By Joan Spínola -FOTORETOC-

By Joan Spínola -FOTORETOC-

Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Terra Australis Ignota


La búsqueda de la Terra Australis desde Perú 

En 1567 el virrey interino de Perú y el presidente de la Audiencia de Lima, Lope García de Castro, entregó a su sobrino Álvaro de Mendaña de Neira (1541-1595) el mando de una armada que  debía buscar la Tierra Australis (Australia), ese quinto continente imaginario que todos daban por supuesto pero en el que nadie había desembarcado La expedición “formada por dos barcos, Los Reyes  y Todos Los Santos, ciento cincuenta y seis hombres, entre ellos el cosmógrafo  Pedro Sarmiento de Gamboa, y' cuatro franciscanos” partió de El Callao el .l9 de noviembre de 1567, La travesía estuvo marcada por las desavenencias entre d piloto de la expedición, Hernán Gallego y Sarmiento de Gamboa por la ruta a seguir. Aunque no llegaron a alcanzar la Tierra Australis, los dos barcos arribaron al archipiélago de las islas Salomón desde allí, en nueva singladura, recorrieron las islas de Guadalcanal, Malaita y Bauro, tras seis meses de estancia en las Salomón, se planteó el dilema de poblar o regresar a Perú, decidiéndose Mendaña por esta última opción. De nuevo surgieron discusiones sobre la ruta a seguir en el tornoviaje. Se impusieron las tesis del piloto y las dos naves trazaron una singladura que los llevó a atravesar las islas Marshall hasta llegar al norte de la costa mexicana, en la actual Baja California, Para entonces los dos barcos iban separados a causa de un temporal que los había dispersado. Volvieron a unirse a finales de enero de 1569 en el puerto mexicana de Santiago de Colima, y desde allí navegaron hasta el puerto del Realejo donde repararon las maltrechas naves. Por fin, el 11 de septiembre de 1569, atracaban en el Callao. La expedición no podía considerarse un éxito, pues casi cincuenta personas habían muerto y no se había descubierto el famoso quinto continente. Mas los hallazgos geográficos, las informaciones sobre numerosos pueblos y culturas y las nuevas rutas trazadas en el Pacífico le confirieron gran trascendencia para futuras singladuras. A. pesar de que Mendaña contó fabulosas historias de tesoros sobre las islas Salomón, relacionándolas con las riquezas de la bíblica Ofir, lo cierto es que tardó mucho en poder organizar un segundo viaje. Primero debió capitular en España las condiciones del mismo, y hasta 1574 no logró que se lo nombrara adelantado, gobernador y capitán general del archipiélago a cambio de sufragar personalmente la expedición. De vuelta en Perú. Mendaña encontró la total oposición del virrey Francisco de Toledo, con lo que su proyecto quedó varado y él se convirtió en uno de los solteros más preciados de la aristocracia limeña. En Mayo de 1536 se casó con Isabel de Barreto (?-1610), una dama con carácter, que a la postre sería la primera y única mujer en ser almiranta, gobernadora y capitana general. Con la llegada del nuevo virrey, García Hurtado de, Mendoza, el proyecto fue recuperado y en 1595 Mendaña obtuvo licencia para que la flota partiese hacia las Salomón.
Tras seis meses de vagar por el océano, los restos de la expedición, dirigida por el piloto Fernández de Quiroz, llegaron a Manila. Más la ambición de la almiranta no podía aceptar el fracaso. Así, en noviembre de 1596, sin haber cumplido un año de luto, Isabel contrajo matrimonio con Fernando de Castro, prestigioso rico y bien relacionado comandante de la ruta marítima Acapulco-Manila. Era el hombre perfecto para ayudarla a conseguir su gobernación en las islas Salomón. Los nuevos esposos viajaron a Lima para proveer todo lo necesario a una nueva expedición, Sin embargo, en Perú, la maquinaria burocrática trituró los sueños de Isabel. Dispuesta a no rendirse, en 1609, la almiranta  viajó a España para exigir sus derechos al mismísimo rey Felipe II. Desesperada por no lograr su propósito, murió poco después en su Galicia natal.
Por su parte, tras varios años de esfuerzos e intrigas en la Corte, Fernández de Quiroz logró autorización para seguir la búsqueda del continente “desaparecido”. En 1605 regresó a Lima y, con tres navíos proporcionados por el virrey, el conde de. Monterrey, intentó dirigirse a la .isla de Santa Cruz, pero falló en sus cálculos y la travesía volvió a convertirse en un vagabundeo dramático hasta alcanzar el archipiélago de la Pomotú. Su pretensión era continuar y, de no haber sido por varios intentos de motín que lo obligaron a cambiar de rumbo, hubiese llegado a Australia. En realidad, sus barcos arribaron a las Nuevas Hébridas, aunque Quiroz estaba convencido de haber descubierto el nuevo continente a las islas Terra Australis del Espíritu Santo. De regreso a Perú, una tempestad dispersó sus naves y el portugués llegó a Nuera España (México). Acusado de ser el responsable de la tragedia, volvió a la Península, pero nadie quiso oír sus informes del descubrimiento de un nuevo continente ni encontró ayuda para fletar otra expedición. Malvivió de algunos ahorros y de la caridad hasta que  en 1614 consiguió del rey permiso para regresar a lo que él llamaba Australia. Al año siguiente, cuando se dirigía a Perú, la muerte le sorprendió en la escala que debía realizar en Nueva España. Dejó escrita una extensa obra entre la que destacan los libros Relación, de carácter autobiográfico, Historia o Relación del segundo viaje del adelantado Álvaro de Mendaña a las islas Salomón, Memorial al rey sobre la población de las tierras australes y Descubrimiento  de la tierra austral.
Terra Australis Ignota
La Terra Australis fue un constructor griego creado por Aristóteles y Eratóstenes quienes consideraban que por la simétrica y armonía del mundo debía existir un continente al éste. Esta idea fue tomada por el historiador y cartógrafo Ptolomeo en el siglo II antes d Cristo, quien situó dicha masa  continental al sur del océano Índico. Como Ptolomeo fue fuente principal de todas las exploraciones renacentistas, dicha Terra Australis, se convirtió en casi una obsesión para todos los marinos que se adentraron en las aguas del Pacífico. Magallanes buscó y hasta creyó que las islas grandes de Tierra de fuego del Quinto Continente. Pedro Fernández de Quiroz hasta tres veces en 1606.  
Breve historia de los conquistadores
José María González-Ochoa

