By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



sábado, 14 de enero de 2017

Ayanz, inventor en las minas de Guadalcanal

El caballero de los dedos de bronce

Jerónimo de Ayanz y Beaumont (Guendulaín) Navarra 1553 + Madrid 23 de Marzo 1613, fue un militar español, Hombre polifacético, destacó como  militar, pintor, cosmógrafo, y músico, pero, sobre todo, como inventor. Fue el precursor del uso y diseño de la máquina de vapor, mejoró la instrumentación científica, desarrolló molinos de viento y nuevos tipos de hornos para operaciones metalúrgicas, industriales, militares e incluso domésticas. Inventó una campana para bucear e incluso llegó a diseñar un submarino. Quizá su obra más destacada fue la máquina de vapor, ya que registró en 1606 la primera patente de una máquina de vapor moderna.
Hijo de Carlos de Ayanz, capitán de la guarnición de Pamplona, y de Catalina de Beaumont, fue el segundo de los hermanos varones, siendo el primogénito don Francés de Ayanz, nacido un año antes. La crianza de Jerónimo y sus hermanos estuvo a cargo de su madre, doña Catalina de Beaumont y Navarra, que inculcó a sus hijos los principios de una educación propia de su rango. Pasó la infancia en el señorío de Guenduláin hasta que en 1567 fue a servir al rey Felipe II como paje. En la Corte se instruyó en las dotes militares, en las letras y las artes y también en el manejo de las matemáticas que, posteriormente, le servirían para sus estudios de cosmografía.
Don Carlos de Ayanz intervino en las campañas de Francia, participando en la batalla de San Quintín en 1557. Combatió, además, en Túnez, Lombardía, Flandes, Portugal, las Azores, La Coruña.
Jerónimo de Ayanz se hizo famoso en su época por su fuerza y por las hazañas que realizó en Flandes. Lope de Vega refleja la vida aventurera de Ayanz en la comedia titulada “Lo que pasa en una tarde”, refiriéndose a él como “el nuevo Alcides” y “el caballero de los dedos de bronce”, por su habilidad de romper platos con tan solo dos dedos. El punto álgido de su carrera militar fue la evasión del atentado que un francés planeaba contra Felipe II. Gracias a su coraje y valentía, el rey lo premió con la Orden Militar de Calatrava. El 7 de mayo de 1582 había recibido la encomienda de Ballesteros de Calatrava  y años después, el 30 de enero de 1595, recibiría la encomienda de Abanilla.
En 1587, fue nombrado Administrador General de Minas del Reino, es decir, gerente de las 550 minas que había entonces en España y de las que se explotaban en América. Fue capaz de resolver algunos de los graves problemas de la minería de entonces. Es necesario señalar que consiguió realizar este conjunto de invenciones desde 1598 hasta principios de 1602.
Las minas de la época tenían dos problemas serios: la contaminación del aire en su interior y la acumulación de agua en las galerías. Inicialmente, Ayanz inventó un sistema de desagüe mediante un sifón con intercambiador, haciendo que el agua contaminada de la parte superior procedente del lavado del mineral, proporcionara suficiente energía para elevar el agua acumulada en las galerías. Este invento supone la primera aplicación práctica del principio de la presión atmosférica, principio que no iba a ser determinado científicamente hasta medio siglo después. Y si este hallazgo es realmente prodigioso, lo que eleva a Ayanz al rango de talento universal es el empleo de la fuerza del vapor.
La fuerza del vapor de agua era conocida desde hacía muchísimo tiempo. El primero en utilizarla fue Herón de Alejandría, en el siglo I. Mucho después, en el siglo XII, consta que en la catedral de Reims había un órgano que funcionaba con vapor. Los trabajos sobre la materia prosiguieron tanto en España como en Francia e Inglaterra. Lo que se le ocurrió a Ayanz fue emplear la fuerza del vapor para propulsar un fluido (el agua acumulada en las minas) por una tubería, sacándola al exterior en flujo continuo. En términos científicos: aplicar el primer principio de la termodinámica —definido dos siglos después— a un sistema abierto.
