By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



miércoles, 24 de mayo de 2017

Maquis o “Guerrilleros de La República” en Guadalcanal 3


Los principales acontecimientos 1937/1950
Tercera parte

Continuaron las detenciones y registro en Guadalcanal durante el convulso año 43, el día 10 de Marzo fue detenida al salir del oficina de Correos Josefa Conde Trujillo natural de Cazalla cuando acababa de dejar una carta dirigida a Josefa Grande Recio, residía con sus padres Manuel Grande Valenzuela de profesión cabrero y Ana Recio Muñoz, que vivian en un chozo en la finca del Coto de Valdefuentes, Josefa Conde trabajaba de sirvienta en el pueblo en la casa del manigero de la finca de Cabeza García, ésta junto a su familia  vivía en la calle Espíritu Santo de Guadalcanal  ya estaba siendo vigilada por la jefatura de Persecución de Huidos, desde que Lorenzo Sayago, encargado de la citada finca, informado a una patrulla de la Guardia Civil que Josefa había recibido una nota manuscrita “de la partida de la sierra” y que algunos de ellos habían comido dos veces con la finca la semana anterior en el domicilio de Agustín Romero, administrador del Coto.
Entre los días 11 al 13 de Abril, la Guardia Civil de Guadalcanal reforzada por números de Alanís, Malcocinado y Azuaga acometieron varias redadas en Malcocinado,  efectuando la detención  de un total de 29 vecinos, la operación empezó en la madrugada del día 11 cuando fue localizado y detenido al salir de la casa de un familiar el guerrillero Rafael Castillo Durán “alias Barcín”, siguieron a esta detención otras veintiocho (15 hombres y 13 mujeres), todos los detenidos eran familiares o colaboradores de los guerrilleros , entre los que se encontraban, Lorenzo Castillo Durán (hermano de Barcín), Amelia Hernández Hernández (esposa del guerrillero Daniel Sánchez Díaz), Dolores Martínez Yanes (esposa del guerrillero Pedro Rubio Santervás y
madre del también guerrillero “Joseito”, Manuel Sillero Castillo (padre de Isabel Sillero), Manuel Suárez González (padre del guerrillero “Emilín”) y los hermanos Manuel y Antonio Vizuete Hernández (marido de la también detenida María Hernández y cuñado de “Charito”),  todos ellos, después de tomarles declaración en los puestos de Llerena y Azuaga fueron trasladados a la Prisión Provincial de Badajoz.
Siguieron las redadas, deteniéndose en Guadalcanal el 17 de Mayo a  Rafael Muñoz Arenal,  que se encontraba en las listas de la citada por la jefatura de Persecución de Huidos.
Un grupo de guardias civiles mandados por el brigada Rogelio Camarero se personaron la madrugada del 23 en el chozo de Manuel Grande procediendo a su detención junto a su mujer Ana Recio y los hijos de estos Francisco de diecisiete años y Amador de dieciocho, no se encontraba con ellos Josefa que había huido a Sevilla donde fue detenida poco después junto a su tía Eugenia Recio que pasaba temporadas en el chozo del Coto de Valdefuentes y se la relacionaba con los hombre de la partida “del Chato” .
Estas detenciones y la lectura de la correspondencia encontrada, llevaron a los hombres del Capitán Jiménez  al vecino pueblo de Malcocinado, deteniendo a varias personas, entre ellas Isabel Sillero Suárez emparentada con el guerrillero Emilio Suarez Galván “alias Emilin” a cuyo nombre llegaba la correspondencia enviada desde Guadalcanal por Josefa, seguidamente fueron detenidas María Jesús Galván madre de Emilin y las hermanas  Antonia y Serafina Hernández Castillo, hijas de Natalio Hernández “El Arriero”.
En consejo de guerra celebrado en Sevilla el 12 de Julio del año cuarenta y cinco, se dictaron las siguientes condenas, a Manuel Grande y Pedro Fornelio dos años de cárcel, Ana Recio un año, extrañamente,  Josefa Grande y Josefa Conde  fueron absueltas, a Isabel Sillero la condenaron a seis años de los que cumpliría cinco en la Prisión de Mujeres de Segovia, obteniendo la condicional el 22 de Junio de 1950.
Lejos de amedrentarse los maquis por los últimos acontecimientos y detenciones en la comarca, continuaron con los secuestros y extorsiones (algunos de estos frustrados por las fuerzas de orden público), el 2 de Junio intervienen de nuevo y secuestran a Francisco Cabezas Gómez, vecino de Guadalcanal en la finca Lote de las Heras en el término del vecino pueblo de Cazalla, cuando se encontraba en el tajo acompañado por sus hermanos Manuel y Arsenio, además de por los trabajadores José Gálvez Jiménez, Juan Gálvez Martín, Antonio Gálvez Ortega y José Pajuelo Cubero, los tres primeros vecinos de Guadalcanal y, el cuarto, de Cazalla de la Sierra.
Según el relato del propio Francisco, “tras presentarse de improviso en el tajo los secuestradores, armados con pistolas, tras amenazar a los trabajadores para que dejasen las hoces en el suelo, después de golpear a un hermano llamado Francisco el que se había resistido a dejar caer su hoz, se lo llevaron con ellos después de solicitar diez mil duros -50.000 pesetas- por su rescate.
Su hermano Manuel se fue rápidamente a Guadalcanal a poner en antecedentes a su familia, esta decidió con la máxima diligencia  y secreto actuar de forma rápida sin dar parte a las autoridades, juntaron el dinero y este se dirigió al punto acordado en un ramal de la vía del Cerro del Hierro entregando el rescate y siendo liberado Francisco a primeras horas de la mañana siguiente.
Este acontecimiento tendría consecuencias imprevistas para la familia Cabezas, conocidos los hechos apenas una semana después por la Jefatura del Servicio de Persecución de Huidos, envió a Guadalcanal al Capitán José Pérez Carmona, llamó a al puesto a todos los miembros adultos de la familia, el padre, los tres hermanos y al yerno José Arcos Bernabé, después de ser interrogados ordenó llevarlos a todos ellos a los calabozos municipales.
Trasladados a Sevilla a primeros de Mayo fueron sometidos los cinco miembros de la familia a un Consejo de Guerra y condenados a seis meses de prisión por ocultación del secuestro y posterior pago sin dar cuenta a las autoridades locales.
El 3 de agosto guardias civiles de Guadalcanal de servicio de apostadero en la linde de dicho término con el de Malcocinado abatían a Florencio González del Río apodado “El Alemán”, resultando herido otro maqui conocido como “El chato de Huelva” que consigue huir con el resto de sus compañeros hacía algún escondite en las fincas de Alanís.
