By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



sábado, 7 de enero de 2017

Guadalcanal en el ecuador de la edad Moderna 6

Economía y sociedad de Guadalcanal en el XVII (sexta parte)

La administración económica de las Encomiendas.
Todas las propiedades y rentas de la Orden de Santiago se distribuían entre la mesa maestral, algunas alcaldías dependientes de ella y un determinado número de encomiendas.
La aparición de la mesa maestral data de la segunda mitad del siglo XIII, cuando al final del maestrazgo del célebre Don Palay Pérez de Correa, el Capítulo General de 1271-1274 le impone, como solución para atender y limitar los crecientes gastos de la administración central de la Orden y del maestre, la consultación de la mesa maestral, formada inicialmente por los bienes de cinco encomiendas situadas en los distintos reinos peninsulares. Más tarde, se agregaron a la mesa maestral las propiedades y rentas de otros lugares como Jerez de los Caballeros (1370) y Montánchez, que fue incorporada por el maestre Don Alonso de Cárdenas.
Después de las enajenaciones del siglo XVI y pirindolos del XVII, quedaron incluidas en el partido de Llerena las encomiendas siguientes: Azuaga, Bienvenida, Fuente del Maestre, Guadalcanal, Hinojosa, Oliva Palomas, Puebla de Sancho Pérez, Reina, RIbera-Aceuchal (esta última villa pertenecía a la gobernación de Mérida, pero su encomienda se agregó a la de Ribera en fecha que no podemos precisar), Los Santos y Usagre, a las que habría que añadir la de Bastimentos, cuyas rentas estaban situadas también en otros partidos. Las encomiendas enajenadas subsisten, pero desprovistas de su base territorial y de sus facultades y rentas Jurisdiccionales, que se transferían por venta a los nuevos titulares.
Los valores anuales de las encomiendas del partido de Llerena en el siglo XVII según estimación de la contaduría mayor de las medias innatas del Consejo de las órdenes, variaban según Encomienda en el caso de Guadalcanal era de 4.545 ducados y en el caso de Azuaga de 7.508.
En las Encomiendas del partido de Llerena, la importancia de las dehesas era notablemente Inferior a la de las del resto de la Extremadura santiaguista. El valor de los arrendamientos de las dehesas de la mesa maestral só1o representaba a principios del siglo XVII el 23% del conjunto de sus rentas, menos los diezmos del pan, situadas en el partido, por lo que el porcentaje real debía ser muy Inferior al expresado. Las dehesas de las encomiendas presentan también un valor muy reducido en relación a las rentas totales, pues apenas significan un 6% del conjunto. Estos valores, variables según las encomiendas y la época, eran a principales del siglo XVII.
En el caso de Guadalcanal, la dehesa del Palacio sólo suponía un 10% sobre el total de las rentas de la encomienda, esto suponía sólo un censo de 400 maravedíes, frente a los 85 censos y 30.005 maravedíes.
Con el paso del tiempo. el valor real de estas rentas fue disminuyendo a causa del alza de los precios, ya que la tasa de los censos permanece invariable e incluso baja en algunos casos. Por ejemplo, los 342 maravedís devengados por los cinco censos de la encomienda de Bienvenida en 1604 se hablan reducido a 300 maravedíes, cinco años mas tarde y, de la misma manera, los 400 maravedís de censo que tenia la encomienda de Guadalcanal en 1604 se hablan reducido a 200 en 1645 y en 1660 ya no estaba vigente el cobro de ningún censo en esta localidad, a partir de esta fecha sólo ha constancia del cobro de la martiniega (tributo o contribución que se pagaba por San Martín). .
De los tributos solariegos el único que subsiste en la época moderna es la martiniega, parece que en su origen era un censo que los siervos o colonos pagaban por la tierra que cultivaban, aunque más tarde pierde su carácter originario y tiende a confundirse con tributos derivados del vinculo vasallático o del ejercido de funciones Jurisdiccionales. Se trata de un impuesto exclusivamente pechero, que consistía en el pago de 12 maravedís por cada vecino que no fuera clérigo o hidalgo o tuviera caballo, en el caso de Guadalcanal a principio de siglo era de unos 3.000 maravedíes, en Azuaga, esta cantidad ascendía a 7.000.
En relación con las actividades mercantiles, existía un impuesto llamado "veintena", cuya naturaleza en la descripción de las encomiendas hecha en 1691, aparece incluida entre sus bienes "la renta de la veintena de todo lo que venden los forasteros en dichas villas, que es de cada real de alcabala doce maravedís". En otra descripción del mismo año se dice de este impuesto que "es doce maravedíes de cada real de alcabala que pagan los forasteros que vienen a vender", solo cita en Azuaga, Granja y  Guadalcanal, apareciendo casi siempre arrendada con el portazgo,  En Guadalcanal, siempre se arrendaba con el portazgo, por lo que es imposible averiguar su valor.
Respecto a los Impuestos sobre el tránsito de mercancías, en el siglo XVII sólo quedan testimonios documentales de los portazgos, que gravaban las mercancías a su paso por las puertas de las poblaciones. Este impuesto estaba extendido por todo el partido, ya que figura en todas las descripciones de la mayoría de las encomiendas como uno de sus miembros de renta. En Guadalcanal, la encomienda cobraba dos portazgos: uno el de la villa, que se arrendaba con la veintena y cuyos valores fueron 40.000 maravedís en 1603, 6.234 durante los años 1645-1647, 8.925 en 1654 y 28.332 en 1660; el otro, el llamado portazgo de la venta de la Urbana, que rentó en las mismas fechas 22.000 maravedís, 2.278, 7.480 y nada en 1660 por "estar perdido el carril".
Aparte de todas las rentas analizadas, los comendadores disfrutaban de una serie de derechos honoríficos o preemmendas, que realzaban su posición aumentando aun mas las diferencias con los habitantes de sus encomiendas. Los derechos honoríficos en el caso de Guadalcanal existía la preemenencia  de poner una silla en la Iglesia Mayor, en un lugar destacado, durante las ceremonias religiosas o el derecho al primer peso en las carnicerías.
Este porcentajes experimenta variaciones interanuales considerables en función de las oscilaciones de la producción y de los precios, pero, frente a otras rentas, los valores de las dehesas son bastante estables a lo largo del siglo, además de las dehesas, la Orden poseía un elevado número de suertes de tierra que, junto con aquellas, pueden considerarse como una derivación de la antigua reserva señorial.
Los censos sobre tierras pertenecientes en el siglo XVII a la Orden tenían un origen que se remonta a tiempos muy lejanos de su historia y. tal vez. Su concesión haya respondido, como apunta D. Rodríguez Blanco, a la necesidad de poner en explotación tierras Incultas o de legalizar usurpaciones de tierras de la reserva.
Durante la época medieval, la Orden tuvo una preocupación constante por sus propiedades censuales, como demuestran las numerosas disposiciones legislativas que regulaban la materia. En los tiempos modernos, esta preocupación parece disminuir, según se puede deducir de los silencios informativos que existen sobre el tema en muchas descripciones de encomiendas.
Frecuentemente, las encomiendas, sobre todo las más valiosas, pasaban de padres a hijos casi como un bien hereditario. La encomienda de Reina fue durante más de un siglo coto privado de los marqueses de Flores Dávila, pertenecientes a la familia de los Cuevas, duques de Alburquerque, que paralelamente gozaron la de Guadalcanal durante el último cuarto del siglo XVII y principios del XVIII.
Relación de Comendadores y administradores con goce de frutos en la Encomienda de Guadalcanal en la época:
Don Hércules Esfrondato, duque de Montemarchan 1583-1621
Don Valeriano Esfrondato, marques de la Ribera y duque de Montemarchan 1621-1645
Don Hércules Esfrondato, duque de Montemarchan 1649-1661
Don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, duque de Medina Sidonia 1662-1667
Don Francisco de la Cueva, duque de Alburquerque 1675-1676
Don Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque 1690-siguiente siglo.
Fiscalidad.- La historia de la Hacienda en la provincia de León de la Baja Extremadura se caracteriza durante la mayor parte del siglo XVII, entre otros rasgos, por una creciente presión fiscal, que fue sin duda un factor fundamental en la crisis de aquella centuria. La importancia de este hecho ha sido reconocida por todos los autores que de forma específica se han preocupado de estudiar la incidencia de la política fiscal en la economía. 
Las tierras del partido de Llerena, como las del resto de Extremadura, no se libraron de los rigores del fisco. Es más, en muchos momentos, la presión fiscal ejercida sobre esta tierra es proporcionalmente superior a la soportada por otras partes de la Corona de Castilla. En los capítulos precedentes, ya se han explicado las principales consecuencias socioeconómicas producidas por esta política fiscal insaciable, aunque inevitable desde el punto de vista de la Hacienda Real; se trata ahora de evaluar, analizando detalladamente en la medida de lo posible, la carga fiscal que sufrieron las poblaciones de esta parte de Extremadura.
Las alcabalas (impuesto que gravaba al comercio y era el que más beneficios producía a la Hacienda Real, aun cuando el diezmo seguía en vigor y su perceptor principal era la iglesia con la participación de la casa Real).- Fue el impuesto más importante e incluso durante algunos años del siglo la  teoría era un impuesto muy gravoso, pero el sistema de encabezamiento lo convirtió, de hecho, en un impuesto soportable, puesto que la cuota del encabezamiento se mantuvo casi sin cambios desde finales del siglo XVI., lo que significó una disminución constante de su valor real (7). La Monarquía suplió esta falta de rendimientos con los servidos votados en Cortes, medida que bonificaba a los privilegiados y suponía, como ha señalado Carande, transferir "la totalidad de la cargo eludida a las espaldas más débiles y sufridas de los pecheros”.
En el caso del partido  de Guadalcanal con Reina y el sitio de Donadío, los valores de las alcabalas en 1604 suponía en maravedíes 2.692.068, frente a los 4.639.430 del partido de Llerena, que incluía además de esta villa, Valencia de las Torres (perteneciente a la Encomienda Mayor) y la recientemente enajenada Fuente de Cantos.
Las cuotas de los encabezamientos de las diferentes poblaciones del partido apenas experimentaron cambios hasta los años cuarenta. Llerena estuvo encabezada al menos hasta 1639 en 2.757.755 maravedís anuales (16). Casas de Reina, Fuente del Maestre y Los Santos tenían en 1633 el mismo encabezamiento que en 1604 (17). Únicamente hay certeza de un cimblo importante en la cuota del encabezamiento, en el  de Guadalcanal, que desde 1601 a 1608 estuvo encabezada en 2.537.500 maravedís anuales y en 1616 figuraba encabezada en 2.160.000 maravedís, cuota que ya mantendría al menos hasta 1639 La información existente sobre los valores de las alcabalas de los diferentes, lo cierto es que en  Guadalcanal fluctúa en el periodo 1602-1608 entre 2.693.591 y 2.621.820 maravedís; en 1612 registra una caída importante, bajando a 1.734.137 maravedís (valor de las alcabalas por administración), y desde 1615 hasta 1639 el partido permanece encabezado en la cantidad de 2.264.568 maravedís anuales.