Un hombre de empresa.-
En vista de la indiferencia del rey Felipe III y de la Corte española ante las invenciones de Ayanz, el comendador decidió invertir su fortuna personal en aplicarlos por su cuenta y riesgo. Previamente, Ayanz se había visto obligado a demandar judicialmente a varias personas que habían intentado copiar sus invenciones.
Ayanz fabricó equipos de bucear que fueron destinados para la búsqueda de coral, tesoros de barcos hundidos y sobre todo, para la explotación de los ricos ostrales de perlas de la isla Margarita (en la actual Venezuela). No conocemos los resultados de esta empresa, pero pensamos que tuvo una fuerte oposición entre los propietarios de las canoas de negros que se sumergían a pulmón limpio para buscar las perlas. En todo caso, parece que Ayanz no llegó a percibir ningún beneficio por este tipo de invenciones.
Pero el campo que mejor conocía Ayanz era el de la minería, y llegó a formar sendas compañías para explotar varias minas que había descubierto. Una se encontraba en la sierra de El Escorial, que registró en el año 1608, aunque no llegó a producir lo que se esperaba. La mina de plata más importante de España era la de Guadalcanal, ahora de Sevilla, que estaba abandonada porque sus pozos se habían inundado y ninguna máquina conocida en la época era capaz de desaguarlos. Ayanz había examinado este rico filón de mineral de plata en sus viajes de inspección a las minas españolas.
Conociendo sus posibilidades, en el año 1611 formó una compañía minera para explotar los pozos, que serían desaguados con los ingenios de su invención. Todo parece indicar que aquí se emplearon por primera vez en el mundo las máquinas de vapor, lo muestra el uso de una mina de cobre adyacente para fabricar las máquinas con este metal, el consumo de abundante leña para los hornos, el secretismo con que Ayanz intentó rodear su explotación y el hecho indudable de que ninguna de las energías conocidas en la época había sido capaz de efectuar el desagüe.
Ayanz y sus socios llegaron a sacar incluso cierta cantidad de plata de las vetas, lo que prueba que se habían conseguido achicar algunos pozos. Sin embargo, las trabas burocráticas que opusieron los eternos enemigos de Ayanz, unido al engaño de los socios, hizo que la explotación no continuase. La enfermedad del inventor que le condujo a la muerte obligó a cerrar definitivamente la explotación minera.
Además, aplicó ese mismo efecto para enfriar aire por intercambio con nieve y dirigirlo al interior de las minas, refrigerando el ambiente. Ayanz había inventado el “aire acondicionado”. Y no fue sólo teoría: puso en práctica estos inventos en la mina de plata de Guadalcanal, en Extremadura, desahuciada precisamente por las inundaciones cuando él se hizo cargo de su explotación.
Ayanz inventó muchas cosas: una bomba para desaguar barcos, un precedente del submarino, una brújula que establecía la declinación magnética, un horno para destilar agua marina a bordo de los barcos, balanzas “que pesaban la pierna de una mosca”, piedras de forma cónica para moler, molinos de rodillos metálicos (se generalizarían en el siglo XIX), bombas para el riego, la estructura de arco para las presas de los embalses, un mecanismo de transformación del movimiento que permite medir el denominado “par motor” , es decir, la eficiencia técnica, algo que sólo siglo y pico después iba a volver a abordarse. Hasta 48 inventos le reconocía en 1606 el “privilegio de invención” (como se llamaba entonces a las patentes) firmado por Felipe III. Uno de los inventos más llamativos fue el de un traje de buceo. La primera inmersión de un buzo documentada ocurrió en el rio Pisuerga en Valladolid, y el propio Felipe III asistió al acontecimiento desde su galera, junto con miembros de la corte.