La represión y refuerzos de la Guardia Civil en los cuarteles de la comarca estaban cada vez más organizados y su batidas seguían mermando las partidas de guerrilleros, así la madrugada del 28 de Noviembre, el capitán Jiménez organizó una patrulla en Guadalcanal para detener en un chozo del Coto de Valdefuentes  a Eduardo Chaves Trancoso y su hijo Eduardo Chaves Piñero, que trabajaban en la en la finca de porqueros hacía más de un año, fueron trasladado a la cárcel municipal del pueblo para ser interrogados, una semana más tarde los trasladaron a la cárcel de Cazalla y de allí el día  5 a la Provincial de Sevilla.
El día 4 de Mayo fueron juzgados por un Consejo de Guerra y los dos fueron condenados a un año de reclusión menor.
En el verano del año 45 parecía que las partidas de maquis en la Sierra Norte y comarcas limítrofes se encontraban muy debilitadas, las detenciones y muertes de muchos de sus principales efectivos, familiares e informadores así lo hacían  pensar, la vigilancia y la contra de las autoridades se hacía efectiva, más el hecho de la muerte del más carismáticos de los guerrilleros, “El Chato de Malcocinado” que había sido abatido el 25 de Septiembre de ese año, por la Guardia Civil  al ser sorprendido junto a varios compañeros en el Chozo del Ventillo, enclavado en la Finca La Chirivía Baja en el vecino pueblo de Alanís, no obstante a todos estos acontecimientos los asaltos, secuestros y extorsiones siguieron hasta el año 50 en Guadalcanal.
Esta calma de acciones e incursiones se rompió nuevamente el día 14 de Octubre del 45, fue detenido en su domicilio de Guadalcanal el vecino Rafael Arenal Moreno, acusado de haber enviado la semana anterior un anónimo al panadero José Arcos Rivero, requiriéndole 20.000 pesetas, cuando Rafael fue a recoger el dinero a la puerta trasera del depósito de trigo  de la localidad por una patrulla de la Guardia Civil que había sido alertada por la familia de Arcos, fueron a detenerlo y este resultó herido de un disparo en el brazo, no fue detenido aquella madrugada pero pocas horas después el rastro de sangre lo delató y no opuso resistencia.
Rafael Arenal que contaba con treinta y dos años era muy conocido en la localidad ya que trabajaba de camarero en la taberna del Tuerto, lugar de reunión de la gente del campo, éste ya había sido detenido al terminar la guerra y hacía dos años que estaba en libertad Condicional, después de pasar cuatro en la Prisión Provincial de Sevilla, tras su detención fue puesto nuevamente a disposición de la autoridad, puesto ante el Juez Instructor Sr. Delgado y ser preguntado por este que le inducía a enviar anónimos, Rafael en tono altanero y tranquilo y tras reconocer ser él quien envió este anónimo, le respondió: la Juez “que fue la necesidad y penuria tan grande en la que se encontraba, tanto él como sus padres ancianos a quienes también tenía que mantener; que no guardaba enemistad ninguna con el José Arcos, de quien sabía que tenía bastante dinero ganado ilícitamente.
Fue puesto seis meses después ante un Consejo de Guerra Ordinario (causa 941/45)  condenado a dos años de prisión menor y conducido nuevamente a la Provincial de Sevilla.
Una vez iniciado el siguiente año, concretamente el 15 de Febrero, se reúnen en la Sierra Alta de Hornachuelos donde tenían instalada la bese principal de la zona, el Guerrillero apodado “Godoy del pueblo” con la partida de “Polanco y “Vicente del Puerto”, allí departieron velada acogidos por los por varios rancheros del lugar, a la mañana siguiente, “Godoy” apoyado por la partida del “Zoilo”, se internaron en la sierras aledañas a Guadalcanal para controlar esta zona y las proximidad  de la provincia de Badajoz, allí toman contacto con el grupo del “Comandante Ríos”, en los meses siguientes se dedicaron a establecer contactos y buscar nuevos enlaces e invitar a los jóvenes a que se unieran a la guerrilla, su zona de refugio fue en el paraje conocido como Los Baldíos entre Guadalcanal y Fuente del Arco.
A finales de Julio la partida de Félix García Arellano conocido como “Godoy del Pueblo”, acompañado del “Comandante Ríos” y los guerrilleros “Voluntario, “Chimeno”, “Ferreras” y “Luquillas” abandona la base de Los Baldíos en Guadalcanal y toman contacto con una familia que ocupaban el chozo del Banasto de la Finca Cabeza García de esta localidad, esta familia le proporcionan provisiones y se dirigen rivera abajo hasta la zona de Real de la Jara y  Almadén de la Plata para organizar una nueva red de sendas con la colaboración de los carboneros que vivian en las márgenes de la rivera del rio Viar, terminada esta misión volvieron de nuevo a Los Baldíos sin ser interceptados por ninguna patrulla de la Guardia Civil.
La partida seguía necesitada de suministros, la noche del 18 de Agosto intentaron asaltar un cortijo de los hermanos Fernández Mejías del Real de la Jara, capitaneada la partida que la organizó “Zoilo” acompañado por los guerrilleros “Voluntario”, “Ferreras” y “el Comandante Ríos”, llamaron y le dijeron a los moradores que eran una patrulla de la Guardia Civil  y el resto del grupo se atrincheraron en las inmediaciones, les abrieron la puerta y fueron recibidos a tiros desde el interior, resulto herido de gravedad el “Comandante Ríos” en un hombro, debido a la gravedad de las heridas, sus compañeros lo llevaron al día siguiente al Chozo del Banasto de la  finca Cabeza García de Guadalcanal, allí se hizo cargo del herido el pastor José Gallego Rubio con el que habían contactado hacía apenas un mes, una vez curada las heridas por la familia de José Gallego se quedó a vivir en el chozo con nombre y apellidos falsos y diciendo que era sobrino de su mujer hasta su detención en 1949 y trabajando en la huerta.
Entre tanto sus compañeros de partida, diez días más tarde dieron dos golpes en busca de avituallamiento en las fincas de La Cascajosa y en La Dehesa Boyal, en ésta última intentaron secuestrar a su dueño, Antonio Gallego Acedo, no consiguieron  consumar el secuestro ya que  al advertir su aproximación, Antonio Gallego abandonó la finca y se dirigió a toda prisa a Guadalcanal.

