By Joan Spínola -FOTORETOC-

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Villa de Guadalcanal.- Dió el Sr. Rey D. Fernando a Guadalcanal a la Orden de Santiago , e las demás tierras de la conquista, e de entonces tomó por arma una teja o canal, e dos espadas a los lados como así hoy las usa.



sábado, 7 de agosto de 2010

NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ


Imagen original del lienzo

MARÍA RAMOS, GUADALCANAL EN AMÉRICA

En el año del Señor de 1578, María Ramos acompañada de su sobrino Francisco de Ribera Santa Ana, naturales de Guadalcanal (Sevilla), partieron hacia las Indias para reunirse esta con su marido Pedro de Santa Ana, igualmente vecino de esta villa y residente en Tunja (Colombia), donde había conseguido fortuna y una situación privilegiada.
Decepcionada por el recibimiento de su marido y por su alejamiento, posiblemente por haber encontrado este otros amores con las indígenas del lugar, María decidió ir a visitar a su cuñada Catalina García de Yros, viuda de Antonio de Santa Ana, a la ciudad Chiquinquirá, que distaba unas 14 leguas (70 Kms.) de Tunja.
Antonio de Santa Ana que en 1560 obtiene  la encomienda de la región,  construyendo entre otras edificaciones, una casa colonial dotada de numerosos aposentos y dependencias para la administración de los colonos, indígenas y esclavos, igualmente construyó una capilla para oficios religiosos.
Posteriormente llegó de España para hacerse cargo de la promulgación de la fe en aquella zona el fraile colaborador fray Andrés de Jadraque y ve la necesidad de dotar a la capilla de un lienzo o cuadro para identificar la devoción, así que encargó al pintor igualmente español Alonso de Narváez que residía en la ciudad de Tunja un cuadro de la Virgen del Rosario, protectora de la Orden Dominicana, a la que pertenecía dicho religioso.
Corría el año 1585, siendo María Ramos una gran devota de la Virgen, ferviente religiosa y deseosa de encontrar su desasosiego emocional, entregada en cuerpo y alma a la oración y el recogimiento, en una de sus numerosa visita a la pequeña capilla, encontró dicha pintura que estaba estampada sobre un lienzo de algodón indígena muy deteriorado, ya que la capilla era de paja y adobe y la humedad y el abandono habían dejado la obra casi irreconocible, sucio y desbaratado, se lo llevó a casa de su cuñada y junto con una de las criada, llamada esta Ana Domínguez, lo limpiaron cuidadosamente y lo colocaron en un bastidor de guadua (una especie de caña colombiana muy resistente), colgándolo nuevamente de la pared, pero la imagen estaba muy difusa y deteriorada.
Según las crónicas y la historia, María siguió venerando la imagen todos los días y le pedía que se le manifestara la imagen escondida y le diera una prueba de fe, hasta que un viernes, 26 de diciembre de 1589 a primera hora de la mañana, un hecho cambió su vida, saliendo del lugar después de sus oraciones diarias, se encontró en la puerta con una india nativa llamada Isabel y su pequeño hijo Miguel, gritándole a María “Mire, mire Señora”, señalándole ésta como la Virgen descendía del cuadro, que tiempo atrás cuidadosamente había restaurado y colocado María, desprendiendo una luminosidad cegadora y que iluminaba toda el contorno como si de un fuego cegador se tratase, posándose en el lugar que María Ramos utilizaba para sus oraciones, momentos después llegó su cuñada Catalina García y Ana Domínguez y le ayudaron a poner nuevamente el lienzo en su sitio, poco después,  corrieron por toda la ciudad anunciando el milagro a todos los que se encontraban.
Todas las personas que habían conocido anteriormente la imagen, reconocieron que el lienzo estaba totalmente restaurado y sus colores brillaban como el primer día. Llegando hasta esta noticia hasta el arzobispo Luís Zapata de Cárdenas, envió una comisión compuesta por los padres Juan de Figueredo, de Suta, Jerónimo de Sandoval, de Leyva, y los funcionarios Andrés Rodríguez y Diego López de Castilblanco, que comprobaron el milagro y ratificaron los hechos el 10 de Enero de 1587, esta investigación siguió su proceso y finalmente, el 12 de septiembre del mismo año comenzó el culto a la que partir de aquella fecha se la conoce como la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.
Los indios Coca reconstruyeron la capilla con paja y bahareque (palos entretejidos con cañas y barro), para cobijar la imagen. Aquel mismo año y viendo las constantes romerías y peregrinaciones al lugar, el arzobispo Luís Zapata de Cárdenas mandó construir un nuevo santuario para venerar a la Virgen. El 30 de Mayo de 1636, el santuario es entregado a los frailes dominicos, quienes construyeron un convento al lado y desde entonces vienen manteniendo el culto a la Santísima Virgen de Chiquinquirá y en 1643 el pintor Acero de la Cruz reprodujo la imagen que se encuentra en la nave lateral del templo que se utiliza en las procesiones.
El 9 de julio de 1919, las autoridades civiles y religiosas colombianas, Monseñor Herrera, Arzobispo de Bogotá y don Marco Fidel Suárez, Presidente de la República, coronaron solemnemente a nuestra señora de Chiquinquirá como Reina y Patrona de Colombia.

Este es un pequeño resumen de la vida de María Ramos, ignorada en su tierra natal y reconocida y recordada en Colombia a través de los siglos.

Fuentes.- Alberto E Ariza.- Apostillas a la Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Editorial Kelly, 1969. Biblioteca Nacional de Colombia Luis Angel Arango. Arnaldo Fonseca.- Crónicas Marianas  y autor.

Rafael Candelario Repisa

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