Desde 1608 se había dedicado a la explotación privada de un yacimiento de oro cerca de el Escorial y a la recuperación de las minas de Guadalcanal, las mismas donde había aplicado por primera vez en el mundo una máquina de vapor. Pero enfermó gravemente. El 23 de marzo de 1613 moría en Madrid. Sus restos se trasladaron a Murcia, la ciudad que había gobernado, primero al convento de San Antonio de Paula, y luego a la Catedral.
Una soleada tarde de 1602 a orillas del Pisuerga, el monarca Felipe III asistía a un espectáculo insólito. Un hombre provisto de un extraño traje llevaba más de una hora bajo las frías aguas del río. Como el experimento parecía no concluir, el impaciente monarca ordenó su salida entre aplausos generalizados. La prueba había sido todo un éxito y Jerónimo de Ayanz podía sumar una nueva patente, el traje de buzo. 
Aquel ingenio consistía en una campana cerrada provista de dos tubos flexibles que iban renovando el aire a través de válvulas automáticas y fuelles y si parecía un tanto futurista todavía lo era más su prototipo de submarino, una embarcación cerrada e impermeable que se sumergía con un sistema de contrapesos y que contaba con una especie de ganchos o pinzas para coger objetos.   
El inventor de estos y otros increíbles objetos era Jerónimo de Ayanz, un noble navarro veterano de incontables guerras, artista multidisciplinar y desde hacía unos años, inventor de la corte de Felipe III. Y es que el siglo de Oro español, que ha sido estudiado hasta la saciedad en sus plumas y en sus pinceles, ha dado también excelentes hombres de ciencias que sostuvieron con sus inventos el peso del imperio. 
Por cantidad y por calidad, si Lope de Vega fue el Fénix de los ingenios, Jerónimo de Ayanz lo fue sin duda de la ingeniería.  
El caballero de las fuerzas prodigiosas.-
Por su fuerza y atrevimiento, el primer destino de aquel vigoroso navarro fue el ejército, enrolándose en las campañas de Túnez y Lombardía. Después le llegaría el infierno de Flandes, donde los grandes hombres labraban su fama o cavaban su tumba. O ambas cosas, como le ocurrió al gran Alejandro Farnesio, a cuyas órdenes luchó Ayanz ganando fama de coloso capaz de enfrentarse con varios enemigos a la vez.  
En una ocasión, Ayanz fue gravemente herido durante el asalto a la ciudad de Zierikzee y no dejó de batirse mientras se desangraba hasta que cayó desmayado, por fortuna cuando sus compañeros ya le protegían. Tantas fueron sus hazañas y tanta la admiración que despertaba, que el mismo Lope de Vega le compuso una comedia en la que lo comparaba con Alceo, el abuelo de Hércules, calificando al joven Ayanz de nuevo Alcides. 
 Los méritos y hazañas del soldado Ayanz no pasaron desapercibidas para el monarca, que quiso nombrarlo caballero de la Orden de Calatrava, encontrándose con el escollo de que su abuelo materno había sido hijo bastardo, lo que obligaba a solicitar una dispensa papal que Felipe II tramitó con implicación personal. Una vez tomó el hábito, se ganó el sobrenombre de caballero de las prodigiosas fuerzas
Un gran hombre, una gran mujer
Con todas sus dotes y cualidades, Jerónimo de Ayanz llegó a la edad de 31 años sin haber encontrado mujer y como ya había hecho muchos méritos en su vida, quiso buscar la mejor o al menos la más rica. Su tío, por entonces inquisidor en Murcia, le presentó a doña Blanca Dávalos Pagán, la joven heredera de una de las familias de más nombre y fortuna de la ciudad. A Murcia se marchó el buen Jerónimo y una vez casado, aprovechó su experiencia en la corte para involucrarse en los asuntos de la ciudad, llegando a ser regidor de Murcia y más tarde gobernador de Martos. Tan bien se adaptó Ayanz a aquellas tierras y a su nueva familia que cuando su mujer murió a los pocos meses de casarse, decidió desposar a su hermana pequeña doña Luisa. 
