El
autor dramático.-
Cuando
Ayala se dedicó al teatro,hallábase éste en un
período de crisis grande El movimiento romántico
llegaba a su fin, se abrían a la inspiración nuevos
horizontes.
Se
comprendía que el teatro no podía ser una creación.
puramente fantástica, sino que debía representar el
aspecto dramático de la vida humana, inspirándose para
ello en la realidad, retratando los hechos del pasado, cuando la obra
fuese histórica, y pintando las pasiones y las costumbres del
presente, en todos sus aspectos, trágico, cómico,
etcétera.
Bretón
y Ventura de la Vega marcaron estas direcciones en el género
cómico, Hartzenbusch, García Gutiérrez y Tamayo
modificaron el drama romántico, y Ayala retrataba la sociedad
en que vivía atendiendo más al estudio psicológico
de los caracteres que a la intriga.
Claro
que el genio de Ayala no tenía la talla colosal de un Calderón
o de un Shakespeare. Las grandes concepciones trágicas no iban
con su carácter, pero esto no quiere decir que la obra de
Ayala no sea de un genio; lo es, indiscutiblemente, el llevar a la
escena un drama real, lleno de interés, poesía y
emoción.
La
tendencia moral en el teatro de Ayala es evidente; díganlo,
si no, sus obras Rioja, El tejado de vidrio, El tanto por ciento,
El nuevo Don Juan y Consuelo; en ellas resalta un elogio a la
gratitud, se fustiga duramente al vicioso, sale vergonzosamente
derrotado el mezquino interés material, en lucha contra el
amor; se pone en solfa el tipo del mamarracho tenorio, y la mujer
avara y ambiciosa queda ejemplarmente castigada con el abandono de
todos.
Las
dos cualidades características del teatro de Ayala son la
acertada disposición de las escenas y la maestría con
que prepara y ejecuta el monólogo. Sus obras son el verdadero
modelo de la alta comedia.
Las
cinco obras de Ayala, que, según expresión de Tamayo,
"aplaudieron los hombres y agradaron a Dios", son Un
hombre de Estado, Rioja, El tejado de vidrio. El tanto Por ciento y
Consuelo.
El
segundo acto de El tanto por ciento es por sí solo un
drama admirable, y el final de Consuelo es una verdadera
tragedia.
En
el estreno de Un hombre de Estado dijo Gil y Zárate:
“esto es un ensayo de Hércules y Bretón: "que
su autor era la mejor mina de Guadalcanal".
La
crítica casi unánimemente coincide en afirmar que
Consuelo es la mejor obra de Ayala.
El
argumento de esta comedia es vulgar en extremo. La conocida historia
de la mujer ambiciosa que abandona al amante apasionado, pero pobre,
por el ricachón que le abre las puertas de la felicidad.
Fernando,
el personaje de esta obra, es el más felizmente concebido. En
todo el teatro de Ayala no hay ninguno tan elocuente y que ofrezca
tan variantes matices en su pasión.
Cánovas
dijo que los modelos que deben estudiar los autores dramáticos
españoles, son: El Hombre del mundo de Ventura de la
Vega; El drama nuevo, de Tamayo, y Consuelo, de Ayala.
Clarin
coloca esta comedia sobre todas las de su autor, y Suárez
Bravo dice que no ha leído sátira más honda
contra los vicios sociales que la que se desprende de Consuelo.
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Entierro de Adelardo López de Ayala |
El
entierro. Inauguración del
monumento a Calderón
En
la noche del 31 de diciembre fueron trasladados al palacio del
Congreso, desde la casa mortuoria, los restos de Ayala.
En
el salón de Conferencias se instaló la capilla
ardiente, estando el féretro custodiado por soldados, maceros
y ujieres de la Cámara.
Durante
todo el día y parte de la noche del día 1°, un
inmenso gentío acudió a visitar el cadáver.
A
las doce en punto del día 2, el estampido del cañón
anunciaba al vecindario madrileño que el cadáver era
colocado sobre el carro fúnebre que debía conducirlo a
su última morada, en el cementerio de San justo.
Las
cintas del féretro eran llevadas por D. Fernando Álvarez,
Posada Herrera, Castelar, Martos, marqués de Cabra, Sagasta,
Tamayo Núñez de Arce.
Al
pasar el carro mortuorio, seguido por más de cinco mil
personas, por la calle del Príncipe, se detuvo ante el teatro
Español; allí esperaban comisiones de todos los teatros
de Madrid, al frente de las cuales se encontraban Vico y Mariano
Fernández, los cuáles depositaron una monumental
corona.
Y
mientras esto ocurría, otra escena conmovedora tenía
lugar, unos pasos más allá, y ante la estatua de otro
gran poeta, la inauguración del monumento levantado en honor
de Calderón, en la plaza de Santa Ana..
El
primer documento que figura en el expediente instruido por el
Ayuntamiento de Madrid para la construcción de esta estatua,
es una carta de Ayala.
Por
una extraña coincidencia, el mismo poeta que había
pedido un monumento para el autor de La vida es sueño,
daba realce a la festividad de aquel día con su cadáver, para
honrar así mejor a Calderón, asociando de este modo su
muerte a la fama del genio.
Final
Y
terminamos este modesto recuerdo a la memoria del preclaro escritor,
con las siguientes palabras del insigne e injustanrente olvidado
Manuel de la Revilla: Los buenos principios y sanas tradiciones
de que fue representante Ayala, prevalecerán siempre,
ya que en el arte, como en la política, si pudieron triunfar
por un momento, jamás causaron estado las demagogias".
Centro de Estudios Turolense.- Archivo Histórico Nacional