momento para reflexionar sobre ello. Las universidades, mediante la correcta formación pueden, y deben, participar del proyecto colectivo de diseñar un futuro más justo para mujeres y hombres, comprometiéndose activamente contra la injusticia. Si buscamos la excelencia, busquémosla también en este tema.
 
Por Esprança Bosch Fiol

Profesora titular Departamento de Psicología UIB

miércoles, 24 de noviembre de 2010

LOPE DE STÚÑIGA


COMENDADOR, POETA Y JUSTADOR


Lope de Stúñiga * 1415 + ¿1477/1479?

Comendador.-

Lope de Stúñiga fue nombrado Comendador de Guadalcanal y “Trece” de la Orden de Santiago en el capítulo General de la Orden en Uclés el 6 de Septiembre de 1440, siendo Gran Maestre de la Orden Enrique de Aragón.
La muerte del comendador de Guadalcanal, Lope de Stúñiga, hijo de D. Iñigo Ortiz Stúñiga y de doña Juana y nieto de Carlos I de Navarra, se situa entre 1477 y 1479, hay varias fechas sobre el oboito dependiendo de las fuentes de información, pero parace claro que se acerca a esta fecha y no la que data en 1465 como la ubican varias biografías y ediciones del Cancionero de Stúniga, compuesto en 1458, su principal obra.
Para aseverar esta fecha, hay que situarse en la cronología del Capítulo General de la Orden de Santiago, que data: “A finales de Noviembre de 1477, se reúne el Capítulo General de la Orden de Santiago en Azuaga y Llerena, siendo Comendador de Guadalcanal D. Lope de Stúñiga, aunque ausente (tal vez esta ausencia fuese por enfermedad que le llevara a su óbito).
En el siguiente Capítulo celebrado por la orden en la villa de Azuaga, celebrado 1480, no consta ser citado el dicho Comendador ni otro que pudiera precederle, citándose como “hemienda” (sustituto) D. Luís Puertocarrero, Comendador de Azuaga.
Sobre su esposa Dña Mencía de Guzmán, tampoco los historiadores se ponen de acuerdo, ya que varios de ellos citan que igualmente estuvo casada Dña. Mencia con el poderoso señor D Pedro Girón y Velasco, III conde de Ureña, pudiera y así coinciden varios historiadores, que Lope se casara con ella en segundas nupcias.

Poeta.-

CRUELES PENAS QUE DA AMOR.-

Llorad mi triste dolor
e cruel pena en que vivo,
pues de quién soy amador
non oso desir cativo.
Mi coraçon quiso ser
causa de mi perdiçión
e me fase padeser
donde tan grand perdiçión
amor me da et syn rasón,
e cruel pena en que vivo,
pues de quién soy amador
non oso desir cativo.

Tal vez la etapa más conocida de D. Lope fue la de poeta, tuvieron gran trascendía sus poemas, de carácter político, filosófico-moral o lírico, y se encuentran reunidos en varios cancioneros, entre ellos el que lleva su nombre, “El Cancionero de Stúñiga”.
Esta obra que recoge sus poesías líricas cancioneriles, se conserva en tres manuscritos: uno en la Biblioteca Nacional de España, otro en la Biblioteca Casanatense de Roma y un tercero en la Biblioteca Marciana de Venecia.
Este cancionero es llamado así por Lope de Stúñiga, autor de la primera canción, esta obra poética recoge las obras recopiladas por el rey Alfonso V de Aragón, que al conquistar Nápoles en el año 1443 creó en torno suyo una corte literaria con poetas castellanos, aragoneses, alicantinos y catalanes, que se vieron influidos y marcados por el “Quattrocento italiano”.
Posee algunas singularidades, como la de incluir originales romances de amor, entre los autores que pueden encontrarse en este cancionero están los notables escritores españoles del siglo XV: Lope de Stúñiga, Carvajal o Carvajales, Pedro de Torrellas, Mosén Juan de Villalpando, Juan Dueñas, Diego de Valera, Juan de Andujar, Juan de Valladolid o Juan Poeta, Pedro Manuel de Urrea, Juan de Moncayo, Juan de Tapia, Conde Castro y Suero de Ribera.

Justador.-

Nuestro polifacético Comendador de Guadalcanal tuvo gran fama en tierras de Castilla y León como justador, es decir participante en justas medievales que reunían gran cantidad de espectadores en tornos a exhibiciones de luchas de caballeros a caballo o a pié, que con sus lanzas o espadas dirimían sus diferencias, ofensas de honor o simplemente se enfrentaban por espectáculo.
Su padre, D. Iñigo Ortiz Stúñiga en el año de 1430, cuando Lope contaba con apenas 15 años, fue desposeído de todas sus tierras, beneficios y riquezas que poseía en su Navarra natal por su complicidad con el enemigo invasor, fue entones cuando su amigo el rey Juan II de Castilla ordenó que se trasladara con su familia a tierras castellanas y le recompensó entre otros beneficios con el señorío del Cerezo, villa que fue conquistada de Navarra a un primo del mismo.
Cuatro años después, Lope de Stuñiga irrumpe con fuerza en la historia de las justas de Castilla y León, fue en el torneo del “Passo Honroso” en la localidad leonesa de Hospital de Órbigo, la acción que ocurrió en el año jacobeo de 1434 organizada por Suero de Quiñones y nueve compañeros más, románticos, galanes y deseosos de probar públicamente el amor por sus damas, su valor y esfuerzo; entre ellos se encontraba Stúñiga, que después de su capitán demostró ser el más gallardo, mezcla de su valor y juventud.
Esta famosa justa que fue inaugurada el 12 de Julio y se dirimió entre Suero de Quiñones y el caballero alemán Arnald von Rottenwald procedente de tierras bávaras y que ganó el primero, Suero y sus hombres llevaban en sus cuellos una argolla y una cinta azul como prueba de amor a sus damas de las que eran desposeído cuando perdían la justa, las justas continuaron hasta el día 25 de Julio festividad de Santiago, tomando parte entre otros los afamados caballeros hermanos Joan y Pere Fabra, hijos del señor de Chella (Valencia), que retaron ambos a Suero de Quiñones, aun cuando este aceptó el reto, la ley de justa lo prohibían, entrando en escena y en defensa de su compañero Lope de Stúñiga que ganó la justa por dos lanzas rotas y comenzó su leyenda.
En el puente de Hospital de Órbigo puede verse un monolito con los nombres grabados de todos los que pelearon allí., aquel torneo fue conocido como El Passo Honroso y fue narrado y cantado por muchos poetas de la época, entre ellos, uno de sus protagonistas en el manuscrito “El Cancionero de Stúñiga” y dio fe el notario real Pero Rodríguez de Lena que dejó por escrito una crónica narrando los hechos.
Cuando terminó el torneo, don Suero y sus amigos se dirigieron en peregrinación a Santiago a cumplir con la promesa hecha, depositaron las argollas y las cintas azules que simbolizaban su amor por una dama y en la que estaba escrita una leyenda que lo atestiguaba.
A esta famosa justa del ”Passo” celebrada en el puente del río Órbigo sucedieron muchas otras, que iban acrecentando la fama de Suero de Quiñones y su lugarteniente Lope, hasta que este por su condición de freire, edad, afición a la poesía, su compromiso con la Orden de Santiago y sus muchos cargos, entre ellos el de comendador de Guadalcanal, abandonó tan peligrosa afición sin perder una sola justa.
La amistad de Stúñiga con el rey y su condición de cortesano prominente, le llevaron a ser nombrado “notable” de la corte, siendo ya “trece” de la Orden de Santiago, esta función le aportó pingues rentas del erario público de Castilla, así hay referencias que en el año 1447 gozaba de una renta de 10.000 maravedíes, a los que por su condición de freire renunció a una parte, 4.000 maravedíes a favor de Dña. Aldonza de Toledo, viuda de Juan de Cervantes e hija del contador mayor del rey, D. Alonso Álvarez de Toledo, el buen Lope de Stúñiga, al año siguiente volvió a renuncia a la mitad de los 6. 000 maravedíes restante y testó a favor de D. García Álvarez de Toledo (familiar de la anterior dama).

Fuentes.- libros “Gente del Siglo XV”, “Andanzas y Grandezas de los Caballeros Medievales” y “Libro de la gesta del Passo Honoroso”.