Unos años después Ayanz pudo volver a la Corte al quedar vacante una plaza como administrador general de minas, puesto para el que buscaban a un “hombre práctico, de experiencia, ciencia y conciencia” y el navarro, a sus 45 años, daba el perfil. En su etapa como gobernador de Martos había conocido algunas de sus ricas minas pero aún le quedaba mucho por aprender, de modo que empujado por su inagotable energía decidió visitar todas las regiones mineras del sur de España, llegando a ver personalmente hasta 550 explotaciones en un periplo de dos años que no fue especialmente cómodo, visitando con gran interés las de Guadalcanal. 
Ayanz tuvo que hacer largas travesías en mula por terrenos impracticables y se recorrió cada metro de galería de todas las minas que visitó. Incluso empezó a bucear por los archivos para descubrir minas abandonadas, siguiendo luego viejos mapas para encontrarlas y analizar si aún valían para ser explotadas. Varias veces estuvo a punto de morir al respirar gases tóxicos y sólo su hercúlea complexión le salvó de fallecer ahogado por culpa de un escape que se llevó a uno de sus ayudantes.    
Genio polifacético, ingenioso inventor
En contacto con las minas Ayanz descubriría una pasión que acentuaba su ingenio por encima de otras, la tecnología. En aquel puesto de administrador se destapó como un ingenioso creador a la hora de concebir soluciones mecánicas para toda clase de problemas, de modo que empezó a construir inventos que no siempre tenían que ver con su trabajo, si bien todos tenían una aplicación industrial y una utilidad económica. 
Pero su gran aportación al campo de la ciencia fue sin duda la máquina de vapor, un invento en el que se anticipó en cien años al británico James Watts y que de haber sido comercializado y extendido podría haber desencadenado una precoz revolución industrial en tierras españolas. La máquina de Ayanz consistía en una caldera esférica calentada por un horno de leña que producía vapor. El vapor salía por un conducto a gran velocidad y al llegar al fino orificio de su extremo se producía una depresión – hoy conocida como efecto Venturi – que generaba un movimiento continuo del fluido. 
Ayanz había inventado este ingenio con el objetivo de renovar el aire viciado de las minas, con lo que más que una máquina de vapor, lo que inventó fue el precursor del aire acondicionado, un efecto fácil de conseguir si el aire nuevo era enfriado previamente. La presión conseguida con el vapor le permitía además llegar a grandes alturas, lo cual resultaba idóneo para minas muy profundas.   
El propio Ayanz tenía en su gabinete una máquina similar con aire enfriado y mezclado con esencia de rosas, lo que producía un exótico frescor que sorprendía a todos sus invitados, algunos insignes científicos como él que acudían a revisar sus inventos. Porque si en algo se distinguió Ayanz fue en construir prototipos de todos ellos, que podían ser testados y examinados en multitudinarios actos públicos. 
Cuando el monarca Felipe III le concedió hasta cincuenta patentes en 1606, todos sus inventos fueron sometidos a un riguroso examen, llegando la comunidad científica a la conclusión de que todos estaban basados en principios científicos y no se trataba sólo de ingenios mecánicos fruto de la observación y el ensayo. 
Como la corona no podía pagar su trabajo como inventor, Ayanz utilizó algunos de sus inventos en empresas privadas, por ejemplo en la búsqueda de tesoros submarinos, perlas y corales, gracias a sus trajes de buzo y su submarino. En 1613, cuando andaba adaptando sus inventos para drenar la mina de Guadalcanal, en Extremadura, una de las más ricas en plata de toda España, enfermó y falleció pocas semanas después. 
En su haber dejó medio centenar de inventos cuyos planos fueron depositados en el archivo general de Simancas y no se supo de ellos hasta hace unos años, descubriendo entonces que algunos se habían adelantado en casi doscientos años a avances tecnológicos fechados en el siglo XIX.  
El hercúleo aristócrata navarro habría pasado a la historia sólo por la legendaria fuerza de sus músculos pero el que más usó y a la postre le situó como el más grande científico de su tiempo fue su cerebro. 