sábado, 1 de agosto de 2015

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal 69

La vida de los trabajadores en la mina 1
 La comparación que reiteradamente hemos establecido más arriba entre trabajo minero en el siglo XVI y en el siglo XIX y la afirmación de que las condiciones eran mejores  en el primero que en el segundo, puede resultar engañosa. Lo que diferenciaba a unos de otros, ya lo hemos dicho, en la relación del trabajador con la empresa, más favorable para el primero por cuanto menos sujeto, disfrutando de un salario real más unas jornadas de trabajo mucho menos extenuantes y sin haber perdido en general la  relación con la tierra que les diferenciaba de la situación del proletario de la Revolución Industrial. Pero las condiciones materiales en que se desarrollaba el trabajo no eran mejores para uno que para otro —la imagen más difundida del minero decimonónico es la de trabajador del carbón, actividad minera en la que las condiciones son muy diferentes de las del resto de la minería—.
El trabajo de interior era realmente el más penoso, por cuanto las dimensiones de las galerías eran a veces increíblemente pequeñas, de forma que el picador se veía obligado a trabajar en cuclillas o de rodillas. El operario descendía a las labores a veces en los propios cestos de la extracción, en escalas colocadas sobre la entibación o, si el pozo no era totalmente vertical, deslizándose sobre sus propias posaderas y agarrándose a las maderas de entibado, mientras sostenía el candil de aceite con que se alumbraba en las labores. Los recorridos por el interior hasta alcanzar la zona de laboreo eran largos e intrincados; en 1570, los recorridos mineros eran a veces largos e intrincados; en 1570, los mineros de Guadalcanal habían de recorrer una distancia de 276 metros a través de pozos  y galerías para llegar hasta el tajo.
Humedad y aire poco renovado eran, junto con la escasez de espacio, los mayores problemas de los trabajos interiores; en ocasiones los operarios trabajaban con medio cuerpo sumergido en el agua, mientras que los procedimientos de ventilación eran ineficaces a partir de determinados niveles de alejamiento de la superficie y se agravaba con el humo de los candiles y el producido por el fuego que se empleaba para facilitar el derribo de la roca, a la par que actuaba también la elevación de temperatura que es dirección a la proporcional de la profundidad. La solución consistía, ya lo vimos, en la apertura de tiros. Pero hasta que éstos llegaban al punto deseado, el trabajo se desarrollaba en  condiciones extremadamente difíciles. En 1570, el contador Zárate informaba:
“si los plomeros tubiesen respiradero para no andar tan ahogados y e (...)”
y proponía
“formar un pozo nuevo en otra mineta encima, que venga a dar en ella”
la solución remediaría la asfixia pero  no la estrechez. Mientras tanto, la descripción de las condiciones de trabajo es suficientemente expresiva: las labores se hicieron
“siguiendo acia lo alto para efecto de hazer una lunbrera o rrespirade derecho para el seruicio y aliento de la gente que allí andaba labrando porque por defecto de no haberla, no pueden respirar los honbres, ni tomar huelgo, y ansi su mesmo vaho los ahoga- y no deja trabajar y muchas vezes les mata los candiles y es tanto el calor que causa el aliento de los mesmos trabajadores que no pueden sufrir ropa ninguna, antes de ordinario andan en camisa y los flamencos, quando allá entran, trabajan en cueros (...). Porque toda la labor depende agora de acabar de abrirse este pozo, que en abriéndose tendrán aliento y espacio los que abajo trabajaren y se podrá meter más gente (...). La estrechura es muy grande y la calor tanta que no podían, con labrar dos picayos solos, valerse con el calor y su mesmo vaho les mataba las luyes y no les dejaba resollar, tanto que trabajaban en cueros vivos, que aún los camisones no podían sufrir”.
Infirmaba también el capataz Pedro de Alba:
“esta noche pasada, como lo hace todas las noches, (...) ha salido tres veces (...) hecho agua hasta la camisa, de que ha pensado morir (...)”.
Testimonio de Francisco Blanco apuntaba:
“por ser cosa muy angosta y donde no pueden respirar, porque su mesmo vaho mata los candiles, y por no tener lugar de entrar el aire hay tan gran calor que los plomeros no pueden sufrir ropa ninguna y adolecen hartos dellos del mismo vaho que procede de lo que resuellan y de la humedad de la mineta (...)”.
No era sólo el calor y la falta de aire limpio, otra información añadía un nuevo factor, causa de la más común de las enfermedades profesionales del minero, la neumonoconiosis
“no tenían respiradero y los candiles se les morían con el vaho de la gente y con el polvo de la piedra”.
La intoxicación era frecuente “e salen los trabajadores con grandes dolores de cabeza” 99
En ocasiones, el problema era justo el contrario, un exceso de ventilación que, aunque mantenía limpio el aire, provocaba tan grande contraste con la temperatura del cuerpo por la actividad que daba lugar a otro tipo de afecciones respiratorias. Cuando se logra abrir  ”resolladero” que reclamaban los trabajos antes aludidos,
“en haziendo el primer agujero, salió por él tan grande ímpetu de viento y alientos de los trabajadores que allí estaban represados que mató las luyes de los que andaban trabajando en las minetas altas y los que abaxo no podían sufrir el calor, agora añaden ropa para rremedio del grande frío que sienten” 100
De todas formas, aunque las descripciones anteriores puedan resultar estremecedoras, situación en las minas metálicas era envidiable frente a las de mercurio, donde los vapores venenosos altamente nocivos y el fantasma del terrible hidrargirismo se unían a existencia igual de todos los problemas anteriores.
Los trabajos de metalurgia también resultaban penosos, tanto por las altas temperaturas como por la proximidad a humos con un alto grado de peligrosidad que producen frecuentes intoxicaciones.
La consecuencia de la situación antes descrita es la alta morbilidad por enfermedades profesionales, cuya incidencia es menor en los mineros-campesinos, que en los trabajadores de tres siglos más tarde, dada su menor permanencia en el puesto de trabajo, perecía que afecta de lleno a aquellos que se dedican a la mina a tiempo completo —técnicos esclavos, extranjeros, mineros “profesionales” en general—.
Otra amenaza de gran incidencia sobre estos trabajadores eran los accidentes laborales eran los traumatismos, frecuentes especialmente en el descenso y ascenso de las labores y de los que es buena prueba la relación del estado de los esclavos en 1574 “tullidos, ciegos mancos de ambos pies, etc”. En 1570, escribía el visitador Zárate:
“en este punto sacan otro (plomero) hecho pedazos de un pozo” 104.
A todo ello hay que añadir las dolencias producidas por la inhalación del humo de las fundiciones, que afecta por proximidad a todos los trabajadores de la explotación, pero más directamente a los empleados de labores metalúrgicas. El contacto con el humo de fundiciones producía en la metalurgia del plomo una grave enfermedad profesional de tipo crónico denominada «saturnismo», cuyos más característicos síntomas son el cólico saturnino “violentos dolores abdominales y fuertes vómitos”, el estreñimiento, la polineuritis, la anemia hipocrómica, las crisis hipertensivas con bradicardia y en fases más graves, la nefrosclerosis y la encefalopatía saturnina. La morbilidad producida por inhalación de vapores púmblicos afectaba de forma muy especial a los trabajadores de desplatación, a los “afinadores”.
Quizá la enfermedad de mayor incidencia entre los empleados de interior sea la ante; citada neunomonoconiosis 101, a la que en las minas de cinabrio se unía el hidrargirismo Pero a ellas se unían otras dolencias, como la anquilostomiasis 102, las enfermedades reumática; derivadas del trabajo en altas condiciones de humedad 103 y diversas afecciones de la piel.
99 A.G.S. Contadurías Generales, Leg.° 103, fol. 12. Sobre la iluminación, cfr A.G.S. Consejos y Juntas de Hacienda, Leg.° 28, fol. 3.
100 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 115
101 Nombre dado por Zenker al conjunto de alteraciones fibrosas crónicas pulmonares producido por la inhalación y fijación en el pulmón de polvos o partículas minerales extrañas. Vulgarmente suele se conocida como silicosis, aunque este nombre correspondería sólo a la neumonoconiosis producida por polvo de sílice; cfr. BRAIER C.: Diccionario enciclopédico de medicina, Barcelona Jims, 1979.
102 Enfermedad infecciosa producida por parásitos nematodos que se fijan en gran número en la mucosa del intestino delgado y que produce dolor abdominal, alteración del apetito, palidez extrema retardo físico y mental, anemia hipocrómica y eosinofilia.
103 Al desaguarse en 1568 el denominado “Pozo de la Puerta”, se decía que habría de proseguir pe otro ramal, ya que de otra forma sería imposible “por la mucha agua que caía sobre los plomeros”.
104 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 115, fol. 5.
 