Tesis presentada en 2014 por Juan R. González Uceda sobre Guadalcanal en el siglo XVII
Fuentes.- Historia rural de la baja Extremadura (Crisis, decadencia y presión fiscal el siglo XVII), La hacienda del antiguo régimen, Desarrollo y crisis en el antiguo régimen, Demográfica histórica de España y Hemerotecas

miércoles, 4 de enero de 2017

Guadalcanal, un pueblo en la memoria 11


XI Nuestras calles

Nuestras calles han tenido nombres variados que datan de muy antiguo, haciendo referencia a épocas, oficios, personajes, lugares y costumbres de nuestro pueblo. Tenemos constancia de los nombres de calles existentes en la villa desde 1671 hasta la actualidad gracias a los padrones municipales que localizamos en el Archivo Histórico Municipal de Guadalcanal.
Los listados de calles que mostramos a continuación no pretenden ser un ejercicio de exhaustividad, sino que intentamos presentar de una forma clara y resumida los cambios de nominación de nuestro entramado urbano a lo largo de la historia. Para ello hemos escogido cuatro etapas de nuestra historia y que se corresponden con:
1. Democracia: comprende el período que va desde el año 1983 hasta nuestros días.
2. Dictadura: desde el año 1936 hasta la democracia.
3. República: desde esta hasta los tiempos de la dictadura.
4. Monarquía, que comprende el período desde los antiguos reyes de España hasta la República
El listado de calles se presenta en orden alfabético, acompañado de los números correspondientes a los períodos anteriormente aludidos si en esa época su denominación no había variado con respecto a la actual. En este sentido, y sirva como ejemplo, a la calle TRES PICOS acompañan los dígitos (1,2,3,4), lo que muestra que siempre se ha llamado igual. En el caso de presentar un solo número significaría que solamente en ese período se llamaría así. Si presenta más de uno, revelaría las épocas en las que tendría dicha rotulación, como por ejemplo MESONES (1,3), que nos muestra cómo durante la etapa democrática (1) y en la República (3) esta calle se denominó de igual forma.
En las etapas en que la calle sufre un cambio de denominación, aparecerá a continuación de su actual nombre el que hubiese tenido y la numeración que le correspondiese. En el ejemplo anterior sería: MESONES (1,3). JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA (2). Si no aparece un número significa' tá que en esa época esa calle no existía.
Si el caso lo requiere, acompañaremos un brevísimo comentario sobre el significado del nombre de la calle o daremos a conocer el personaje al que aludía. En el caso de desconocer de quien se trata o el motivo de tal denominación, no existirá descripción alguna. Tampoco la habrá cuando el nombre de la calle sea lo suficientemente esclarecedor para que no necesite comentario alguno.
—11 DE MARZO (1).
Sita junto a la plaza de Santa Ana. En honor de las víctimas del 11-M.
—28 DE FEBRERO (1), 19 DE AGOSTO (2),16 DE FEBRERO (3).
Día de Andalucía (1). Fecha de entrada de las tropas nacionales en Guadalcanal durante la Guerra Civil (2). Fecha en la que ganó las elecciones el Frente Popular en 1936 (3).
—ALTOZANO BAZÁN (1,2,3). DEL TRIÁNGULO (4).
Cerro elevado sobre terreno llano (1,2,3). Tal vez porque en ella confluyen tres calles (4).
— ANDALUCIA (1) MILLÁN ASTRAY (2)  JULIÁN BESTEIRO (3).
En referencia a nuestra comunidad autónoma (1). Militar español creador del Tercio de Extranjeros, partidario del bando nacional durante la Guerra Civil y que llegó a general (2). Político español que sucedió en la dirección del PSOE a Pablo Iglesias en 1925 (3).
— ANDRÉS MIRÓN,(1). RAMÓN Y CAJAL (1,2). DE LA ENCOMIENDA (4).
Maestro de escuela y destacado poeta guadalcanalense (1). Ilustre médico investigador, premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1906 (1,2). Aquí se encontraba la casa donde se cobraban las rentas para la Orden de Santiago (4).           
— ANTONIO MACHADO (1). QUEIPO DE LLANO (2). MANUEL AZAÑA (3). DIEZMO (4).
Gran poeta sevillano (1). Militar español y uno de los protagonistas principales de la sublevación militar que dio origen a la Guerra Civil (2). Político y escritor español, segundo presidente efectivo de la Segunda República española (3). En ella se cobraban los diezmos para la Iglesia, impuesto que recaudaba la décima parte de las cosechas (4).
— ANTONIO PORRAS (1). CALVO SOTELO (2). TENTUDÍA (3). PELAY PÉREZ CORREA (4).
Notable médico guadalcanalense (1). Político y jurisconsulto español, ministro de Hacienda durante la Dictadura de Primo de Rivera, diputado a Cortes por el Partido Renovador en 1934 y fundador del -bloque nacional hasta su asesinato el 13 de julio de 1936 (2). Lugar de la batalla celebrada en el siglo XIII entre un ejército musulmán y los caballeros de la Orden de Santiago (3). En honor al Maestre de la Orden de Santiago ganador de la batalla anteriormente mencionada (4).
— AVENIDA DE LA CONSTITUCIÓN (1). AVENIDA DE PORTUGAL (2). JUAN ZACARÍAS (3). PASEO DE LA CRUZ (4).
En honor a nuestra Carta Magna (1). Por nuestro país vecino y hermano (2). Existe en ella una cruz (4).
- BÉCQUER (1). ERILLAS (2,3,4).
En honor al poeta romántico español (1). Lugar donde se trillaban las mieses (2,3,4).
— BERROCAL CHICO (1,2,4). PASIONARIA (3).
Lugar con abundantes piedras (1,2,4). Se refiere a Dolores Ibárruri, histórica dirigente del Partido Comunista de España (3). Tuvo también el nombre de calle Alta.
— CALLEJA DE SAN FRANCISCO (1,2,4). CALLEJA DE NAKENS (3).
Ver San Francisco. Calleja situada en la calle homónima.
— CALLEJA DE CORREOS (1,2).
Por encontrarse en ella la oficina de Correos.
— CALLEJA DE SAN SEBASTIÁN (1,2). CALLEJA DE PABLO IGLESIAS (3).
Ver calle San Sebastián. Calleja situada en esa misma calle.
— CALLEJÓN DE JULIANA (1,2,3).
