By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



sábado, 18 de enero de 2014

Historia y senderos de la Sierra Norte (Guadalcanal y su entorno) 3

 
De norte a sur a través de la gastronomía
 
“Quesos, chacinas, dulces y licores. El paladar despierta para los mil sabores que ofrece la sierra.” 
Extensas sierras alineadas de Este a Oeste separadas por hermosos valles poblados por olivares y dehesas. Tierras del olivo que forman un rico hábitat artificial poblado por numerosas  especies de fauna y de flora y origen del afamado oro verde: el aceite de oliva de Sierra Norte. Mientras en las dehesas, a la sombra de encinas y alcornoques, engordan los cerdos ibéricos acompañados de ciervos y jabalíes; pilares de la gastronomía serrana.
El mejor viaje de los sentidos es atravesar el parque de Norte a Sur. En las alturas de La Capitana y Hamapega podemos dejar que nuestra vista se pierda en los horizontes de Extremadura y Andalucía. Nuestro paladar despertará ante los mil sabores que ofrece la sierra:deliciosos guisos en sus mesones y restaurantes,  jamones y embutidos en sus tiendas, todo ello regado con sus renovados vinos tintos y endulzado con su repostería y anisados. Los aromas del campo, florales y silvestres, embriagarán nuestra nariz y los cantos de las aves alegrarán el espíritu.
1. Sierra del Viento
 
Unas impresionantes vistas de la comunidad de Extremadura, al norte, y de Sierra Norte, al sur, reciben al visitante que se aventura a llegar hasta aquí. Las más altas elevaciones de la comarca se encuentran en la Sierra del Viento, alcanzando en el pico de La Capitana, de 960 m, su mayor cota. La cresta de este macizo montañoso está recorrida por un sendero, de 5 km de longitud, que finaliza en el mirador de La Capitana.
A los pies de la Sierra del Viento se extiende una parte del municipio de Guadalcanal que queda fuera del parque natural. En esta gran llanura se da una de las mayores densidades de conejo de la provincia de Sevilla, circunstancia que es aprovechada por numerosas aves rapaces que utilizan este área como lugar de alimentación. Se ha podido constatar que en este lugar se producen algunas de las mayores concentraciones de individuos juveniles de águila imperial ibérica de toda su área de distribución, a nivel ibérico y mundial. Además de este águila es frecuente observar otras aves de presa como las águilas real, perdicera, calzada y el milano real, entre otras.
Las cimas de esta sierra se convierten en un oteadero inmejorable y en un magnífico observatorio del vuelo de estas grandes aves. En sus desplazamientos sobre la llanura, se aproximan a la crestería pasando a escasos metros de la cumbre, lo que hace de este sitio un lugar excepcional para toda aquella persona aficionada a la ornitología y la fotografía de la naturaleza.
Próximas a estas sierras también se encuentran la colonia de buitre negro de Alanís y la de buitre leonado del Viar. Cuando sopla el viento choca con estas montañas originando lo que se denominan vientos ascendentes de ladera.
Estas masas de aire que se elevan son aprovechadas por los buitres para desplazarse sin aletear, ahorrando energía. Por este motivo es habitual observar numerosos grupos de buitres negros y leonados que vuelan paralelamente a la sierra a escasa altura.
Por otra parte, a finales del verano y del invierno, esta sierra es un buen observatorio para contemplar las grandes bandadas de aves migratorias que atraviesan esta comarca.
Los grupos más nutridos suelen ser los de las cigüeñas blancas y los milanos negros, aunque tampoco faltan bandadas de águilas culebreras, alimoches, cigüeñas negras, ánsares y grullas.
Estas elevaciones de rocas marmóreas tienen suelos muy pobres. El mejor aprovechamiento que se ha podido establecer es el cultivo del olivo. En este caso, dadas las duras condiciones que deben soportar los árboles, se ha implantado una variedad de olivo más recio y de escaso porte: el pico limón.
Los olivares en cultivo se alternan con otros abandonados, que han sido invadidos por varias especies de arbustos. También hallamos zonas abiertas, dedicadas a la ganadería, con muros de piedra y rodales de vegetación autóctona. Todo ello conforma un interesante paisaje muy heterogéneo poblado por una diversa comunidad faunística.
En el Parque Natural Sierra Norte habitan tres especies de ratones: el casero (Mus musculus), el de campo (Apodemus sylvaticus) y el moruno (Mus spretus). En ambientes semiáridos como el de la Sierra del Viento, con algunos cultivos de secano y escasa disponibilidad de agua se desenvuelve estupendamente el ratón moruno. Este mamífero tiene escasos requerimientos hídricos, llegando a consumir hasta dos veces menos agua que el ratón casero, lo que le permite vivir en ambientes muy áridos en los que no pueden habitar otras especies de ratones. A esto se une la particularidad de tener una dieta muy variada que le permite comer prácticamente cualquier alimento disponible y que incluye semillas, plantas herbáceas, insectos y otros pequeños invertebrados.
El ratón moruno es una de las presas favoritas de otro pequeño depredador que vive en las zonas pedregosas y bien soleadas: la víbora hocicuda. Las poblaciones de este pacífico reptil se encuentran en regresión debido a la leyenda negra que ha soportado la especie.
Durante muchos años, argumentando su supuesta peligrosidad, las víboras han sido perseguidas de forma indiscriminada, lo que les ha hecho desaparecer de las proximidades de los núcleos habitados por el ser humano. De esta manera, este reptil ha quedado relegado a zonas apartadas, normalmente en enclaves montañosos, produciéndose una importante fragmentación de sus poblaciones.
En los últimos años, el aumento demográfico del meloncillo y del jabalí, dos de sus grandes depredadores silvestres, ha hecho que sus núcleos poblacionales se hayan reducido aún más. Por ambos motivos, la víbora hocicuda se ha extinguido en una gran parte de su antigua área de distribución y se encuentra a punto de desaparecer en otras localidades.
Las víboras son animales huidizos y esquivos, que ante cualquier tipo de amenaza tratarán de escapar y esconderse. Están dotadas de un veneno que les sirve para paralizar a sus presas y poder ingerirlas. Se alimentan de pequeños vertebrados como topillos y ratones, por lo que hacen un gran servicio a la agricultura, contribuyendo a controlar las poblaciones de estos pequeños mamíferos, evitando que puedan convertirse en una plaga.
El veneno de las víboras no suele ser mortal para el ser humano y estos animales nunca nos atacarán si de les da opción de escapar. En los casos en los que se han producido picaduras ha sido por accidente, normalmente al pisarlas.
Por este motivo cuando caminemos por zonas abiertas y pedregosas, que suelen ser utilizadas por las víboras para solearse, es recomendable prestar atención. También es aconsejable utilizar calzado cómodo y resistente que proteja nuestros pies de los golpes y de posibles mordeduras.
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