Hemerotecas

miércoles, 11 de enero de 2017

Guadalcanal, un pueblo en la memoria 12

XI Nuestras calles (continuación) 
— MARÍA RAMOS (1,2). ERILLAS (3,4).
Piadosa guadalcanalense (1,2). Ver calle Bécquer (3,4).
—  MESONES (1,3). JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA (2).
En ella había varios mesones y posadas para albergar a los visitantes que llegaban a nuestra villa (1,3). Político español fundador de Falange (2).
— MIERAS (1,2,3). DE MIERAS (4).
Calle corta entre Sevilla y Morería.
— MIGUEL HERNÁNDEZ (1). ERILLAS (2,3,4).
Gran poeta y dramaturgo español, nacido en Orihuela y defensor de la causa republicana (1). Ver calle Bécquer (2,3,4).
— MILAGROS (1). COMANDANTE RODRIGO (2). SÁNCHEZ BANÚS (3).
En ella existía el Hospital de los Milagros (1). Primer jefe militar del bando nacional que entró en Guadalcanal durante la Guerra Civil (2). Psiquiatra y político socialista con cargos de responsabilidad junto a Largo Caballero y Julián Besteiro durante la República (3).
— MINAS (1,2,3,4).
Vivieron mineros en ella. —MORERÍA (1,2,3,4)
Hubo en ella asentamiento de moros en tiempos de la conquista castellana.
— MORO (1,2,4). ASTURIAS (3).
Continuación de Morería (1,2,4). En recuerdo de la sublevación de los mineros asturianos de 1934 (3).
— MUÑOZ TORRADO (1,2). MARTÍNEZ BARRIOS (3). VENDEDERAS (4).
Sacerdote y escritor, natural de nuestro pueblo, autor del libro del santuario de Guaditoca (1,2). Tipógrafo y periodista, miembro del Partido Republicano Liberal y fundador de Unión Republicana. Presidente interino de la República en 1936 y efectivo durante el exilio (3). Se exponía el mercado en la calle (4).
— NUESTRA SEÑORA DE LA AMARGURA (1). Junto a la plaza de Santa Ana.
— NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (1). En la barriada Tres Picos.
— NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES (1). Ídem a la anterior.
— NUESTRA. SEÑORA DEL ROSARIO Y DE LA PALMA (1). Ídem a la anterior.
— ORTEGA VALENCIA (1). GRAN MAESTRE (2). FERNANDO DE LOS RÍOS (3). DE VALENCIA (4).
En memoria del valeroso navegante y descubridor de la isla de Guadalcanal, entre otras, en el Océano Pacífico, nacido en esta calle (1,4). En referencia al dignatario máximo de la Orden de Santiago, designándose en alguna ocasión esta calle como Pelay Pérez Correa, el Cid extremeño, Maestre de la susodicha Orden, que venció en la batalla de Tentudía a los musulmanes (2). Dirigente socialista español, está considerado como una de las más destacadas figuras del pensamiento
Escritor y periodista de fines del siglo XIX, republicano y anticlerical, creador del partido Asamblea Republicana (3).
— SAN SEBASTIÁN (1,2). PABLO IGLESIAS (3).
En ella se encuentra la iglesia del mismo nombre (1,2). Fundador del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores (3).
— SANTA ANA (1,2,4).
Existe en ella la iglesia del mismo nombre.
— SANTA CLARA (1,2). JUAN ANTONIO TORRES (3). DE SANTA CLARA (4).
Existía en ella un hospital de monjas clarisas (1,2,4). Escritor y folclorista, natural de Guadalcanal, autor de El folklore guadalcanalense, más conocido como Micrófilo (3).
— SANTA MARÍA (1,2).
Junto a la iglesia del mismo nombre.
— SANTIAGO (1,2). PI Y MARGALL (3). NOBLE (4).
En memoria de la Orden de Santiago, conquistadores` de nuestra villa (1,2). Político pensador y escritor español, presidente de la I República en 1873 (3). Vivían en ella gentes de la nobleza (4).
— SEVILLA (1,2,3). PUERTA DE SÉVILLA FUERA (4).
Tuvo otros nombres, tales, como “del Arco”, “Dehesa”, “Sevilla Dentro” y “Larga de San José”. Al comienzo de esta calle existía un arco en una de las puertas de la muralla.
—TRES CRUCES (1,2,4). RAFAEL DE RIEGO (3).
Confluyen tres calles (1,2,4). General español y político liberal de principios del siglo XIX que dio nombre al himno liberal y republicano conocido como Himno de Riego (3). También se llamó Pedro Martín de Ruy Pérez y Bodegas.
— TRES PICOS (1,2,3,4). Con tres entradas.
— VENERITO (1,2,3). Sitio de veneros de poco caudal.
— VICENTE AMIGO (1).
En reconocimiento al famoso guitarrista y compositor nacido en nuestra villa. Situada en la barriada de Tres Picos.
— VIRGEN DE LA CRUZ (1).En la barriada de Tres Picos.
— VIRGEN DE LA PAZ (1). Junto a la plaza de Santa Ana.
Además, han existido otros nombres de calles, pero ignoro a cuáles pertenecieron. Entre ellas destacamos las calles A. Zamora, Galán y G. Hernández; del Cano, Valdeparras y Águila.
En la actualidad tiene nuestro pueblo 80 calles y 2 plazas. Las primeras calles del pueblo fueron las de Berrocal Chico, Berrocal Grande y Santa Ana, junto a la mezquita, y todas aquellas que conformaron el barrio alto que .dependía de Extremadura.