Rafael Candelario Repisa

sábado, 20 de noviembre de 2010

D.RODRIGO IÑIGUEZ, XV MAESTRE DE LA ORDEN DE SANTIAGO



LA RECONQUISTA DE GUADALCANAL

La situación de Guadalcanal, en el confín de Al-Andalus y las puertas de la Meseta, unida a su riqueza minera -por la que era conocido este pueblo desde que el hombre supo del artificio de las minas, según el Adelantado I de Oñate-, hizo, sin duda, que con la invasión de los árabes a España fuera éste el lugar más preciado de la región y uno de los primeros; por tanto, en ser ocupado. Es incuestionable que cuando los invasores se establecieron aquí, aún quedaban restos de las trazas con que los romanos se valían para extraer los minerales de plata y oro, descritas por Plinio, consistentes en canales o cuevas que atravesaban las montañas, por lo que a los minerales extraídos por este método de excavaciones los llamó el escritor latino "canalicios" o "canalienses".
En este estado de cosas, los árabes continuaron las explotaciones mineras al modo como los romanos las habían practicado. Sólo que hubo un cambio nominal pues los nuevos pobladores llamaron "guad" -que en su idioma significa "río"- a lo que para los romanos había sido "canalitiu". De rechazo, puede deducirse que al unir ambos vocablos resultase el nombre de Guadalcanal, que parece significar "lugar donde hay ríos, acequias o minerales excelentes". Para sustento de esta opinión podemos traer a colación los nombres árabes locales de los ríos Benalija y Viar; al primero de ellos se llamó Ben-Alí-Exa, "hijo del fuego", o “hijo de los montes calientes”, y el otro, que al principio fue Guad- viar, viene a ser lo mismo que "río precipitado en sus corrientes". No queremos dejar categóricamente sentada esta teoría, pues que es una de las tantas que circulan acerca de la etimología de esta palabra. Lo que está suficientemente probado es que el nombre de Guadalcanal arranca de los primeros tiempos de esta ocupación.
Los musulmanes construyeron el alcázar al sur del recinto amurallado que rodeaba la villa, y tuvieron por mezquita lo que luego sería la iglesia de Santa Ana. Tenemos constancia documental de que el pueblo tuvo entonces un volumen de dos mil casas. Por lo demás, salvo en la toponimia, ningún vestigio nos ha quedado de esta época, pues las mismas construcciones árabes fueron aprovechadas para la reorganización cristiana.
Como en casi todos los puntos de la dominación, varios fueron los intentos que realizaron los cristianos para liberar a Guadalcanal. El primer avance tuvo lugar en 1.088, en que Alfonso VI, desde Extremadura, alcanzó el puerto de Guadalcanal, pero no le ofreció batalla. En 1185 salió Alfonso VIII de Toledo con un poderoso ejército y realizó una incursión por la región extremeña, conquistando Trujillo, algunos lugares de la Serena, Berlanga, Valverde y Guadalcanal, de donde pasó a Sevilla. A su regreso, descansó en esta villa, y de aquí partió a Reina, en cuyo Castillo tenían los moros la mayor fortaleza de la región, a la que cercó y tomó por combate.
Mas no fueron definitivas estas conquistas, pues en 1231 volvieron a perderse Guadalcanal y el Castillo de Reina. La Civitas Reginensis de los romanos era un punto muy estratégico y disputado por unas y otras armas, y en muchas ocasiones marcó la frontera de moros.
Ocho años después de estas pérdidas, los Caballeros de la Orden de Santiago celebraron un capítulo general en la ciudad de Mérida, que presidió el XV Maestre don Rodrigo Iñiguez, Comendador de Montalbán. Aquí se acordó conquistar algunas plazas fuertes que aún quedaban en Extremadura en poder de los moros, pronunciando el Maestre una arenga en la que infundió un santo celo por la cruzada de recuperación.
Con un ejército compuesto por los Caballeros de la Orden de Santiago y gran número de gente de sueldo que juntaron, salieron de Mérida y fueron conquistando, a más de otros lugares, los pueblos de Almendralejo, Usagre, Fuente del Maestre, Llerena y, no pudiendo tomar el Castillo de Reina por su gran fortaleza, pasaron a Guadalcanal, donde pusieron un sitio que acabó con la rendición y entrega de la villa por el gobernador de Axataf, caudillo de la ciudad de Sevilla, que era este año de 1241 el que más nombre y poder tenía en las fronteras de los cristianos. Entre los Caballeros de Santiago que se hallaron en esta jornada a las órdenes de don Rodrigo Iñiguez, figuraban el comendador don Rodrigo de Valverde; don Juan Muñiz de Gogoy, comendador de Estremera; don Lope Sánchez de Porras, trece de la Orden; el comendador don Hernán Meléndez; don Rodrigo Yáñez, comendador de Almoguer; Albar Martínez de Aibar o Ibarra, comendador de Mora, etc.
Posteriormente, cuando Fernando III el Santo tomó la ciudad de Carmona, los moros del Castillo de Reina y Constantina fueron a ofrecerle vasallaje. Pero hasta ese momento, parece ser que la Orden realizó nuevos ataques a fin de conquistar las referidas plazas. En uno de éstos, narra la tradición que dándose –el día de la festividad de Nuestra Señora- una memorable batalla entre cristiano y moros, y tras llevar varias horas de pelea encarnizada, el Maestre que los mandaba, don Pelay Correa, se encomendó a la Virgen, suplicándole: "Señora, detén tu día." A sus ruegos, se oscureció milagrosamente el sol hasta que él y sus gentes quedaron vencedores. Para conmemorar esta victoria se dio el nombre, a un arroyo donde ocurrió la batalla, Matamoros, y en la cumbre de una montaña inmediata mandó edificar el Maestre una iglesia con el título de Nuestra Señora de Tentudía. Dotóla de grandes rentas y puso en ella algunos frailes de su orden, en cuyo colegio habían de leer gramática, artes y teología. También por su voluntad, el Maestre don Pelay Correa, fue enterrado en esta iglesia. Más tarde, por ser aquel un lugar desierto, se mandó trasladar -con el mismo título- al colegio que la Orden tenía en Salamanca, a donde habían de acudir las casas de Uclés y San Marcos de León con 3.000 ducados de renta anual.
A raíz de su reconquista, el Rey San Fernando dio Guadalcanal a la Orden de Santiago, cuyo Priorato residía en San Marcos de León, con dependencia de la Vicaría de Santa María de Tentudía de Llerena. Y fue entonces cuando la villa tomó por armas un canal y dos puñales o dagas, que hoy conserva en su escudo.
Hay también noticias de un contingente judío que, después de la reconquista, poblaba el barrio de Santa Ana y la Morería. Y en la visita canónica de 1494 consta que tenía sinagoga, (situada, por cierto, en el ejido -luego paseo- de El Coso). (sic)


BIBLIOGRAFÍA.-

Vicente Barrantes, "Catálogo razonado y crítico de los libros, memorias y papeles impresos y manuscritos, que tratan de las provincias de Extremadura, así tocante a su historia, religión y geografía, como a sus antigüedades, nobleza y hombres célebres". Obra premiada por la Biblioteca Nacional en el concurso público de 1862, e impresa por Rivadeneyra, Madrid, 1865.
Alejandro Guichot y Sierra, "La Montaña de las Ángeles, Monografía histórico-crítica". Impreso en Sevilla, "La Región", 1896.
Fr. Andrés de Guadalupe, "Historia de la santa provincia de los Ángeles, de la observancia regular franciscana ", Madrid, 1662.
José Hernández Díaz, Antonio Sancho Corbacho y Francisco Collantes de Terán, "Catálogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla" Patronato de Cultura de la Excma. Diputación Provincial.

D. Andrés Mirón Calderón.
Revista de Feria 1972

miércoles, 17 de noviembre de 2010

CRÓNICAS DE LOS MESONES 1985



Un farmacéutico se doctora a los ochenta y cuatro años






Un farmacéutico de ochenta y cuatro años ha conseguido el doctorado de Farmacia con la calificación de sobresaliente «cum laude» en un acto multitudinario celebrado en la Facultad de Barcelona. Joaquín Isern Fabra leyó su tesis sobre «Tutela por los cetros de los Reyes que fueron de la Corona de Aragón y Castilla», sobre la muerte de Fernando el Católico, en la misma facultad donde se licenciara hace sesenta y dos años.La Facultad de Farmacia se vistió de gala para recibir a un «estudiante» de tan peculiar edad, ya, que era la primera vez que una persona de sus características se examinaba en sus aulas.El tribunal que calificó a Joaquín Isern estuvo compuesto por las doctoras Josefina Mateu Ibars, Concepción Rof Carballo, María del Carmen Francés Cansape, Angeles Calvo Torras y el doctor Juan Esteva de Sagrera.«Este acto debe servir de ejemplo para los jóvenes farmacéuticos, que sólo acceden al concurso de doctorado en contadas ocasiones», subrayó a Efe un portavoz de la Facultad.El flamante doctor ejerció su profesión en Barcelona, Andorra, Guadalcanal (Sevilla) Sanlúcar de Barrameda y la población barcelonesa de Parets del Vallés.En Parets del Vallés, el señor Isern regenta actualmente una farmacia, en la que se jubilará el próximo 31 de diciembre, con su doctorado en el bolsillo, para dejar el negocio a su hijo, que siguió los pasos del progenitor y se licenció en el mismo oficio.