Fuentes.- Archivo Histórico Provincial de Sevilla (AHPS): Expedientes de Reclusos de la Prisión Provincial de Sevilla, Expedientes de libertad vigilada (4827), La Resistencia Armada contra Franco. Tragedia del Maquis y la Guerrilla, Guerrillas Antifranquistas en la Sierra Norte de Sevilla 1937/1951, Una guerra que no dice su nombre. Los usos de la violencia en el contexto de la guerrilla antifranquista (1.939-1.953), La represión franquista en la provincia de Sevilla, La guerrilla Antifranquista en Extremadura. Mujer y Guerrilla Antifranquista y Republicanos en la Sierra Morena.
Causas.- 379/39, 1046,1047, 1268, 1427 y 1435/41, 1231/42, 575,958 y 983/43, 591,620 y 1241/44, 113 y 941/45368 y 507/48, 32 y 709/49 y 260/51.

Juan Marco Jiménez y Rafael Spínola

La Fragua del Pensamiento

miércoles, 17 de mayo de 2017

Incidente ocurrido en la Sierra Norte de Sevilla invierno año 2000 y 2


Seres humanoides en las Minas del Cerro del Hierro
Segunda parte

Después de este amplio preámbulo en el artículo anterior, de nuevo con nuestra familia y la investigación en marcha, los comentarios de estos fueron así:
En principio llegaron a pasar la tarde en la zona del Cerro del Hierro, con ánimos de merendar todos juntos dando un paseo por el lugar, al llegar al poblado aparcaron el coche en lo que en otro tiempo era una plazuela delante de las viviendas, desde ese punto hasta la mina queda un camino cuesta arriba flanqueado en tiempos por una cadena atravesada que impide el paso de los coches hasta la mina, ya que ese camino es un tanto peligroso si no se conoce bien el terreno, (hay muchos agujeros profundos y cortadas laterales del camino con fácil posibilidad de derrumbe). Al sacar la bici del chico de la furgoneta, les pareció ver un resplandor detrás de las lomas por lo que creyeron que comenzaría una tormenta con aparato eléctrico, ya que el día estaba nublado pero con pocos visos de que lloviera, de repente escucharon un estrepitoso ruido muy fuerte que les recordó una carraca o una ristra de petardos como dijo el chico. Este montó en la bici y pausadamente comenzó a adentrarse en un terreno peligroso por lo que Ramón no le permitió que siguiera separándose del grupo ni de la carretera de tierra. De nuevo volvió a sonar el ruido acompañado de los fogonazos de la posible tormenta pero el trueno no llegó a ser escuchado por ningún miembro de la familia, Ramón comentó a Salud y a la niña que posiblemente fueran alpinistas, senderistas o algún grupo de gamberretes haciendo alguna de las suyas, hasta que no remontaron el camino y llegaron a la antigua cabina de protección que servía para resguardarse de las explosiones controladas de la mina, no divisaron lo que realmente estaba ocurriendo en el interior de ese gran agujero que formaba la zona abierta de la mina, delante en el punto opuesto a ellos, en el interior del agujero, dos individuos totalmente implicados en la manipulación sobre una gran roca, hasta aquí una visión normal de unos personajes que por la distancia no podían ser observados con detalle, Salud puso en aviso a Ramón diciéndole que estaban vestidos muy raros, que parecían mecánicos o algo así, Ramón contestó que posiblemente estaban haciendo algún estudio de la zona para alguna posible reapertura o revisar algo de lo que quedara en la mina, los individuos por la distancia y la posición en que se encontraban estaban siendo observado por Ramón, Salud y su familia desde una posición más alta, pero las crestas de los picos del resto del cerro todavía estaba más alto que estos por lo que en ese momento volvieron a ver otro “relámpago” que ya si consiguieron adivinar de donde procedía, este salía de detrás de un camino opuesto y justo encima de los dos individuos de la mina, cuando llegaron Ramón y su familia al filo de la boca, los dos individuos se volvieron hacía ellos como si estos hubieran intuido que acababan de ser pillados infraganti o que les hubieran avisado desde un radio transmisor desde otro punto de la mina. Este movimiento que protagonizaron los dos individuos, les hizo ponerse de frente y pudieron ver que los seres estaban enfundados en unos monos de color gris sin brillo, posiblemente portaban una máscara muy ajustada a la cabeza que impedía tener una visión exacta de los rasgos faciales, aunque según la niña, comentaba que su cabeza era un poco más voluminosa de lo que normalmente tenemos nosotros, al ser sorprendidos estos emprendieron una huida un tanto extraña, mientras uno de ellos se encaminaba hacia la derecha encauzando un promontorio de desechos que hacía las veces de rampa para subir a un nivel superior recorrió casi trescientos metros en cuestión de segundos, el otro de varios saltos sin usar las manos se encaramó por la pared hasta superar un desnivel de más de treinta metros de tres zancadas, lo curioso es que casi tardaron el mismo tiempo los dos individuos en pasar al nivel superior que los ponía a la misma altura de la familia de Ramón, así quedando todos en el mismo nivel, los dos individuos una vez que volvieron a juntarse en un punto del camino contrario al de la familia estos estaban separados entre unos quinientos y seiscientos metros diametralmente opuestos en línea recta con un agujero debajo de sus pies de entre treinta y cincuenta metros de profundidad. Para poder superar la distancia de entre todos había que desplazarse bordeando y rodeando toda la boca de la mina llegando a recorrer unos mil metros aproximadamente, por lo que materialmente era imposible que Ramón y su familia pudieran acercarse a estos individuos para poder ver quien eran y que estaban haciendo. El comentario entre todos los miembros de la familia fue unánime.., ¿cómo han hecho eso…?,¿serán del circo…?, entre bromas y curiosidades sin perder vista de los humanoides de nuevo los relámpagos se hicieron más seguidos dando la sensación a Salud de que había comenzado a quemarse algo detrás del promontorio que impedía observar el final del camino donde se encontraban los humanoides. Dando por finalizada la anécdota Salud sacó de la bolsa que llevaba unos bocadillos para los niños y mientras comenzaba a rebuscar el mechero para encender un cigarro, Ramón se separó de la familia y acercó hasta el mismo filo de la mina quedando frente a una puerta de considerables dimensiones excavada en la roca y que da acceso a algunas galerías abandonadas de dentro de la mina, en esta oscura oquedad Ramón pudo divisar ráfagas luminosas de algún potente foco de luz como si soldaran con acetileno o con una unidad eléctrica, por lo con nerviosismo y a voces le dijo a su familia que ya sabía lo que estaba ocurriendo, ¡¡¡son saqueadores o chatarreros que están desvalijando la mina..!!!, vamos a salir de aquí y volvemos al poblado que allí hay más gentes y tenemos la furgoneta aparcada por si se complica la cosa.
Estando comentando estos detalles con la familia el chico llamó la atención de los padres y señaló hacía el hueco de la mina el cual quedo completamente iluminado interiormente saliendo grandes ráfagas luminosas al exterior, por lo que todos quedaron inmersos en ver qué era lo que se estaba moviendo dentro de la mina. de momento esas luces se materializaron en el exterior de la mano de otros dos individuos como los anteriores que seguían a la espera en el punto opuesto de la familia y por encima de los nuevos humanoides aparecidos del interior, estos portadores de las luces parecía no pisar el suelo dando la sensación de que estaban a escasos cincuenta centímetros del suelo, estos se quedaron parados por un momento mirando a la familia y tal como ocurriera con la pareja anterior estos siguieron un camino similar al de la subida efectuada por los dos individuos anteriores, esta vez Ramón y el chico eran los que estaban sumidos en una visión irreal, nos comentaron que la sensación fue la de que la luz, era la que les hacía moverse o eran desplazados por ellas sin necesidad de tener que mover ni brazos ni piernas para desplazarse.
Todo esto transcurrió en escasos cuatro o cinco minutos, por lo que materialmente Ramón, Salud y los chicos, casi no habían tenido tiempo material de desplazarse del sitio que tenían como espectadores de primerísima fila. De nuevo uno de los cuatro humanoides, retornó por el camino y volvió a recorrer un tramo a una velocidad impresionante hizo como si por ese sitio donde estaban los escombros que había utilizado para subir buscara algo perdido en la huida, pero en escasos segundos volvió a lado de sus compañeros. A raíz de este segundo sobresalto, dispuestos para una retirada a tiempo del sobresalto se paso al acongojo esta vez de infarto, Salud decía sentir el corazón en su garganta y los oídos parecía que le estallarían de un momento a otro, Ramón sintió como si le retorcieran los intestinos y los niños comenzaron a gritar histéricamente la bici quedó solitaria y tirada en el camino y todos se arroparon en un abrazo comunal detrás de los pilares o trincheras, se quedaron sin fuerzas para mover un músculo, todos hechos una masa familiar de la cual solo se podían apreciar todas las cabezas dirigiendo sus abiertos y asustados ojos hacía el punto del camino donde se encontraban los humanoides, detrás de ellos apareció un gran vehículo de forma rechoncha de color metalizado iluminado por debajo y desplazándose separado del suelo un metro aproximadamente, en un principio Ramón me comentó que él creía que era un 4X4 Mercedes del tipo MUSSO por sus redondeces, pero cuando apareció completamente delante del camino y los cuatro individuos desaparecieron en su interior, comprendió que podía ser diez veces mayor el aparato que estaba viendo delante de sus ojos. Nadie de la familia nos pudo explicar de qué forma entraron en el objeto o si fueron desmaterializados, porque esos momentos para esta familia fueron de una confusión extrema, hasta tal punto que cuando el objeto remontó vuelo por encima de los picos de haciendo una “semi ele” hacia arriba todos estallaron en gritos y llantos de impotencia, no fueron capaces de determinarnos que grado de afectación habían padecido tras este brutal impacto psicológico, ellos dicen estar en perfectas condiciones físicas y psíquicas, es más Ramón nos confiesa que le gustaría volver a tener la misma experiencia pero en solitario no con su esposa e hijos de testigos. Cada vez que pasa por esa carretera donde hay que desviarse, levanta la vista por si las moscas.
Tuvimos la oportunidad de acercarnos solo con Ramón al lugar del avistamiento y nos explico cada uno de los pasos que hizo esa tarde, nos llevó hasta la roca que en teoría manipularon o tocaron, sacamos fotos, los niveles de variaciones magnéticas en la zona son grandísimas en movimientos de escasos metros puede haber variaciones en las brújulas de casi 60º para uno u otro lado indistintamente, lógicamente achacable al concepto del terreno ya que son minas donde aún quedan vetas férricas por doquier e incluso algunas por la erosión que está recibiendo el terreno casi a flor de tierra.
Nuestra investigación la hemos querido documentar al máximo posible dentro de nuestros medios materiales y una lógica.
No hemos hecho cartas estelares de la fecha y lugar porque todo transcurrió a plena luz del día, y los objetos percibidos por los testigos tenían formas materiales de difícil confusión.
Esta familia, no tiene traza de querernos mentir, todas las preguntas trampas hemos visto innecesarias de transcribirlas en este documento.
Nosotros solo aportamos el rigor de la investigación por lo que no queremos hacernos responsables de afirmar ni negar estos sucesos, solo pretendemos presentar estos documentos estudiados de primera mano y sin intermediarios, con la mayor seriedad posible. Que cada uno de los que lean estos documentos saque sus propias conclusiones.