Una historia muy antigua cuenta que en esta calle se cometió un crimen que no se descubrió ni se supo quién lo hizo, pero hubo una mujer llamada Juliana que fue testigo del hecho, aunque no lo podía revelar porque estaba amenazada de muerte. Cuando esta mujer se sintió morir, se dispuso a contarlo para que se hiciese justicia.
— CARIDAD (1,2,3,4).
En ella existía el Hospital de la Caridad, hoy consultorio médico.
— CARLOS CANO (1).
Cantautor granadino de gran fama (1).
— CARRETAS (1,3). GENERAL ARANDA (2).
Por su tránsito de carros (1,3). Se trata de Antonio Aranda Mata, militar español que se unió a las fuerzas nacionales durante la sublevación golpista de 1936 y que se destacó por su defensa de Oviedo durante la contienda civil (2).
— CASTELLÓ RODRÍGUEZ (1,2). ERILLAS (3).
Fue alcalde de nuestra villa (1,2). Ver calle Bécquer (3).
— CERVANTES (1,2). MARCELINO DOMINGO (3). PÓSITO (4).
En honor a Miguel de Cervantes Saavedra («príncipe de los ingenios españoles») autor del Quijote (1,2). Maestro de escuela y periodista, ministro de Instrucción Pública durante la República (3). Lugar o edificio destinado a mantener acopio de granos (4). También se llamó Fox (4) y Odreros(4), porque en ella vivían artesanos que hacían odres.
— CLARA DE CAMPOAMOR (1).
Defensora de los derechos de las mujeres (1).
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— CONCEPCIÓN (1,2). OLLEROS (3,4).
En dicho lugar existe una iglesia con el mismo nombre (1,2). En ella hubo alfarerías donde
fabricaban ollas (3,4).
— COSO ALTO A (1,2). COSO ALTO (3).
Barrio alto.
— COSO ALTO B (1,2). COSO ALTO (3).
Ídem a la anterior.
— COSO BAJO (1,2,3). EJIDO DEL COSO (4).
Lugar donde se celebran las ferias y actos populares.
— COTORRILLO (1,2,3,4).
Agrupación de casas en las afueras del pueblo (coto pequeño).
— DEL COSTALERO (1), GENERAL MOLA (2), SAN BARTOLOMÉ (3,4).
En reconocimiento a las cuadrillas de costaleros de Guadalcanal (1). General español y uno de los líderes de la rebelión militar de 1936 (2). Por encontrarse aquí el hospital de San Bartolomé (3,4).
— ESPÍRITU SANTO (1,2). DEL VIZCAÍNO (3). BERROCAL GRANDE (4).
Existe el convento con este nombre (1,2). En ella vivía un vasco (3). Calle llena de rocas, también Berrocalexo (lejos) (4).
— FERIA (1,3). MENÉNDEZ PELAYO (2). OLLEROS (4).
Calle que nos lleva directamente al recinto ferial del Coso (1,3). Polígrafo y erudito español, especialista en la historia de las ideas y filología hispánica (2). Ver calle Concepción (4).
— GRANILLOS (1,4). GENERAL VARELA (2). GINER DE LOS RÍOS (3).
Había una casa donde se almacenaba el grano: trigo, cebada, etc. (1,4). Militar español, de ideas carlistas, que participó en el levantamiento militar de 1936 (2). Arquitecto, ministro de Comunicaciones y Marina Mercante y también de Trabajo durante la República (3). También se llamó Olivares por la cercanía de estos.
— GÚADITOCA (1,2). GONZÁLEZ PEÑA (3). AIRE (4).
En honor a nuestra patrona (1,2). Minero y secretario general de la UGT, diputado socialista durante la República (3). Porque la azota el viento de la sierra (4).
— HERMANA JOSEFA MARÍA (1). ERILLAS (2,3)
En recuerdo y agradecimiento por su dedicación a los pobres y enfermos de Guadalcanal (1). Ver calle Bécquer (2,3).
— HERRERÍAS (1,2,3,4).
Había herrerías.
— HUERTAS (1,2,3). GÜERTAS (4).
Junto a esta calle hay huertas.
— JUAN CAMPOS (1,2). SAN SEBASTIÁN (3).
Maestro nacional de mediados del siglo XX (1,2). Ver calle San Sebastián (3).
— JUAN CARLOS 1(1). GENERAL FRANCO (2). BLASCO IBÁÑEZ (3).
En honor de nuestro rey, jefe del Estado español en democracia y máximo exponente de nuestra monarquía parlamentaria (1). Jefe del Estado español durante la dictadura que lleva su nombre (1939-1975) y uno de los principales impulsores de la sublevación militar de 1936 contra la República (2). Insigne novelista y republicano valenciano (3). Popularmente, a esta calle se le conoció como “la Sánchez”.        
— JUAN PÉREZ (1,4). DOCTOR ALBIÑANA (2). PEDRO VALLINA (3).
Fue cura de Santa Ana a finales del siglo XVI (1,4). Médico, abogado y diputado durante la República, fundador del Partido Nacionalista Español, de carácter paramilitar (2). Ver calle Pedro Vallina (3).
— JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1). ERILLAS (2,3,4).
Poeta español y premio Nobel de literatura, autor de Platero y Yo (1). Ver calle Bécquer (2,3,4).
— JURADO (1,3). CAPITÁN CORTÉS (2). FUENTE DEL JURADO (4).
Ignoramos su significado (1,3). Capitán de la Guardia Civil que defendió el santuario de Santa María de la Cabeza contra una fuerza muy superior de milicianos republicanos durante la Guerra Civil española (2). Fuente donde se lavaba la ropa (4).
— LA ALMONA (1,2,3,4).
Hace referencia al edificio del siglo XIV allí existente. Se trata de las caballerizas del palacio de Comendadores. En la actualidad es el edificio civil más antiguo de Guadalcanal.
— LA CAVA (1,2,3,4).
Foso que formaba parte de las murallas que rodeaban al pueblo en el siglo XII.
— LA CLICA (1,2,3).
Callejón situado al final de Berrocal Chico (nombre popular).
— LÓPEZ DE AYALA (1,2). LARGO CABALLERO (3). CAMACHO (4).
Ilustre poeta, dramaturgo y político nacido en Guadalcanal el 1 de mayo de 1828 que llegó a ser ministro de Isabel II, redactor del manifiesto revolucionario de 1868 (1,2). Apodado el Lenin español, fue un dirigente sindical perteneciente a la UGT y militante del PSOE, jefe de Gobierno y ministro de la Guerra en 1936 (3).
— LUENGA (1). GENERAL SANJURJO (2). JOAQUÍN COSTA (3).
Se denominaba así a la calle más larga y principal del pueblo (1). Militar español y uno de los conspiradores principales de la sublevación militar de 1936 (2). Político, jurista, economista e historiador español y el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español conocido como Regeneracionismo (3).
— LUIS CHAMIZO (1). ERILLAS (2,3,4).
Poeta extremeño nacido en Guareña y casado en nuestra villa, donde vivió gran parte de su vida y de la que fue alcalde (1). Ver calle Bécquer (2,3,4).

