Foto cedida por Ignacio Gómez |
Ir andando y venir corriendo
Antonio “Repisa”, mi tío, fue un
jugador de fútbol del Guadalcanal durante la década de los años cuarenta,
aquellos años difíciles de la posguerra, años de poca comida y mucha afición,
posteriormente fue directivo en varias ocasiones con sus amigos Ernesto Pérez, Pepe
Luis Barragán y Rafael Rodríguez Márquez.
Recuerdo las conversaciones que
tenían Ernesto y él en las paradas para el almuerzo y la merienda en el taller de carpintería
del coso y que yo presenciaba en los veranos y absorbía para llevarlas en el
recuerdo, siempre recordaré una frase que decía Ernesto, “El fútbol es un veneno que no se cura con los años”.
Entre estas historias recuerdo algunas
que contaban con muchas sonrisas, y que más o menos comentaba mí tío:
¿Te acuerdas Ernesto aquel
partido que jugamos en Alanís creo que en el año 47?, como no lo voy a recordar
Repisa, era el día de Santiago y Santa Ana y estábamos de gira cerca de la
Legua de la carretera de Alanís, después de bien comidos y mejor bebidos
vinieron a buscarnos Pepe Luís, Leopoldo y varios más con el equipaje futbolero
y nos fuimos andando a Alanís a jugar un partido contra el Liceo, nada más
empezar la cosa se puso fea, tu marcaste dos goles casi seguidos y Vázquez otro
antes de finalizar el primer tiempo, ellos al final del segundo tiempo marcaron
uno, el resultado no les convenía, pasaba el tiempo, se hacía de noche y después de jugar el segundo tiempo por lo
menos una hora seguíamos igual, así que abandonamos y nos intentamos vestir, lo
peor es que tuvimos que salir corriendo y nos siguió medio pueblo hasta el cruce
de la carretera de Malcocinado, total que fuimos andando y volvimos corriendo.
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Foto cedida por Ignacio Gómez |
Si Ernesto, lo peor fue en el
partido que nos hicieron de devolución de visita, nada más empezar, me hizo una
entrada el panadero –creo que se llamaba Vicente-- estuvo conmigo en Pamplona en la mili, me
partió el brazo derecho por dos sitios, la culpa tuya, Repisa, cada vez que
jugábamos contra ellos le marcabas, siempre han tenido los mojinos mucho amor
propio.
Esa temporada no la puedo olvidar
pudo marcar mi futuro, jugamos un partido con el Coria F.C. que estaba
entrenado por Campanal, que luego fue entrenador del Sevilla F.C., perdimos por
1-5, en aquella época el Coria (filial del Sevilla) había subido a tercera
división e hizo una gira por los pueblos de Sevilla para entrenarse y probar jugadores,
jugamos tres de Guadalcanal con ellos en el segundo tiempo, Campanal habló
conmigo y me citó para hacer una prueba en Sevilla, una semana antes de ir fue
cuando me rompieron el brazo y se frustró mi posible carrera futbolística, si
Repisa, lo recuerdo, ese año jugamos muy buenos partidos, jugó varios partidos con nosotros Araujo que
jugaba en el Sevilla y estaba aquí de vacaciones invitado por Barragán.
Ya lo recuerdo, Araujo me regaló
unos borceguí (botas de fútbol), creo que fueron las únicas botas de
profesional que tuve en mí vida, recuerdo que cuando terminamos la temporada se
la llevé a Vázquez el zapatero e hizo varios pares de distintos números, el nos
remendaba igualmente los balones, ¿te acuerdas como pesaban?, cuando llovía con
el peso del agua y el barro eran una buena pedrada si te venía a la cabeza,
mejor que tuvieras suerte, si además venía “picao” y te daba con la costura,
seguro que te hacia una pitera en la cabeza.
Buena persona Vázquez, siempre haciéndonos
remiendos en la botas y los balones y nosotros le pagábamos con alguna arroba de
vino de Maguilla de vez en cuando, ¡como le gustaba el tintorro!

¿Recuerdas las equipaciones?, yo
creo que la primera completa que conocí fue la que nos regalaron los socios del
casino, si creo que yo también, y por desgracia parecía del Betis, --comentaba Repisa, sevillista de corazón--, peor fue lo
que me pasó un año, mi madre me compró una camisa blanca en Juliancito para la
feria, yo la utilicé para jugar el primer día en el partido contra Las Minas y
se me rompió a jirones, solo tenía esa en condiciones y me tuvo que dejar mi
cuñado Candelario “la de los domingos”,
el tenia otra de la boda que se había casado en Abril, con ella fui a buscar a
Carmelita para llevarla al baile.
Entre risas y recuerdos “echaban el ratito y Ramoncín, Chisme y yo
atentos y haciendo preguntas”.
Rafael Candelario Repisa
hola hoy veo que le habéis dedicado el articulo al fútbol el cual me alegra muchísimo pues el haber visto a mi padre en el guadalcanal su equipo del alma me da mucha alegría
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