Nomengalturas y cambios de nombres dependiendo de la época:
DEMOCRACIA 7
DICTADURA REPÚBLICA MONARQUÍA
A partir de 1983
De 1936 a 1983
De 1931 a 1936
Desde 1761
1
11 de marzo
 
2
28 de febrero
19 de agosto
16 de febrero
 
3
Altozano Bazán
Altozano Bazán
Altozano Bazán
Del Triángulo
4
Andalucía
Millán Astray
Julián Besteiro
 
5
Andrés Mirón/Ramón y
Ramón y Cajal
De la Encomienda
Cajal
6
Antonio Machado
Queipo de Llano
Manuel Azaña
Diezmo
7
Antonio Porras
Calvo Sotelo
Tentudía
Pelay Pérez Correa
8
Avda. Constitución
Avda. de Portugal
Juan Zacarías
Paseo de la Cruz
9
Bécquer
Erillas
Erillas
Erillas
10
Berrocal Chico
Berrocal Chico
Pasionaria
Berrocal Chico
11
Cja. San Francisco
Cja, San Francisco
Cja. de Nakens
Cja. San Francisco
12
Cja. Correos
Cja. Correos
 
13
Cja. S. Sebastián
Cja. S. Sebastián
Cja. Pablo Iglesias
 
14
Cjón. de Juliana
Cjón. de Juliana
Cjón. de Juliana
 
15
Caridad
Caridad
Caridad
Caridad
16
Carlos Cano
 
17
Carretas
Gral. Aranda
Carretas
 
18
Castelló Rodríguez
Castelló Rodríguez
Erillas
 
19
Cervantes
Cervantes
Marcelino Domingo
Pósito
20
Clara de Campoamor
 
21
Concepción
Concepción
Olleros
Olleros
22
Coso Alto A
Coso Alto A
Coso Alto
 
23
Coso Alto B
Coso Alto B
Coso Alto
 
24
Coso Bajo
Coso Bajo
Coso Bajo
Ejido del Coso
25
Cotorrillo
Cotorrillo
Cotorrillo
Cotorrillo
26
Del Costalero
Gral. Mola
S. Bartolomé
S. Bartolomé
27
Espíritu Santo
Espíritu Santo
Del Vizcaíno
Berrocal Grande
28
Feria
Menéndez Pela yo
Feria
Olleros
29
Granillos
Gral. VareIa
Giner de los Ríos
Granillos
30
Guaditoca
Guaditoca
González Peña
Aire
31
Hermana Josefa Mª
Erillas
Erillas
 