De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez
 


miércoles, 29 de julio de 2015

De Carlos III al Iryda


Unión + Trabajo= Desarrollo

Somos muchos los que por diversas circunstancias y a distintas edades dejamos nuestro pueblo. Pero, pocos creo lo olvidan y precisamente no le dediquen sus recuerdos con el mejor deseo. No obstante, desde el que se acuerda del pueblo para pedir una partida de nacimiento hasta quien ha sacrificado posibles “laureles” en el exterior por confianza y colaboración hacia la reacción de su pueblo, hay toda una gama de casos intermedios.
Tanto los guadalcanalenses ausentes, más o menos parcialmente, como los empadronados, hemos demostrado, en el grado que nos corresponde, deseos ansiosos de hacer surgir realidades tendentes hacia un desarrollo economicosocial que impidiera la emigration masiva.
El que ya hayan surgido realidades, modestas pero progresivas, es lo que me ha llevado a escribir estas líneas para exteriorizar La satisfacción de pertenecer a esa gama de los que en el silencio no perdían la fe y mantenían su esperanza en La reacción del pueblo. Y, como La espera se ha hecho larga para empezar a ver reacciones significativas, de ámbito nacional e internacional “DE CARLOS III AL IRYDA”; serie de cinco artículos publicados en el diario de Madrid "INFORMACIONES"., en abril de 1973, considero el momento oportuno para decir a quien lo necesite, que ya empieza a haber realidades que pueden alimentar su fe y con ello su mayor confianza para participar en el desarrollo de “su pueblo”, nato, conyugal o sentimental.
Según expresión de actualidad en el campo de. La tecnocracia, “el apoyo técnico”, de lo dicho esta en LA UNION que ha dado lugar at creciente número de agrupaciones y asociaciones que existen y van creándose al conglomerar las ideas, el trabajo y las distintas economías hacia un fin común: EL DESARROLLO.
Guadalcanal es pueblo norteño dentro de la zona que se ha dado en llamar SIERRA NORTE DE SEVILLA. Esto quiere decir que está emplazado en La parte más sufrida de La considerada por el Gobierno como deficitariamente protegida por la naturaleza. Por tanto, no hubiera sorprendido La emigration masiva olvidadiza. Sin embargo, ni la emigración ha sido tan masiva, ni la gran mayoría ha olvidado su pueblo y sus posibilidades, pese al “desafío”, de la Providencia por la ausencia de riquezas naturales. He aquí el punto álgido que necesito de la fe y de La esperanza. El guadalcanelense, hombre de elevada fe cristiana, no podía admitir una injusticia de La Providencia hacia su pueblo y se sintió, por el contrario, honrado humanamente ya que, como tal, sus cualidades deberían ser suficientes para compensar las deficiencias naturales de su término.
Las primeras manifestaciones del nativo que se encontró con sus tierras y las inclemencias meteorológicas, fueron las realizaciones en pequeña escala de lo que no hace mucho una personalidad de nuestro Gobierno; muy gráficamente, dijo: “EL TECHO DE LA INDUSTRIA DEL CAMPO ES EL REGADIO”. Prueba de ello son las múltiples huertas que rodean al poblado, las cuales, además de aumentar la producción de las tierras, ofrecen la posibilidad de un tratamiento clínico muy actual: “el relax”, que .puede conseguirse desde los preciosos miradores que existen con vistas a las verdes huertas que adornan los pies de La sierra.
Posteriormente, las mayores exigencias de consumo al aumentar el nivel de vida requería nuevas orientaciones que pedían más unión y más trabajo. Así aparecieron las primeras agrupaciones que daban lugar a La creación de modestas industrias e inicios de la industrialización agrícola-ganadera. Manifestaciones reales de ello, son:
— las asociaciones agrícola-ganaderas familiares y no familiares; las agrupaciones explotadoras de los productos agrícolas;
— las transformaciones de las clásicas herrerías, serrerías y ladrilleras en industrias metálicas, madereras y de material de construcción, respectivamente;
— las comunidades de caza, para la comercialización de esta.
Todas estas realidades llevan una clara perspectiva de progresión, independiente de los nuevos programas en evolución, tales como:
— poner “pared” a las grandes extensiones de tierra de difícil “techumbre”. (Son, ya, muchas las fincas con cerrados y algunas en las que la fe e ilusión de sus dirigentes no cesan de estudiar las posibilidades de “techar" en mayor o menor extensión, aunque para ello tengan que confesar la dificultad, pese a la UNION y al TRABAJO, y hacer uso de la consciente política generosa de colaboración estatal —ICONA, IRYDA, etc.- hacia la sierra norte de Sevilla);
— industrializar lo que hasta no hace mucho se utilizaba exclusivamente para ensayos en los laboratorios agrícolas. (Me refiero a la utilización como piensos de alto poder nutritivo, de los cultivos hidropónicos, para el cebo de ganados.)
Finalmente, tras esta somera descripcion del, quiza lento, pero progresivo crecimiento en el uso de las posibilidades humanas y materiales de nuestro pueblo, quisiera pedir a los lectores, especialmente a los guadalcanalenses, que aumenten su fe y confianza hacia el futuro y lo demuestren aunando sus medios y capacidad de trabajo para que el desarrollo lento observado se acelere en progresión geométrica, aunque ello requiera inversiones apreciables, y rendimientos a largo plazo, pero mayores.
Consigna: LA ECONOMIA NO ES GASTAR MENOS, SINO GANAR MAS. 