Copyright.- Rafael Rodríguez Márquez

sábado, 31 de diciembre de 2016

El cateto

Siempre hablando de mi pueblo

Todos sabemos que de todos los animales de nuestro mundo es el hombre por su inteligencia el que predomina sobre los demás. También sabemos que es un ser sociable por naturaleza, pues salvo raras excepciones el hombre intenta siempre relacionase con sus semejantes, vivir en comunidad, crear amistad, etc. Pero aparte de estos rasgos na­turales de la raza humana, el hombre con sus semejantes también tiene su parte negativa. 
Una de ellas es la mofa hacia los demás, es decir, si vemos una persona muy fea y estamos con unos amigos, rápidamente salta el chiste, la burla o chan­za que los rasgos físicos de esa persona nos proporciona para tal fin y la guasa que tal asunto comporta.
Otro caso muy corriente que es el que me lleva a escribir estas líneas, es el de calificar de cateto a una persona cuando la vemos con ropas de provinciano o de ademanes o andares toscos. Yo he a muchos “listos” de ciudad las miraditas entrecortadas y sonrisas irónicas al ver un tipo de esta clase.
A mí mismo, no hace muchos me­ses en Sevilla me ocurrió un caso con una persona que nació y se crió en el mismo pueblo donde me crié yo. Bajaba las escaleras de un cen­tro social, cuando en la planta ba­ja de dicho centro, me encontré con una familia de mi pueblo, como es natural, te embarga la lógica ale­gría de ver a unos paisanos. Cuando llegué a la altura de ellos profirien­do las muy naturales palabras de salutación, la respuesta de una de ellas fué: ¡Hombre el cateto!. Por supuesto que se referían a mí, pues no más lejos de pensar estaría yo que se refiriera a uno de los lados de la figura geométrica en que así le dio en llamar ese monstruo in­mortal griego.

Claro que no lo tomé a mal y ni jamás rozó tal cosa los barrios de mi cerebro, pero, posteriormente pienso que a cualquiera le hieren cosas así en su orgullo, en esa arrogancia y vanidad, exceso de estima­ción propia que queramos aceptar o no todos lo llevamos dentro de sí. No sé si estas personas que subestiman a sus semejantes, que se enorgulle­cen, que se empeñan “en no ser de pueblo” aún siéndolo, se crearán superdotadas, y cuan equivocadas es­tán, pues por no tener no tienen ni la calidad humana de saber no reírse de los demás, de ayudarles en lo que puedan y no menospreciar a un ser que a lo mejor tiene más valía que él mismo.
Yo la visión que tengo de todo es­to es totalmente lo contrario, pienso que nadie debe reírse de personas por ejemplo, como dicen otras, que desde lejos “huelen” a pueblo, o por­que te pregunten por esta calle o la otra, porque no sepan “andar” por la ciudad, y creo que no tienen por qué ser motivo de mofa o guasa, porque a la larga cualquier “cateto” de es­tos tiene un coeficiente de inteligen­cia igual o superior al tuyo, y pienso que para llegar a ser una persona culta y responsable, creo que no hay necesariamente que vivir en la ciu­dad.
Y aquél que se marchó del pue­blo a la misma, haga más o haga menos tiempo, no se olvide que de cualquier manera todos por mucho que vivamos, jamás olvidamos el mundo de las primeras cosas. Las primeras sensaciones se van urdien­do unas a otras en una incesante lí­nea de vivencias imperecederas. Nunca sabemos lo que hicimos hace dos meses, pero nadie deja de recor­dar horas y minutos de estrenos vi­tales.
No os sintáis más hombres por proferir palabras soeces, ”no confun­dáis la hombría con la grosería, leía yo una vez”. Y esto me da pie a pen­sar esto de: No os sintáis más listos por vivir en la ciudad: No confun­dáis la sensatez con la estupidez hu­mana.
Yo he conocido “catetos” muy lis­tos y “listos” muy tontos. Y digo es­to porque el lugar de nacimiento no lo elegimos, como tampoco la vida, la vida se nos da, y en estos días en que nos ha tocado vivir donde el hambre en el mundo, la miseria mez­cladas con el afán de protagonismo, el orgullo, el lujo, el egoísmo, la in­modestia y principalmente la droga hacen ocupar al hombre de pueblo —me atrevo a decir— un lugar envidiado en nuestra sociedad, en esta sociedad corroída por el paro, porque el paro es una droga que mata el honor y la reputación moral de un hombre y que en nuestro caso “siempre hablando de mi pueblo” el trabajo es el que dignifica nuestra vida, pues todos demostramos nuestra solidaridad humana defendiendo los auténticos valores de nuestro pueblo y nos enorgullecen al en cumplir con nuestros deberes laborales, sociales y de convivencia que sirven como ejemplo de civismo y educación para todos. Y si alguno piensa que cateto puede ser sinónimo de ignorante, amigos míos, grandes ciudades se encuentran llenas de ellos.

Revista de feria 1978
Un  cateto

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Guadalcanal, un pueblo en la memoria 10

¿Primer escudo de Guadalcanal?
 X.-Heráldica municipal

Este escudo de Guadalcanal se encuentra en la parte superior de la capilla de Nuestra Señora de Guaditoca en la iglesia de Santa María de la Asunción, y suponemos que fue el primero que tuvo nuestro pueblo. Anteriormente estaba en el techo de dicha iglesia, en los nervios de la bóveda de crucería.
Teniendo en cuenta el contenido del escudo (un canal, dos espadas rectas y sobre todo las dos conchas o veneras de Santiago), nos hace pensar que fue puesta en el techo de la Iglesia cuando esta se construyó, tras la conquista santiaguista, o bien en algún momento posterior durante alguna de sus restauraciones.
Escudo Oficial de Guadalcanal
Por tanto, es posible que este escudo sea el más antiguo de nuestra villa santiaguista, pudiendo tener alrededor de unos ochocientos años si tomamos como referencia la construcción de la iglesia primitiva, que tenía los techos de madera, o aproximadamente seiscientos años si tomamos como referencia las importantísimas reformas que se le hicieron en el siglo XVI.
Las orlas que lo rodean parecen posteriores, conteniendo huecos labrados con fondo rojo, que es el color de la hermandad de la Patrona.
Diferentes escudos siglo XX y anteriores

 Por tanto, Guadalcanal tuvo escudo desde muy antiguo, aunque con variaciones a lo largo del tiempo. Los que presentamos a continuación son algunos de los que tenemos noticias fiables, aunque suponemos que debieron existir algunos más, como el descrito más arriba.