32
Herrerías
Herrerías
Herrerías
Herrerías
33
Huertas
Huertas
Huertas
Güertas
34
Juan Campos
Juan Campos
San Sebastián
 
35
Juan Carlos I
Gral. Franco
Blasco Ibáñez
 
36
Juan Pérez
Dr. Albiñana
Pedro Vallina
Juan Pérez
37
Juan Ramón Jiménez
Erillas
Erillas
Erillas
38
Jurado
Capitán Cortés
Jurado
Fuente del Jurado
39
La Almona
La Almona
La Almona
La Almona
40
La Cava
La Cava
La Cava
La Cava
41
La Clica
La Clica
La Clica
 
42
López de Ayala
López de Ayala
Largo Caballero
Camacho
43
Luenga
Gral. San urjo
Joaquín Costa
 
44
Luis Chamizo
Erillas
Erillas
Erillas
45
María Ramos
María Ramos
Erillas
Erillas
46
Mesones
J. A. Primo de Rivera
Mesones
 
47
Mieras
Mieras
Mieras
De Mieras
48
Miguel Hernández
Erillas
Erillas
Erillas
49
Milagros
Comandante Rodrigo
Sánchez Banús
 
50
Minas
Minas
Minas
Minas
51
Morería
Morería
Morería
Morería
52
Moro
Moro
Asturias
Moro
53
Muñoz Torrado
Muñoz Torrado
Martínez Barrios
Vendederas
54
Ntra.Sra. de la Amargura
 
55
Ntra.Sra de la Soledad
 
56
Ntra.Sra de los Dolores
 
57
Ntra.Sra  del Rosario
 
58
Ortega Valencia
Gran Maestre
Fernando de los Rios
De Valencia
59
Palacio
Víctimas del Marxismo
Paseo de la Libertad
Palacio
60
Pedrera
Arroyito
Arroyito
 
61
Pedro Vallina
 
62
Pemán
Pemán
Luis del Val
Gallegos
63
Pérez Galdós
Pérez Galdós
Mariana Pineda
Costanilla
64
Pilar
Gral. Moscardó
Mesón del Toro
 
65
Plaza Esapaña
Pza. de España
Pza. República
Plaza Constitución
66
Pza. de Santa Ana
Pza. de Santa Ana
Pza. Demócracia
Plazuela
67
Poza
Poza
Poza
 
68
Pozo Berrueco
Pozo Berrueco
Pozo Berrueco
Pozo Berrueco
69
Pozo Rico
Oviedo
Margarita Nelken
De San Pedro
70
San Francisco
San Francisco
Nakens
Traviesa de S. Fco.
71
San Sebastián
San Sebastián
Pablo Iglesias
 
72
Santa Ana
Santa Ana
 
Santa Ana
73
Santa Clara
Santa Clara
Juan Antonio Torres
De Santa Clara
74
Santa María
Santa María
 
75
Santiago
Santiago
Pi y Margall
Noble
76
Sevilla
Sevilla
Sevilla
Pta. de Sevilla Fuera
77
Tres Cruces
Tres Cruces
Rafael de Riego
Tres Cruces
78
Tres Picos
Tres Picos
Tres Picos
Tres Picos
79
Venerito
Venerito
Venerito
 
80
Vicente Amigo
 
81
Virgen de la Cruz
 
82
Virgen de la Paz
 

(7) Los cuatro bloques que hemos denominado Democracia, Dictadura, República y Monarquía refieren al período que abarca los cambios de nombres de las calles y no a períodos históricos concretos. En este sentido, sabemos que la democracia no empezó en 1983 y que la dictadura no dio comienzo en 1936, pero sí fueron los momentos en que se cambiaron los nombres a las calles, y se mantuvieron durante esas etapas históricas.

Copyright.- Rafael Rodríguez Márquez