José Manuel García Bautista
Rafael Cabello Herrero

miércoles, 10 de mayo de 2017

Maquis o “Guerrilleros de La República” en Guadalcanal 2




Los principales acontecimientos 1937/1950
Segunda parte

En el año 1943 se recrudecieron las acciones llevadas por la partida “del Chato” y ”El Baldomero” en la zona, estas actividades se volvieron más atrevidas y sangrientas, a principio de años se enfrentaron a la policía municipal en el mismo casco urbano de Azuaga cuando intentaron atracar una sucursal bancaría, una semana después, cerca de esta misma localidad intentaron asaltar una finca propiedad del falangista y terrateniente Miguel Carrizosa, alertado este que se encontraba cazando en la citada finca, intentó detener la partida, pero este fue secuestrado y al ser reconocido por algún fugitivo del pueblo lo ejecutaron, esto hizo que se intensificara la vigilancia en toda la comarca, principalmente en los pueblos de Guadalcanal, Malcocinado y Alanís, en estas localidades según los informadores eran donde se abastecían de alimentos y a veces eran algunos acogidos y escondidos en casas de familiares, siendo detenidos varios habitantes de la citada zona, entre ellos, Carmelo Prieto Merino por cometer un robo en Guadalcanal y que ya había salido de la cárcel de Cazalla a finales del 41 en libertad condicional.
La represión en los meses siguientes se intensifica por la autoridad a la partida del “Chato de Malcocinado”, cayendo dos miembros del grupo en enfrentamientos con la Guardia Civil, ante estas acciones de represión, no tardan en llegar las represalias de la partida, en el cortijo del Coto de las Encarnaciones de Alanís fue secuestrado el vecino de Guadalcanal Antonio Cumbre Gómez, arrendatario de este coto, a media mañana irrumpieron los guerrilleros en el cortijo poco después de llegar Antonio, fue encañonado junto con un trabajador de la finca por la partida y les obligaron a entregarles lo que allí había de valor , una caja de cartuchos, una escopeta y 165 pesetas, después les vendaron los ojos y se los llevaron a una zahúrda cercana.
El jornalero que posteriormente fue detenido por colaboración con la partida,  le hicieron redactar de puño y letra una nota que fue llevada Guadalcanal por el jornalero para entregársela a su mujer:
“Antonia, me encuentro secuestrado por hombres desconocidos, lo cual que me exigen setenta y cinco mil pesetas por mi libertad, si no me lo mandas lo antes posible me matarán”. Entregada la nota a la mujer del secuestrado cuando ésta se encontraba en la cocina recogiendo los enseres de la comida, presa del pánico la mujer fue a casa de un vecino, el zapatero Luis Rivero Bernabé y ambos se fueron a dar parte al Comandante de Puesto de Guadalcanal, el cabo Manuel Rodríguez tomó declaración al emisario y a continuación informó al capitán Juan Ferrona Cano y por mandato de éste, tras juntar el dinero mandó a un jornalero a llevar el dinero y allí serian los guerrilleros interceptados por las fuerza movilizadas de los puestos de la comarca, así como de los pueblos limítrofes de la provincia de Badajoz (Azuaga y Malcocinado) y los pueblos cercanos de la provincia de Córdoba (Hornachuelos y Fuenteovejuna), en total se reunieron más de cincuenta hombres, coordinados por el capitán Ferrona que llega sobre las 17,30 horas desde la Comandancia de Constantina hasta la vecina Alanís.
En el lugar de la entrega quedan de vigilancia subidos a una enorme encina los hermanos “Baldomero y Pedro de La Señora” y el resto del grupo se desplazan a la finca El Romo en la zona de La Hoya Lobera escondiéndose con el secuestrado en un chozo, al día siguiente y después de una ardua discusión sobre qué hacer con el secuestrado, lo llevan a un terraplén cercano a unas minas abandonadas en la proximidades del rio Onza y lo ejecutan, trasladaron el cadáver a un camino vecinal que atraviesa la finca Las Niñas, dejando encima del cadáver varías notas manuscritas explicando el porqué de ésta ejecución, sobre el cuerpo de Antonio Cumbre rezaba:
“Compañeros me matan los rojos por no traer el dinero y traer civiles, por eso me marcho con José Antonio Primo de Rivera, así que al que los rojos cojan que traiga lo que pueda".
“Salud y viva la muerte. Vivan Rusia y Túnez en nuestro poder”
La siguiente, dejada en el camino, simplemente decía:
“Muero por miserable. Antonio Cumbre”.
Y una tercera encontrada en la zona y dirigida a la Guardia Civil:
“Civiles de los destacamentos, tranquilos no podéis estar pues si seguís así los haremos una emboscada, así que no perseguirnos para que así seamos amigos porque podemos morir tanto nosotros como vosotros así que ya sabéis, esto es un aviso, a estos que les quitamos el dinero que nos busquen ellos.”
A la mañana siguiente tras ser encontrado el cadáver, hechas las diligencias y trasladado el mismo a Alanís, el capitán Farrona interroga personalmente al jornalero al que había mandado detener junto al porquero Francisco Gallego Ruíz, enterado de que el primero solo llevaba dos días trabajando en la finca, en cuanto a Manuel, bien por propia voluntad o por las duras condiciones interrogatorias del capitán, da una última versión y reconoce que había contactado con la partida el día anterior a los acontecimientos, 
“que le salieron al paso, en un regajo de Las Encarnaciones, el Florencio y el Baldomero preguntándole si estaba en la finca el dueño, a lo que contestó que sí.”
A continuación, da los nombres y apodos de los componentes de la partida, así como nombres de confidentes de Malcocinado y Guadalcanal, pero no reconoce a insistencia del capitán achacándole la organización de la partida al “Chato de Malcocinado”, entre sollozos dice:
“…que el Chato de Malcocinado no formaba parte del grupo toda vez que el mentado se encontraba en aquella fecha oculto en Guadalcanal ...,  donde cuando el entierro del Antonio Cumbre estuvo el dicente con el aludido comiendo y bebiendo vino...”
Estos acontecimientos marcaron un antes y un después entre los vecinos del pueblo serrano de Guadalcanal, sobre todo, sembró el pánico en el sector acomodado que se organizaba en grupos para salir al campo y visitar sus fincas, vaciando cortijos y casillas de todo objeto de valor, recibían anónimos solicitando dinero bajo amenazas para ellos y para sus familias, a pesar de las detecciones y algún juicio sumarísimo con condena a ser fusilados de los llamados “bandidos de la sierra” anunciados por las autoridades del régimen y que nada tenían que ver con los autores de la muerte de Antonio Cumbre, ya que los autores seguían campando por la sierra armados y cada vez más organizados, aumentaron las detenciones de los llamados enlaces o informadores y la vigilancia cada vez más férreas de las calles Sevilla, Espíritu Santo y Santa Ana dieron la impresión de un pueblo parcialmente tomado por la Guardia Civil.
Así pues siguieron los acontecimientos, Juan Cerrato López hacendado de Guadalcanal, denunció que al llegar a su casa en la calle Adelardo López de Ayala, recogió un su zaguán un anónimo en el que le reclamaban 100.000 pesetas, conocido los hechos, se personó aquella misma tarde en el puesto de Guadalcanal el capitán Farrona, montando un dispositivo con cuatro guardia civiles y el cabo Manuel Rodríguez al frente en el puerto de Llerena cercano a la localidad, lugar designado para entregar el dinero.
Pasadas las 9 de la noche fue detenido en dicho lugar el joven de dieciocho años Serafín Flores Arcos, natural y vecino del pueblo. Sometido a declaración por el Capitán Farrona, éste dijo que había redactado el anónimo alentado por su cuñado José Murciano Espino avecinado en Ahillones aprovechando “el revuelo” que había en Guadalcanal por la muerte del falangista Cumbre y sacarle dinero a Cerrato, por los hechos fueron detenidos José Murciano y al día siguiente los vecinos de Llerena Gerardo Núñez Granado (un joven con trastorno mental) y Francisca Granado Moliner.
Tres días más tarde, los jornaleros Francisco Espínola Martínez y Manuel García Quiles encontraron cuando llegaron a la Finca de La Florida, su lugar de trabajo otro anónimo, de lo que dan cuenta al casero de la finca Ángel Chaves Domínguez, este anónimo estaba dirigido al dueño pidiéndole una cantidad importante de dinero, personada la Guardia Civil en el cortijo alertada por el dueño, registraron la estancia y encontraron un papel anónimo en las habitaciones de los trabajadores, consultado a los presentes, trascendió ser la cama ocupada por Gonzalo Gálvez García alias “El Machero”, resultando ser similar el texto y letra al enviado a Juan Cerrato.
“El Marchero” fue detenido en su domicilio de Guadalcanal acusado de ser informador de la partida del “Chato de Malcocinado”, no pudo justificar su falta al trabajo los días 6 y 7 de Abril así como el día del secuestro de Antonio Cumbre, el alegó que estuvo en Llerena donde vivía su novia.
Siguieron los registros y detenciones en Guadalcanal, aquella misma noche fueron detenidos: José Carranco Blanco “El jeringa” presunto enlace de la partida del Chato y los familiares que vivian en Guadalcanal, su sobrino Manuel Castillo Carranco (detenido y procesado ese mismo año), José Rodríguez Gusano “El Moyo”, Andrés Nieto Díaz “El Petro” y Rafael Salvador Ortega “Topete”, acusados todos ellos de haber mantenido una reunión en la taberna de Morringa para planear una campaña de anónimos. 
Al día siguiente tras los interrogatorios y en una rápida diligencia todos los detenidos fueron trasladados a la cárcel Lora del Río, el día 26 de Abril coincidiendo con el fusilamiento de María Esquivel Vizuete en Sevilla, se firma un auto de procesamiento por el instructor de la causa, las máximas autoridades solicitan una justicia rápida y ejemplar para los autores y cómplices del secuestro y asesinato de un adicto al régimen. Se solicita libertad condicional para Gerardo Núñez (debido a su juventud) y a la vecina de Llerena Francisca Granado, se precipitan los acontecimientos, el día 10 de Mayo se celebra un Consejo de Guerra en la Sala de Justicia de la Capitanía General de Sevilla presidida por el Teniente Coronel Fernández Palomino, una rápida sentencia no deja ningún resquicio de duda en su Fallo, el Consejo de Guerra impone las siguientes penas: pena de muerte para Gonzalo Gálvez García, “debía llevarse a cabo con la máxima publicidad, por un piquete de la Guardia Civil, a las 11 horas de la mañana del día 16 en la Plaza pública de Guadalcanal” y penas de 30 años para los procesados José Murciano Espino, Rafael Salvador Ortega, Andrés Nieto Díaz, Serafín Flores Arcos y Francisca Granado Moliner.

Fuentes.- Archivo Histórico Provincial de Sevilla (AHPS): Expedientes de Reclusos de la Prisión Provincial de Sevilla, Expedientes de libertad vigilada (4827), La Resistencia Armada contra Franco. Tragedia del Maquis y la Guerrilla, Guerrillas Antifranquistas en la Sierra Norte de Sevilla 1937/1951, Una guerra que no dice su nombre. Los usos de la violencia en el contexto de la guerrilla antifranquista (1.939-1.953), La represión franquista en la provincia de Sevilla, La guerrilla Antifranquista en Extremadura. Mujer y Guerrilla Antifranquista y Republicanos en la Sierra Morena.
Causas.- 379/39, 1046,1047, 1268, 1427 y 1435/41, 1231/42, 575,958 y 983/43, 591,620 y 1241/44, 113 y 941/45368 y 507/48, 32 y 709/49 y 260/51.