En el año 1978 se realizó un nuevo escudo para la villa de Guadalcanal. La idea fue de Rafael Rodríguez y la realización, de Manuel Fernández Chaves. Desde entonces es utilizado oficialmente el nuevo escudo por el Ayuntamiento de nuestro pueblo, que es como sigue:
DESCRIPCION:
En campo de sinople, un canal de plata aclarada de sable, vertiendo un caño de agua y acostada de dos dagas curvas de plata con empuñaduras de oro. Al timbre, corona real del siglo XVI por haber sido elevada a la categoría de villa por S. M. el rey Felipe II.
A lo largo de la historia, creo que nuestra villa se ha hecho merecedora de ciertos títulos que debería llevar en su escudo, tal y como se, presenta en el dibujo adjunto. Estos títulos corresponderían al de:
“LA MUY NOBLE, REAL, ILUSTRE, MARIANA,
SANTIAGUISTA Y CONQUISTADORA
VILLA DE GUADALCANAL”
Escudo Pilar de la Cava 1926
Se podría intentar, a través de nuestro Ayuntamiento, solicitar al organismo correspondiente que autorizara a llevar en el escudo de Guadalcanal dichos títulos e, incluso, agregarle las dos veneras santiaguistas que tenía en el escudo primitivo. Dificil, pero no imposible.


Copyright.- Rafael Rodríguez Márquez

sábado, 24 de diciembre de 2016

Guadalcanal en el ecuador de la edad Moderna 5

Economía y sociedad de Guadalcanal en el XVII (quinta parte)

Artesanía y comercio.- La atonía de la actividad comercial se explica, entre otras razones, por la baja capacidad de consumo de la mayoría de la población, cuyas condiciones de vida eran bastante precarias. Una gran parte de la población vivía a un nivel de subsistencia y del número de pobres era extremadamente elevado. Un segundo obstáculo grave para el desarrollo del comercio era la ausencia de vías de comunicaciones adecuadas. La mayoría de los pueblos sólo estaban comunicados por caminos deplorables, aptos casi exclusivamente para el transporte a lomos de caballerías. Todavía en la segunda mitad del siglo XVIII, son patentes las gravísimas deficiencias de las comunicaciones en esta parte de Extremadura, según muestra una descripción de los pueblos del partido de Llerena, hecha en 1672 por mandato del Consejo de las Órdenes con el fin de confeccionar un mapa de su territorio.
Apenas hay puentes para pasar los arroyos, riveras y ríos que riegan la zona; en su ausencia, hay que vadearlos por parajes a veces difíciles y peligrosos, como ocurría con las riveras de Benalija, la Jarfa y Matasanos, nombre este último suficientemente expresivo del riesgo que comportaba vadearla. El único camino importante que cruzaba el partido era el camino real que, enlazando en Mérida con la antigua Vía de la Plata, comunicaba la meseta norte con las minas de Guadalcanal y Andalucía. Por otro lado, la escasez de carretas y caballerías era una limitación mas para los intercambios, al menos para los de gran peso. En 1630 no fue posible reunir un número de carros necesarios para transportar 800 fanegas de trigo a Madrid, lo que obligó al gobernador a ordenar el embargo de todas las cabalgaduras de arrieros y trajineros de Llerena y su partido.
Son muy escasas las noticias sobre la actividad industrial en el partido de Llerena, hecho sufrientemente sintomático del raquitismo de este sector. En todas partes, la actividad artesanal es muy reducida y se limita a satisfacer la demanda local o, en el mejor de los casos, comarcal de unos pocos productos esenciales para el desenvolvimiento normal de la vida cotidiana, pues, en lo fundamental, se tiende a la autosuficiencia  dentro de los estrechos marcos del consumo de la sociedad rural de la época, la actividad más importante era la textil. El lino se trabajaba en varios lugares del partido, especialmente en la zona sur: Guadalcanal, Fuente del Arco, Casas de Reina, Trasierra y Ahillones.
Otro trabajo artesanal era el de la piel, sobre el que existen algunas referencias en los Santos, Guadalcanal y Llerena. En esta última ciudad, la curtiduría era uno de los ramos más valiosos de las alcabalas, arrendándose durante del primer tercio del siglo en más de 225.000 maravedís anuales.
El pescado era otro alimento básico debido en parte a los preceptos de la Iglesia que prohibían el consumo de carne en determinadas fechas del año. Su consumo seria tal vez importante, según se deduce de la oposición que despertó en Llerena la imposición de un nuevo tributo sobre el pescado fresco y salado en 1628, cuyo fin era financiar los gastos de construcción de torres defensivas en la costa de Cádiz. Probablemente, los concejos intervenían en la regulación de los precios del pescado. Así sucedía en Llerena, donde el Cabildo fijaba el precio del bacalao.
La venta de vino y aceite estaba sometida igualmente al control de los municipios que regulaban de forma detallada los precios. El consumo de vino era elevado  y prueba de ello son los altos valores de las alcabalas y sisas.
Las ferias más importantes eran las de Guaditoca en Guadalcanal, que se celebraba en paraje del Encinar y, sobre todo, la de San Mateo en Llerena, que se celebraban en el mes de septiembre por privilegio ferial concedido en la Baja Edad Media.
La feria de ganado en el ejido  de Guaditoca en Guadalcanal era  la más importante de la provincia de León de Extremadura y una de las más importantes de todo el territorio hispánico, con gran atracción de comerciantes y tratantes de ganados y enseres, se celebraba a tres leguas de la villa, ocupando una gran extensión.
El único centro comercial de importancia fue Llerena. Esta ciudad contó hasta bien entrada la década de los cuarenta con una animada vida mercantil como centro redistribuidor de una amplia comarca. A su feria de San Mateo y a su mercado franco semanal acudían durante la primera mitad del siglo mercaderes y tratantes de numerosos lugares, como ponen de manifiesto los protocolos notariales. Llerena compraba. en primer lugar, paños de Segovia, Cuenca, Toledo y Córdoba y mercaderías diversas relacionadas con el vestir como estameñas, tafetanes, anafayas, etc., que revendían en parte a las poblaciones mas pequeñas de su radio de influencia. También compraba herrajes a mercaderes de Sevilla, naipes a los de Toledo y azogue de Almadén. Asimismo, compraba pieles en diversas poblaciones como Fuentes de León, Cabeza la Vaca, Villagarcía, Cazalla de la Sierra y Córdoba y zumaque y vinos en Guadalcanal.
Autoridad y forma de gobierno municipal de las localidades de influencia en la provincia.- Después de las reformas del siglo XV, la organización municipal no experimentó cambio alguno hasta la época de Felipe II, en la que se introdujeron algunas reformas importantes que implicaban un mayor intervencionismo del poder central en la vida de los municipios.
Los alcaldes.-Los llamados alcaldes ordinarios eran las principales autoridades municipales, excepto en Llerena donde  habían sido suprimidos en 1566 traspasándose sus funciones al gobernador.
En el siglo XVII, en todas las villas del partido, en las que había un determinado numero de hidalgos, se respeta escrupulosamente el principio de la división de oficios entre el estado de los hijosdalgo y en estado general, uno por cada estado.
La función esencial de los alcaldes ordinarios continuaba siendo la administración de Justicia en primera instancia tanto en materia civil como criminal. La reforma de 1566, que reducía los pueblos a gobernaciones, significó una limitación de sus facultades Jurisdiccionales en beneficio del gobernador, que desde entonces podía conocer todas las causas no só1o en grado de apelación, sino también en primera instancia, ora de oficio ora por querella de partes. Sin embargo, algunas villas del partido consiguieron más tarde recuperar mediante compra la plena Jurisdicción en primera instancia. Este fue el caso de Guadalcanal, que en 1572 concierta un asiento por el que se compromete a servir a Su Majestad con 6.000 ducados a cambio de la autonomía jurisdiccional en primera instancia, de manera que el gobernador de Llerena y su alcalde mayor só1o pudieran conocer las causas en grado de apelación.
Además de las competencias judiciales, los alcaldes ordinarios tenían otras múltiples atribuciones administrativas, económicas y policiales: dirección del Ayuntamiento, fiscalización de los regidores, ejecución de las leyes y normas municipales, control de pesas y medidas, persecución de los delitos, cobros y distribución de rentas e impuestos, etc. En definitiva, las leyes capitulares los presentan como los principales responsables de toda la actividad  municipal.
Otra autoridad local eran los regidores municipales, del estudio de los libros de acuerdos de cabildo se deduce que hasta el siglo XVII no se había produjo ninguna novedad funcional en los reglamentos de los municipios del territorio de la Orden con respecto a la Baja Edad Media. Los regidores continúan ocupándose de todos los asuntos locales que les autorizan las ordenanzas (el cuidado y aprovechamiento de los bienes concejiles, la ordenación de la actividad agraria. los abastos, higiene, etc.) y de cualquier otro de interés para la comunidad, como la sanidad, enseñanza, cuidado de niños expósitos, etc.
Curiosamente, la situación del Ayuntamiento de Guadalcanal era límite. En 1647 adeudaba al Convento de Monjas del Espíritu Santo de dicha villa 2.091.350 maravedís de los corridos de dos censos: uno de 371.739 maravedís de renta anual y de otro de 60.300 maravedíes.
De menor importancia pero con carácter de autoridad eran los aguaciles, eran agentes ejecutivos del municipio y sus funciones eran de tipo policía,  mantenimiento del orden, investigación de los delitos, detención de los delincuentes y ejecución de los mandatos Judiciales. Su remuneración procedía de las penas impuestas a los delincuentes, lo que constituyó en la Edad Media una fuente de frecuentes arbitrariedades y abusos. Los maestres intentaron corregir estas actuaciones irregulares mediante el establecimiento de varios aranceles que especifican las cantidades de maravedís, que los alguaciles debían cobrar por sus derechos.
En el nombramiento de los aguaciles se mantiene todavía en el siglo XVII esta tradición medieval. En algunas localidades correspondía al cabildo; en otras, como en el caso de Guadalcanal, pertenecía al comendador el derecho de nombrar alguacil mayor de entre dos o tres personas, según los pueblos, que le presentaba la comunidad.
Otros  cargos sindicados eran los escribanos, además de los escribanos públicos que ejercían en las escribanías pretendientes a la mesa maestral, en cada población había un escribano del cabildo encargado de redactar y escribir los documentos municipales y asentar los acuerdos en los correspondientes "libros de acuerdos de cabildo".
El nombramiento de los escribanos del cabildo competía a este y era de carácter anual, realizándose todos los años por Pascua del Espíritu Santo.
El cargo debía ser retribuido en todas partes a expensas de los propios del concejo, pues no hay prueba documental de que en alguna villa se hubiese dado en arrendamiento. Así sucedía, al menos, en Los Santos, Azuaga, Guadalcanal  y Llerena.
Finalmente, existía el mayordomo, era el oficial encargado de la administración de la hacienda municipal, teniendo como funciones concretas llevar la contabilidad de las finanzas municipales, efectuar los pagos ordenados por el ayuntamiento y recaudar sus rentas. Anualmente debía rendir cuentas de su gestión ante los regidores comisionados por el cabildo y ante el alcalde mayor, cuando realzase la visita de residencia.
Otros oficios concejiles, además de los oficios mencionados, hay otros de menor importancia relacionados con las actividades mercantiles y fiscales, como de almotacén. Fieles, depositarios de alcabalas o del papel sellado, etc. Algunos de estos oficios se ejercían por arrendamiento, otros, los más, por designación del cabildo.
En las villas más importantes, como el caso de Guadalcanal, existía  procurador del concejo, que lo representaba en los juicios, y los abogados que se encargaban de la defensa; sin embargo, es dudoso considerarlos en sentido estricto como tales oficiales, ya que aparecen más bien como profesionales contratados para la prestación de un servicio por de que se le retribuye. Es necesario considerarlos así, porque de lo contrario sería muy difícil entender que el procurador y el abogado de Llerena só1o hubiesen percibido en 1613 en concepto de salario las ridículas cantidades de 1.700 y 6.820 maravedís respectivamente, en tanto que en la misma fecha los guardas de las dehesas concejiles cobraban más de 12.000 maravedís anuales.