OTRAS NOTICIAS DE GUADALCANAL DEL AÑO 1985

> Ayuntamiento y un particular piden ayuda a la Diputación para instalar un observatorio astronómico en Guadalcanal.
Manuel Fernández Chaves vecino de esta localidad a través de AP-PDP, ha solicitado de nuevo ayuda económica a la Diputación Provincial de Sevilla para la instalación de un observatorio astronómico y meteorológico en la Sierra del Viento de Guadalcanal. Con anterioridad, el señor Fernández Chaves ya había pedido colaboración al organismo provincial a través del alcalde de Guadalcanal, muy interesado en este proyecto y en el que colaboró en la construcción del edificio con la aportación de trabajadores del empleo comunitario.
El señor Fernández Chaves, que traba ja como decorador en El Corte Inglés, ha invertido ya en el observatorio de dos y medio a tres millones de pesetas, habiendo recibido propuestas para que lo instalara en Cataluña. Sin embargo, ha rechazado estas proposiciones, pues su deseo es donar al pueblo de Guadalcanal el observatorio astronómico-meteorológico, que podría ser visitado por todos los escolares e interesados en el asunto que lo solicitaran. La primera planta del mismo será un laboratorio fotográfico; la segunda un observatorio meteorológico y la tercera uno astronómico.
<>En Guadalcanal, este año como novedad y desde hace mucho tiempo, Los Reyes Magos de Oriente, recorrerán las calles del municipio gracias al trabajo y esfuerzo de un grupo de vecinos.
<> El alcalde de Cazalla de la Sierra, D. Angel Rodríguez de la Borbolla, entrego al capitán del Cazalla Balompié el trofeo "Cazalla, Clima Ideal", que ha conquistado el equípo serrano que se impuso al Guadalcanal C.D. por 4-1, en un brillante encuentro entre los dos equipos.
El Cazalla Balompié eliminó con anterioridad al Liceo Clud de Alanís y el Guadalcanal al Constantina.

Centro de Estudios Turolenses (Sección Prensa)

sábado, 13 de noviembre de 2010

OTRA VISIÓN DE GUADALCANAL




LA VISITA DE UN ILUSTRE VIAJERO


Buceando en el fondo de biblioteca del Centro de Estudios Turolenses para recopilar información sobre Guadalcanal en el siglo XIX, he encontrado dos obras de Francisco de Paula Mellado que habla de nuestra villa de una forma amena y enriquecedora.

En la primera de ella, España Geográfica, Histórica, Estadística y Pintoresca, en su página 765 publicado en 1845, describe de la siguiente forma:
Guadalcanal.- "Villa situada a quince leguas de Sevilla, en terreno llano cerca de Sierra Morena. Su fundación es remota y su nombre de origen arábigo. Conserva inscripciones del tiempo de los romanos. Consta de 966 vecinos y 3.884 habitantes. Pertenece a la diócesis de León, en su priorato de San Marcos y al partido judicial de Cazalla de la Sierra. Tiene tres parroquias y un pósito, un hospital, tres conventos de monjas, uno que fue de frailes y un estanco. En la quinta de 1844 entraron en suerte 279 jóvenes de 18 a 24 años. Pagó de contribución 63.794 reales, y cosecha al año común 16.000 fanegas de granos y legumbres, 7.000 arrobas de vino y 3.000 de aceite, que con sus pastos y frutos menores importan 674.000 reales. Hay granjería y tráfico de ganados, molinos harineros y una mina de plata en su término, explotada en la actualidad".

En otra de ellas, titulada Recuerdos de un viaje por España, en Vol.3 (Extremadura Andalucía), página 23, publicado 1849, describe una etapa de su viaje:

….Después de un almuerzo reparador en Llerena, una se las última localidades de Extremadura, nos dirigimos hacia Sevilla, a poco más de dos leguas y después de coronar un puerto, apareció ante nuestra vista una bella localidad que nos apresó la mirada por sus gallardas torres y sus calles simétricas.
Entremos por una vereda llamada de Santa Ana, y llegamos a la iglesia del mismo nombre, allí contactamos con un vecino (Serrano se apeló el mismo) que se ofreció a enseñarnos la villa por unos cuantos reales y nos ofreció su modesta cuadra para que descansaran nuestras caballerías, accedimos y comenzamos el recorrido por la localidad donde naciera mi amigo el político y literato Adelardo López de Ayala.
Nos adentramos en la localidad con nuestros parlanchín acompañante, visitando la citada iglesia y las de Santa María de la Asunción, San Sebastián, la de la Santísima Concepción y San Vicente, sus gentes que desplegaban una gran actividad en sus calles, debido principalmente a “los forasteros que trabajaban en las minas”, nos comenta otro lugareño, hablan un castellano particular, mezcla de fronteras de provincias y culturas, sus vinos “gruesos” de paladar y sabor, sus viandas exquisitas, particularmente la rabada de borrego, el salmorejo con caza y una gran variedad de dulces, la mayoría de origen árabe.
Como la noche nos prendió y el estómago nos proponía descanso, zanjamos nuestra jornada y tomamos detención en una posada de la calle llamada de los Mesones, al alba del día siguiente continuamos viaje a Sevilla que nos quedaba una larga jornada de más de diez leguas.


Francisco de Paula Mellado.-
(¿Madrid?, ¿? - ¿?, post. 1870) fue un geógrafo, periodista, escritor, editor y director español, impresor de la primera enciclopedia en español. La Enciclopedia moderna
Muy poco es lo que se conoce sobre su biografía, pese a la importancia que llegaron a alcanzar las empresas culturales que acometió y que, al cabo, le llevaron a la ruina. Contribuyó a desarrollar la lectura con sus numerosas publicaciones el fomento de la lectura y el conocimiento de la España del último lustro del siglo XIX.
Sus principales obras.-
La tertulia de invierno, Madrid, Imprenta que fue de Fuentenebro, 1831.
Arte de fumar y tomar tabaco sin disgustar a las damas, Madrid, 1833.
Guía del viagero en España: Madrid: Establecimiento Tipográfico,
Apéndice a la guía del viajero en España... Madrid: Establecimiento Tipográfico, 1842.
España Geográfica, histórica, estadística y pintoresca: Descripción de los pueblos más notables del Reino é islas adyacentes..., Madrid, 1845.
Recuerdos de un viaje por España, (Madrid: 1849-1851), 3 vols.
Aventuras extraordinarias de los viajeros célebres, Madrid, 1850.
Mapa de los caminos de España y Portugal: comprendiendo las carreteras generales y transversales y las líneas de ferro-carril, su explotación y en construcción Madrid: J. Bernat, 1864.

Centro de Estudios Turolenses (Sección documentación)
RAFAEL CANDELARIO REPISA

miércoles, 10 de noviembre de 2010

DÍAS DE FÚTBOL


TEMPORADA 1971


Recuerdo aquel verano del año de 1971 con especial cariño, terminé el bachiller y mis padres me enviaron a Guadalcanal todo el mes de Agosto, la empresa en la que trabajaba de “botones meritorio”, cerraba todo el mes, yo por aquella época ya trabajaba y estudiaba como la mayoría de chavales de mi edad.
Mi tío Antonio Repisa me guardaba todos los carteles de los partidos jugados aquella temporada y que guardo como un preciado tesoro.
Era la segunda temporada que se jugaba en el nuevo campo de El Coso, ya había taquilla y todo el mundo pagaba, pero era más emotivo cuando en el campo antiguo (donde actualmente está la piscina y el polideportivo), pasaban la manta en el descanso y cada uno echaba la voluntad, seguro que por aquella época había menos dinero y más voluntad.
En esa temporada hubo un cambio generacional de jugadores, habían dejado el equipo jugadores tan recordados como Morente, Llamazares, Agredano, Parra, Sardi, Alfonso, Juan Cote.
Entre los jugadores que recuerdo de aquel año estaban: Fortu, Manolo, Pepillo, Juan, Pepe, Rafalín, Pedro Luís, Joaquinin, Capellán, los hermanos Martínez (Pais y Agu), Muri, Cartucho, Genaro, Miguel, Garullo y alguno más que no recuerdo.
Curiosamente en todos los carteles había dos reseñas “Arbitro Sr. Capellán auxiliado en las bandas por Guzmán y Gallego” y “entrenador Sr. Corvillo”, otra reseña curiosa que en algún cartel debajo del nombre GUADALCANAL C.D. “Equipo lleno de juventud con una rapidez y técnica arrolladora, que hace sea el más atractivo de la comarca”.