Juan Marco Jiménez y Rafael Spínola
La Fragua del Pensamiento

miércoles, 3 de mayo de 2017

Incidente ocurrido en la Sierra Norte de Sevilla invierno año 2000 1



Seres humanoides en las Minas del Cerro del Hierro 
Primera parte

A finales del año 2000 y primeros meses del 2001, reportamos unos incidentes a modo de flash informativo de última hora (pendientes de profundizar por falta de tiempo y fechas tan señaladas) que esporádicamente habían ocurrido en la zona norte de Sevilla, concretamente por el círculo formado entre Cazalla de la Sierra, Constantina, San Nicolás del Puerto y algunas pequeñas aldeas correspondientes a estos términos de los municipios serranos.
Esta antigua zona minera, sigue a la espera de ser declarada monumento natural y se encuentra en los términos municipales de Cazalla y Constantina en la LOG. 5º38’W, LAT. 37º59’N, con una altitud media de 700 a 800 metros sobre el nivel del mar, constituye una de las zonas altas del borde meridional de la meseta que limita con la depresión del Guadalquivir. Una de las curiosidades de este terreno es que su relieve kárstico en forma de torrecillas, está formada por calizas cámbricas que han sufrido una evolución “antrópica” realizada por la mano del hombre. Antigua explotación minera del tiempo de los romanos y posteriormente reutilizada por una compañía inglesa de minas de hierros, se extraía la ganga residual de elementos como la BARITA y OLIGISTOS de un bello brillo de ricos colores amarillentos, rojizos y siderita férrica; esta mina, hoy está totalmente desmantelada, pero sigue siendo acoso de todos los saqueadores que intentan sacar el mínimo partido a las chatarras que aún quedan desparramadas y semienterradas como raíles, guías, tubos, vigas y encofrados.
Su antiguo barrio de viviendas, almacenes y talleres del poblado donde moraban los dueños y mineros, está destruido o en un lamentable estado ruinoso con el consiguiente peligro para el visitante ávido de fisgonear entre los escombros y laberinto de habitaciones de las viviendas, hace pocos años estas sirvieron durante algún tiempo como escuela taller y campamento.
Al ser un terreno de características tan especiales, habitualmente es objeto de visitas y acampadas de grupos de familias, ecologistas, montañeros, estudiantes y universitarios. Verdaderamente merece la pena perderse por el intrincado terreno durante algunas horas, ya que este invita a disfrutar de muchas de las curiosidades únicas que solo se repiten en terrenos similares en Indonesia.
Una vez introducido al lector en el lugar, pasamos a contar como se encauzo esta investigación, irónicamente por esas casualidades que difícilmente se repiten dos veces en la vida, y como habitualmente ocurre nos llegó la voz de alarma de terceras personas un incidente ocurrido en la sierra norte de Sevilla, el caso no nos mereció mucha fiabilidad, José Manuel y yo, después de escuchar a nuestro confidente, creímos estar ante otro caso de ensoñación y ficción con remanentes de película de celuloide a lo Spielberg, con otra familia de contactados con el ánimo de protagonismo para salir como por aquí decimos en Andalucía, “SALIR EN LOS PAPELES DE GUAPOS” pidiendo pesetas a cambio de soltar la lengua, como las muchas que hemos tenido la desgracia de desvelar como meros fraudes. No obstante antes este caso, (tampoco tenemos la vara de medir la veracidad del encuentro “cercano” de esta familia), la coherencia prima sobre los posibles e insólitos sucesos ocurrido a este grupo de personas con distintas edades y niveles sociales e intelectuales universitarios, magníficos y coherentes diálogos satisfactorios, sin necesidades económicas, ni móviles aparentes de protagonismo o nada que se le parezca.
Llegamos a contactar con una familia de lo más normal, residentes en uno de los pueblos de la zona (ellos no permiten su localización), nos pidió la máxima discreción hacía los miembros de la familia sólo permitiéndonos comunicar los nombres de pila del matrimonio, Ramón 43 años y Salud 38 años, sus hijos son la niña de 19 años y el chico de 13 años. Estos siempre se encontraron reacios a explicar lo que ocurrió ese sábado tarde hacía las 17 horas aproximadamente.
Aunque esto es una presentación somera, hay que decir que hasta llegar a la localización de esta familia, nos sucedieron unos hechos insólitos, que a continuación exponemos. José Manuel García Bautista y yo tenemos familias no vinculadas entre nosotros en la zona de Cazalla y Constantina. José Manuel durante las fiestas de Navidad como normalmente ocurre fue a visitarles y en una charla le comentaron el incidente, este lo anotó e hizo un boceto de introducción a la historia que había recibido por parte de uno de sus familiares, por otro cauce yo me encuentro en Sevilla con una prima mía que venía a una revisión médica al Universitario de la Macarena, esta se alojó durante dos o tres días en casa de mi tía y al visitarla me hace saber del mismo caso conocido por José Manuel. Esta vez mi información había ocurrido a un pariente de mi prima, este incidente lo cuenta sin ánimo de transcendencia por lo que me pide el favor de no darlo a “conocer”, pero cuando yo le comento que ese caso está siendo estudiado por mi compañero y amigo, me comunica que cuando llegue al pueblo se pondrá en contacto con esta familia para pedirle si podemos analizar concienzudamente el fenómeno. Curiosamente a los pocos días recibo la aceptación de boca de mi prima y se lo comunico a José Manuel, él simultáneamente tenía noticias frescas de que no había problemas si aceptábamos sus términos y reglas, así como la fecha de la reunión, una vez terminada la Feria de Abril de Sevilla.
La personalidad de esta familia es muy cordial dando una agradable impresión de unidad y buenas relaciones entre ellos, el recibimiento no fue tan frío como en un principio nos esperábamos, pasamos al interior de la vivienda y nos alojamos directamente todos los miembros de la familia, mi prima, José y yo en un salón cocina comedor, decorado a lo antiguo, tipo rústico donde impera la simpática sutileza de las manos de la dueña de la casa, detalles muy lugareños de utensilios en hierro y bronce, herramientas y cacharros de cocina dispuestos sobre las paredes sin uso cotidiano sólo con fines decorativos.
Normalmente, cuando comenzamos una investigación después de romper la distanciada y fría tensión de la desconfianza, intentamos cordialmente el acercamiento haciendo preguntas banales o interesándonos por detalles curiosos y ocasionales de la vivienda como.., fotos antiguas, cuadros, o algún mueble u objeto desconocido. José y yo, comenzamos cada uno por nuestro lado y dividiendo a los miembros de la familia que tenemos que interrogar sobre el caso que pretendemos, no es una división física sino una división mental acosada por las preguntas que tenemos desarrolladas mentalmente, (a modo de ejemplo mientras yo estoy haciendo una consulta a la madre y la chica referente a una comida típica de la zona, José está preguntando al padre y al chico simultáneamente por el color del aparato que vieron esa tarde). Esta táctica nos da una pequeña ventaja y hace mantenerles pensando a cada uno de los miembros en distintos temas para evitar así una respuesta sincronizada ya prevista y predeterminada. Posteriormente todas las preguntas que hemos realizado por separado se reúnen en el formulario previsto al tema, aparte las observaciones incrementaran paulatinamente cada uno de los temas tratados. Muchas veces tenemos que hacer investigaciones paralelas de varios testigos presenciales y ni yo sé exactamente cuál es la respuesta obtenida por José, ni él las mías, no nos interesa conocerlas para que de esta forma no fijemos un canon establecido, por lo que la frescura de los resultados nos da un mayor margen de confianza y fiabilidad en los resultados obtenidos.