Tesis presentada en 2014 por Juan R. González Uceda sobre Guadalcanal en el siglo XVII

Fuentes.- Historia rural de la baja Extremadura (Crisis, decadencia y presión fiscal el siglo XVII), La hacienda del antiguo régimen, Desarrollo y crisis en el antiguo régimen, Demográfica histórica de España y Hemerotecas

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Guadalcanal, un pueblo en la memoria 9

 IX.- Religiosidad Popular (Continuación)

(3) La hermandad.-


Se constituye la Hermandad de Nuestra Señora de Guaditoca el día 8 de noviembre de 1863, siendo reina de España S. M. Isabel II y cura párroco don Francisco García, constando en sus inicios de 39 hermanos. La primera junta la componen los señores don Francisco García como presidente, don José Yanes Gil y don Cayetano de Tena Vargas como Hermanos mayores, don Lorenzo García y don Juan Calvo como consiliarios, don Ignacio Vázquez Espínola como mayordomo, don Narciso Calleja y Galindo como secretario y don Antonio Hernández como suplente. Fue firmada la constitución de la hermandad el 25 de octubre del año 1909 por el arzobispo de Sevilla, S. E. Rvma. D. Enrique Almaraz y Santos.
En junta general extraordinaria celebrada el 11 de mayo de 1928, se acuerda nombrar Hermano Mayor Honorario a S. M. el rey don Alfonso XIII.


El día 22 de abril del año 1940 se aprueban las nuevas reglas por las que se rige la hermandad, que constan de 8 capítulos y 50 artículos. Hoy en día continúa el fervor de los hermanos para llevar la hermandad con gran ilusión y trabajo, enriqueciéndola y cuidando todos los detalles que merece nuestra bendita Patrona. Es de resaltar cómo el párroco, la junta de gobierno y numerosos fieles están trabajando para hacer posible la coronación de Nuestra Señora de Guaditoca, que cuenta en la actualidad con cerca de 1.000 hermanos.