Manuel PERELLÓ PALOP
Revista de feria 1973

sábado, 25 de julio de 2015

Adelardo López de Ayala o el figurón político-literario 4

D. Emilio Arrieta

Capítulo IV

La batalla contra Los Progresistas
Dos meses después, el 20 de marzo del 51, estrenó Ayala su comedia Los dos Guzmanes. Ya dijimos que había escrito esta obra cuando, huyendo de Sevilla, se refugió en Guadalcanal. Tenía Ayala entonces diecisiete años solamente acabando de leer los modelos del teatro clásico. Tales obras de enredo despertaron en el aspirante a autor admiraciones imitativas, y su in experiencia literaria no le permitió disfrazar siquiera las copias. Esto hizo que la crítica le techara hasta como plagiario.
En cuanto al público, retrajóse a las pocas representaciones del Teatro Español, donde también se estrenó Los dos Guzmanes. Si ello debió a que, según los correligionarios de Ayala dijeron, al intentar defenderle en el periódico del partido, no trabajaba en la obra la bailarina La Nena, poca excusa resultaría. De haber sido buena su obra, con bailarina y sin bailarina, habría acudido el respetable.
Seguidamente estrenó, en el Teatro Circo y en 21 de julio, Guerra a muerte, zarzuela con música de Arrieta, de la que nada se sabe, pues los periódicos ni siquiera dieron cuenta de su estreno. Aquí, ya que no el apoyo del baile, buscó Ayala el de las notas, sin que por eso consiguiese sino entablar amistad con el compositor Emilio Arrieta, del que siempre fue desde entonces amigo íntimo.
Y todavía el mismo año, el 21 de noviembre, estrenó en el Teatro del Príncipe un drama, Castigo y perdón, que tuvo un fracaso completo. Hasta el autor se consideró fracasado, tardando tres años en decidirse a probar de nuevo fortuna en las tablas.
Entonces, con algún éxito, estrenó el drama Rioja. Pero en seguida volvió a fracasar, estrenando la zarzuela La Estrella de Madrid. Sin su destino en Gobernación, Ayala habría tenido que volverse a Guadalcanal, como pensaba al no poder estrenar Un hombre de Estado. Y, además, acababan de quitarle ese destino...
Los moderados se encontraban en la oposición al triunfar el año 54 aquel levantamiento de Espartero, que provocó haber disuelto las Cortes Sartorius. Pero esto fue la salvación de Ayala como autor, pues le hizo dar al Teatro las suelas Los comuneros, con música de Arrieta,  y el El Conde de Castralla, musitada por 0udrid. Ambas obras estaban llenas de alusiones políticas, tanto que la primera provocó una manifestación pública de los oposicionistas al Gobierno, y la segunda fue retirada de la escena por orden de la autoridad. No necesitó más Ayala para que sus correligionarios pudiesen convertirle en autor famoso. Si sus obras dejaban de representarse no era porque no gustaran sino porque los gobernantes las prohibían.
Y apareció El Padre Cobos. Fue éste periódico de oposición, hecho exclusivamente para combatir al Duque de la Victoria y a sus ministros, que desde el primer número obtuvo el favor del público. Con la consiguiente enemistad,  claro es, del Gobierno.
Portada del Padre Cobos
Las sátiras, crueles y graciosísimas, dedicadas por el citado semanario a los personajes  de la situación, al partido progresista entero, a la milicia nacional y al jefe de todos, Espartero, hicieron retorcerse de risa a sus  lectores y temblar de indignación a los aludidos. Las famosas "indirectas" de El Padre Cobos tenían una violencia y una saña que destrozaban vivos a los prohombres progresistas, los cuales se defendían por todos los medios posibles, acometiendo a los redactores del periódico con la ley y contra la ley.
Ayala formaba parte de la redacción de El Padre Cobos, y hasta se decía que su íntima amigo, el músico Arrieta, fue quien proporcionó los fondos necesarios para lanzar a la calle esta publicación. Y no resistimos la tentación de copiar algunos párrafos de un artículo del que se declaró autor Ayala, para que se vea cuán esmerada prosa y cuanto comedimiento usaba el que llegaría a ser académico de la Lengua y ministro en el primer Gobierno de Cánovas del Castillo. El artículo referido se titulaba "Relinchos" y se publicó el día 25 de mayo de 1855, comentando la sublevación de dos escuadrones de Caballería en Calatayud:
"Tres secciones de Caballería del Ejército, pertenecientes al escuadrón de Bailén, han salido desbandadas por los campos de Aragón, relinchando con toda su fuerza: ¡Viva el Rey!
"Tal vez esos mismos caballos relincharon no ha mucho en los campos de Vicálvaro: ¡Viva la Libertad!
"Está visto que la raza caballar preside la dirección de los negocios públicos de España: Nos, legislan las Cortes Constituyentes, nos gobierna O'Donnell..."
Semejantes madrigales hicieron que los con ellos favorecidos decretaran la muerte de la publicación en que se insertaban. El sistema de apalear a los redactores de El Padre Cobos no dio resultados, pues los golpes hubo de recibirlos un pobre señor Salgado, empleado en la Administración, quien, claro está, no tenía nada que ver con los escritos del periódico. Y entonces se acudió a que el promotor fiscal, Massa y Sanguinetti, presentara una seria denuncia ante los Tribunales contra ciertos versos que contenían injurias a la representación nacional.
Ayala respondió de los versos dichos para hacer la defensa de El Padre Cobos ante el Jurado. Si verdaderamente había escrito tal engendro poético, no obtendría una fama de versificador, pues la composición era detestable. Pero, en todo caso, con defender el derecho a publicar eso y todo lo demás iba contra las mismas ideas por que batallaba.
En el proceso de El Padre Cobos los campeones luchaban cambiadas las banderas. Los progresistas, defensores de todas las libertades, pretendían reducir la libertad de Imprenta. Y los moderados intentaban que la libertad de imprenta se salvara, siendo opuestos a todas las libertades. Mas esto, si fue un inconveniente para Massa y Sanguinetti, hombre de convenciones firmes, no lo resultaba para Ayala... Ayala, que sabría luego no ya cambiar de casaca, sino conservar la casaca de ministro de uno a otro Gabinetes opuestos, por semejante pequeñez no vaciló. Así el triunfo fue suyo, derrotando de aplastante manera al desdichado promotor fiscal.
Los versos denunciados eran un supuesto "Himno a Espartero", ridiculizando el deseo de los diputados adictos de prolongar por tiempo indefinido la vida de las Cortes Constituyentes para mejor servir a sus amigos y aun lucrarse ellos, ya que muchos a más del acta tenían cargos en el Gobierno. Y Ayala preparó la defensa con una estratagema, que sus amigos consideraron habilísima, aunque fuera bastante simple, pues consistió sólo en hacer que el diario Las Novedades publicara unos sueltos políticos contra el empeño de no disolver el Parlamento y abogando por que se cumpliese el reglamento de incompatibilidades. Estos sueltos, escritos sin injurias, no fueron denunciados, claro es, por lo que se podía decir que a Las Novedades se le permitía publicar aquello que, impreso en las páginas del semanario perseguido, reputábase pecaminoso.
Podía decirse tal, aun cuando no fuese enteramente cierto. Unos versos procaces y una prosa ponderada contendrán lo mismo en el fondo; pero la forma hará que se diferencie enormemente su significado. Sin embargo, Ayala dijo eso. Y lo dijo empleando todo lo sonoro de su voz y lo ampuloso de su estilo. "Nunca los odios políticos son más repugnantes que cuando visten la toga", clamó.
Anonadando con frases así a los acusadores, conminó a los jueces advirtiéndoles: "Si después de lo que habéis escuchado condenar os lo juro por .i honor, más lo sentiría vosotros que por mí. Seguro estoy de vuestro fallo, porque lo estoy de vuestra rectitud.  “¡Id juzgad!"
Este latiguillo final remachó el efecto del ardid, no muy lícito, empleado para presenta: El Padre Cobos como perseguido injustamente por político aborrecimiento. Y el Jurado dictó un veredicto de inculpabilidad, que fue no solo eso para el semanario oposicionista, sino, a más, sentencia condenatoria para el Gobierno.
Luís de Oteyza
Vidas Españolas e Hispano-Americanas del Siglo XIX
Madrid, 1932 