José Manuel García Bautista
Rafael Cabello Herrero

miércoles, 26 de abril de 2017

Maquis o “Guerrilleros de La República” en Guadalcanal 1


Los principales acontecimientos 1937/1950
Primera parte

Una vez terminada la contienda civil, en la primavera del año 1939, se empezaron a desarrollar actuaciones de los guerrilleros de la República, también llamados maquis “recibieron este nombre los miembros represaliados de la guerrilla antifranquista” que se “echaron al monte” una vez finalizada la contienda y que sus acciones se extendieron hasta los años 50 en toda la sierra norte de Sevilla en los términos municipales de Guadalcanal, Alanís, Cazalla, Las Navas de la Concepción, El Real de la Jara, Constantina, El Pedroso y Aznalcóllar , aquí vamos a tratar de describir las incidencias relacionadas con Guadalcanal, pueblo enclavado en esta comarca.
Estos guerrilleros de distintas ideologías comunistas, anarquistas, socialistas…, formaron partidas ante sistema, no vamos a juzgar en este artículo los motivos que les llevaron a esta situación, unos eran represaliados por la justicia y perseguidos por el nuevo orden nacional estrictamente por su ideología, otros, estigmatizados por haber defendido al bando perdedor y que una vez regresaron a sus pueblos no eran contratados para el trabajo y habían perdido todo o lo poco que poseían sus familias antes de la reyerta, o, simplemente eran o se convirtieron en peligrosos delincuentes armados, asaltantes de caminos, ladrones o secuestradores de gentes adictas al “nuevo orden nacional” o a gente aceptadas por los vencedores que trabajaban en sus latifundios por un mísero jornal y que en su mayoría compartían hambre y penurias como ellos.
No obstante, a partir de la primavera del 37, se tienen referencias de que las actuaciones bélicas en la comarca y se incrementaron de forma activa en años sucesivos.
Bajo el mando del Comandante Domingo Ungría (Jefe del XIV de Ejército Guerrillero) y estableciendo las bases de acción en las provincias de Ciudad Real, Badajoz y zona de la provincia de Sevilla colindante, comenzaron los guerrilleros a infiltrarse en la zona de la Sierra Norte para, preferentemente, sabotear con explosivos y acciones rápidas la línea férrea que unía Marida con Sevilla y que tiene estación intermedia en Guadalcanal, siendo esta línea prioritaria para el avituallamiento del ejército franquista en su avance hacia Madrid.
Destacamos un suceso en la noche del 29 de Abril sobre las 22,30 horas, un atentado con gran dispendio de dinamita inutilizó una treintena de metros de raíl derecho de la línea entre Guadalcanal y Fuente del Arco, provocando el descarrilamiento de un tren de mercancías y la alarma en la zona. Otras acciones eran frecuentes, como obstaculizar las vías y carreteras con árboles u otros objetos y eran constantes ver trenes de mercancías o traslados del ejército parados en vía muerta o estaciones de paso.
Estas acciones de sabotaje continuaban en la zona a pesar de que el bando nacional reforzó la vigilancia de las vías férreas y carreteras de la zona con muchos más efectivos, que no eran precisamente bien acogidos por los moradores de la Sierra Norte, en su mayoría campesinos que por su elevada edad no se habían podido incorporar al frente pero tenían hijos y familiares que servían en uno u otro ejercito, hombres de bien que se habían visto atrapados en una guerra cada vez más cruel y con menos sentido.
Tras varios atentados y escaramuzas, y, a pesar del incremento de vigilancias e informadores, los guerrilleros volvieron a atentar en la zona, en la mañana del 14 de julio, volverían a intentar cortar esta vía de comunicación, pero una patrulla de la Guardia Civil que se encontraba de vigilancia entre las estaciones de Alanís y Guadalcanal, ante la sospecha de movimientos de hombres armados en la zona, descubrieron y procedieron a desmantelar una carga explosiva de dos cartuchos adosados a una traviesa, evitando un accidente de consecuencias horas antes de pasar el correo en dirección a Sevilla, aquella mañana no hubo enfrentamiento con los guerrilleros, cosa que sí sucedía en otras ocasiones.
Durante este año fue la Guardia Civil y una compañía del infantería del ejército de tierra las encargadas de vigilar la vía férrea, esta situación fue alterada a comienzos del año 38 que fue reforzada con un despliegue de tres escuadrones de caballería del Regimiento de Cazadores de Taxdir entre las estaciones de El Pedroso y Guadalcanal, teniendo el puesto de mando en la vecina localidad de Alanís, estableciendo destacamentos móviles cada cinco kilómetros de vía, pese a ello, los guerrilleros republicanos volvieron a atentar en varias ocasiones en la vigilada vía, burlando unas veces la vigilancia o enfrentándose a ellos en incursiones y escaramuzas, como la tentativa del 30 de Abril, ese día los guerrilleros intentaron atentar en las cercanías de la estación de Cazalla con granadas explosivas de “carga avanzada”, estas no llegaron a explotar al ser descubiertas por el capataz de zona José Cazalla Serna, que informó velozmente a las fuerzas de protección, estas procedieron a detonarlas controladamente sin causar daños de importancia.
Las acciones guerrilleras siguieron en la zona hasta poco antes de terminar la contienda, ya que las últimas incursiones de estos comandos que se tienen referencia de marzo del 39, sobre esta fecha está datada una incursión de un grupo de guerrilleros que permanecían activos en el cerro de Los Mármoles, hicieron una incursión en el sitio de “La Chirivia” en la sierra del Alta, atribuyéndoseles además al menos un secuestro y varios saltos en el término de Guadalcanal, el día 7 de marzo a última hora de la tarde, se presentaron cuatro hombres fuertemente armados en la finca Caño Xímenez, propiedad del guadalcanalense Carmelo Márquez Yanes, secuestrando al hijo de este José Márquez Mejías de diecisiete años y a Francisco Espínola Murillo de catorce años que estaban de porqueros en la citada finca, en esta incursión robaron comida y enseres que había en el cortijo y se llevaron a los dos muchachos a la zona de Malcocinado, después de media noche, soltaron a Francisco Espínola y a José Márquez lo retuvieron hasta primeras horas del día siguiente, sin causarles daños físicos.
El 17 de Marzo un guarda de la finca Pelotero de esta localidad Miguel Moyano Sánchez, denunció en el cuartel de la Guardia Civil que sobre las diez de la noche del día anterior, se habían presentado en su choza una decena de hombres armados que le requisaron la poca comida que tenía y le obligaron a guisarles unas gallinas que tenía de su propiedad y que después de comérselas abandonaron la zona al amanecer sin causarle daño físico y asegurándole que si no denunciaba los hechos sería respetado.
Una vez terminada la contienda y a principios de los años cuarenta, se empezaron a ver los primeros grupos de guerrilleros huidos en la Sierra Norte (zona de Guadalcanal que nos ocupa), estos grupos estaban formados principalmente por evadidos de las cárceles y campos de concentración donde había sido recluidos, como ocurrió en el resto de la Sierra Norte, sur de Badajoz y otras mucha otras zonas de la península.
El primer grupo que operó en la zona, estaba compuesto por presos procedentes de la fuga múltiple de cárceles y campo de concentración que hubo a finales de Enero de ese mismo año, había hombres tan significativos como “El Baldomero”, “El Perrero”, “Campillo”, “Catares” y otros, a los que se unieron algunos efectivos de Guadalcanal, para los que la vida en su pueblo se había vuelto imposible y sin ser contratados para ningún trabajo por su condición de “rojos” o familiares de los mismos.