4) La Semana Santa.- 
Resulta imposible describir con palabras la majestuosidad y grandeza de nuestra Semana Santa. Solo viéndola y viviéndola se puede entender. El mayor esplendor está en las maravillosas imágenes que componen los desfiles procesionales. Trataremos de ellos en este breve resumen, en el que reflejaremos las hermandades que procesionan:
1. ENTRADA TRIUNFAL DE JESÚS EN JERUSALÉN Y LA VIRGEN DEL ROSARIO Y PALMA (HERMANDAD DE LA BORRIQUITA).
Esta hermandad fue fundada en el año 1979 por el cura párroco don Antonio Martín Méndez con la ayuda del pueblo, especialmente de los jóvenes. Los nazarenos visten túnicas blancas con capillo celeste, siendo la gran mayoría de ellos niños. Efectúa su salida el Domingo de Ramos a las doce de la mañana, con gran lucimiento. Cuenta con 375 hermanos.
2. SANTÍSIMO CRISTO DE HUMILDAD Y PACIENCIA SENTADO EN LA PEÑA Y NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ (HERMANDAD DEL COSTALERO).
Fundada en el año 1980 por un numeroso grupo de jóvenes costaleros. La imagen del Señor es la más antigua de todas, de autor desconocido, y corresponde a la Hermandad de las Tres Horas, cedida a la del Costalero. La Virgen es del taller de Buiza, de Sevilla. El Señor luce un paso muy fino de color caoba con plafones en oro con el escudo de todas las hermandades de Guadalcanal. Visten túnicas blancas con capillo, fajín y botonadura verde oscuro. Hace su estación el Miércoles Santo a las nueve de la noche. Posee 550 hermanos.
3,CRISTO ATADO A LA COLUMNA Y LA VIRGEN DE LA CRUZ (HERMANDAD DE LA SANTA VERA CRUZ).
Data su fundación del siglo XVII. La imagen del Señor de la Sangre atado a la columna es una talla perfecta del famoso imaginero Castillo Lastrucci, así como la de la Virgen. Esta hermandad tuvo otra imagen titular, tristemente desaparecida, tallada por Jerónimo Hernández. La columna es de gran valor,  tallada en rica plata de ley. Esta hermandad luce como emblema la cruz de Jerusalén. Los nazarenos del Cristo visten túnicas de raso grana con cordones y botonaduras en verde, y los de la Virgen, túnica negra y capa de raso verde. Esta hermandad procesiona el Jueves Santo, teniendo su salida a las 8.30 horas de la tarde. Tiene, aproximadamente, 430 hermanos.
4. NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Y MARÍA SANTÍSIMA DE LA AMARGURA (HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS).
Se remonta su fundación al año. 1504, aunque existen autores que la citan unos años después. De todas formas, esta hermandad, junto con la Soledad, son las más antiguas de nuestra villa. La imagen del Señor es una obra maestra del escultor Fernández Andes, y la Virgen es de Illanes del Río, siendo la de San Juan de Castillo Lastrucci. De gran valor artístico es la cruz de carey que lleva el Señor, siendo estrenada en la Semana Santa de 1783, y la túnica bordada en oro data de 1889. Los penitentes del Señor visten túnica de color morado con botonadura y cordones amarillos, y los de la Virgen, túnica blanca, capillo morado y cordones amarillos. Efectúa su desfile procesional el Viernes Santo a las 5 de la madrugada, siendo este uno de los momentos de más emoción, fervor y silencio de nuestra semana mayor. Tiene actualmente 950 hermanos.
5. SANTÍSIMO CRISTO DE LAS AGUAS CLAVADO EN LA CRUZ Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES (HERMANDAD DE LAS TRES HORAS).
Se fundó esta hermandad hacia el año 1867, aunque la devoción a este Cristo data del año 1527, en que fue traído de América por el hijo de este pueblo Francisco Muñoz de la Rica, de ahí el nombre de “Señor de las Aguas”. El autor del Cristo crucificado es José Blanco, y el de la Virgen Dolorosa, Rafael Quílez. Visten los nazarenos del Cristo túnicas blancas con botonaduras rojas y fajín de esparto. Los de la Virgen llevan túnica blanca con capillo, fajín y botonadura roja. Es de reseñar que sobre los capillos destaca la cruz de Santiago, emblema de la cofradía. Salía el Viernes Santo a las doce de la mañana, pero desde 1997 esta hermandad efectúa su salida el Sábado Santo a las seis de la tarde. Tiene 505 hermanos.
6. SANTO ENTIERRO DE CRISTO Y NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (HERMANDAD DEL SANTO ENTIERRO).
La fundación de esta hermandad data de finales del siglo XV. Hacia el año 1498 tuvo lugar la creación de un convento de frailes de la Orden de San Francisco en una ermita antigua que existía cerca de la villa llamada Nuestra Señora de la Piedad. En este convento estuvieron desde el principio las imágenes de esta hermandad, siendo casi seguro que su fundación tuvo lugar allí sobre el año 1508, por lo que es posible que sea una de las hermandades más antiguas de la villa. El día 31 de diciembre del año 1835 se trasladaron las imágenes a la iglesia de Santa María por haber sido suprimido el culto en el convento.
De la imagen del Cristo yacente ignoramos su autor, y la de la Virgen fue tallada por la gubia del sevillano Castillo Lastrucci. El cuerpo yacente descansa en una urna de cristal sobre una hermosa canastilla tallada y dorada de gran valor artístico, siendo también de gran interés el manto de la Virgen, de terciopelo negro bordado en oro. Visten sus nazarenos túnica negra con botonadura y cordones grana. Hace su desfile el Viernes Santo a las 8.30 de la tarde, con gran lucimiento y solemnidad. Tiene 508 hermanos.
7. CRISTO RESUCITADO (ANTIGUA HERMANDAD SACRAMENTAL).
 Tiene su salida el Domingo de Resurrección a las 12 de la mañana. Esta procesión pone el broche final a la Semana Mayor de Guadalcanal, que, como ya comentamos antes, podemos decir a ciencia cierta que es una de las mejores de todo nuestro entorno y de otros muchos pueblos mayores que el nuestro. Esta hermandad cuenta con 110 hermanos.
Todos los desfiles procesionales van acompañados por la gran banda de música Nuestra Señora de Guaditoca y la de cornetas y tambores Santísimo Cristo del Amor, ambas de Guadalcanal.
De gran valor artístico son los pasos de palio de las distintas cofradías y todos los pasos tienen su cuadrilla de costaleros, que, en un silencio sepulcral y llenos de amor bajo las trabajaderas, alivian el peso de la cruz al Divino Redentor y, con gran delicadeza y primor, llevan sobre sus hombros a su bendita Madre, y a muchos de nosotros nos brotan las lágrimas bajo el capillo cuando, en el silencio que Guadalcanal sabe guardar, se escucha la voz del capataz: ¡A esta es, valientes!, ¡Al cielo con ella! O cuando hacen una “levantá” dedicada a algún compañero que ya no va bajo las trabajadoras, porque un día se fue para ser Costalero en el cielo.
Copyright.- Rafael Rodríguez Márquez 

sábado, 17 de diciembre de 2016

Turriano, inventor en las minas de Guadalcanal

El relojero y el emperador

Juanelo Turriano o Giovanni, -Cremona (Italia) 1501 + Toledo (España), fué un ingeniero e inventor hispano-milanés