Los resultados fueron los siguientes:

13/06/1971 Partido inaugural de la temporada.- BIEVENIDA C.F. 0- GUADALCANAL 1.
20/06/1971 Segundo partido de la temporada.- AZUAGA, C.F. 0- GUADALCANAL 3
27/06/1971 Tercer partido de la temporada.- U D. FUENTE DE CANTOS 3- GUADALCANAL 5.
29/06/1971 (Día de San Pedro) Cuarto partido.- CANTILLANA F.C. 2 -GUADALCANAL 2 (la recaudación de este partido fue destinada para la ayuda contra el cáncer).
04/07/1971 Quinto partido de la temporada.- C.D. EVANGELISTA DE SEVILLA 1 (calificado en 2º lugar de la Local Sevillana)-  GUADALCANAL 7.
11/07/1971 Sexto partido de la temporada.- ATLÉTICO MINAS 0 (Villanueva del Río y Minas)- GUADALCANAL 4.
18/07/1971 Séptimo encuentro de la temporada.- SAN GONZALO 4 (Potente equipo de (Sevilla)- GUADALCANAL 4.
25/7/1971 Octavo partido de la temporada.- SAN BENITO C.D. 0 -GUADALCANAL 5.
01/08/1971 Noveno partido de la temporada.- SPORTIN DE TRIANA 0 - GUADALCANAL 12.
08//08/1971 Décimo partido de la temporada.- DIAMANTE ROJO 1 (1º de la liga local sevillana) - GUADALCANAL 2.
15/08/10 Decimoprimero partido de la temporada.- C.D. BELLAVISTA 3 (Revelación de Sevilla) - GUADALCANAL 3.
17/08/10 Doceavo y treceavo partidos de la temporada.- Desplazamiento a Fuente de Cantos a disputar el Trofeo de Feria que ganó el GUADALCANAL C.D.
21/08/1971 Treceavo partido de la temporada.- C.D. GUILLENA 2 -GUADALCANAL 2.
29/08/1971 Catorceavo partido de la temporada.- UNION ATLÉTICA SAN PABLO 1-GUADALCANAL 5.

Ese año se jugó el VII TROFEO DE FERÍA, fue un torneo triangular entre los equipos de GUADALCANAL, GUILLENA Y CANTILLANA, el miércoles 1 de Septiembre se enfrentaron el CANTILLANA Y GUILLENA, ganando éste último y el viernes 3 el partido de una gran final fue: GUADALCANAL C.D. 2-GUILLENA 1

A Juan de Cote, buen portero de los años sesenta y mejor amigo.

Fuentes.- Miguel Grillo, Revistas de feria y Autor.

RAFAEL CANDELARIO REPISA

sábado, 6 de noviembre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 6/6


IV.- DESDE LA RETIRADA DE LOS FRANCESES HASTA EL FINAL DE LA GUERRA.


Esta es la última  entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008


Sabemos que el 31 de Agosto de 1812 no quedaba un solo francés en la zona, retirados una vez que el 28 de Agosto tuvieron que entregar la plaza de Sevilla. Este momento fue aprovechado por la Junta Municipal nombrada a primeros de año por los invasores, ahora citado textualmente como “gobierno intruso”, para reunirse en sesión extraordinaria y presentar la dimisión de sus respectivos oficios. Dicha dimisión, siguiendo consignas generalizadas de las nuevas autoridades provinciales, se hacia en favor de los regidores y funcionarios que estaban al frente del gobierno municipal cuando el pueblo fue invadido a primeros de Mayo de 1811. No obstante, antes de dimitir prudentemente acordaron “que por la toma de la ciudad de Badajoz -hecho que había tenido lugar hacía unos meses-, haya iluminación en el pueblo con repiques de campanas y Tedeúm con misa solemne en acción de gracia”.
Siguiendo estas pautas, durante la tarde del día últimamente referido se reunió la nueva corporación para jurar sus cargos [30], determinando inmediatamente volver a reunirse al día siguiente, en cuya sesión acordaron pasar un oficio a los párrocos locales para que por tres días consecutivos se celebrasen misas solemnes, el Tedeum de rigor e iluminación de todas las casas del pueblo para celebrar los éxitos de los ejércitos nacionales. A partir de estas fechas, asistimos a momentos de euforia entre la vecindad, que ya no se quejaba de los continuos requerimientos de dinero y bagajes para el ejército, ahora nacional, sino que colaboraba con entusiasmo [31] , especialmente a partir de mediados de Octubre, cuando se impuso en la localidad el nuevo Ayuntamiento configurado y dirigido según disposiciones emanadas de la Constitución de Cádiz (aprobada el 19/3/1812) y la Diputación Provincial de Extremadura (constituida tras las elecciones del primero de Octubre de 1812), organismo, éste último, en cuya elección ya participo nuestra villa y del que formaba parte el guadalcanalense Alonso Ayala y Silveira.
De 1813 sólo queda en nuestro archivo retazos de las Actas Capitulares, que nada aportan sobre el estudio que se sigue, salvo ciertas peticiones de dinero y avituallamiento para la causa nacional. Durante todo este año los franceses, ahora a la defensiva, se replegaron ordenadamente hacia los Pirineos, en cuyas proximidades soportaron las derrotas definitivas (Vitoria y San Marcial), llegando los aliados a superar la frontera natural.
La Guerra concluyó a finales de 1813, tras el acuerdo de Valençay (4/12/1813), referencia de la que no tenemos noticias en nuestro archivo por las deficiencias del libro de actas de dicho año. En 1814 por fin se incorporó Fernando VII, el elogiado y deseado durante todo el tiempo de la Guerra, pero que defraudó estrepitosamente, anulando la Constitución de Cádiz y todas las leyes y decretos emanadas a su amparo, retornando nuevamente a prácticas políticas y sociales cavernarias y propias de las fases más retrógradas del Antiguo Régimen, obviando las innovaciones ilustradas, el ejemplo de la revolución francesa y el sacrificio del pueblo español para recuperarle la corona que indignamente llevó hasta su muerte.
De este mismo año, para finalizar ya con las repercusiones de la Guerra de la Independencia en nuestra villa, tenemos un documento oficial que relaciona el total de suministros de la villa a los ejércitos nacionales desde el 12 de octubre de 1812 hasta el final de la guerra, según un documento firmado por la tesorería de rentas de Llerena [32]:
53.263 reales en efectivo.  36. 133 reales en raciones de pan.  908 fanegas de cebada.  142 fanegas de trigo. 11.190 libras de carne.18 reses vacunas. 270 carneros. 298 @ de harina. 3127 cuartillos de vino.  508 cuartillos de aguardiente. 155 raciones de menestra. 173 herraduras. 1.350 clavos. Y otros 7.500 reales en efectivo.

BIBLIOGRAFÍA.- (30) Sólo faltaba el corregidor, recientemente fallecido. Como el mantenimiento de este oficio suponía cierta carga para la hacienda local, los regidores tuvieron a bien solicitar que en lo sucesivo no fuese preceptivo tal oficio en la villa. (31)  Por ejemplo, los 100.000 reales con que se cargó inmediatamente al concejo en pagas semanales de 6.868 reales ("Repartimiento semanal que se hace a los vecinos de esta villa y aldea de Malcocinado por ahora y por una vez para atender a los fines que se mencionan, por acuerdo del Ayuntamiento de 9 de septiembre de 1812" para cuyo efecto siguieron el libro de amillaramiento y beneficios rústico, pecuario e industrial de 1811. AMG. Leg. 648). Siguiendo con esta política de repartimientos puntuales, mencionamos también otro de Septiembre de 1813, en este caso tras solicitud del jefe político de la provincia, Carlos Rusconi, reclamando 800.000 reales de la provincia para acudir en auxilio del ejército de los Pirineos que estaba a punto de expulsar a los franceses, pero con riesgo de retroceder si no le llegaba dicha ayuda. Al partido de Llerena, donde naturalmente seguía encuadrado Guadalcanal, le correspondieron 136.000 reales de los requeridos. (AMG, Leg. 1.382, carpeta de 1813.)  (32) AMG. Leg.

FUENTES.-manuelmaldonadofernandez.blogspost.com

miércoles, 3 de noviembre de 2010

NOMBRAMIENTO DEL NUEVO CAPITÁN DE MILICIAS



GUADALCANAL 1855



Siendo alcalde de la villa de Guadalcanal D. Miguel Ramos Lobo, tuvo lugar un acontecimiento el domingo 15 de octubre de 1855, que desencadenó en una larga sesión y una serie de acontecimiento y que acabó con la destitución por parte del presidente de la corporación municipal del Capitán de la Milicia Nacional D. Leonardo Castelló, siendo remplazado por D. Antonio Moreno Guerrero que procedía del arma de caballería con el grado de teniente.
Estos hechos quedan anotados en el libro de sesión de dicho día y en el minutario del citado alcalde-presidente Sr. Ramos y que parcialmente se transcribe a continuación:

“...Acordado por este Ayuntamiento el alistamiento de la Milicia Nacional con arreglo a la instrucción, dispuso que con motivo de proceder a la entrega de las armas, se reorganizase aquélla, a fin de que éstas se depositaran en personas que por sus antecedentes y cualidades inspirasen plena confianza al orden y la situación. Al efecto se nombró una comisión que llevara a cabo los trabajos, los que fueron aprobados, dándoles nuevas facultades para seguir las operaciones necesarias.
Con arreglo a las mismas, se había resuelto proceder a la elección el domingo 14 del corriente, y manifestándose por mí así el domingo anterior a la milicia reunida en su cuartel, hallándose delante su jefe y capitán, don Leonardo Castelló.
Esto no obstante, el 12 de este mes le pasé un oficio participándole para los efectos oportunos, y contestándole a otro que me habían dirigido relativo a una consulta que en su nombre y como capitán de la Milicia Nacional había hecho al Excmo. Sr. Subinspector sobre elecciones, que, como era natural, nada preceptuaba ni resolvía.
El domingo por la mañana, reunido el Ayuntamiento, y al terminarla sesión, suscitó don Leopardo Castelló, como alcalde segundo, la cuestión de si debían nombrarse todos o parte de los jefes, en cuya discusión, por lo avanzado de la hora y, sobre todo, por evitar conflictos que por prudencia y delicadeza propia debía rehuir el Leonardo, no quise se entrase.
En esta situación, di orden al tambor de la milicia para que tocara llamada, y, al llegar batiendo la caja a la esquina de la calle San Bartolomé frente de la de Tres Cruces, salió el don Leonardo Castelló y, dirigiéndose al tambor, le quitó la caja, diciéndole que por que tocaba contra su orden; a lo que contestó éste que por que se lo había mandado el presidente del Ayuntamiento, y, dejándola en su poder fue a darme parte.
Entre tanto, la milicia sin continuar la llamada, se reunía en el cuartel para verificar la elección, asistiendo todos, menos los enfermos y los ausentes ocupados en el servicio de la conducción de unos presos que fueron destinados el día anterior por el mismo don Leonardo Castelló. Y yo, conociendo la gravedad de las circunstancias, tomé las medidas convenientes para que el orden no se alterase en lo más mínimo, como se consiguió, habiéndose hecho la elección con la mayor calma, tranquilidad y legalidad, y casi por unanimidad, resultando reelectos tres de los antiguos jefes y dos nuevos, siendo el capitán elegido don Antonio Moreno Guerrero, rico propietario y teniente de caballería.
He formado las diligencias oportunas sobre estos hechos, que remitiré a la autoridad competente, probando las ligerezas y desacato del don Leonardo, y sobre todo el empeño de que no se verificase la elección apetecida por toda la milicia, y queriendo él ser su capitán y jugando personalmente en la cuestión, debió por toda clase de motivos y consideraciones rehusar y principalmente buscar otros medios, ya oficiando, ya reclamando a la superioridad, pero nunca suscitando tan graves conflictos por el orden, que como autoridad tiene el deber primero de conservar"...

Fuentes.- Esta entrada forma parte de un artículo inédito de Leopoldo Tena

Rafael Candelario Repisa

sábado, 30 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 5/6


III.- BAJO LA OCUPACIÓN FRANCESA.

Esta es la quinta entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

Suponemos que inmediatamente después de hacer efectiva su presencia en la villa, y de saquearla en lo que pudieron, la primera intervención de los invasores sería nombrar a los nuevos miembros del Ayuntamiento, elección para la que, también suponemos, no tendrían mejor criterio que el azar o el oportunismo de ciertos vecinos, aunque en Guadalcanal hemos de descartar esta última hipótesis, pues no se han localizado referencias de represalias contra los gobernantes municipales bajo dominación francesa, una vez que éstos se vieron forzados a abandonar la villa. Y hacemos tantas suposiciones por carecer de las actas capitulares correspondientes a los primeros días tras la invasión, y porque las pocas referencias disponibles son muy escuetas e imprecisas, nada eufóricas y respetuosamente distantes de las autoridades francesas, tanto civiles como militares, acantonadas en la zona periférica a Llerena durante el resto de 1810, a la espera del asalto a Badajoz.
En la sesión del 25 de Mayo, los miembros del Ayuntamiento elegido por los franceses manifiestan tener noticias sobre la presencia de individuos armados por las proximidades de la localidad, que aparentan ser miembros del ejército español pero, como textualmente se vieron forzados a indicar, se trataba de guerrilleros que cometían excesos y robaban caballerías y ganados, diciendo ser defensores de la Patria. Por todo ello acordaron que no se les ayudasen, naturalmente presionados por las autoridades militares francesas. En realidad se trataba del movimiento guerrillero promovido en Extremadura dentro de lo que se conoció como plan Coupigny, cuya misión era incomodar al enemigo y auxiliar al ejército regular, especialmente en acciones de sorpresas, estudio del movimiento de las tropas enemigas y dando informes sobre todo ello [21].
Durante el resto de 1810 -ahora con actas redactadas sobre papel sellado de Carlos IV, pero convalidado para el reinado de S. M. José I, sólo tenemos noticias de los continuos y asfixiantes requerimientos de dinero, equipamientos, comidas y medios de transporte para los ejércitos franceses, circunstancias de lo que respetuosamente se quejaban los miembros del Ayuntamiento, haciéndose eco de las airadas protestas de la vecindad. Las órdenes de suministro procedían tanto de autoridades militares como de las civiles [22], sin que aparentemente fuese el fruto de un plan organizado, sino de la coyuntura del momento.
Ya en 1811, el primero de Enero se reúne el Ayuntamiento lamentándose no haberlo hecho con anterioridad para elegir a sus nuevos miembros, como era preceptivo “por la indecible ocupación que han tenido, y aún tienen, por motivo de hallarse en esta villa la primera división del quinto cuerpo del ejército imperial” [23], circunstancia que sin duda tendría entretenida a las autoridades locales en su tarea de proporcionar el alojamiento y los pertrechos que continuamente reclamaban los invasores. Por ello, para aliviarse en estas ocupaciones, nuevamente se reúnen el 7 de Enero, ahora para elegir una junta local de alojamientos y otra de embargos para cubrir las exigencias francesas.
El siguiente pleno corresponde al 18 de Enero, convocado tras recibir una carta-orden del comisario regio en la provincia de Extremadura, D. Francisco de Therán, por aquellas fechas residente en Zafra, ciudad que se había convertido en la capital administrativa de los invasores en el Sur de Extremadura. En dicha carta-orden se requería que los miembros del Ayuntamiento convocaran a todos los vecinos en la Plaza Pública para que, juntos y congregados, presentaran juramento al Rey, José Bonaparte, siguiendo el siguiente ritual: “juramos fidelidad y obediencia al Rey, a la constitución (de Bayona) y a las leyes”. Igualmente se ordenaba que deberían convocar a todos los funcionarios públicos y a los curas párrocos, beneficiados y demás componentes del cabildo eclesiástico para, a título personal, exigirles el mencionado juramento, en este caso firmado de puño y letra. Naturalmente, dichas órdenes fueron cumplidas, suponemos, con indiferencia y rabia, tras la sesión del 18 de Enero de 1811, en unos momentos en que el ejército francés, con más 25.000 efectivos en la zona acababa de pasar por Guadalcanal y sus proximidades camino de la ciudad de Badajoz, consiguiendo reducirla el 11 de Marzo de dicho año.
En efecto, durante el primer semestre de 1811 la provincia de Badajoz fue escenario de múltiples enfrentamientos, con resultado dispar. La heroica rendición de Badajoz el día 11 de marzo, tras un año de asedio casi ininterrumpido, representa una referencia importante de la guerra, tanto en Extremadura como en España. Pero poco después, una vez consolidada la plaza de Badajoz y de dejarla debidamente defendida, el general Latour-Maubourg se retiró hacia Sevilla, siendo su retaguardia continuamente acosada por la caballería de vanguardia del 5º ejército aliado, comandada por el bizarro conde de Penne-Villemur, que sucesivamente castigó a la retaguardia francesa, persiguiéndoles y atacándoles en Villafranca, Zafra, Los Santos, Usagre, Llerena, Casas de Reina y Reina, limpiando la zona de enemigos y dejándolo el 20 de Abril en Guadalcanal. Una semana después, desde nuestra villa los franceses intentaron recuperar Llerena, no sólo por el significado histórico de la ciudad sino por que en ella, en su precipitada huída el día 18 del mes en curso, habían dejado gran cantidad de víveres y otros avituallamientos. No consiguieron los invasores este objetivo, pues fueron rechazados en un enfrentamiento que tuvo lugar el 28 de Abril en las proximidades de Reina y Casas de Reina, a la altura del camino real que comunica ambas poblaciones con Guadalcanal [24].
Pese a las actuaciones del conde Penne-Villemur, la realidad fue que, tras la toma de Badajoz, la práctica totalidad del territorio extremeño quedó en manos de los franceses [25], continuando con fluidez el tránsito de militares invasores entre Sevilla y Badajoz, repostando con frecuencia en nuestra villa [26]. Esta circunstancia aumentaba las continuas peticiones de avituallamiento, con las consiguientes quejas de los vecinos. En efecto, a esta altura de la contienda el pueblo estaba totalmente esquilmado, circunstancia que no frenaba los requerimientos franceses, llegando a un punto en el que no disponían de las diez caballerías exigidas en un determinado momento para el recambio de las postas francesas entre Sevilla y Badajoz, obligándose las autoridades locales a comprarlas fuera de Guadalcanal, dando cuenta de estas circunstancias en el acta de la sesión del 10 de Junio de 1811, adjuntando los recibos de compra correspondientes. No contentos con este esfuerzo, los invasores inmediatamente solicitaron un repartimiento de 21.234 rls. entre los vecinos, que se llevó a efecto en la sesión de 16 de Julio siguiente. Y así continuaron las cosas durante el resto de 1811, entre requerimiento de pertrechos por parte de los franceses y las naturales quejas del vecindario que pasarían excesivas estrecheces.
Ya en los últimos meses de 1811 [27], consolidada la posición francesa en la práctica totalidad del territorio extremeño, comienzan a llegar a Guadalcanal distintas disposiciones legislativas sobre la administración civil y militar de la provincia de Extremadura, especialmente sobre el gobierno local, como aquella que regulaba el nombramiento de los miembros del Ayuntamiento, ahora asociados en la llamada Junta Municipal o municipalidad. Según estas disposiciones, el gobierno de Guadalcanal debía quedar bajo la tutela directa de cuatro regidores, elegidos públicamente entre los propietarios locales. Conservamos en nuestro archivo las actas correspondientes (21/12/1810), el proceso de elección y los nombres de los elegidos, uno de los cuales alegó enfermedad para no comprometerse en tan desagradable aventura. Igualmente se conserva el acta de la toma de posesión y juramento de cargos por parte de los nuevos regidores y demás oficiales municipales, hecho que tuvo lugar el primero de Enero de 1812.
El 7 de Febrero siguiente, ante el descontento de la población por los nuevos requerimientos de víveres, desde Llerena se recibe un escrito firmado por la segunda autoridad civil de la provincia, el afrancesado Francisco Jiménez Riquelme, convocando en la citada ciudad una “Gran Junta” constituida por la municipalidad de su partido, en donde debían presentarse con todos los recibos de los suministros que hubiesen hecho a las tropas imperiales durante 1811. Desde Guadalcanal, confirmando lo ya indicado, llevaron la consigna, previamente estudiada en una sesión extraordinaria, de que habían contribuido con muchos suministros, pero que “tenían pocos recibos por haberse perdido ante la gran confusión y complicación de cosas en la fijación de las divisiones y continuo paso de tropas y que también por la prontitud con que se marchaban, muchas veces sin quererlos dar” [28].
Continúan las actas de 1812, tratando de forma rutinaria temas relacionados con nuevas peticiones de suministros para los franceses y las naturales quejas por parte de la Junta Municipal, cuyos miembros, ante la hambruna que se señoreaba entre la mayor parte del vecindario, obligado a buscarse la vida como podía, se vieron forzados a nombrar un rondín constituido por diez personas que continuamente debían vigilar las propiedades particulares.
En Abril de 1812, Badajoz fue liberado por las tropas inglesas, portuguesas y españolas, hecho y fecha que representa un punto de inflexión en el desarrollo de la guerra en Extremadura y en España. Ahora, como ya había ocurrió justamente un año antes, el bizarro conde Penne-Villemur -bajo el mando del general en jefe de los ejércitos aliados, general Hill-, vino castigando a los franceses desde Badajoz hasta que salieron de su actual provincia por Azuaga y Guadalcanal, de donde salieron antes del 9 de Julio [29] .
Pero los franceses, más agobiados que en fechas precedentes, no abandonaron Guadalcanal con las manos vacías, pues se llevaron todo lo que pudieron. Sobre este particular, no tenemos constancia oficial del total de suministros proporcionado por la villa a los franceses durante el periodo de ocupación. Sólo disponemos de un añadido extraoficial a un documento oficial que enumeraba la aportación de la villa al sostenimiento de los ejércitos nacionales, una vez que la abandonaron los franceses, siguiendo el contenido del legajo 648 del AMG, en uno de cuyos documentos (repartimiento de contribuciones de 1814) aparece dicha coletilla, bajo el epígrafe “suministro a los franceses desde el 11 de mayo de 1810 hasta último de agosto de 1812”, fecha en la que abandonaron la villa definitivamente. Según dicha nota, la villa de Guadalcanal se vio forzada a entregar a los franceses los siguientes avituallamientos:
320.263 reales,  2.686 fgas. de trigo,  5.030 fgas. de cebada,  63. 816 raciones de carne, 34.565 raciones de aceite,  229 @ de carbón,  2.921 raciones de paja, 6.635 raciones de vino, 7.788 raciones de vinagre, 35.762 raciones de pan, 669 carneros, 13.816 raciones de sal, 7.000 cabezas de ganado lanar y cabrío,  7.000 cabezas del mismo ganado enviadas a Sevilla,  90.000 reales extras que se llevaron en el desalojo,  941 fanegas de trigo, que también cargaron al abandonar la villa y  180 fanegas de cebada, que igualmente requisaron en el desalojo.