El 30 de Junio de ese mismo año ocurrió un acontecimiento en el vecino pueblo de Malcocinado (en otra época pedanía de Guadalcanal), Juan García Martínez, tristemente conocido como “El Chato de Malcocinado”, se fugó del depósito carcelario de este pequeño pueblo antes de ser trasladado a la cárcel de Azuaga, hombre rudo y analfabeto, jornalero de 34 años que sirvió en las filas del Cuerpo de Guerrilleros del ejército republicano, pasó desapercibido en un principio por el nuevo orden y regresó a su pueblo sin dificultad, sin embargo, una noche a principios de Septiembre fue detenido en una taberna de su pueblo por varios falangistas de la organización local y de la localidad vecina de Guadalcanal cuando encontrándose en estado ebrio profería insultos contra los fascistas del pueblo, fue repetidamente torturado y amenazado de muerte durante casi un mes, hasta que al final, ideo su fuga y “se echó al monte”, formando su propia partida de maquis.
Durante los meses siguientes la partida del “Chato” se consolida y se divide en pequeños grupos para asaltar cortijos y campesinos de toda la sierra, en una de estas incursiones, en el mes de abril del 41, un grupo de cinco hombres dirigidos por el “Chato de Malcocinado” asaltaron el cortijo de la finca de Cabeza García de los Marqueses de las Colonias en el término de Guadalcanal, fue un buen golpe dijo el casero, estaban los caseros y empleados de la finca esperando a los señoritos que venía a pasar una temporada en el cortijo a supervisar los trabajos de la finca, según atestado de la Guardia Civil, después de comerse el rancho que tenía preparado la casera se llevaron: medio costal de garbanzos, medio de tocino, un costal de chorizos y otro de quesos, además de cinco jamones y tres o cuatro bateas de dulces.
Se llevaron también un trasmallo de pesca fluvial, ropas de abrigo y enseres domésticos diversos. A todo ello hay que añadir el armamento: dos escopetas del calibre 12 mms, y un rifle, una caja de balas de la marca “Tigre” así como un saco de cartuchos de plomo y 60 pesetas en metálico que le quitaron al casero de dicha finca.
Durante esto dos últimos años fueron muchas las incursiones de las diferentes partidas en las fincas del término de Guadalcanal e incluso en el municipio, no todos estos saqueos fueron denunciados a la autoridad, bien por miedo a represalias, por empatía con los maquis, por afinidad política o por ser estos conocidos de la comarca o familiares, por otra parte, a veces estas partidas eran emboscadas por la Guardia Civil y muchas veces, estos llegaban a un acuerdo con los maquis “hacer la vista gorda” a cambio de viandas y algunos moradores de cortijo también fueron asaltados bajo amenazas por la autoridad vestidos de paisanos, estos números normalmente tenían mucha prole y poco jornal.
A Mediados de Septiembre a la caída de la tarde, Telésforo Martín Lechuga aperador de la finca La Vega del término de Guadalcanal junto con el pastor Casimiro Márquez Cáceres pastor de ésta finca se disponía a recoger el ganado en la majada cuando fueron asaltados por un grupo de cuatro hombres fuertemente armados (estos apodados “Baldomero el de la Caseta”, “Joseito”, “El Municipal” y dirigidos por “El Chato”), los obligaron a entrar en el cortijo donde se encontraba la mujer y dos criaturas de corta edad. En principio buscaban armas y munición, no encontrando armas abandonaron el cortijo después de comerse la cena, se llevaron una yegua y un mulo propiedad de Telésforo y todo lo de valor que encontraron, (treinta kilos de garbanzos, chacina y quesos, además de varias prendas de vestir, dos pares de zapatos, dos relojes de bolsillo, la cartera del aperador con la documentación y 200 pesetas.
Antes de abandonar la finca le dijeron a los presentes que no denunciaran lo acontecido a la autoridad hasta el día siguiente si querían conservar la vida, este asalto no fue aclarado y los moradores de la finca no volvieron a ser molestados por ese grupo.
El jueves 18 de Diciembre un hecho curioso fue denunciado por Juan Cantero manigero de una cuadrilla de abareadores, aceituneros y aceituneras en el cuartelillo de Guadalcanal:
“Estando en el tajo en la zona baja de Pelotero cerca de las minas de Pozo Rico, sobre el medio día se acercaron un grupo de hombres armados andando y uno que dijo ser “El Baldomero” a caballo, nos saludaron con “Viva la República y muerte al dictador”, nos pidieron comida y se quedaron a comer con nosotros a disfrutar del pan, tocino, chorizo y otras chacinas que llevábamos en las talegas, tres días más tarde este individuo y otro, ambos a caballo se presentaron nuevamente en el tajo, echaron un montón de papeles como estos (octavillas propagandísticas) y nos llevaron un borrego recién matado y dos botellas de aguardiente para que celebráramos las fiestas, nos invitaron a unirnos a ellos y se marcharon sin hacernos ningún tipo de daño”.
Naturalmente, el cordero y las octavillas fueron requisados por la Guardia Civil “como pruebas”.
Finalizó este año con un balance de asaltos y derramamiento de sangre por parte de ambos bandos e inocentes que se encontraban en el sitio menos adecuado en el momento de más violencia, pero antes de Navidades, una partida de cinco hombres ( en esta ocasión los apodados “El Perrero”, “El Municipal”, “El Quilino”, “Joseito” y “Emilín”), asaltaron la finca Hacienda Don Carlos de Guadalcanal, saquearon el cortijo y secuestraron a su dueño Laureano Cañete López que les recompensó con cierta cantidad de dinero para ser liberado que no trascendió aun cuando un jornalero de la finca comentó en la taberna del Tuerto que “su señorito había pagado seis mil duros a los escopeteros para que no lo mataran”.
Denunciado los hechos, se inicia una persecución por miembros de la Guardia Civil de los acuartelamientos de Guadalcanal, Alanís y San Nicolás del Puerto, a la mañana siguiente, en el paraje conocido como “Cerca Durán” de Alanís fueron localizado y tras un tiroteo cayó muerto el conocido guerrillero de la comarca Cipriano Diéguez Bello alias “El Perrero”, según informe posterior por “reventarse el cañón de su escopeta” y fue detenida junto al cadáver su compañera María Esquivel conocida como “La Culantra”, siendo abatido a continuación, esa misma mañana, José Rubio Martínez “Joselito”, este, según testigos, es posible que fuera capturado después de ser herido y ejecutado, ya que el cadáver fue encontrado en “La Chirivía” a dos kilómetros del lugar de la refriega con un disparo con entrada y salida en la cabeza.
Durante los primeros meses del año siguiente, la partida de “Baldomero el de la Caseta” y “El Chato de Malcocinado”, apenas tuvieron actividad, salvo pequeñas escaramuzas para conseguir comida armamento y munición, sin duda, la muerte de “Joselito” y “Perrero”, la detención de “La Culantra”, junto a varios familiares, enlaces e informadores de la partida, así como el descubrimiento del refugio de La Higueruela en la zona de Azuaga y la vigilancia de otros asentamientos usados por la banda en Guadalcanal, Alanís y Azuaga principalmente, parecía que estaba próximo el final de la peligrosa partida.
No obstante, esta partida pronto y en primavera contaba nuevamente con una veintena de efectivos hombres y mujeres, entre los que se encontraba el peligroso Gonzalo Gálvez García, conocido como “Machero”, Rafael García Gálvez y Antonio Gallego Fernández conocido por “Cagarriba”, los tres de Guadalcanal.
Un vecino de ésta dijo haber tenido un encuentro con ellos en las abandonadas minas de la Sierra del Agua y al ser reconocido por “Cagarriba”, le dejaron ir con la poca caza que llevaba con la condición de no denunciarlos, al día siguiente en una batida por dicha sierra por la Guardia Civil y voluntarios de Guadalcanal, ya no localizaron a la partida que se movía con gran rapidez aprovechando la noche hacía otros refugios de la sierra.
Cabe destacar que aun cuando la partida se rehízo y volvieron a sembrar el pánico en la Sierra Norte durante el año 42, en Guadalcanal solo se produjeron pequeños robos, una veces achacable a los guerrilleros y otras a los civiles, que vestidos de paisanos hacían incursión para mitigar el hambre que padecían muchos viéndose obligados a robar para darle de comer a su prole y la autoridad zanjaba el problema achancándosele a los bandidos que andaban por la sierra, estos sucesos estaban normalmente apoyados por los ideólogos del Casino Nuevo Círculo. 