Llegó a España en el año 1529 llamado por Carlos I, y ya como Juanelo Turriano, fue nombrado Relojero de Corte y construyó para este rey el famoso Cristalino, reloj astronómico que le hizo ser conocido en su época, porque era capaz de indicar la posición de los astros en cada momento, con objeto de interpretaciones  astrológicas.
Al final de la vida de Carlos I, construyó parte del palacio del rey en Yuste. Uno de los estanques construidos por Torriani o Turriano produjo una acumulación de aguas estancadas que generaron la proliferación de mosquitos, que picaron al rey y le produjeron su muerte tras un mes de agonías y fiebres por paludismo.
Felipe II, le nombró Matemático Mayor. Reclamado por el papa Gregorio XIII, participó en la reforma del calendario. Vuelto a España, Juan de Herrera le encarga el diseño de las campanas del Monasterio de El Escorial.
Trabajó y vivió en Toledo desde 1534, donde murió el 13 de junio de 1585 en la indigencia. Es fama que allí construyó un autómata de madera, llamado el  Hombre del Palo, una calle de la ciudad lo recuerda por este hecho. Además inventó una especie de ametralladora rudimentaria y algunas máquinas voladoras, diseñadas y también construidas por él.
Por lo que es más conocido es por la máquina hidráulica que construyó para subir el agua a Toledo desde el río, conocida como el Ingenio de Toledo o Artificio de Juanelo. Sobre su funcionamiento hay aún controversias, más o menos aclaradas desde el clásico trabajo del ingeniero Luis de la Escosura Morrgh (1888), hasta el más reciente modelo con escaleras (2009) (siendo incluso recreado en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 con el objetivo de hacer funcionar un reloj y durante la cual se mantuvo en funcionamiento). Lo cierto es que la máquina conseguía llevar el agua del río Tajo hasta el Alcázar, situado a casi 100 metros por encima del cauce del río. Basado en el uso de la propia energía hidráulica del río Tajo, constaba de gran cantidad de “cucharas” o “brazos de madera”, engranados de modo ingenioso, que se iban pasando el agua los unos a los otros, en altura creciente, de tal manera que podía elevar gran cantidad de agua salvando el desnivel. Al parecer se mantuvo en funcionamiento, con un rendimiento cada vez menor a medida que envejecía y se deterioraba, hasta el año 1639. Se ha calculado que en su mejor momento podía ascender en torno a 16-17 metros cúbicos al día (16-17 mil litros).
Según las fuentes escritas, se construyeron dos artificios semejantes: el primero, encargado por el Ayuntamiento, debía llevar el agua hasta el Alcázar como cota más alta de la ciudad, pero el ejército, propietario del Alcázar, se negó a repartir estas aguas con la ciudad. Así, el ayuntamiento encargó otro, que Juanelo ejecutó.
El problema de Juanelo, que prácticamente le llevó a la tumba, era que nadie quería pagar el primero de los artificios, el Ayuntamiento porque no recibía las aguas y el ejército porque no había firmado ningún contrato. Entre unos y otros, Juanelo se arruinó y fue enterrado modestamente en un convento toledano.
A Juanelo se la atribuyó ser el autor de los Veintiún Libros de los Ingenios y Máquinas, obra editada en su integridad por la Fundación Juanelo. El léxico ha descartado su atribución al ingeniero cremonés. Al parecer también escribió otros muchos libros y tratados, aunque como eran de temas militares se consideraron secretos en la época en la que vivió y no llegaron a ver la luz en su momento, siendo publicados muchos años después.
Turriano fue contemporáneo del también célebre científico e inventor Blasco de Garay, quien también residía en Toledo e igualmente estaba al servicio del Emperador.
Al servicio del Rey Felipe II.-
A la muerte del emperador en 1558, Turriano pasó al servicio de su hijo Felipe II, no tan aficionado a los relojes como su padre, aunque, según Zapata, tenía un reloj en un anillo que señalaba las horas picando levemente el dedo. Posiblemente este reloj fue heredado de su padre y fabricado también por Juanelo Turriano.
Otra maquinita del cremonés para curiosidad de Felipe II, fue un molino tan pequeño que cabía en una manga, según Ramelli.
Felipe II era muy aficionado a las grandes obras de ingeniería, entre ellas los canales de riego y abastecimiento de agua, en las cuales Turriano realizó mediciones para la construcción del canal del Jarama y la presa de Colmenar, obras difíciles en las que habían fracasado grandes ingenieros como el italiano Sitoni. A Turriano se le consultó frecuentemente para los problemas que presentaban algunas grandes obras, como la presa de Tibi, en Alicante, o ingenios para elevar el agua y desaguar minas, como el de Guadalcanal en Andalucía.
Los trabajos de Turriano para Felipe II fueron de lo más diverso. Al relojero se le pidió su opinión, por ejemplo, sobre las campanas que se iban a montar en las torres de la iglesia de El Escorial, respondiendo con unas atinadas observaciones sobre los tonos de los toques de las campanas, en función de su tamaño.
Entre las intervenciones de Turriano hay una que tiene más que ver con la astronomía.
Se trata de la reforma del calendario, cuestión en la que el pontífice de Roma tenía un extraordinario interés debido a la descompensación que se había producido entre el tiempo astronómico real y la fecha del calendario, que alcanzaba ya más de una decena de días a mediados del siglo XVI. Fueron consultados varios científicos, entre ellos Juanelo Turriano, quien elaboró un Breve discurso en torno a la reducción del año y reforma del calendario, junto con unos instrumentos para acomodar el calendario actual al nuevo.
La máquina más importante que realizó Turriano fue un ingenio en Toledo para elevar el agua, que en realidad era un inmenso reloj de madera de más de cien metros de altura, que se movía gracias al impulso del agua del Tajo. Las torres elevadoras tenían forma humana y se movían al ritmo acompasado de una música acuática formada por el chapoteo del agua que elevaban. Seguramente esto es lo que dio origen a la leyenda del “hombre de palo”, de la que hablábamos antes.
El artificio dio a Juanelo una fama universal, pero causó su ruina. Como la ciudad de Toledo no recibió agua al ir toda al Alcázar Real, nunca pagó la parte que debía a Juanelo Turriano y el relojero murió el 15 de junio de 1585, viejo y cansado, dejando en la miseria a su familia.
La personalidad del hombre que hizo los admirables relojes planetarios que hemos descrito favoreció sin duda la leyenda que después se creó en torno a Turriano.
Su aspecto, corpulento y algo siniestro, contribuía a considerar al que lo contemplaba como el autor de artificios ocultos que encerraban algo mágico y misterioso. Veamos cómo describe a Turriano uno de los hombres que le conocieron, el cronista Esteban de Garibay:
“Fue alto y abultado de cuerpo, de poca conversación y mucho estudio, y de gran libertad en sus cosas: el gesto algo feroz, y la habla algo abultada, y jamás habló bien la española; y la falta de dientes por la vejez le era aún para la suya italiana de grave impedimento”.
El escultor Leone Leoni, que no tenía ninguna simpatía a Juanelo, a pesar de que le había esculpido una medalla y posiblemente también un busto, va más lejos al decir que era «un buey con figura humana», expresión seguramente exagerada, aunque los retratos que se conservan de Turriano, y no sólo los de Leoni, traducen su fealdad y una mirada excesivamente severa. Podría ser que la envidia del escultor hacia el relojero se debiera a que Juanelo era capaz de dar movimiento a las figuras que fabricaba, mientras que las esculturas de Leoni permanecían inmóviles, con lo que la fama del relojero era mayor que la del escultor.
En contraste con su aspecto físico, Juanelo tuvo un ingenio que maravilló a sus contemporáneos y se granjeó la estima de Carlos V y de su hijo. Luis Cabrera de Córdoba, cronista de Felipe II, dice que éste:
“... favoreció a los artistas y premió a los eminentes; entraba en los obradores, y hablaba en los que le tocaba con ellos;
y más a Juanelo, milanés, geómetra y astrólogo tan eminente que, venciendo los imposibles de la naturaleza, subió contra su curso el agua hasta el Alcázar de Toledo, e hizo que los movimientos de los cielos y contracursos de los planetas se gozasen en sus relojes, admirable maravilla”.

Es así como Juanelo Turriano consiguió que un emperador y un rey, olvidasen por un tiempo los graves asuntos de un imperio, para recrearse en las admirables máquinas de un relojero.
Hemerotecas