BIBLIOGRAFÍA.- (21) GÓMEZ VILLAFRANCA, R., Extremadura en la Guerra de la Independencia. Memoria Histórica, pág. 178 y stes., Badajoz, 1909. (22) Éstas representadas por el gobernador afrancesado de Llerena, don Andrés Amat y Robles, que obedecía órdenes de la máxima autoridad civil francesa, don Francisco de Therán, comisario de José Bonaparte en Extremadura y asentado en Zafra, donde tenía fijada su residencia ante la complicada situación de Badajoz, plaza siempre sitiada por uno u otro bando. (23) AMG, leg. 1251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1811. (24) MALDONADO FERNÁNDEZ, M "La Guerra de la Independencia en la Sierra y Campiña sur badajocense: La acción de Reina y Casas de Reina", Revista en Honor de Ntra. Sra. de las Nieves, Reina, Agosto de 2008. Sobre esta misma "acción", también pueden consultar otro artículo que presento este verano en la Higuera, titulado "La muerte del teniente Pizarro, un higuereño héroe de la Guerra de la Independencia". (25) Así lo afirmaba a finales de marzo, tras la toma de Badajoz, el Conde Gazán, general de división de los ejércitos del Mediodía y Jefe de Estado Mayor de la provincia de Extremadura (...aniquilado enteramente el ejército insurreccional de Extremadura y estando en ventaja en Andalucía...), proponiendo indulto para los soldados del ejército español de Extremadura y animando a los que quedaban a incorporarse a sus pueblos para que se dedicasen pacíficamente a sus tareas anteriores. Asimismo, dicta un numeroso articulado para regular el gobierno político de la provincia, actuación que se siguió de una petición de 400 mulas, distribuidas así entre los partidos de la provincia de Extremadura (Alcántara, Badajoz, Cáceres, Llerena, Mérida, Plasencia, Serena y Trujillo). (26) En realidad, según se quejaba el general Castaño y la mayoría de los jefes militares españoles del V ejército, los franceses se adueñaron de Extremadura tras la retirada de los aliados (por decisión personal de lord Wellington) a otras zonas limítrofes con Portugal durante Mayo de 1811. AHN, Diversos-Colecciones, 137, N. 68. (27) AMG, leg. 1.251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1811. (28) AMG, leg. 1.251. Libro de actas capitulares, carpeta de 1812. (29) AHN, Diversos-Colecciones, 139, N. 61. Acción de Ayllones dada por la división de vanguardia al mando del general Conde de Penne Villemur, los días 10 y 11 de Julio de 1812. Sobre esta "acción", pueden consultar un artículo que sobre estas mismas fechas publico en la Revista de Feria y Fiestas de Valverde de Llerena, que lleva por título "Retirada de los franceses de la zona sur de Extremadura. La acción de Ahillones y Berlanga (10 y 11 de Julio de 1812)"

FUENTES.-manuelmaldonadofernandez.blogspost.com

miércoles, 27 de octubre de 2010

D. PEDRO CIEZA DE LEÓN



UN ILUSTRE DE LLERENA
Pedro Cieza de León, hijo de Lope de León y Leonor de Cazalla, nació en Llerena sobre el año 1520. Fue uno de los conquistadores del Perú, pero ha pasado a la historia sobre todo por su labor como historiador y cronista de las Indias. Por ende, como se puede leer en el texto que expongo a continuación, tuvo que repartir su tiempo entre los ejercicios militares y sus afanes de cronista. En su Crónica del Perú, así decía:
“Temeridad parece intentar un hombre de tan pocas letras lo que otros muchos no osaron, mayormente estando ocupado en las cosas de la guerra; pues, muchas veces cuando los otros soldados descansaban, me cansaba yo escribiendo. Mas ni esto, ni las asperezas de tierras, montañas y ríos ya dichos, intolerables hambres y necesidades, nunca bastaron para estorbar mis dos oficios de escribir y seguir a mi bandera y capitán, sin hacer falta”.
Pedro Cieza de León fue trasladado a América en 1535, donde participó en la tropa que, en 1531, conquistó el Perú dirigida por Almagro y Pizarro. Viajó por Colombia, Perú y Bolivia. En aquellas tierras asistió a las expediciones de San Sebastián de Buenavista y de Urute, junto a Alonso de Cáceres. Asimismo participó en las fundaciones de Santa Ana de los Caballeros, de Cartago y de Antioquia en Colombia. Más tarde tomó posesión de una encomienda que le otorgó Sebastián de Belalcázar. Por otro lado, en 1547, inició un viaje hacia tierras peruanas en una misión de pacificación junto a Pedro de Lagasca. En 1548 viajó a la Ciudad de los Virreyes, la actual Lima, donde comenzó su carrera como escritor y cronista oficial del Nuevo Mundo. Durante los dos años siguientes recorrió las tierras del Perú recopilando una interesante información con la que elaboró la Crónica del Perú. La obra fue dividida en cuatro libros. El primero lo dedicó a la geografía, las costumbres indígenas y las fundaciones españolas en el Perú. Se le conoce con el título de Crónica del Perú, aunque éste nombre hace referencia a las cuatro partes de la obra en conjunto. El segundo libro lo dedicó a las hazañas del señorío inca. En el tercero narró la conquista, aunque esta parte está perdida. El cuarto libro lo dejó incompleto.