Fuentes.- Archivo Histórico Provincial de Sevilla (AHPS): Expedientes de Reclusos de la Prisión Provincial de Sevilla, Expedientes de libertad vigilada (4827), La Resistencia Armada contra Franco. Tragedia del Maquis y la Guerrilla, Guerrillas Antifranquistas en la Sierra Norte de Sevilla 1937/1951, Una guerra que no dice su nombre. Los usos de la violencia en el contexto de la guerrilla antifranquista (1.939-1.953), La represión franquista en la provincia de Sevilla, La guerrilla Antifranquista en Extremadura. Mujer y Guerrilla Antifranquista y Republicanos en la Sierra Morena.
Causas.- 379/39, 1046,1047, 1268, 1427 y 1435/41, 1231/42, 575,958 y 983/43, 591,620 y 1241/44, 113 y 941/45368 y 507/48, 32 y 709/49 y 260/51.

Juan Marco Jiménez y Rafael Spínola
La Fragua del Pensamiento

miércoles, 19 de abril de 2017

Vinos y cortijos en Guadalcanal

Bodega del Rey

Ya hemos hablado en varios artículos de este blog de los afamados vinos de Guadalcanal y comarca, su producción tuvo el momento más álgidos en la época comprendida entre los siglos XV a al último tercio del XIX.
Estos vinos apreciados en toda la península y citados por Lope de Vega y Miguel de Cervantes, este último que debío ser un gran catador y trasegador de tan afable elixir, por las citas que constan en varias de sus obras, como en "Rinconte y Cortadillo" que cita: "lo trasegó del corcho al estómago y acabó diciendo: "De Guadalcanal es, y aún tiene un es no es de yeso el señorico". 
Viajaron los vinos de Guadalcanal y comarca a La Nueva España en galeones y naos de las flotas españolas según consta en los escritos de la Casa de Contratación de Sevilla, como la cita de Tomas de Mercado (Economista, teólogo dominico y nacido en Sevilla en XVI), “… que 1.152 arrobas de vino de Guadalcanal, que importaron inicialmente 79.833 maravedíes y que a su arribo a Darién habían incrementado su coste hasta 171.432 maravedíes (10.099 de gastos de envasado y acarreo hasta el barco y 82.000 de fletes y averías), se vendieron en destino por 821.250 maravedíes, lo que supone un incremento del precio de origen del orden del 1.026% y un beneficio bruto de 479%.” . 
Debido a la filoxera (enfermedad de la vid) que se introdujo en la parte sur de la península procedente de unos pies o plantones traídos de América en el último tercio del siglo XIX, en Guadalcanal dicha enfermedad arrasó las viñas y se cambio el cultivo a los actuales olivos, quedando un viñedo y producción de forma casi testimonial en algunos cortijos de Guadalcanal, entre ellos a Tres Bodegas, Los Gómez., la Enana y Bodega del Rey.
Y precisamente uno estos cortijos Bodega del Rey en Guadalcanal que según data en documentos tuvo su principal producción del XVIII a finales del XIX vamos a dedicar parte de este articulo, se define con gran importancia etnológica situado en la carretera Guadalcanal-Fuente del Arco, actualmente destaca almazara de aceite que conserva todos su elementos: molino de molturación, prensa, horno y antigua bodega, cuenta además con vivienda y capilla.
Constituye un conjunto de medianas dimensiones difícil de apreciar y definir su estructura originaria unitariamente por las constantes obras y agregaciones de que ha sido objeto, incluso en nuestros días. Con anterioridad al siglo XIX debió consistir en un gran lagar de elaboración de vinos, transformado durante esa centuria en almazara, para lo cual serían recrecidas las torres de contrapeso y ampliada la nave de molienda y prensa.
La adición de elementos constructivos le confiere una imagen externa un tanto anárquica y acumulativa, el patio, de trazado irregular, es producto de la yuxtaposición de distintos elementos. No puede entenderse como espacio descubierto organizador, sino que más bien funciona como ámbito secundario, de tránsito y acceso al recinto y tampoco responde funcionalmente al planteamiento de un patio de labor.
En el lado opuesto del conjunto destaca uno de los elementos de mayor interés y originalidad, la capilla, que debió atender las necesidades litúrgicas no sólo de este núcleo sino de la población dispersa de la zona y los diversos transeúntes en esta vía de tránsito de mercancías de antaño, consiste en un reducido espacio rectangular casi de plan central. A los pies, junto a la puerta de acceso, carente de ornato o tratamiento arquitectónico, presenta un corto tramo cubierto por una bóveda de cañón transversal al que se adosa otro cuadrado desarrollado en altura por medio de cuatro arcos de medio punto.
El área funcional, aunque transformada en parte, reúne otros elementos de interés, la nave de la almazara, desarrollada de oeste a este, es sumamente peculiar, pues se aparta de las habituales en los cortijos de las haciendas y molinos sevillanos al compartimentar su espacio rectangular mediante arcos transversales, de medio punto, que arrancan de gruesos pilares concebidos a modo de contrafuertes internos. La solería de barro es original, no así las cubiertas, modernizadas en fecha posteriores. El sector occidental es el más diáfano y desahogado, mientras que el tramo oriental parece haber sido objeto de alguna reforma, quizás para introducir las vigas de prensa, de modo que los grandes arcos anteriores se transforman en otros más pequeños y los tramos transversales resultantes son igualmente mucho más angostos. Lo sorprendente es que precisamente aquí, en los citados tramos, se ubicasen las dos vigas de prensa, aprovechando el ancho del edificio, al contrario de la habitual disposición longitudinal. Es probable que la disminución de la luz de los arcos y el estrechamiento del espacio responda a la necesidad de reforzar la estructura y hacerla capaz de soportar las tensiones de las potentes vigas de prensa. Todavía destacan los huecos de las capillas con las correspondientes torres de contrapeso visibles desde el exterior, culminadas en tejadillos a cuatro aguas y sencillo remate en el centro. En el tramo situado entre las dos vigas y adosado al muro, vemos el hogar para calentar el agua utilizada en la molturación de la aceituna. Adyacentes a la nave de la almazara se sitúan tres estancias habitables, sin duda destinadas a gañanes, transeúntes y temporeros, algunas todavía con chimeneas de campana.
En algún momento de las décadas finales del siglo XIX o principios del XX, la almazara fue industrializada; recuerdo de esta circunstancia son el molino de rulos, provisto de tolva con cargador mecánico, una prensa hidráulica y otros artefactos inutilizados en la actualidad. La bodega debió estar localizada al este, quizás en una disposición norte-sur, en un área hoy ocupada por modernas naves de almacenamiento.
El desarrollo estructural de la nave a partir de arcos transversales que delimitan tramos no debe resultar, con todo, extraño, pues fue habitual tanto en la arquitectura religiosa como en otros edificios civiles de la Sierra Norte por influencia de la arquitectura extremeña bajomedieval. Un paralelo con el caso tratado lo tenemos en las antiguas almonas de Guadalcanal, si bien en este caso las arquerías dibujan rosca apuntada. De lo que no cabe duda es que estamos ante una solución arquitectónica entendida como válida tanto para la arquitectura religiosa como para edificios civiles de diversa orientación funcional.


Fuente: Hemerotecas
Rafael Spínola

sábado, 15 de abril de 2017

… Cosas de fútbol

Pequeña historia
En revista de Feria 1983 de Guadalcanal, escribe un artículo nuestro paisano Miguel Grillo, el título "Fútbol en Guadalcanal” (el pasado de un equipo) al ero referirme hoy.
Comenta el articulista que cree que el fútbol en Guadalcanal, data años sesenta pues "sólo hasta la mi memoria, por mi corta entonces".
Sin embargo los orígenes son de mucho antes, datan de los años 34 -35, cuando el que escribe contaba uso nueve años de edad, y recuerda por haber  asistido a algunos partidos que el campo de fútbol estaba situado en n el tradicional sitio de "El Coso” antigua calle Olleros, teniendo la  entrada por las puertas ocupan "La Cooperativa de carpinteros" es decir el mismo campo de hoy, pero por diferente calle, Ira se denomina en la actualidad calle Feria.
El titular de Guadalcanal se denominaba "Deportivo Ateneo" y en él formaban  jugadores como los hermanos Valdés, Rafaelito (el de Elena) Calado, Pindangui, Perelló, Norberto y, otros que no están ahora en mí memoria, su local social estaba  recordar en la calleja de Pinto, hoy 28 de Febrero, donde se organizaban por el club grandes bailes  y teniendo otros deportes como el ciclismo pedestrismo.
A pesare  de mi corta edad, recuerdo que se jugaban muy buenos partidos con equipos  como "Cazalla Balompié, Constantina, Llerena y Azuaga”, como asimismo contra el rival “Liceo de Alanís”, todos ellos amistosos, pues por aquella época que yo recuerde no estaban organizadas competiciones oficiales.
Después es otro equipo el que sale denominado "Guadalcanal Balompié” creo jugando en el campo donde hoy se encuentra la Piscina Municipal.
Por esta época eran parte del equipo jugadores como Fermín, hermanos Mosco, Cabecita, hermanos Ordóñez (Eulalio y Gabriel) Pepe Luis (el mejor central de la Comarca) Barragán y tantos y tantos que dieron gloria a nuestro balompié sudando la camiseta hasta el máximo.
Ya en los años de la posguerra 40/50 en el Guadalcanal C. D. militaban jugadores nuevos, que junto a los veteranos formaban un buen conglomerado, entre ellos se pueden citar: Pelado, Palacios, Repisa, Radical, Magín, Cano, Corvillo y otros, obteniendo resultados muy brillantes de los que se pueden destacar el 7-1 al "Cazalla Balompié" que estaba en sus mejores momentos; 4-1 a "Llerena" y 5-0 al "Liceo de Alanís", alineándose algunas veces con el equipo local jugadores profesionales del Sevilla C. F. como Raimundo, Cayuso y Palencia y que tantas tardes de gloria dieron al aficionado.
Hoy desde estas páginas de la Revista, a la que quedo muy agradecido por la publicación de este artículo, me voy a referir al fútbol en la actualidad: La temporada 1981-82, el Guadalcanal C. D. militó por vez primera en 2.a Regional, cosechando algunos buenos resultados y terminando, en el 8º lugar de la clasificación general, temporada que sirvió para el rodaje del equipo en un torneo oficial por primera vez.
La temporada 82-83 no tuvo éxito el equipo durante el campeonato regional, pero en el "Torneo Sierra Norte" se proclamó campeón del grupo con dos puntos de diferencia sobre el segundo clasificado que fue el Minas quedando eliminado en las semifinales.
En la temporada 83-84 aunque se clasificó en un puesto bajo en la tabla, no fue así en la "Copa Primavera Sierra Norte" donde ganó todos los partidos a excepción del primero, proclamándose campeón en Almadén ante el mismo, después de una durísima prórroga.
Esta última temporada en regional 84-85, ha sido en resumen la mejor de todas, ya que en nuestro grupo han figurado potentes equipos como el A. Algabeño, Constantina, San José y Alcalá del Río, consiguiendo un 6.° puesto prácticamente en la clasificación general, alcanzando muy buenos resultados, como el rotundo 3-0 al potente Algabeño, campeón del grupo; 2-0 al Huertas en Sevilla, tras un brillantísimo partido el enconado empate a 2 tantos  en Constantina, en encuentro muy duro para los dos contendientes, y dos victorias contra nuestro rival Liceo de Alanís, por 2-0 y 3-2 respectivamente y que tanto han confortado a la afición.
Teniendo en cuenta que la plantilla de jugadores la .componen jóvenes humildes de nuestra localidad; con algunos refuerzos del vecino pueblo de San Nicolás, dirigidos las cuatro temporadas por animosas y desinteresadas directivas, como así mismo por sacrificados entrenadores, y con la colaboración del pueblo, socios, industriales y demás, la recopilación en resumen ha sido altamente positiva.
Y nada más, sino animar a nuestra directiva para que la próxima temporada, podamos seguir compitiendo en torneos oficiales, así como a nuestra afición para que siga colaborando económicamente como hasta ahora lo viene haciendo, para el resurgir de nuestro equipo, que la próxima temporada Dios mediante pueda ser un éxito.

Un cordial saludo,
José Luis Ceballos
Revista de feria 1985

miércoles, 12 de abril de 2017

Guadalcanal, un pueblo en la memoria 25


Plaza España
XVIII.- Nuestra villa en blanco y negro (final)

Los autores de estas fotos fueron Santi, Juan Ceballos, Pedro Murillo, el Sano, Rafel, Chaves, Estudios Rodez, Xavi y algunos otros que han querido permanecer en el anonimato. A todos ellos y especialmente a aquellas personas que nos facilitaron las fotografías para este trabajo, mi agradecimiento y amistad.








Copyright.- Rafael Rodríguez Márquez