miércoles, 22 de julio de 2015

Sencillos inmuebles del ámbito rural

Ermita de San Benito

La ermita de San Benito se encuentra situada en las inmediaciones de Guadalcanal, junto a la carretera A-432 que une Sevilla con Guadalcanal, apoco más de un kilómetro de la población, es una de las muestras más primitivas del arte mudéjar de finales del siglo XV con que cuenta esta apartada comarca de la Sierra Norte en la provincia de Sevilla.
De esta época perduran en ella una interesante portada y restos de un antiguo soportal que deben entenderse como elementos conservados por la función arquitectónica que desempeñaron en la segunda etapa constructiva que experimentó este templo durante el siglo XVIII, fue profundamente remodelado en la segunda mitad del siglo XVII, para adaptarlo a los gustos de la época.
Sin embargo, las reformas barrocas respetaron exteriormente los primitivos esquemas mudéjares, patentes en la fachada principal, el muro de la epístola y la galería porticada.
La ermita se enclava en una vía de comunicación muy utilizada durante la Baja Edad Media y el siglo XVI, pues unía el norte de Castilla y Extremadura con la Andalucía Atlántica, por ella transitaban comerciantes y peregrinos que tenían por meta el Santuario de Guadalupe, para los que solían habilitarse recintos religiosos de tránsito como el que nos ocupa.
Gracias a ello, podemos hoy contemplarlos como ejemplo de las muchas ermitas que debieron existir de rasgos muy afines a ésta y que en la actualidad son escasas debido a las profundas y muy generalizadas restauraciones que terminaban por distorsionar el primitivo aspecto de estos sencillos inmuebles del ámbito rural.
 Al encontrarse en un entorno rural destacan sus muros y cubiertas de los árboles, olivos y cultivos que la rodean, siendo los elementos más característicos los tejados de la nave así como las cubriciones del presbiterio y del camarín, este último octogonal con cubierta de ocho paños de tejas.
La ermita fue construida entre los años finales del siglo XIII y primera mitad del XIV. De este período constructivo hay que destacar las portadas laterales, hoy inutilizadas. Obras ejecutadas en ladrillo, con arcos ojivales y alfiz, todo del gusto gótico-mudéjar. En la misma fecha se puede encuadrar el pórtico del muro de la Epístola.
Este presenta arcos de medio punto elevados sobre pilares cuadrangulares en marcados por alfiz. Durante el siglo XVIII el edificio fue profusamente reformado, adquiriendo la apariencia barroca que lo caracteriza, aunque ha mantenido la construcción de mampostería, ladrillo y tapial.
Sobre este primitivo templo, como se ha apuntado, una posterior etapa constructiva durante el siglo XVIII ocasionó la aportación de una interesante fábrica barroca que apoyada en la anterior, como puede observarse aún en determinadas partes del inmueble, dotó de un aspecto barroco con resabios muy clasicistas el interior al igual que ocurrió en otras ermitas de las cercanías, reformadas en la misma época, resultando una aportación novedosa por la utilización de esquemas de plantas en las que el camarín adquiere una importancia considerable, fruto de su propia función como ermitas destinadas a ser punto de referencia en el peregrinaje, que ha homogeneizado este tipo arquitectónico en la comarca.
  En el interior, la única nave se cubre por medio de bóvedas cañón con lunetos. El presbiterio, por su parte, se cubre mediante bóveda semiesférica sobre pechinas, al igual que el interesante espacio del camarín, que da lugar a una vistosa solución exterior de cúpula con tambor octogonal. En los distintos muros y en los claves de la bóveda del presbiterio subsisten pequeños tondos de piedra decorados con distintos motivos, que provienen de la primitiva fábrica.
De su devenir histórico, como enclave significativo para la población del cercano pueblo de Guadalcanal así como para la de los núcleos de las inmediaciones desde el siglo XV, se tienen crónicas que han demostrado su importancia social y artística mantenida hasta época muy reciente. Las descripciones existentes elaboradas por los sucesivos visitadores de la Orden de Santiago, han reflejado un lugar en el que acontecieron importantes manifestaciones religiosas y en el que también existieron una serie de obras de arte mueble relacionadas en el presente documento, -hoy desaparecidas desde el saqueo de 1936-, que delatan la importancia desempeñada por este inmueble desde finales de la Edad Media.



M.J. González

sábado, 18 de julio de 2015

Inicio, auge y decadencia de las minas de Guadalcanal 68

La vida en la mina 3

La oferta de mano de obra y 2

Junto a extranjeros, moriscos y gentes de los pueblos mineros de Extremadura, el último grupo definido es el de los vascongados; éstos últimos son muy apreciados, más que canteros que como mineros, por lo que se les destina fundamentalmente a la práctica de obras muertas en calidad de destajistas. 93

Y ya sin formar grupo, aparecen de forma aislada especialistas de muy variadas procedencias, buscados por todas partes del reino; dada la escasez que en un principio existe cano de obra especializada. Su origen es así muy variado; hay antiguos fundidores de hierro del País Vasco 94, de Santiago de Galicia, donde había una tradición anterior de fundidores de estaño 95, del Rosellón 96, de las zonas mineras de Almodóvar y Alcudia, algún aragonés e incluso el rarísimo caso de un indio casado con una morisca 97.
Junto a la prevención frente a los moriscos, algunas ordenanzas manifiestan también reticencias frente a los oriundos de la propia villa de Guadalcanal; en 1558 escribía la Princesa Gobernadora a Mendoza:
“en cuanto a lo que decía que convernía que los oficiales y personas que andan en las fábricas sean forasteros y no naturales, para lo que toca al buen rrecaudo y seguridad, aunque se les acrescentasen algo más los salarios, proveerlo heis como mejor os paresciere” 98.
En cualquier caso, entre los años 1556 y 1560 debió producirse un flujo poblacional importante hacia la mina, afectando fundamentalmente a una zona formada por la actual
provincia de Badajoz y la Sierra Morena cordobesa y sevillana. Sería inten de forma más pormenorizada cómo se producen tales migraciones, si bien un conocimiento más profundo no es fácil lograrlo en fuentes archivísticas, ya que no dejó rastro en los archivos locales de Guadalcanal; la mina tuvo su propia iglesia y, por tanto sus propios registros, cuyo paradero desconocemos. Un estudio así es más fácil de efectuar en las minas de Almadén, donde la imbricación mina-villa era mucho más estrecha.
En 1569 se. conducían 44 moriscos de Hornachos a las minas de Almodóvar y al paso por este pueblo son atacados por los vecinos de Almadén, exasperados por la rebelión de las Alpujarras. La mayor parte de ellos habían sido contratados para labores de desagüe y no debía ser el primer grupo de esta raza que acudía a trabajar en aquel distrito ya que la información indica que venían «como lo hizieron agora hazc un año». La mayoría de los moriscos, atemorizados por el incidente huyeron de vuelta a su pueblo y nc querían regresar y ante ello se despacha provisión real en la que se indica que
“tienen prouisión real para andar libremente por estos reinos y señorios (...). Dióseles porque los de Hornachos son gente doméstica y servidores de la corona real y no es gente que se entiende con la de Granada”;


93 cfr. A.G.S. Escribanía Mayor de Rentas, Minas, Leg.°14, fol. 5.
94 Escribía Juan de Orbea a Mendoza desde Eibar:
“visto lo que V.M. enviaba a mandar perca del maestro que deseaba fuese ahí para lo de las minas, yo procuraré con Jorge de Urrupain (maestro de hacer acero en Guipúzcoa) para que hobiese uno y así lo hubo (...) a Martín de Yrigoen, que me dice que es buen oficial. El no es bien romanicado, que sera el mayor trabajo que con él se terná, pero en su vascuence me dicen que es tenido por honbre de buena rajón. Por ahí habrá vascongados que harán relación con él”.
Se le abonará un salario de 187,5 maravedíes al día más gastos de viaje de ida y vuelta y se le pagará el o de una cabalgadura; cfr. A.G.S. Escribanía Mayor de Rentas, Minas, Leg.° 22.
95 A.G.S. Contadurías Generales, Leg.° 3.072, s.f.
96 La instrucción de Mendoza a la Princesa en abril de 1556 decía:
“Otrosí se ha dicho que en el condado de Ruisellón hay muchas herrerías, y que de las personas que en ellas trabajan que están experimentados en usar de minas, se podrá traer aquí algún dinero dellos y que serian provechosos porque son grandes trabajadores (...). También os informaréis si de los que trabajan en las minas de yerro y avero en el condado de Vizcaya y Guipúzcoa será bien que se lleven algunos para las dichas minas de Guadalcanal y las otras, porque, si conviene, se procuren y vayan con más breuedad que los alemanes”;
C.G.S. Patronato Real, Leg.° 26, fol. 150.
97 A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 31, fol. 46:
«una morisca muger de un indio que ha muchos días que trabaja aquí...»;
noticias sobre mano de obra en A.G.S. Contadurías Generales, Leg.° 3.072, s.f. Carta de la Princesa yate de 26 de mayo de 1556; A.G.S. Consejo y Juntas de Hacienda, Leg.° 66, fol. 23; Leg.° 31, fol. ,eg.° 160, fol. 7. A.G.S. Diversos de Castilla, Leg.° 8, fol. 29.