En 1551 regresó a la Península Ibérica y se casó en Sevilla con una mujer llamada Isabel López de Abreu. En esta ciudad, en 1553, publicó la Primera parte de la crónica del Perú. Murió en 1554 dejando inédita el resto de su obra. El segundo libro sería publicado en el año 1871, con el título de Segunda parte de la crónica del Perú, que trata del señorío de los incas yupangueis y de sus grandes hechos y gobernación. En 1909 salió al público la tercera parte de sus crónicas con el título de Tercer libro de las guerras civiles del Perú, el cual se llama la guerra de Quito. De este libro, y para finalizar, extraigo un texto en el que Cieza de León describe la zona de Quito de la siguiente manera:
“Es sitio sano, más frío que caliente. Está la ciudad metida debajo de la línea equinoccial tanto que la pasa casi a siete leguas. Es tierra toda la que tiene por términos al parecer estéril, pero en efecto es fértil, porque en ella se crían los ganados abundantemente y lo mismo todos los otros bastimentos de pan y legumbres, frutas y aves. Es la disposición de la tierra muy alegre, y en extremo se parece a la de España en la hierba y en el tiempo, porque entra el verano por el mes de abril y marzo y dura hasta el mes de noviembre, y aunque es fría, se agosta la tierra ni más ni menos que en España. Los naturales de la comarca en general son más domésticos y bien inclinados y más sin vicio que ningunos de los pasados, ni aún de los que hay en toda la mayor parte del Perú, lo cual es según lo que yo vi y entendí”.

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sábado, 23 de octubre de 2010

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 4/6

General Castaño


II.- DESDE EL MOTÍN DE ARANJUEZ HASTA LA ENTRADA DE LOS FRANCESES EN GUADALCANAL 3





Esta es la cuarta entrada de una serie de seis que completan el trabajo “LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN GUADALCANAL” de D. Manuel Maldonado Fernández, publicado en el blog manuelmaldonadofernandez.blogspot.com el 29 de Mayo de 2008