98 A.G.S. Contadurías Generales, Leg.° 3.072, s.f. Carta de la Princesa a D. Francisco de Mendoza 1 de enero de 1558.

De Minería, Metalúrgica y Comercio de Metales
Julio Sánchez Gómez
 

miércoles, 15 de julio de 2015

Memento, Miserere

PENSANDO BIEN


En este corto viaje que hacemos por la vida parece que nos falta tiempo para ser malos, cuanto mejor sería aprovecharlo para ser mejores unos para otros y ayudarnos mutuamente, sin tener en cuenta las riquezas terrenas.
¡Qué tiene que ver el dinero con el hombre, con la Persona Humana, con el Hijo de Dios! Desgraciado el que cree valer más porque tiene capital, vil metal con el que se cometieron las barbaries más grandes de todos los tiempos, cuando no fue administrado por personas responsables a. la Sociedad.
Es fatal que existan hombres que no le hablen a su hermano, hijos que desprecien a sus Padres y no los quieran sentar a su mesa porque son viejos y tienen signos de pobreza, o los anulen como muebles pasados de moda, porque esperan una visita.
También ocurre que, queremos quitarle al prójimo su valor personal para colocar delante el “YO” nuestro, minimizar sus actos y si nos dejan, apoderarnos de sus obras buenas y criticar mal los equívocos que como humanos todos tenemos, y lo que es peor, tratar dé ganar nosotros lo nuestro y lo de ellos.
Pensemos un momento, meditemos la cuestión, seamos mejores, para que en este bendito pueblo de GUADALCANAL y en todo el mundo, tengamos toda la satisfacción del deber cumplido, y asía, este corto viaje que hacemos por la vida sería mejor y más agradable.
Intentemos detenernos un momento, y al leer estos versos, meditar, y si nos sirve de algo, ¡Bendito sea Dios!
Se ha de ver tu calavera al final de este camino,
en las manos afiladas de un trapense o Agustino...
y donde hoy entran las locas Alondras del pensamiento
por la fuerza del destino, ha de entrar mañana el viento

¡MEMENTO!
Vamos tras de las mujeres, como si fueran eternas,
con la salvaje lujuria del hombre de las cavernas...
¡Y se pudren las mujeres como se secan las rosas...!
¡Se mueren todas las cosas y hasta la tierra se muere!
¡MISERERE!
El labriego de los siglos, en la tierra removida,
va enterrando la materia para darle nueva vida,
y el que estaba ayer arriba viene a estar luego debajo,
Es eterno este trabajo y no tiene acabamiento.
¡MEMENTO!Van los eternos destinos de este modo encadenado,
impasibles al desfile de los hombres acabados...
Y florecen en los viejos pudrideros de las fosas
azucenas olorosas.., sólo la fuerza no muere.
¡MISERERE!
El león del poderoso afilando está sus garras,
sin pensar que a las hormigas se las comen las cigarras
y luego son las cigarras carne para las hormigas...
¡No abomines ni bendigas, porque todo es un momento!
¡MEMENTO!

Recuerda que el tiempo corre y hacia ti no ha de volver.
Eres tú el que ha de tornar, hecho flor, a una mujer,
hecho agua clara a una fuente, y hecho rocío a una rosa...
Filtración maravillosa de la impureza que muere.
¡MISERERE!
Recuerda que por el Bíblico Génesis de los hermanos,
el vientre que te ha parido será un nido de gusanos.
Hombres, gusanos y piedras son fuerza y evolución...
¡Eterna renovación de lo que vive un momento!
¡MEMENTO!
Y es en vano que queramos romper estas ligaduras
por el frágil estilete de. nuestras pobres locuras...
El todo preside al todo, y somos nosotros nada,
¡La vida nace ligada con la muerte que nos hiere!
¡MISERERE!Deja que llegue hasta mí, pensador y pensativo
el placer de este dolor en el que muriendo vivo...
Deja que llegue a nosotros el morir, que es el nacer...
Quiero sufrir el placer de gozar el sufrimiento.
¡MEMENTO!
Porque es locura querer acabar este tormento,
que en la eterna letanía de lo que nace y se muere,
dice. la muerte: !!Memento!!
y la vida: ¡¡Miserere!!
 

ARDAVIN
Rafael RODRIGUEZ MARQUEZ
Revista de Feria 1973

sábado, 11 de julio de 2015

Adelardo López de Ayala o el figurón político-literario 3

Excmo. Sr. Conde de San Luis
Capítulo III
Entrada en liza

Ayala  llegó a Madrid en otoño de 1849. Hacia la capital le habían  atraído, para lo literario, su amistad con el poeta García Gutiérrez, a quien conoció en Sevilla, y para lo político, su fraterno compañerismo de colegial con el que ya daba esperanzas de llegar a ser ilustre hombre público, Manuel Ortiz de Pinedo. Más solo con la ayuda de este último podía contar, pues el primero se hallaba ausente de Madrid.
Ortiz de Pinedo no pudo, de momento hacer más por Ayala que recomendarle para que obtuviese cobijo en la modesta casa de huéspedes de la calle del Desengaño, donde él mismo vivía, e introducirle en las reuniones del café del Príncipe, presentándole a los que serían sus grandes camaradas del porvenir Cristino Marcos y Antonio Cánovas del Castillo.
La vida de Ayala en Madrid con tal comienzo fue tan dura y tan sin orden como la de cuantos, con escasos medios y desconocidos de todos, vienen a buscar el oro y el laurel a la Capital de España. Durante muchos meses luchó sin tregua y sin fruto, aspirando desde el primer momento a darse a conocer y a conseguir ganancias en su drama Un hombre de Estado.  Visitó a Gil y Zárate y le dio a leer la obra, sufriendo amarga decepción, pues este le aconsejó que estudiase la carrera  y se dejase de literaturas. Pero Fernández Espinosa  que hubo de leer también la producción de Ayala, tuvo para el autor frases lisonjeras, que le animaron a perseverar en sus propósitos  de que Un hombre de Estado llegara a representarse.
Sin embargo, las empresas de los teatros no se apresuraban, ni con mucho, a admitir la obra al dramaturgo en cierne, del que no podían suponer que lograría ocupar el más elevado puesto dentro del régimen parlamentario. Pero si Ayala aun no tenía la fuerza que da el poder público, otros estaban en posesión de ella, y todo  podía arreglarse, empleando la influencia gubernamental de alguno de esos otros.
Fijó el autor de Un hombre de Estado su vista en el ministro de la Gobernación, y decidió, sin más, escribirle ¡pidiéndole que hiciese poner su drama en escena! Se ha conservado la curiosa carta en que tan extraordinaria solicitud hócese, y creemos conveniente, para enseñanza de dramaturgos inéditos, reproducirla:

"Excmo. Sr. Conde de San Luis: Sin duda extrañará V. E. que, antes de tener, el honor de conocerle, me haya tomado la libertad de molestarle; pero yo le suplico que perdone mi atrevimiento, al menos porque él demuestra lo mucho que de su bondad confío. Desanimado con lo que se dice de la lentitud con que en el Teatro Español se ponen las producciones nuevas, y siéndome imposible permanecer mucho tiempo en la Corte, resuelto me hallaba a volverme a uno de los últimos pueblos de Andalucía, de donde he venido para hacer ejecutar el adjunto drama, si las noticias que he tenido de la bondad de V. E. no hubieran reanimado mis esperanzas. Señor Conde: me presento a V. E. sin otra recomendación que la que pueda darme mi primer ensayo; ni tengo otras recomendaciones, ni haría uso de ellas aunque las tuviera. No le pido que lea mi drama, porque no le hago el agravio de juzgarle tan desocupado; pero toda obra nueva exige de derecho que se lean las primeras páginas, y eso es precisamente lo que exige la mía. Si por ellas halla V. E. que podía merecer su bondad, puede someterla al juicio de persona más desocupada, y si su fallo me fuese favorable, me atrevería a suplicarle que me conceda la gracia de ser ejecutado en el Teatro Español antes de enero; gracia para mí de inmenso valor; pero quizás pequeña si se compara con la noble generosidad que V. E. ha usado con todos los ingenios españoles. Quisiera ser muy breve, pero me parece arrogancia no suplicarle de nuevo que me perdone mi atrevimiento, atendiendo que, a pesar de ser el drama que le re-mil fundamento de todas mis esperanzas, me hallaba resuelto ya a retirarme sin ejecutarlo. En tan penosa situación se prescinde de todo, pues si es triste perder la esperanza cuando los años han ido disminuyendo los deseos, V. E., que aun no se encuentra lejos de mi edad, comprenderá cuán doloroso será perderla al comienzo de la juventud y cuando todos los deseos y en especial el de la gloria conservan toda su intensidad. Se ofrece de V. E. s. s., q. b. s. m., Adelardo Ayala.—Madrid, 1.0 de septiembre de 1850, calle? del Desengaño, núm. 19, cuarto 3 °"
Viene de antiguo, sin duda, el qué se pida a los ministros todo lo pedible y algunas cosas más. Sobre ello, aquel ministro de la Gobernación era amante del teatro y protector de los autores, en favor de los cuales hizo la reglamentación que comenzó a sacarles del dominio de los empresarios. Y así, al recibir la carta que le adjuntaba un drama, procedió como si se tratase de un expediente normal encauzado por la vía adecuada, pasándolo para su informe y resolución "a quien corresponde".
Teatro Español de Madrid 1848
El Conde de San Luis entregó la obra de Ayala a su secretario particular, Manuel Cañete, el cual acaso comenzó con este motivo la labor crítica en que había de hacerse popular, encargándole que leyese Un hombre de Estado, y viera si, realmente, era representable. Cañete encontró la obra admisible, y, llamando al joven autor, le indicó algunas modificaciones para el final del último acto; hechas por Ayala que fueron éstas, el ministro impuso que se representase en el Teatro Español.
El estreno verificóse el día 25 de enero de 1851, interpretando los célebres artistas Teodora Lamadrid y José Valero los dos papeles principales, y si su éxito no fue muy grande en el público, si la crítica juzgó la obra con bastante dureza, el autor obtuvo con ella la tranquilidad económica... en forma de un destinó en el ministerio de la Gobernación.
Los corifeos del Conde de San Luis, sabiendo que el ministro se había interesado porque se estrenase Un hombre de Estado, en su afán d, dar la razón al ministro, se la dieron a Ayala Contra los espectadores, que durante el estreno exteriorizaron reiteradas muestras de su disgusto,. y contra los juicios de los más importantes diarios de entonces: La Época, que decía "tiene el gran defecto de ser demasiado extensa y ganaría mucho si su autor la despojase de algunos accesorios inútiles", y El Clamor Público, que encontraba "una gran inexperiencia en el Arte; acción escasa y lenta y escenas que agotan la paciencia del auditorio", vieron en el drama algo plausible. Y alabaron que aquella glosa de la triste suerte del privado Rodrigo Calderón demostrase un liberalismo sin excesos. El autor así se incorporaba al partido moderado, por lo que como correligionario debiera tratársele. El ministro de los moderados perseveró, pues, en su protección a Ayala y le regaló una credencial de doce mil reales.
De este modo, a Ayala le fue abierto el palenque literario por el influjo ministerial, y el premio que en la justa poético-dramática consiguió no se lo dieron ni los ingresos de la taquilla teatral ni los elogios de las autoridades literarias, sino que obtuvo el oro del Presupuesto y el laurel del partidismo político.
Para conseguir la corona que ornamenta a los hijos de Apolo y el dinero de los derechos que cobran los autores tendría que esperar la oportunidad de distinguirse, luchando en el terreno donde dirimen su constante contienda el Poder y la Oposición.
Luís de Oteyza
Vidas Españolas e Hispano-Americanas del Siglo XIX, Madrid, 1932 

miércoles, 8 de julio de 2015

La vida en Guadalcanal años 30, siglo XX (11)

 
Noticias publicadas en los diarios de la época
 
Ferias y fiestas de la provincia
Feria y fiestas patronales de Guadalcanal 

Durante el pasado fin de semana ha tenido lugar en la villa de Guadalcanal la feria de ganado y fiestas patronales.
Esta fiesta de ganado que es de las más concurridas del sur de Andalucía, asistiendo tratantes y ganaderos de varios pueblos, no ha tenido la brillantez que en años anteriores, debido a los acontecimientos de huelgas que vienen ocurriendo en este pueblo, principalmente en los sufridos gremios del campo, panaderos y albañiles.
Los tratantes han comentado el poco negocio de compra-venta-cambio de todo tipo de ganado, esencialmente el equino.
Las feria, por otra parte, se ha desarrollado con la brillantez de años anteriores con grandes bailes en sus casetas, atracciones para la chiquillería un partido de fútbol.
Miercóles, 6 de Septiembre de 1933

La provincia al día
Por un supuesto erróneo se origina un conato de motín
 
Desde Guadalcanal comunicaron ayer a la autoridad gubernativa que la noche anterior al proceder dos guardias municipales a la detención de un borracho que se había caído al suelo, lesionándose, el público se revolvió contra los guardias, pidiendo airadamente su destitución, por creer que éstos habían producido al beodo las lesiones que se causó al caerse.
El jefe de la línea de la Guardia civil de Cazalla se trasladó a Guadalcanal con algunas fuerzas, y su presencia bastó para que se restableciera el orden sin más incidentes.
Una vez que se aclaró el incidente y ante la mayor presencia de la autoridad apoyada por la guardia civil y el juez de paz, se procedió a curar al hombre borracho y seguir con la normalidad ciudadana que caracteriza a este bello pueblos serrano.
Domingo, 10 de Septiembre de 1933 

La agitación social y las perturbaciones de orden público continúan en la provincia
Detención de un agitador 

Guadalcanal.- Por la Guardia civil ha sido detenido Juan Pinelo Gordón, como uno de los principales promotores de la alteración de orden público ocurrida en la noche del o del actual en esta localidad.
Jueves, 14 de Septiembre de 1933

Informaciones del Gobierno civil
Visitas
Para diversos asuntos de trabajo, turno obrero y otros de carácter social, estuvieron ayer en el Gobierno civil los alcaldes de Lebrija y Sanlúcar la Mayor, una comisión de obreros de Almensilla, otra de patrones de Guadalcanal y el alcalde y una comisión obrera de Villanueva de las Minas.
Domingo, 17 de Septiembre de 1933

Informaciones y noticias varias de Sevilla y provincia
Informaciones de la Diputación Provincial 

Celebró su acostumbrada reunión ordinaria la Comisión gestora de este organismo, presidiendo el Sr. Casas, con asistencia de los vocales, Sres. López Macias, Martín de la Portilla, González Tirado y Vargas Durán, interventor Sr. Cobos, y secretario interino Sr. Pando.
…Estudio de una partida presupuestaría para arreglo y acondicionamientos de caminos vecinales y veredas en mal estado del término municipal de Guadalcanal.
… Se aprobaron los padrones de células remitidos por el Ayuntamiento de Guadalcanal…,
Martes, 19 de Septiembre de 1933

Noticias procesales de la Provincia
… En Guadalcanal, acordaron Jesús Rodríguez Veloso y José Gordo Díaz, con otro no procesado, ir de Guadalcanal a Cazalla a buscar bombas, adquiriendo 14 de ellas y 13 cartuchos de dinamita, que transportaron en un burro y escondieron primero en casa de Jesús Rodríguez, después en la de Tomas Gómez Sánchez, con consentimiento de ambos y, finalmente los llevaron al campo a unos kilómetros del pueblo, donde las intervino la guardia civil.
Jueves, 5 de Octubre de 1933

Las conclusiones definitivas del ministerio Fiscal 

Primera.- En la primavera de 1932, agitadores profesionales, aprovechando la mala situación de los campesinos andaluces, se dedicaron a predicar entre ellos la revolución social, haciéndose creer que fácilmente podrían conseguir sus fines mediante el empleo de explosivos contra haciendas y máquinas agrícolas y, en su caso, contra la fuerza pública y los que se opusieron al movimiento anarco-sindicalista. No han podido comprobarse ni la finalidad última ni verdadera por ellos perseguida ni quienes fueran los directores e inductores del movimiento.
… Continua el fiscal informando sobre los descubrimientos de bombas en Carmona, Utrera, Alcalá de Guadaira, Puebla de los Infantes, Guadalcanal, Alanís  y Cazalla de la Sierra.
Terminada la lectura de las conclusiones definitivas del fiscal, y elevadas también a definitivas las que tenían formuladas provisionalmente las defensas, se concedió la palabra al Sr. fiscal que mantuviera las suyas.
Viernes, de Octubre de 1933

Noticias de sucesos
Sustracción de una cartera 

Sevilla.- el vecino de la localidad de Guadalcanal D. Cándido Díaz Parra denunció en la Camisería que, cuando viajaba en un tranvía de la Ronda, le sustrajeron sin violencia del bolsillo de la americana una cartera con la importante cantidad de 575 pesetas.
Viernes 27 de Octubre de 1933

La invasión de fincas rústicas
Protesta de la patronal en Guadalcanal 

Ha sido dirigido al gobernador civil de Sevilla el siguiente telegrama:
“A pesar buenos deseos Guardia civil, por ser insuficiente su número, siguen asaltos fincas en este término y en el de Cazalla por grupos obreros, robando bellotas y aceitunas.
Para burlar denuncias guardas jurados van los de un término a otro, incluso a este de Guadalcanal los de Extremadura, evitando ser conocidos, insultando, desafiando guardas, cargando caballerías frutos a vista de aquello.
Esta patronal ofreció colocar por quince días 220 cabezas de familia, aceptando obreros, desistiendo estos siguiente día por predicaciones propagandísticas—Patronal—“Por otro lado, el Consejo de Reforma agraria reunido bajo la presidencia del Sr. Benayas, acuerda enviar a Guadalcanal (Sevilla) un total de 6.187,50  pesetas para asentar nuevas  familias jornaleras.
Miércoles, 14 de Noviembre de 1933 

La bolsa del Sello
Filatelia
Vendo cien sellos República Española corrientes Adelardo Rivero Castelló (Guadalcanal-Sevilla).
Domingo, 24 de Diciembre 1933 

TAL FECHA COMO HOY
CALENDARIO DE TALIA, 30 de diciembre  de 1879
Muere Don Adelardo López de Ayala

A las tres y media de La tarde del día 30 de diciembre de 1879, y en el piso segundo de la casa número 8 de la calle de San Quintín, fallecía, a los cincuenta años de edad, D. Adelardo López de Ayala, presidente a la sazón del Congreso de los Diputados y uno de los literatos más populares del pasado siglo. Ayala había nacido e n Guadalcanal (Sevilla) el 1 de mayo de 1829, Estudió  las primeras letras en su pueblo natal, y a los catorce años fue a Sevilla a continuar sus estudios.
Más tarde pasó a Villagarcía y luego se trasladó a Madrid, donde vino dispuesto a triunfar corno poeta y dramaturgo, abandonando la carrera de  jurisprudencia. Su primera obra estrenada en Madrid, titulada "Un hombre de Estado” y puesta en escena en enero de 1851, no obtuvo un éxito ruidoso, pero dejó adivinar en Ayala un gran dramaturgo, que más tarde habría de triunfar espléndidamente.
Poseedor de un modesto empleo en  Gobernación, perdió éste al advenimiento del partido progresista, y entonces se hizo redactor de "El Padre Cobos”, periódico satírico, que tan sangrienta oposición había de hacer  a los progresistas durante el bienio1854-1856, con cuyas campañas contribuyó a  preparar y llevar a cabo la revolución de septiembre de 1868.
Él fue quien redactó el manifiesto de Cádiz, que en persona llevó al marqués de Novaliches en nombre del duque de la Torre, y, triunfante la revolución, fue nombrado ministro de Ultramar.
Afiliado más tarde al partido conservador, ingresó en la coalición monárquica dirigida por Cánovas, bajo cuya presidencia fue  ministro, obteniendo en dos legislaturas la presidencia del Congrego, cuyo cargo ostentaba al fallecer.
Aunque brilló en la política, su personalidad donde más destaca es en la  literatura y en el teatro. Sin sus obras, que han quedado en el libro de nuestra dramática, el nombre de Ayala quedaría oscurecido entre el fárrago de tantos otros que cruzaron por el campo de la política para esfumarse después al cesar en sus actividades.
De toda su labor teatral, no  muy   extensa, pero sí meritísima, destacan por su valor efectivo y por su versificación excelente y arrebatadora "El tejado de vidrio», "El tanto por ciento” y “Consuelo".
Las tres comedias citadas, sin ser renovadoras en la forma ni en el fondo, sin descubrir una nueva personalidad  teatral en su autor, poseen cualidades propias para ser destacadas entre la inmensa mayoría de las obras estrenadas en su época, por el magnífico ropaje poético que las avalora, por la alteza, de miras en su idea, y por la concepción de los hermosos pensamientos de que están cuajadas.
Los tres citados estrenos marcan  tres fechas gloriaseis en la historia de nuestro teatro del pasado siglo.
A más de esl.as tres comedias, escribió otras tres:  ”Rioja”, "Los Dos Guzmanes” y "El nuevo. Don Juan”, todas meritísimas, pero sin la fuerza, y el empaque de las primeras.
Refundió "El alcalde de Zalamea.” y "El conjuro”, de Calderón, labor que pasó inadvertida, e hizo una traducción en prosa de "Haydeé” de poca importancia.

También cultivó la, zarzuela, en la que si no brilló como en la comedia, logró, al menos, meter mucho ruido, sobre todo en las tituladas “El  conde de Castrella», prohibida a la tercera representación, y "Los comuneros”, estrenada después de la revolución del 54, lo cual dio motivo a sendos alborotos entre liberales y moderado.Además de estas zarzuelas estrenó "La estrella de Madrid”  y "El agente de matrimonios”, más un lindo sainete titulado “Guerra a muerte”.
El entierro de Ayala constituyó  una  gran manifestación de duelo, acaso  más que por su cargo político por su limpia historia, de autor dramático.— Fidel Prado.
Sábado, 30 de Diciembre de 1933

Hemerotecas