La primera actuación de envergadura de la Central del Reino fue coordinar los distintos ejércitos nacionales, para contener a los franceses en las proximidades de los Pirineos, donde se organizaron tras el serio revés sufrido en Bailén por el ejército dirigido por el general Castaño (19/07/08). Sin embargo, ahora las cosas rodaron a favor de los franceses, que a las primeras de cambio puso en fuga desorganizada a los ejércitos nacionales, entre ellos al de Extremadura, que prácticamente desapareció entre bajas, deserciones y despistes, no consiguiendo recomponerse hasta principios de Enero de 1809, cuando los franceses ya acosaban por el norte de Extremadura en su paso hacia Portugal y Andalucía.
Mientras se desarrollaban los acontecimientos descritos en el párrafo anterior, centrándonos nuevamente en Guadalcanal, las actas capitulares no aportan noticias reseñables hasta bien avanzado el mes de Octubre de 1808, cuando se recibió una orden del Ministro del Consejo y encargado de la Fiscalía, solicitando la devolución de los ejemplares que se hubiesen comunicado y remitido a nuestra localidad procedentes del Lugarteniente de Napoleón, el duque de Berg, o del mismísimo José Bonaparte. Desde Guadalcanal, la Junta Patriótica local contestó indicando no haber recibido ninguna orden de las referidas, especialmente porque por aquellas fechas los franceses se encontraban muy retirados de la villa.
La siguiente noticia local es de finales de diciembre, cuando los franceses avanzaban sin apenas obstáculo desde Madrid hacia Extremadura. Bajo estas circunstancias tan dramáticas, la Junta Suprema provincial de Extremadura abordó la necesidad de fomentar las partidas de guerrilla, determinando que los municipios, aprovechando la abundancia de cazadores expertos, formaran partidas para incomodar al enemigo, impidiendo la obtención de víveres mediante acciones por sorpresa en los puntos neurálgicos del sistema de comunicaciones. Con esta finalidad, el 2 de Febrero de 1809 se convocó una nueva sesión de la Junta Patriótica local, a la que habían sido expresamente invitados un maestro alarife, dos vecinos conocedores del término de Guadalcanal y D. Antonio Clarato y Sama, coronel del ejército de Extremadura [11] . Este último asistía como comisionado para el reconocimiento de los caminos, veredas, tránsito y desfiladeros que pudieran servir de paso al ejército francés y a sus carretas a través de Sierra Morena, buscando apoderarse de Sevilla, ciudad donde residía la Junta Central Suprema. En el acta correspondiente aparece descrito el plan de defensa de la zona, dando detalles minuciosos sobre las obras a emprender en ciertos puntos estratégicos y de paso forzado por los invasores, determinando incluso la estrategia a seguir en el caso de no poder impedir puntualmente el paso del enemigo.
Precisamente en estas fechas localizamos las primeras bajas de soldados españoles en el término y jurisdicción de Guadalcanal. Se trataban de soldados del ejército de Extremadura instalados estratégicamente por la Junta Central Suprema en el Puerto de Miravete, en el puente de Almaraz y en Medellín para contener el avance francés e impedir el paso hacia Portugal, Extremadura y Andalucía. Por desgracia, estas posiciones fueron perdiéndolas rápida y sucesivamente tras sendas derrotas puntuales en Marzo de 1809, persiguiendo a los supervivientes y masacrándoles en una rápida incursión de los enemigos hasta alcanzar Andalucía, donde se había refugiado lo que quedaba del ejército comandado por el general Gregorio de la Cuesta. Se suponía que la intención del ejército francés, comandado por el general Víctor, era la de avanzar hasta Sevilla, ciudad donde se refugiaba la Junta Central Suprema del Reino, la máxima representación de la nación y rectora de sus designios. Sin embargo, por circunstancias estratégicas, después de avituallarse en demasía a costa del vecindario de la zona invadida, los franceses se replegaron momentáneamente a posiciones más acorde con sus estrategias. Es decir, durante la primavera de 1809 fue la primera vez que aparecieron los franceses por Guadalcanal y la zona sur de Extremadura, dejando soldados nacionales muertos por doquier y vacíos de ganados y alimentos los campos y despensas. La cuestión de los saqueos resulta obvia; sobre los soldados muertos, los libros de difuntos de los pueblos del entorno así lo confirman (10 enterrados en Fuente de Cantos [12] , 3 en Llerena [13] y 28 en Guadalcanal). Sirva esta relación como primer homenaje no anónimo a estos esforzados españoles enterrados “de caridad” en Guadalcanal [14] :
03/04/1809. Antonio Zamarco, soldado de Burguillos. Reg. Jaén. - 06/04/1809. Juan Carro, soldado del 2º de Cataluña. - 08/04/1809. Joaquín de Arcos, soldado de Madrid. Cía. General. - 13/04/1809. Manuel de la Peña, soldado. Batallón de Campomayor. - 17/04/1809. Vicente Martín, soldado manchego. Reg. Jaén. - 20/04/1809. Domingo Nieto, soldado de Salamanca. Reg. Provincial. - 24/04/1809. Francisco Barca, soldado de Orihuela. Reg. Jaén. - 29/04/1809. José Vera, soldado de Salteras. - 29/04/1809. Manuel Bazán, soldado de Algarrovilla, Reg. Badajoz. - 29/04/1809. Antonio Correa, voluntario del Almendro. Reg. Madrid. - 02/05/1809. Domingo Rodríguez, soldado de Azuaga. Reg. Mallorca. 06/05/1809. Antonio Parra, soldado de Burguillos. Reg. Badajoz. - 09/05/1809. Ángel Robles, soldado de Piedrahita. Reg. Plasencia. - 10/05/1809. Francisco Torrente, soldado de Huercalovera. Reg. Guadix. - 10/05/12809. Juan Martín, soldado de Utrera. Reg. Córdoba. - 11/05/1809. José Sabater, soldado de San Vicente. Reg. Badajoz. - 12/05/1809. José Linares, soldado valenciano. Reg. Valencia. - 14/051809. Jerónimo García, soldado de Sillas. Reg. Valencia. - 15/05/1809. José Clemente, soldado manchego. Reg. Campomayor. - 19/05/1809. Casto Angulo, soldado manchego. Reg. Badajoz. 20/05/1809. Juan Rodríguez, soldado de Valdepeñas. Reg. Badajoz. - 24/05/1809. Juan Molina, soldado de Murcia. Reg. Jaén. - 27/05/1809. Gregorio Calvo, soldado de Peñalsordo. Reg. Mallorca - 28/05/1809. Manuel Domínguez, soldado de El Almendro. Reg. Cádiz. - 02/06/1809. Manuel Mozabé, soldado de Barcarrota. Reg. Cataluña. - 12/06/1809. Francisco Sánchez, soldado de Sevilla. Reg. Sevilla.
- 25/06/1809. Antonio Perozo, soldado de Madrid. Reg. Sevilla. - 16/07/1809. Cristóbal Díaz, sargento del Campo de Crip. Reg. Almansa.
Veintiocho en total [15] , ninguno de ellos natural de esta villa. En el resto de los Libros de Difuntos de las tres parroquias locales únicamente aparece un nuevo enterramiento de soldado, el de un cabo de nombre desconocido, en este caso enterrado en la Iglesia Parroquial de San Sebastián, según la siguiente acta y relatos de su párroco:
En la villa de Guadalcanal a doce de Abril de 1810 se enterró de caridad en la parroquia de San Sebastián el cadáver de un cabo de caballería de edad como de treinta años, cuyo nombre y naturaleza se ignora, el cual se hallaba en esta con una división de 2.500 hombres que mandaba el Sr. Brigadier Contreras, y habiendo sido sorprendido el once del mismo mes por cuatro franceses de caballería de los dragones infernales que entraron a carrera por el Coso y calle Olleros, llegando hasta el castillo del convento de la Concepción, salieron huyendo los de dicha división y vecinos y habitantes de esta villa en tales términos que casi quedó despoblada; y el tal cabo se presentó sólo con su caballo delante de dichos dragones, y después de varios golpes que se dieron, lo mataron de un tiro en el citado castillo [16] .Siguiendo con el desarrollo de los acontecimientos locales y a la vista de las continuas refriegas que debieron darse en la proximidad de la villa, en el acta del 7/05/09, según indicaciones de la superioridad, la Junta Patriótica Local procedió a la designación de la honrada milicia urbana, nombrando para ello a 500 vecinos distribuidos en cinco partidas, cada una dirigida por un jefe o comandante. Naturalmente, esta decisión determinaba una escasez de mano de obra en el campo, circunstancia que simultáneamente obligó a elaborar un plan sobre los derechos y deberes de propietarios y jornaleros, fijando los márgenes en los jornales de esquiladores, segadores y jornaleros en general.
Más adelante -ahora también siguiendo instrucciones de la Junta Central Suprema del Reino, que se hacía eco de las continuas quejas de los municipios criticando el mal reparto de bagajes y alojamientos para los ejércitos regulares (06/05/09)-, en la sesión del 8 de Junio de 1809 se acordó constituir sendas juntas locales para la distribución reglamentaria de bagajes y alojamiento, con la activa presencia, colaboración y arengas del clero local.
Ninguna otra noticia local significativa durante el resto de 1809. Los franceses se marcharon de nuestra zona en Mayo de este último año, centrándose los acontecimientos bélicos en Portugal y las zonas norteñas de la Península. Pero a primero de 1810, conquistado por el enemigo la práctica totalidad del norte de España, el pesimismo se apoderó de nuestros antepasados, una vez conocido que los ejércitos franceses pusieron su mirada en Extremadura y Andalucía, contando sus actuaciones con victorias. En efecto, los gabachos avanzaron desde Portugal decididamente sobre Extremadura, bajo el mando del mariscal Massena, apoderándose de Olivenza ya el 22 de Enero e iniciando el cerco de Badajoz el 26 del mismo mes. Al mismo tiempo, el 20 de enero bajo el mando del mariscal Soult penetraron por Despeñaperros, ocupando sin apenas resistencia toda Andalucía prácticamente en sólo un mes. Concretamente y en lo que más nos podía afectar, el primero de Febrero de 1810 se apoderaron de Sevilla, no conformándose Soult con esta ocupación, sino que inmediatamente puso sus ojos en Cádiz (ciudad a donde definitivamente tuvo que trasladarse la Junta Central Suprema del Reino, que la cercó el 6 de Febrero) y sobre la plaza fortificada de Badajoz, enclave ya sitiado por Massena y que resistía heroicamente al acoso francés. Por ello, es a partir de esta fecha cuando empieza a actuar por nuestra zona el 5º Cuerpo del Ejército francés o del Mediodía, cuyas tropas pasaban repetidas veces por nuestras proximidades para reforzar el cerco de Badajoz, ciudad que superó el asedio, defendiéndose del acoso durante más de un año. No obstante, pese a la firmeza de la plaza de Badajoz, desde estas fechas la práctica totalidad del territorio de su actual provincia quedó en manos francesas, continuando con fluidez el tránsito de militares invasores entre Sevilla y Badajoz, con la consiguiente demanda de alojamientos y víveres.
Por desgracia, pocas noticias locales tenemos sobre los primeros meses de 1810, especialmente por el deterioro que presenta el libro de Actas Capitulares de dicho año, ilegibles en su mayor parte [17] . No obstante, es posible detectar que, al menos hasta el mes de mayo de dicho año, sus actas se redactaron en papel acuñado con el sello de Carlos IV, aunque con la correspondiente convalidación para el reinado de Fernando VII, pese a que desde primero de Febrero era frecuente observar cómo pasaban por el pueblo tropas francesas, unas veces desde Sevilla a Badajoz y otras en sentido contrario. Por fin, según referencias de las actas capitulares, el 11 de Mayo determinaron asentarse en Guadalcanal [18] , que durante el resto de 1810 representaba una referencia en manos francesas en la ruta entre Sevilla y Badajoz y en sus continuos avances y retrocesos por el sur de Extremadura, operaciones militares que tuvieron como hechos más sonados y próximos las batallas de Cantalgallo (Llerena) [19] y Fuente de Canto 20, ambas durante el verano de 1810 y con resultado favorable para la causa francesa.

BIBLIOGRAFÍA.- (11) AMG, leg. 1.382. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1809. (12) LAMILLA PRÍMOLA, J. "La Guerra de la Independencia en Fuente de Cantos a la luz de los libros sacramentales" en Actas de las VII Jornadas de Historia de Fuente de Cantos, Fuente de Cantos, 2007. (13) AP de Ntra. Sra. de la Granada, Libro de defunciones de 1809. (14) AP de Santa María, Libro de defunciones de 1809. (15) No podemos afirmarlo con rotundidad, pero parece ser que los franceses no llegaron a Guadalcanal, deteniéndose en Llerena y Fuente de Cantos. Estos 28 enterramientos correspondían a soldados heridos y hospitalizados en Guadalcanal, que murieron en sucesivos días. (16) Desconocemos dónde y cómo se enterraron los numerosos soldados muertos por la zona durante 1810, 1811 y 1812, pues en los libros de defunciones de las parroquias de los pueblos comarcanos no encontramos más actas de defunciones que las ya citadas. (17) AMG, leg. 1.251. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1810.18 Ya el día 10 de Abril entraron en el pueblo, como debió también ocurrir en fechas anteriores sin intención de quedarse. Al menos así lo contaba el párroco de San Sebastián en la partida de defunción del cabo que murió heroicamente.19 MALDONADO FERNÁNDEZ, M. "La batalla de Cantalgallo, en Revista de Fiestas Patronales, Trasierra, junio de 2008. Dicha batalla (entre Llerena y Bienvenida, el 11 de Agosto de 1810) no fue una simple escaramuza de las muchas organizadas por la resistencia española sobre la columna móvil francesa que continuamente recorría el trayecto entre Sevilla y Badajoz. En este caso fue una confrontación buscada y estudiada por ambos contendientes, cada uno de ellos integrados por unos 10.000 efectivos.17 AMG, leg. 1.251. Libro de Actas Capitulares, carpeta de 1810. (18) Ya el día 10 de Abril entraron en el pueblo, como debió también ocurrir en fechas anteriores sin intención de quedarse. Al menos así lo contaba el párroco de San Sebastián en la partida de defunción del cabo que murió heroicamente. (19) MALDONADO FERNÁNDEZ, M. "La batalla de Cantalgallo, en Revista de Fiestas Patronales, Trasierra, junio de 2008. Dicha batalla (entre Llerena y Bienvenida, el 11 de Agosto de 1810) no fue una simple escaramuza de las muchas organizadas por la resistencia española sobre la columna móvil francesa que continuamente recorría el trayecto entre Sevilla y Badajoz. En este caso fue una confrontación buscada y estudiada por ambos contendientes, cada uno de ellos integrados por unos 10.000 efectivos. (20) Más datos en LAMILLA PRÍMOLA, art. cit.

 Fuentes.- manuelmaldonadofernandez.blogspot.com